SAN FIACRIO

MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA

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 Hoy nos encomendamos a:

 San Fiacrio, anacoreta y confesor.

Un obispo de las islas occidentales cuidó de la educación de este santo, que descendia de una ilustre familia de Irlanda. Todo cuanto podía esperar del mundo lo desprecio, y queriendo junto con otros compañeros consagrarse a Dios, se dirigió a Francia para vivir en un desierto. Llegado a la diócesis de Meaux se dirigió a su obispo, y este le designo para su morada un escarpado lugar en un bosque a dos leguas de Meaux. El santo construyo allí una celdita y un oratorio en honor de la madre de Dios, teniendo a su alrededor un huerto que cultivaba él mismo. Dedicado continua mente a la oración y contemplación, llevaba una vida muy austera; el escaso fruto de su trabajo lo repartía entre los pobres, y como muchas personas acudiesen a consultarle, edificó a cierta distancia de su celda una especio de hospedaría para los forasteros. Los pobres en contraban en él un verdadero padre, y muchos alcanzaban salud por medio de sus oraciones.

Por consejo de un señor irlandés, pariente suyo, y que viniendo de Roma paso algún tiempo en su compañía, predicó Fiacrio el Evangelio en la diócesis de Meaux y otros obispados bajo la dirección de sus respectivos obispos, dando su predicación admirables frutos, especialmente en la diócesis de Arras, donde es celebrado como apóstol.

Algunos escritores pretenden que Fiacrio era hijo primogénito de un rey de Escocia, contemporáneo del rey de Francia Clotario segundo; y habiéndole los escoceses enviado embajadores ofreciéndole la corona, la renuncio el santo, diciéndoles había despreciado todos los bienes terrenos, para así mejor asegurar la corona de la inmortalidad. Este santo vivió como un ángel en medio del mundo, dotado del don de profecía y milagros, hasta que murió sántamente en treinta de agosto del año 670. El mismo oratorio que en vida había sido su deliciosa mansión, fue el lugar en donde fue depositado su cuerpo, y el Señor hizo glorioso su sepulcro, acudiendo los fieles de todos los puntos de la Francia, para venerarlo y alcanzar del Señor por su mediación grandes beneficios.

Leyenda de oro

DR. José Palau

Leer el Santo Evangelio del día  y catena aurea