MENSAJE A TODAS LAS GENTES DEL MUNDO URBI ET ORBI 2018
desde la real “logia central”
«Yo fui a Turquía como peregrino, no como turista. Cuando fui a la mezquita no podía decir: «¡Ahora soy un turista!». Vi aquella maravilla, el gran muftí me explicaba muy bien las cosas, con mucha humildad, me citaba el Corán, cuando habla de María y de Juan el Bautista. En ese momento sentí la necesidad de rezar. Le pregunté: «¿Rezamos un poco?» Y él me respondió: «Sí, sí». Yo recé por toda Turquía, por la paz, por el muftí, por todos y por mí… Dije: «¡Señor, acabemos con estas guerras!» Fue un momento de oración sincera ». (Decimejorje en su viaje a Turquia).
Decimejorje, como buen pseudoprofeta, hace lo que tiene que hacer; y, en cierta manera, tiene razón: hace al igual que Judas Iscariote, que hizo lo que tenía que hacer. “Lo que tengas que hacer, hazlo ya”, dijo Jesús a Judas en la Última Cena.
Desde esa perspectiva, Decimejorge hace lo que tiene qué hacer.
¿Han reflexionado a quién le hablaba Jesús cuando dijo esas palabras a Judas? Al que ya había entrado en su corazón con el bocado que Jesús le dio; sepan que es al mismo ente que obedece Decimejorge cuando hace lo que hace…
¿Y por qué mencionar lo dicho en su viaje a Turquia? Porque al ensalzar el corán niega la divinidad de Jesucristo. Muchas veces lo ha hecho; por ejemplo, en Evangeli gaudium cuando él dice que la antigua alianza sigue vigente, esta negando que Jesucristo, Aquél que vino a la tierra hace más de dos mil años, no es Dios.
Y así lo reafirma en los mensajes más importantes que manda a las gentes y al mundo, en Pascua de Resurección y en Navidad, abril y diciembre 2018. “Junto con el canto del aleluya, resuena en la Iglesia y en todo el mundo, este mensaje: Jesús es el Señor, el Padre lo ha resucitado”.
Sabemos que el corán tiene a Jesucristo como un gran señor el más grande de los profetas, pero, NO ES DIOS.
“Que la paz del Resucitado sane las heridas en Sudán del Sur: abra los corazones al diálogo y a la comprensión mutua. No olvidemos a las víctimas de ese conflicto, especialmente a los niños. Que nunca falte la solidaridad para las numerosas personas obligadas a abandonar sus tierras y privadas del mínimo necesario para vivir”.
Por qué hablar ambiguamente, la paz del resucitado, Lázaro tambien fue resucitado, pero, Cristo Resucitó por su propio poder, porque ES DIOS, y no olvidemos que la fraternidad masónica tiene un sinónimo EL SOLIDARISMO.
“Que nuestros hermanos en Cristo, que sufren frecuentemente abusos y persecuciones, puedan ser testigos luminosos del Resucitado y de la victoria del bien sobre el mal”.
Este lenguaje ambiguo permite lanzar este tipo de fraces, porque no dice, la victoria de Nuestro Señor Jesucristo sobre el pecado, sobre la muerte, sobre el demonio, dice la victoria del bien sobre el mal, para los satanistas luciferinos el bien es lucifer, y Adonai el Dios catolico es el mal, el Dios cruel como dice Albert Pike y Benenito XVI; sí, está usted leyendo bien, la serpiente Ratzinger, como lo llamaba Monseñor Lefebvre, esto dice de Dios.

Y este es al que le dicen papa verdadero
“Y el rostro de Dios se ha manifestado en un rostro humano concreto. No apareció como un ángel, sino como un hombre, nacido en un tiempo y un lugar”
Fundamental es decir que Jesús no nació hombre, nació DIOS hecho hombre.
En la Constitución Gaudium et Spes leemos: “Cristo, el nuevo Adán…, manifiesta plenamente el hombre, al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación”… “Realmente, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado”.
Ahora bien, el mensaje bergogliano es MASÓNICO teniendo su discurso los principios de libertad igualdad y fraternidad, resaltando este último por obvias razones, ya que para cerrar con broche de oro su conjura satánica es necesario la unión afuera de la verdad, fuera de Jesucristo Nuestro Señor, la unión a pesar de las diferencias principalmente doctrinales, porque las morales y politicas, por nombrar dos, hace rato que se vienen dando, pero, antes de izar la bandera de la masonería era necesario negar la Divinidad de Jesucristo, que, a fin de cuentas fue lo que hizo la Revolución francesa.
Lo que hace este desgraciado no es otra cosa que seguir con la hermeneutica de la continuidad ratzingeriana, pero de una manera mas perversamente diabólica, porque los dos disfrasados de blanco apelan a un nuevo orden mundial ANTICRISTIANO, uno explícitamente y otro implícitamente en sus respectivos mensajes.
