MISTERIOS DE INIQUIDAD

Y no os acomodéis a este siglo, antes transformaos, por la renovación de vuestra mente, para que experimentéis cuál sea la voluntad de Dios, que es buena y agradable y perfecta.
Romanos 12,2
Adúlteros, ¿no sabéis que la amistad con el mundo es enemistad contra Dios? Quien, pues, quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.
Santiago 4, 4
Nos decía el Rvdo. Padre Ceriani en su sermón del segundo domingo de adviento:
“En la Epístola de hoy, tomada de su Carta a los Romanos, San Pablo nos enseña: Todas las cosas que han sido escritas en los Libros Santos para nuestra enseñanza se han escrito, a fin de que mediante la paciencia y el consuelo que se sacan de las Escrituras, mantengamos firme la esperanza.
Y a su discípulo San Timoteo le declaró: Toda la Escritura es divinamente inspirada y útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté bien provisto para toda obra buena.
Y por eso le exhorta, diciendo: Permanece en lo que has aprendido y te ha sido confiado, considerando de quiénes lo aprendiste, y porque desde la infancia conoces las Escrituras Sagradas, que pueden instruirte en orden a la salud por la fe en Jesucristo.
Lo que el Apóstol enseña en esta exhortación es de suma importancia doctrinal. Ahí tenemos indicado el cauce por el cual llega a nosotros la verdad revelada: Tradición y Sagrada Escritura.
De la Escritura dice el Apóstol que es divinamente inspirada, afirmación básica, en virtud de cuya realidad los Libros Sagrados están por encima de cualquier otro libro, por profundo y bien compuesto que lo supongamos.
De esa realidad, que la hace estar exenta de todo error, fluye como consecuencia necesaria su utilidad para enseñar la verdadera doctrina, para combatir los errores, para corregir los vicios y para hacer progresar en la vida moral.
Bien pertrechado con su conocimiento, el hombre de Dios o ministro del Evangelio estará en condiciones de desempeñar debidamente su ministerio.
Directamente Pablo está refiriéndose al Antiguo Testamento, que era el que Timoteo había aprendido desde su infancia; pero su afirmación vale igualmente para el Nuevo.
El final de la exhortación a Timoteo es de lo más dramático y solemne que salió de la pluma de San Pablo. El Apóstol, que prevé próximo su fin, insiste con redoblada energía sobre su predilecto discípulo Timoteo para que cumpla con valentía y decisión su deber de ministro de Cristo. Es como su testamento: Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y muertos, por su aparición y por su reino: Predica la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, enseña, exhorta con toda longanimidad y doctrina; pues vendrá un tiempo en que no sufrirán la sana doctrina, antes, deseosos de novedades, se rodearán de maestros conforme a sus pasiones, y apartarán los oídos de la verdad para volverlos a las fábulas.
Primeramente le pone ante la vista el gran Día, cuando aparecerá Cristo para juzgar a vivos y muertos e inaugurar su reino.
Después, con cinco vibrantes imperativos, seguidos luego de otros cuatro, Pablo conjura a Timoteo a que se entregue de lleno a su ministerio, pues se acercan tiempos difíciles y adversarios muchos.”
Veamos el significado de estas órdenes o imposiciones:
Predicar: Propagar o extender una doctrina o unas ideas, haciéndolas públicas y patentes.
Insistir: Persistir o mantenerse firme en una cosa, generalmente en una opinión o idea.
Argüir: Sacar una conclusión por medio de un razonamiento a partir de un supuesto anterior o de un principio general.
Enseñar: Comunicar conocimientos, ideas, experiencias, habilidades o hábitos a una persona que no los tiene.
Exhortar: Incitar a otra a hacer una cosa o a actuar de cierta forma, mediante razones o ruegos.
Y no hace falta aclarar que “a tiempo y a destiempo” significa en cualquier lugar y circunstancia.
Si todas las cosas que han sido escritas en los Libros Santos se han escrito para nuestra enseñanza, si toda la Escritura es divinamente inspirada y exenta de todo error, y útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, si se debe permanece en lo que se ha aprendido y ha sido confiado, y es el cauce por el cual llega a nosotros la verdad revelada: Tradición y Sagrada Escritura… ¿Que es lo que entenderá Bergoglio al seguir insistiendo con sus melosos videos de “Las intenciones del papa”?
Este Diciembre, se presenta con un mensaje donde, para poder predicar, lo primordial es escuchar y adaptarse al mundo y sus culturas:
Evidentemente, eso no es lo que nos ordena San Pablo. Evidentemente sabe muy bien lo que significan las palabras del Santo, pero le conviene tergiversarlas… ¡no sea cosa que sus jefes se enojen!
