CONSERVANDO LOS RESTOS
SUMA TEOLÓGICA
IIIa Parte
Cuestión 74
EL SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA
La materia de este sacramento (I)

Nos corresponde tratar de la materia de este sacramento. En primer lugar, de la materia específica. Segundo, de la conversión del pan y del vino en el cuerpo de Cristo. Tercero, del modo de existir el cuerpo de Cristo en este sacramento. Cuarto, de los accidentes del pan y del vino, que permanecen en este sacramento.
La cuestión de la materia específica plantea y exige respuesta a ocho problemas:
1º. ¿Son el pan y el vino materia de este sacramento?
2º. La materia de este sacramento, ¿requiere una determinada cantidad?
3º. ¿Es el pan de trigo la materia de este sacramento?
4º. El pan, ¿ha de ser ácimo o fermentado?
5º. ¿Es el vino de vid la materia de este sacramento?
6º. ¿Se le ha de mezclar con agua?
7º. ¿Es indispensable el agua en este sacramento?
8º. ¿Qué cantidad de agua se ha de echar?
ARTÍCULO 1
¿Son el pan y el vino materia de este sacramento?
Objeciones por las que parece que la materia de este sacramento no es el pan y el vino:
1ª. Este sacramento debe representar la pasión de Cristo con mayor perfección que los sacramentos de la antigua ley. Pero las carnes de animales, que eran la materia de los sacramentos de la antigua ley, representaban más expresamente la pasión de Cristo que el pan y el vino. Luego la materia de este sacramento debería ser carne de animales mejor que el pan y el vino.
2ª. Este sacramento se ha de celebrar en todas partes. Pero en muchas regiones no se encuentra pan, y en otras, no se encuentra vino. Luego el pan y el vino no son materia adecuada para este sacramento.
3ª. Este sacramento es para los sanos y para los enfermos. Pero el vino perjudica a ciertos enfermos. Luego parece que el vino no debería ser materia de este sacramento.
Contra esto está lo que dice el Papa Alejandro: En las oblaciones sacramentales ofrézcase vino mezclado con agua.
Respondo que acerca de la materia de este sacramento ha habido muchos errores.
Así, unos llamados artotiritas, como dice San Agustín en su libro De Haeresibus, ofrecen pan y queso en este sacramento diciendo que los hombres primitivos hacían sus oblaciones con los frutos de la tierra y de las ovejas.
Otros, o sea, los catarigios y pepucianos, se dice que confeccionan una especie de eucaristía con sangre de niño, obtenida a través de pequeñas punciones, practicadas en todo su cuerpo, mezclada con harina, de donde resulta el pan.
Y algunos, llamados acuarios, ofrecen en este sacramento agua solamente, bajo pretexto de sobriedad.
Pues bien, todos estos errores y otros semejantes quedan eliminados diciendo que Cristo instituyó este sacramento utilizando pan y vino, como consta en Mt., 26, 26ss.
Por consiguiente, el pan y el vino son la materia adecuada de este sacramento. Y esto por varias razones.
Primera, teniendo en cuenta el uso de este sacramento, que consiste en su manducación. De hecho, como en el sacramento del bautismo se utiliza el agua para la ablución espiritual, ya que ordinariamente la limpieza del cuerpo se hace con agua, así el pan y el vino, que son el alimento más común entre los hombres, son utilizados en este sacramento como comida espiritual.
Segunda, teniendo en cuenta la pasión de Cristo, en la que su sangre fue separada de su cuerpo. Por eso, en este sacramento, que es memorial de la pasión del Señor, se toman por separado el pan, como sacramento de su cuerpo, y el vino, como sacramento de su sangre.
Tercera, teniendo en cuenta el efecto producido en cada uno de los que lo toman. Porque, como dice San Ambrosio comentando la Epístola Ad Corinthios, este sacramento sirve para proteger el cuerpo y el alma, por eso se ofrece la carne de Cristo, bajo el elemento del pan en beneficio del cuerpo, y la sangre, bajo el elemento del vino, para beneficio del alma, por lo que se lee en Lev., 17, 14 que la vida de toda carne es su sangre.
Cuarta, teniendo en cuenta el efecto producido en toda la Iglesia, construida por la diversidad de los fieles, como el pan se compone de diversos granos y el vino de diversas uvas, al decir de la Glosa, comentando aquello de I Cor., 10, 17: Muchos somos un solo cuerpo.
Respuesta a las objeciones:
1ª. Aunque las carnes de animales sacrificados representen más expresamente la pasión de Cristo, son menos indicadas, sin embargo, para el uso común de este sacramento, y para significar la unidad de la Iglesia.