Lo que cuesta a muchos entender es la posicion de la neo-fraternidad con respecto a esta iglesia bergogliana del anticristo; digo para muchos, porque para otros no es necesario quebrarze la cabeza, pues, como dice San Pablo, Dios les infundirá el espiritu del error por no querer abrazar el amor de la verdad.

Pregunta SALZBURGER NACHRICHTEN
Francisco también ha hecho concesiones: ¿qué más esperan?
Esperamos aquello que cada católico pide a la Iglesia en el momento del bautismo: la fe. La revelación divina quedó consumada, y es deber del Papa transmitir fielmente este depósito de la fe. El Papa, pues, tiene que poner fin a la crisis que sacude a la Iglesia desde hace ya 50 años. Esta crisis se desencadenó por una novedosa concepción de la fe centrada en la experiencia subjetiva de cada uno: se cree que el individuo es el único responsable de su fe y puede optar libremente por cualquier religión, sin distinción entre verdad y error. Sin embargo, todo eso contradice la ley divina objetiva.
Bien podríamos decir respecto a esta respuesta: sin comentarios; pero sería una falta de caridad no hacerlos. ¿Cómo se le puede pedir la fe al que niega la Divinidad de Jesucristo? ¿No habrá leído el neo superior el Evangelio donde Nuestro Señor mismo se pregunta, si al regreso del Hijo del hombre encontrará fe sobre la tierra? ¿Este hereje blafemador va a poner fin a una crisis que sacude a la Iglesia?
¿De qué manera la Fraternidad San Pío X puede mostrarse conciliadora con el Papa?
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X está profundamente apegada al Sucesor de Pedro, incluso cuando se opone a los errores del Concilio Vaticano II. Empero, nos encontramos profundamente consternados por la característica fundamental del pontificado actual… Vemos aquí un eco de la espiritualidad de Lutero: un cristianismo sin exigencia de renovación moral, un subjetivismo que ya no reconoce ninguna verdad universalmente válida. Todo esto ha causado una profunda confusión en el clero y en los fieles. Todo hombre busca la verdad, pero para encontrarla necesita ser guiado por el sacerdote, igual que el alumno necesita la dirección de su maestro.
Hay también en otras religiones muchas personas que llevan una vida moralmente buena, según su alma y conciencia. ¿Dios reconocerá sus méritos?
La Iglesia es esencialmente misionera. Cristo dice: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Los hombres no pueden salvarse sino por Él. Ha fundado una única Iglesia, que es la Iglesia romana. Esta verdad teológica ha de proclamarse tanto como la rectitud de la moral y el esplendor de la Misa tradicional según el rito tridentino.
La sodomía y el homosexualismo de la falsa iglesia conciliar, ¿reflejan la rectitud moral? ¿Y la fraternidad que usted capitanea, está exenta de estos perversos e inmorales males? ¿Y el esplendor de la misa tradicional es el reflejado por el motuo proprio? ¿O será por lo dicho por la diabólica cantante de rok Madona, a quien le gusta asistir a la misa en latín, y gusta del gregoriano y del olor a incienso?
Su predecesor Bernard Fellay ha calificado a los judíos, masones y modernistas como “enemigos de la Iglesia”. ¿También han de convertirse los judíos a la Iglesia católica, igual que dice Ud. de los protestantes?
El modernismo es uno de los errores más peligrosos: no en vano, hasta el Concilio Vaticano II, la Iglesia exigía a todos sus sacerdotes prestar el juramento antimodernista, el mismo que he jurado yo.
En cuanto al judaísmo, sería un pecado imperdonable excluir al pueblo judío de los bienes y tesoros de la Iglesia católica. La misión salvífica de la Iglesia es universal, y no puede dejar de lado a ningún pueblo.
Y, en cuanto a la masoneria, ¿sería un pecado imperdonable por la masoneria, si usted lanza fulminantes anatemas como lo hicieron antaño Papas, Obispos, Sacerdotes y simples fieles? Por lo menos, ¿por qué no mensiona la conjura de los carbonarios italianos y su plan de la “Alta Venta”, denunciada por Monseñor Lefevbre en su libro le destronaron?
Con esto creo es suficiente para darnos cuenta los caminos por los que está conduciendo la Neo-fraternidad.
Para terminar dejaremos el mensaje urbi et orbi de diciembre de 2005, para constatar como es un solo hilo conductor en esta sucesión de usurpadores que muchos “catolicos” incluso tradicionalistas, o que dicen ser tradicionalistas no quieren aceptar.
