EN HONOR A LA VERDAD

¿Es adecuada la división del pecado en pecados contra Dios, contra sí mismo y contra el prójimo?
Respuesta
SI
Fundamento teológico
SANTO TOMÁS DE AQUINO
Suma Teológica
Ia-IIæ
Cuestión 72
Artículo 4
Objeciones por las que parece que la división del pecado en pecados contra Dios, contra el prójimo y contra sí mismo es inadecuada:
1ª. Aquello que es común a todo pecado no se debe poner como parte en la división del pecado. Pero el ser contra Dios es común a todo pecado; en la definición del pecado se dice que es contra la ley de Dios. Luego el pecado contra Dios no se debe poner como parte en la división de los pecados.
2ª. Toda división debe hacerse por los opuestos. Mas estos tres géneros de pecados no son opuestos; pues quien quiera peca contra el prójimo, peca también contra sí mismo y contra Dios. Luego el pecado no se divide adecuadamente por esas tres clases.
3ª. Lo que es extrínseco a una cosa no le confiere su especie. Pero Dios y el prójimo están fuera de nosotros. Luego los pecados no se diversifican específicamente por esto. El pecado, pues, se divide inadecuadamente por estas tres cosas.
Contra esto está que Isidoro, distinguiendo los pecados en el libro De summa Bono, afirma que el hombre se dice pecar contra sí mismo, contra Dios y contra el prójimo.
Respondo que el pecado es un acto desordenado.
Mas en el hombre debe haber un orden triple:
Uno por referencia a la regla de la razón; esto es, en cuanto todas nuestras acciones y pasiones deben regularse por la regla de la razón.
Otro orden hay por relación a la regla de la ley divina, por la cual se debe regir el hombre en todo.
Y si, a la verdad, el hombre fuese naturalmente un ser solitario, este doble orden bastaría.
Mas como el hombre es una animal político y social, de ahí que sea necesario un tercer orden, con el cual el hombre se ordene a los demás hombres, con quienes debe convivir.
De estos órdenes, el segundo contiene al primero y le excede. Pues todo lo que está comprendido bajo el orden de la razón, está contenido bajo el orden de Dios mismo; mas hay algunas cosas que están contenidas bajo el orden de Dios mismo que superan la razón humana, cuales son las de la fe, y se deben a Dios solo. Por donde quien peca en ellas, se dice que peca contra Dios: como el hereje, el sacrílego y el blasfemo.
Semejantemente, el primer orden incluye al tercero y le excede. Porque en todo aquello en que nos ordenamos al prójimo, debemos dirigirnos por la regla de la razón; mas en algunas cosas nos dirigimos por la razón sólo en cuanto a nosotros, no en cuanto al prójimo. Y cuando se peca en esto, se dice que el hombre peca contra sí mismo, como es claro del que se deja llevar de la gula, del lujurioso y del pródigo.
Cuando, pues, el hombre peca en lo relacionado con el prójimo, se dice que peca contra el prójimo, como es claro del ladrón y el homicida.
Hay, pues, cosas diversas por las que el hombre se ordena a Dios, al prójimo y a sí mismo.
Por consiguiente, esta división de los pecados es por los objetos, según los cuales se diversifican las especies de los pecados.
De ahí que esta distinción de los pecados es propiamente por sus diversas especies.
Pues también las virtudes, a las cuales se oponen los pecados, se distinguen específicamente por esta diferencia; ya que es claro que el hombre se ordena a Dios por las virtudes teologales; por la templanza y la fortaleza, a sí mismo; y por la justicia, al prójimo.
Respuesta a las objeciones:
1ª. Pecar contra Dios es común a todo pecado, en cuanto el orden a Dios incluye todo orden humano. Mas en cuanto al hecho de que el orden a Dios supera a los otros órdenes, en eso el pecado contra Dios es un género especial de pecado.
2ª. Cuando entre cosas que una incluye a otra hay distinción, ésta se hace, no por lo que de la una se contiene en la otra, sino por aquello en lo que una excede a la otra. Como se ve en la división de los números y figuras, pues el triángulo no se distingue del cuadrado por estar contenido en él, sino en cuanto éste le excede; y lo mismo hay que decir de los números tres y cuatro.
3ª. Aunque Dios y el prójimo sean externos con respecto al que peca, mas no son extraños respecto del acto pecaminoso, sino que se relacionan con él como objetos propios del mismo.
De un total de 92 respuestas:
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Insistimos en la importancia de conocer la doctrina de nuestra Iglesia para conservar intacta nuestra fe como nos ha sido mandado por Nuestro Señor y, de esta manera, no correr el riesgo de ser engañados por los errores, que pueden llevarnos a una eternidad sin Dios.
