MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA
Hoy nos encomendamos a:
San Firmo, obispo y confesor.
Florecio durante el siglo IV, padeciendo muchas persecuciones y siendo varias veces atormentado por darle muerte. Acabada la persecución de la Iglesia con la conversión de Constantino, fue este santo consagrado obispo de Tagaste en África, cuya silla ilustró con su ejemplo y doctrina. San Agustín habla de él como de un hombre sucitado expresamente por Dios, para renovar y confirmar el espíritu de su pueblo, y le propone a los obispos como un modelo perfecto de pastores.
San Firmo, murió según el cardenal Baronio, en el mes de julio del año 372, y su cuerpo después de muerto despidió el influjo de la celestial virtud, que el santo había derramado por todas partes durante su vida.
Leyenda de oro
DR. José Palau