BENEDICTO XVI
MENSAJE URBI ET ORBI
Navidad, domingo 25 de diciembre de 2005
“Queridos hermanos y hermanas:
«Os anuncio una gran alegría…: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor»(cf. Lc 2,10-11). Esta noche hemos escuchado de nuevo las palabras del ángel a los pastores y hemos revivido el clima de aquella Noche santa, la Noche de Belén, cuando el Hijo de Dios se hizo hombre y, naciendo en una humilde gruta, puso su morada entre nosotros. En este día solemne resuena el anuncio del ángel, que es también una invitación para nosotros, hombres y mujeres del tercer milenio, a acoger al Salvador. Los hombres de hoy no deben dudar en recibirlo en sus casas, en las ciudades, en las naciones y en cada rincón de la tierra. Es cierto que en el milenio concluido hace poco, y especialmente en los últimos siglos, se han logrado muchos progresos en el campo técnico y científico; son ingentes los recursos materiales de los que hoy podemos disponer. No obstante, el hombre de la era tecnológica, si cae en una atrofia espiritual y en un vacío del corazón, corre el riesgo de ser víctima de los mismos éxitos de su inteligencia y de los resultados de sus capacidades operativas. Por eso, es importante que abra su mente y su corazón a la Navidad de Cristo, acontecimiento de salvación que puede infundir nueva esperanza a la existencia de todo ser humano.
«Despiértate, hombre: por ti, Dios se ha hecho hombre»(S. Agustín, Serm., 185). ¡Despiértate, hombre del tercer milenio! En Navidad, el Omnipotente se hace niño y pide ayuda y protección; su modo de ser Dios pone en crisis nuestro modo de ser hombres; llamando a nuestras puertas nos interpela, interpela nuestra libertad y nos pide que revisemos nuestra relación con la vida y nuestro modo de concebirla. A menudo se presenta la edad moderna como si la razón despertara del sueño, como si la humanidad hubiera salido finalmente a la luz, superando un período oscuro. Pero, sin Cristo la luz de la razón no basta para iluminar al hombre y al mundo. Por eso la palabra evangélica del día de Navidad –«era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre» (Jn 1,9)– resuena más que nunca como anuncio de salvación para todos. «Realmente, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado» (Const. Gaudium et spes, 22).La Iglesia no se cansa de repetir este mensaje de esperanza reiterado por el Concilio Vaticano II, que concluyó precisamente hace cuarenta años.
Hombre moderno, adulto y, sin embargo, a veces débil en el pensamiento y en la voluntad, ¡déjate llevar de la mano por el Niño de Belén! ¡No temas, fíate de él! La fuerza vivificante de su luz te impulsa a comprometerte en la construcción de un nuevo orden mundial fundado sobre relaciones éticas y económicas justas. Que su amor guíe a los pueblos e ilumine su conciencia común de ser “familia” llamada a construir vínculos de confianza y de ayuda mutua. Una humanidad unida podrá afrontar los numerosos y preocupantes problemas del momento actual: desde la amenaza terrorista hasta las condiciones de pobreza humillante en que viven millones de seres humanos, desde la proliferación de las armas hasta las pandemias y el deterioro ambiental que pone en peligro el futuro del planeta.
El Dios que se ha hecho hombre por amor al hombre sostenga a todos los que trabajan en África por la paz y el desarrollo integral, oponiéndose a las luchas fratricidas, para que se consoliden los actuales procesos políticos, todavía frágiles, y se respeten los más elementales derechos de los que están inmersos en situaciones trágicas, como en Darfur y en otras regiones de África central. Que impulse a los pueblos latinoamericanos a vivir en paz y concordia. Que infunda valor a los hombres de buena voluntad en Tierra Santa, en Irak, en Líbano, donde los signos de esperanza, que no faltan, han de ser confirmados por comportamientos inspirados en la lealtad y la prudencia; que favorezca los procesos de diálogo en la Península coreana y en otras partes de los países asiáticos, a fin de que se superen las divergencias peligrosas y, con espíritu amistoso, se llegue a coherentes conclusiones de paz, tan esperadas por sus poblaciones.
En Navidad nuestro espíritu se abre a la esperanza contemplando la gloria divina oculta en la pobreza de un Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre: es el Creador del universo reducido a la impotencia de un recién nacido. Aceptar esta paradoja, la paradoja de la Navidad, es descubrir la Verdad que nos hace libres y el Amor que transforma la existencia. En la noche de Belén, el Redentor se hace uno de nosotros, para ser compañero nuestro en los caminos insidiosos de la historia. Tomemos la mano que él nos tiende: es una mano que no nos quiere quitar nada, sino sólo dar.
Entremos con los pastores en la cueva de Belén, bajo la mirada amorosa de María, testigo silencioso del prodigioso nacimiento. Que ella nos ayude a vivir una feliz Navidad; que ella nos enseñe a guardar en el corazón el misterio de Dios, que se ha hecho hombre por nosotros; que ella nos guíe para dar al mundo testimonio de su verdad, de su amor y de su paz”.
¡Lo que no viene de Dios, no es de Dios!
¡Lo que no es de Dios, no viene de Dios!

