EN HONOR A LA VERDAD

¿Es adecuada la distinción de pecados en espirituales y carnales?
Respuesta
SI
Fundamento teológico
SANTO TOMÁS DE AQUINO
Suma Teológica
Ia-IIæ
Cuestión 72
Artículo 2
Objeciones por las cuales parece que la distinción de los pecados en espirituales y carnales no es adecuada:
1ª. Dice el Apóstol en Gal., 5, 19 ss.: Manifiestas son las obras de la carne, que son fornicación, impureza, libertinaje, lujuria, idolatría, hechicería, etc., por lo cual parece que todas las clases de pecado son obra de la carne. Ahora bien: los pecados carnales se dicen obras de la carne. Luego no hay que distinguir entre pecados carnales y espirituales.
2ª. Todo el que peca anda según la carne, a tenor de Rom., 8, 13: Si vivís según la carne, moriréis; mas si mortificáis con el espíritu las obras de la carne, viviréis. Pero vivir o andar según la carne parece pertenecer a la razón de pecado carnal. Luego todos los pecados son carnales. No hay, pues, que distinguir los pecados carnales de los espirituales.
3ª. La parte superior del alma, que es la mente o razón, se denomina espíritu, según aquello de Ef., 4, 23: Renovaos en el espíritu de vuestra mente, donde se pone espíritu por razón, como dice allí la Glossa. Pero todo pecado que se comete según la carne se deriva de la razón por el consentimiento, ya que pertenece a la razón superior consentir en el acto del pecado. Luego los mismos pecados son carnales y espirituales. No hay, pues, que distinguirlos entre sí.
4ª. Si algunos pecados son especialmente carnales, parece que esto ha de entenderse principalmente de aquellos pecados con los que uno peca contra su propio cuerpo. Mas, como dice el Apóstol en I Cor., 6, 18: Cualquier pecado que comete el hombre, queda fuera de su cuerpo; mas el que fornica, peca contra su propio cuerpo. Luego sola la fornicación seria pecado carnal, enumerando, sin embargo, el mismo Apóstol, en Ef., 5, 3, también la avaricia entre los pecados carnales.
Contra esto está lo que dice Gregorio, en el libro XXXI de los Moral., que de los siete vicios capitales, cinco son espirituales, y dos, carnales.
Respondo que los pecados se especifican por sus objetos.
Ahora bien, todo pecado consiste en la apetencia de algún bien transitorio que se desea desordenadamente; y consiguientemente, tenido ya, se deleita uno en él desordenadamente.
Mas la delectación es doble:
Una del alma, que se realiza en la sola aprehensión de algo obtenido según su deseo, y ésta puede calificarse también de delectación espiritual; como cuando uno se deleita en la alabanza de los hombres o en algo parecido.
La otra delectación es corporal o natural, la cual se verifica en el tacto mismo corporal, y puede llamarse también delectación carnal.
Así, pues, aquellos pecados que se llevan a cabo en la delectación espiritual se llaman pecados espirituales; y los que se llevan a cabo en la delectación carnal, se llaman pecados carnales, como la gula, que se realiza en la delectación de los alimentos; y la lujuria, que se realiza en la delectación venérea.
Por donde el Apóstol dice, II Cor., 7, 1: Purifiquémenos de toda mancha de la carne y del espíritu.
Respuesta a las objeciones:
1ª. Como comenta la Glossa allí mismo, aquellos vicios se dicen obras de la carne, no porque se verifiquen en el placer de la carne, sino porque carne se toma allí por hombre, el cual, mientras vive según él mismo, se dice vivir según la carne, como escribe también Agustín, en el libro XIV De civ. Dei. Y la razón de esto es que todo defecto de la razón humana de algún modo tiene su principio en el sentido carnal.
2ª. Y con esto es clara la respuesta a la segunda.
3ª. También en los pecados carnales hay algún acto espiritual, es decir, de la razón. Pero el fin de estos pecados, por el cual se denominan, es el placer de la carne.
4ª. Como la Glossa comenta allí mismo, es especialmente en el pecado de la fornicación donde el alma sirve al cuerpo, tanto que el hombre en ese momento no puede pensar en ninguna otra cosa. La delectación de la gula, aunque sea carnal, no absorbe tanto la razón. O puede decirse también que en este pecado se hace cierta injuria al cuerpo, pues se le mancha desordenadamente. Y por eso, sólo por este pecado se dice que el hombre peca especialmente contra su cuerpo.
Mas la avaricia, que se enumera entre los pecados carnales, se pone por el adulterio, que es la usurpación injusta de la mujer ajena. O se puede decir que la cosa en que se deleita el avaro es algo corporal; y en este sentido se enumera entre los pecados carnales. Mas la delectación misma no pertenece a la carne, sino al espíritu; por ello, según Gregorio, es pecado espiritual.
De un total de 79 respuestas:
66 contestaron SI
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Según esta estadística la mayoría contestó CORRECTAMENTE.
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