EL APOCALIPSIS SIGUE SU CURSO

MISTERIOS DE INIQUIDAD

CARTA DE LOS REYES DE LA TIERRA AL FALSO PROFETA

Y vi otra bestia que subía de la tierra. Tenía dos cuernos como un cordero, pero hablaba como dragón. Y la autoridad de la primera bestia la ejercía toda en presencia de ella. E hizo que la tierra y sus moradores adorasen a la bestia primera. (Apocalipsis, XIII, 11-12)

Y vino uno de los siete Ángeles que tenían las siete copas y habló conmigo diciendo: “Ven acá; te mostraré el juicio de la ramera grande, la que está sentada sobre muchas aguas; con la que han fornicado los reyes de la tierra, embriagándose los moradores de la tierra con el vino de su prostitución”. Y me llevó a un desierto en espíritu; y vi a una mujer sentada sobre una bestia purpúrea, repleta de nombres de blasfemias, que tenía siete cabezas y diez cuernos. La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y cubierta de oro y piedras preciosas y perlas, y llevaba en su mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y las inmundicias de su fornicación. Escrito sobre su frente tenía un nombre, un misterio: “Babilonia la grande, la madre de los fornicarios y de las abominaciones de la tierra”. Y vi a la mujer ebria de la sangre de los santos y de la sangre de los testigos de Jesús. (Apocalipsis, XVII, 1-6)

Veinte ex presidentes de América Latina (reyes fornicarios, amigos de la ramera grande) cuestionaron duramente a Decimejorge (falso profeta) por sus dichos sobre Venezuela y Nicaragua.

Durante su mensaje de Navidad, el pasado 25 de diciembre, Bergoglio se refirió a Venezuela y Nicaragua, y deseó que ambos países puedan resolver sus problemas mediante el diálogo y vías pacíficas.

Dijo:

“Que este tiempo de bendición le permita a Venezuela encontrar de nuevo la concordia y que todos los miembros de la sociedad trabajen fraternalmente por el desarrollo del país, ayudando a los sectores más débiles de la población.

Que delante del Niño Jesús, los habitantes de la querida Nicaragua se redescubran hermanos, para que no prevalezcan las divisiones y las discordias, sino que todos se esfuercen por favorecer la reconciliación y por construir juntos el futuro del país”.

A raíz de su mensaje, veinte ex presidentes latinoamericanos se han dirigido por escrito a Bergoglio para llamarle la atención sobre lo equivocado que resulta en esta hora hacer llamamientos a la concordia en países como Venezuela y Nicaragua (gobernados por reyes fornicarios un poco díscolos…, que no se acomodan con los otros…).

La dura misiva publicada este lunes fue liderada por Oscar Arias, ex presidente de Costa Rica, e impulsada por Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA).

Carta completa de los ex Reyes fornicarios al Falso Profeta:

«Los que suscribimos, como ex Jefes de Estado y de Gobierno hemos sido firmantes de las declaraciones sobre Venezuela y Nicaragua emanadas de Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), y como tales nos dirigimos a Usted con motivo de su reciente mensaje de Navidad, en el que llama “a la concordia” a los pueblos de ambas naciones.

Como se lo expresáramos a Su Santidad en anterior misiva, sabemos de su preocupación por el sufrimiento que hoy padecen, sin distingos, todos los venezolanos y ahora los nicaragüenses. Los primeros son víctimas de la opresión por una narco-dictadura militarizada, que no tiene reparos en conculcar de manera sistemática los derechos a la vida, a la libertad y a la integridad personal y, además, como consecuencia de sus políticas públicas deliberadas y una palmaria corrupción que escandaliza mundialmente, somete a éstos a condiciones de hambruna generalizada y falta de medicinas. Los segundos, a mediados año, fueron víctimas de una ola de represión que deja como saldo casi 300 muertos y unos 2.500 heridos.

De modo que, nos preocupa el llamado de Su Santidad a la concordia, ya que, en el contexto actual puede entenderse ello como un pedido a los pueblos que son víctimas para que se acuerden con sus victimarios; en lo particular, en el caso venezolano, con el gobierno que ha causado 3.000.000 de refugiados, en una diáspora que proyecta la ONU, para 2019, a 5,4 millones de personas.

La expresión de Su Santidad, que la sabemos dicha de buena fe y guiada por su espíritu de pastor, está siendo interpretada de un modo muy negativo por las mayorías de Venezuela y Nicaragua. Sobre todo, por cuanto no existe, actualmente, en dichos países, un diferendo político que reclame de entendimiento, tolerancia, entre fuerzas encontradas con narrativas distintas, dentro de una democracia normal o deficiente que hoy lamentablemente no existe en estos. Sus poblaciones enteras son sometidas al sufrimiento por sus gobiernos, bajo regímenes que sirven a la mentira, y los líderes sociales y políticos, los conductores de opinión y prensa, sufren cárcel, persecuciones y también la muerte, como le consta a los organismos americanos y europeos de derechos humanos.

Su Santidad:

La Encíclica Ad Petri Cathedram reza que el llamado a la concordia ha de hacerse, fundamentalmente, “a los que gobiernan las naciones”. “Los que oprimen a otros y los despojan de su debida libertad no pueden ciertamente contribuir a esta unidad” de las inteligencias, de los espíritus, de las acciones, como lo recuerda su predecesor, San Juan XXIII, y que todos anhelamos reconquisten los queridos pueblos de Venezuela y de Nicaragua a partir de la verdad y de la justicia, para que gocen de una justa paz.

Deseamos a Su Santidad esté pasando una feliz Pascua de Navidad. Quedamos a la espera de encontrarle en una circunstancia propicia.

Cordialmente,

Oscar Arias, Costa Rica

Nicolás Ardito Barletta, Panamá

Enrique Bolaños, Nicaragua

Alfredo Cristiani, El Salvador

Felipe Calderón, México

Rafael Ángel Calderón, Costa Rica

Laura Chinchilla, Costa Rica

Fernando De la Rúa, Argentina

Vicente Fox, México

Eduardo Frei, Chile

César Gaviria T., Colombia

Osvaldo Hurtado, Ecuador

Luis Alberto Lacalle, Uruguay

Jamil Mahuad, Ecuador

Mireya Moscoso, Panamá

Andrés Pastrana A., Colombia

Jorge Tuto Quiroga, Bolivia

Miguel Ángel Rodríguez, Costa Rica

Álvaro Uribe V., Colombia

Juan Carlos Wasmosy, Paraguay»