2ª. Aunque no se den en todas las regiones el pan y el vino, puede transportarse fácilmente, sin embargo, a cualquier parte la cantidad necesaria para el uso del sacramento. Pero si falta uno de los dos, no se puede consagrar uno sin el otro, ya que así no sería perfecto el sacrificio.
3ª. El vino, tomado en una nimia cantidad, no puede perjudicar mucho a un enfermo. Pero si hay razón para temer algún daño, no es necesario que todos los que toman el cuerpo, tomen también la sangre.
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ARTÍCULO 2
La materia de este sacramento, ¿requiere una determinada cantidad de pan y vino?
Objeciones por las que parece que la materia de este sacramento requiere una determinada cantidad de pan y vino:
1ª. Los efectos de la gracia no están menos regulados que los de la naturaleza. Ahora bien, se dice en II De anima que todos los elementos de la naturaleza tienen fijado un límite y una medida de grandeza y aumento. Luego con mayor razón para este sacramento, que se llama eucaristía, o sea, buena gracia, se requiere una determinada cantidad de pan y de vino.
2ª. Cristo no dio potestad a los ministros de la Iglesia para exponer a mofa la fe y los sacramentos, conforme a las palabras de II Cor., 18, 8: Dios nos ha dado poder para la edificación y no para la destrucción. Pero sería exponer a mofa el sacramento si un sacerdote quisiera consagrar todo el pan que se vende en el mercado, y todo el vino que se encuentra en la bodega. Luego no se puede hacer eso.
3ª. Cuando alguien bautiza en el mar, no queda santificada toda el agua del mar con la fórmula del bautismo, sino solamente aquella que moja el cuerpo del bautizado. Luego en este sacramento no queda consagrada la cantidad de pan que sobra.
Contra esto está que lo mucho se opone a lo poco y lo grande a lo pequeño. Pero no hay una cantidad de pan o de vino tan pequeña que no se pueda consagrar. Luego tampoco hay una cantidad tan grande que no se pueda consagrar.
Respondo que algunos dijeron que el sacerdote no puede consagrar una inmensa cantidad de pan o de vino, como sería todo el pan que se vende en el mercado, o todo el vino contenido en una tinaja.
Pero no parece que esto sea verdad. Porque en todas las cosas hechas de materia, el criterio para determinar la materia se adopta con relación al fin: así la materia de la sierra es el acero para que pueda cortar.
Ahora bien, el fin de este sacramento es el uso de los fieles.
Luego la cantidad de materia, en este sacramento, deberá determinarse con relación al uso de los fieles.
Pero no se puede determinar con relación al uso de los fieles que están presentes. De lo contrario, un sacerdote que tuviese pocos parroquianos no podría consagrar muchas hostias.
Luego solamente queda que la materia de este sacramento sea determinada con relación al uso de los fieles en general.
Y, como el número de los fieles no está determinado, no se puede decir que la cantidad de materia, en este sacramento, esté determinada.
Respuesta a las objeciones:
1ª. La materia de una cosa natural adquiere una determinada cantidad con relación a una determinada forma. Pero el número de los fieles, a cuyo uso está destinado este sacramento, no está determinado. Luego la comparación no vale.
2ª. La potestad de los ministros de la Iglesia está orientada a dos cosas: primera, al efecto propio; segunda, al fin del efecto. Ahora bien, la segunda no destruye la primera. Por consiguiente, si un sacerdote se propone consagrar el cuerpo de Cristo con un fin malo, como sería el exponerle a mofa o para obtener beneficios, peca por proponerse un fin malo, pero realiza el sacramento por el poder que se le ha conferido.
3ª. El sacramento del bautismo se realiza con el uso de la materia. Por eso la forma del bautismo no santifica más que el agua que se necesita para el uso. Pero este sacramento se realiza en la consagración de la materia. Luego no hay similitud en los casos.
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ARTÍCULO 3
¿Es el pan de trigo la materia de este sacramento?
Objeciones por las que parece que la materia de este sacramento no es el pan de trigo:
1ª. Este sacramento es conmemorativo de la pasión del Señor. Ahora bien, parece que está más de acuerdo con la pasión del Señor el pan de cebada, que es más áspero, además de que con esta clase de pan alimentó el Señor a la multitud en el monte, como se dice en Jn., 6, 9ss. Luego el pan de trigo no es materia propia de este sacramento.
2ª. La forma externa en las cosas materiales es el signo de la especie a que pertenecen. Pero algunos cereales tienen una forma muy parecida al grano de trigo, como la escanda y la espelta, con las que en ciertos lugares se hace pan para este sacramento. Luego el pan de trigo no es materia propia de este sacramento.
3ª. La mezcla destruye la especie. Ahora bien, apenas se encontrará harina de trigo que no tenga mezcla de otro cereal, a no ser que se escojan los granos con gran cuidado. Luego no parece que sea el trigo la materia propia de este sacramento.
4ª. Lo que se corrompe cambia de especie. Pero algunos consagran con pan corrompido, por lo que parece que deja de ser pan de trigo. Luego parece que este pan no es materia propia de este sacramento.
Contra esto está que en este sacramento está contenido Cristo, quien se compara al grano de trigo en Jn., 12, 24-25 cuando dice: si el grano de trigo al caer en tierra no muere, permanece solo. Luego el pan de trigo es la materia de este sacramento.
Respondo que para los sacramentos se utiliza una materia que, comúnmente entre los hombres, sirve para un uso parecido.
Pues bien, entre todas las clases de pan, el de trigo es el que los hombres más comúnmente utilizan, ya que las otras clases de pan parece que se han introducido cuando faltaba el de trigo.
Por lo que se cree que Cristo instituyó este sacramento utilizando pan de trigo.
El cual, por otra parte, es de mayor alimento, por lo que es mejor para significar el efecto de este sacramento.
Por consiguiente, la materia propia de este sacramento es el pan de trigo.
Respuesta a las objeciones:
1ª. El pan de cebada se adapta para significar la dureza de la antigua ley, tanto por la dureza del pan como por lo que dice San Agustín en su libro Octoginta Trium Quaestionum: El grano de cebada, recubierto de una piel muy dura, o significa la misma ley que había sido dada para cubrir con signos materiales el alimento vital del alma, o significa el mismo pueblo no escamondado todavía de unas carnales apetencias que se adherían a su corazón como una piel. Este sacramento, sin embargo, pertenece al suave yugo de Cristo, a la verdad ya manifestada y a un pueblo espiritual. Por lo que no sería materia de este sacramento el pan de cebada.
2ª. El que engendra, engendra un ser de su misma especie. A veces, sin embargo, se dan diferencias accidentales entre el que engendra y el engendrado, debidas a la materia o a la debilidad de la potencia generativa. Por eso, si algunos cereales, como el centeno, nacen del trigo cuando éste está sembrado en mala tierra, el pan hecho de estos cereales puede ser materia de este sacramento. Pero no parece que se pueda decir esto de la cebada ni de la escanda, ni siquiera de la espelta, que es el cereal que más se parece al trigo, ya que la semejanza entre estos cereales parece que significa más cercanía que identidad de la especie, como la semejanza entre el perro y el lobo indica que hay entre ellos cercanía específica, pero no identidad. Por consiguiente, con los cereales que de ningún modo pueden haber germinado del grano de trigo no se puede hacer pan que sirva de materia para este sacramento.
3ª. Una mezcla mínima no hace variar la especie, ya que lo poco queda como disuelto en lo mucho. Por tanto, si una módica cantidad de otro cereal se mezcla con una cantidad grande de trigo, se puede hacer de ahí pan que sirva de materia a este sacramento. Pero si la cantidad mezclada es grande, por ej., mitad y mitad o un poco menos, esta mezcla sí que haría variar la especie. Por lo que el pan salido de ahí no sería apto para este sacramento.
4ª. A veces es tanta la corrupción del pan, que desaparece la naturaleza del pan, como cuando se pierde la cohesión entre los trozos y se cambia el sabor, el color y otros accidentes. Por tanto, con una tal materia no se puede consagrar el cuerpo de Cristo. Otras veces, sin embargo, no es tanta la corrupción que haga desaparecer la especie, sino que es una cierta disposición para la corrupción, que produce un leve cambio de sabor. Pues bien, con este pan se puede consagrar el cuerpo de Cristo, pero pecaría quien lo hiciese por falta de respeto al sacramento.
Y, puesto que el almidón se obtiene del trigo corrompido, no parece que con el pan hecho de almidón se pueda consagrar el cuerpo de Cristo, aunque algunos han dicho lo contrario.
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ARTÍCULO 4
¿Debe hacerse este sacramento con pan ácimo?
Objeciones por las que parece que este sacramento no debe hacerse con pan ácimo:
1ª. En este sacramento debemos imitar la institución de Cristo. Ahora bien, parece que Cristo instituyó este sacramento con pan fermentado, porque como se lee en Ex., 12, los judíos, siguiendo la norma de la ley, comenzaban a usar los ácimos el día de Pascua, que se celebraba el día 14 de la luna. Cristo, sin embargo, instituyó este sacramento en la cena que celebró antes de la fiesta de la Pascua, como se dice en Jn., 13, 1-4. Luego también nosotros debemos celebrar este sacramento con pan fermentado.
2ª. Las prescripciones legales no se han de observar en el tiempo de la gracia. Pero el uso de los ácimos fue una ceremonia legal, como consta en Ex., 12. Luego en este sacramento de la gracia no debemos utilizar el pan ácimo.
3ª. La eucaristía es el sacramento de la caridad, como el bautismo es el de la fe. Pero el fervor de la caridad se significa con la levadura, como se dice en la Glosa que comenta la frase de Mt., 13, 33: El reino de los cielos es semejante a la levadura. Luego este sacramento debe hacerse con pan fermentado.
4ª. Tanto el ácimo como el fermentado son estados accidentales del pan, que no hacen variar su especie. Pero en la materia del bautismo no se hace ninguna discriminación por los estados accidentales del agua: da lo mismo, por ej., que sea salada o dulce, que esté caliente o fría. Luego en este sacramento tampoco debería importar que el pan fuese ácimo o fermentado.
Contra esto hay una Decretal: De Celebrat. Missae, donde se castiga al sacerdote que ose celebrar la misa con pan fermentado y cáliz de madera.
Respondo que acerca de la materia de este sacramento se pueden considerar dos cosas, a saber, lo que es necesario y lo que es conveniente.
Es necesario, en efecto, que el pan sea de trigo, como se acaba de decir, sin lo cual no se realiza el sacramento. Sin embargo, no es necesario que el pan sea ácimo o fermentado, porque con el uno y con el otro puede hacerse el sacramento.
Ahora bien, es conveniente que cada uno observe en la celebración del sacramento el rito de su Iglesia, ya que en lo que se refiere al rito, las costumbres de las Iglesias son diferentes. Dice, en efecto, San Gregorio en el Registro: La Iglesia romana ofrece pan ácimo porque el Señor asumió una carne pura. Pero las otras iglesias ofrecen pan fermentado porque el Verbo del Padre se vistió de carne, como la levadura se mezcla con la harina.
Por consiguiente, como peca un sacerdote de la Iglesia latina celebrando la misa con pan fermentado, así pecaría un sacerdote griego en la Iglesia griega celebrando con pan ácimo, pervirtiendo en cierto modo el rito de su Iglesia.
Sin embargo, la costumbre de celebrar con pan ácimo está más justificada.
Primero, por la institución de Cristo, que instituyó este sacramento el primer día de los ácimos, como consta en Mt., 26, 17, Mc., 14, 12 y Lc., 22, 7, en cuyo día nada fermentado debe haber en las casas de los judíos, como se afirma en Ex., 12, 15-19.
Segundo, porque el pan es más propiamente el sacramento del cuerpo de Cristo, concebido sin corrupción, que el de su divinidad.
Tercero, porque el ácimo está más adecuado con la sinceridad de los fieles, requerida para acercarse a este sacramento, conforme a las palabras de I Cor., 5, 7-8: Nuestra Pascua es Cristo inmolado… celebremos, pues, el banquete con ácimos de sinceridad y de verdad.
Pero también la costumbre de los griegos está justificada: por una parte, está el significado dado por San Gregorio, y, por otra, la repulsa de la herejía nazarena, que mezclaba la ley antigua con el Evangelio.
Respuesta a las objeciones:
1ª. En Ex., 12, 7-18 se lee que la solemnidad de la pascua empezaba la víspera del día 14 lunar. Y fue entonces cuando Cristo, después de la inmolación del cordero pascual, instituyó este sacramento. Por eso dice San Juan que este día precedía al de la Pascua, mientras que los otros tres evangelistas hablan del día primero de los ácimos, cuando se había hecho desaparecer de las casas de los hebreos el pan fermentado, como se ha dicho.
2ª. Los que consagran con pan ácimo no pretenden con ello observar las ceremonias de la ley antigua, sino compenetrarse con la institución de Cristo. Por eso no judaízan. Si así fuera, los que celebran con pan fermentado también judaizarían, porque los panes de las primicias que los judíos ofrecían eran fermentados.
3ª. La levadura significa la caridad por algunos de sus efectos, o sea, porque hace más sabroso el pan y le da mayor volumen. Pero en su natural acepción significa corrupción.
4ª. Todo lo que ha fermentado lleva en sí mismo un principio de descomposición, y con un pan corrompido, como hemos dicho ya, no se puede hacer este sacramento. Por eso hay más diferencia aquí entre pan ácimo y fermentado que en el bautismo entre agua caliente y fría. Podría, incluso, estar tan corrompida la levadura que con el resultante fermentado no se pudiese hacer el sacramento.
Continuará…
