EN HONOR A LA VERDAD

¿Es arrebatada el alma humana a las cosas divinas?
Respuesta
SI
Fundamento teológico
SANTO TOMÁS DE AQUINO
Suma Teológica
Parte IIa-IIae
Cuestión 175
Artículo 1
Objeciones por las que parece que el alma humana no es arrebatada a las cosas divinas:
1ª. El rapto es definido por algunos como la elevación, por la fuerza de una naturaleza superior, desde lo natural a lo sobrenatural. Ahora bien, es natural al hombre el ser elevado a las cosas divinas, ya que dice San Agustín: Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto mientras no descanse en Ti. Luego el alma no es arrebatada a las cosas divinas.
2ª. Dice Dionisio: La justicia divina consiste en atender a cada cosa según su modo y dignidad. Pero el que el hombre sea elevado sobre aquello que le es natural no pertenece al modo ni a la dignidad del hombre mismo. Por tanto, parece que la mente no es arrebatada por Dios a lo divino.
3ª. El rapto implica cierta violencia. Pero Dios no nos gobierna mediante violencia y coacción, como dice San Juan Damasceno. Por consiguiente, la mente humana no es arrebatada a lo divino.
Contra esto está lo que dice el Apóstol en II Cor., 12, 2: Sé de un hombre, fiel a Cristo, que fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y la Glosa comenta: Arrebatado, es decir, elevado contra su naturaleza.
Respondo que el rapto lleva consigo cierta violencia.
Y violento se llama a aquello cuyo principio está fuera, no colaborando el que padece la fuerza.
Ahora bien, cada uno contribuye a aquello hacia lo que tiende por propia inclinación, sea voluntaria o natural.
Por ello es preciso que el que es arrebatado por algo externo sea arrebatado hacia algo distinto de aquello a lo que tiende por propia inclinación.
Esta diversidad puede considerarse de dos modos:
En primer lugar, en cuanto al fin de la inclinación, como sería el caso de una piedra, la cual tiende, por naturaleza, a ser lanzada hacia abajo, que fuera lanzada hacia arriba.
En segundo lugar, en cuanto al modo de tender, como sucedería si una piedra fuera lanzada con más violencia de lo que exige su movimiento natural.
Así, pues, se dice que el alma humana es arrebatada hacia aquello que está fuera de su naturaleza, en primer lugar, en cuanto al término del rapto, como cuando uno es arrebatado a penas, según leemos en el Salmo 49, 22: No sea que me arrebate y no haya quien me libere.
En segundo lugar, según el modo connatural al hombre, que consiste en comprender la verdad mediante los objetos sensibles. Por eso, cuando es abstraído de la aprehensión, se dice que es arrebatado, aunque sea llevado a las cosas a las que está naturalmente ordenado, supuesto que esto no se realice intencionadamente, como sucede en el sueño, el cual es natural y, por ello, no puede ser considerado rapto.
Esta abstracción, cualquiera que sea su término, puede ser debida a una triple causa:
En primer lugar, a una causa corpórea, como sucede en aquellos que sufren enajenación por causa de una enfermedad.
En segundo lugar, al poder diabólico, tal como sucede en los posesos.
En tercer lugar, al poder divino. En este sentido tomamos el rapto, es decir, en cuanto que uno es elevado por el espíritu de Dios a las cosas sobrenaturales con abstracción de los sentidos, según lo que leemos en Ez., 8, 3: El Espíritu me levantó entre la tierra y el cielo, y en visión divina me llevó a Jerusalén.
Conviene tener en cuenta, sin embargo, que a veces se dice que uno es arrebatado no sólo mediante la enajenación de los sentidos, sino también por enajenación de aquellas cosas en las que se ocupaba, como sucede cuando uno padece distracción de la mente sin querer. Pero esto no se considera rapto propiamente dicho.
Respuesta a las objeciones:
1ª. Es natural al hombre el tender a lo divino mediante la aprehensión de cosas sensibles, conforme se dice en Rom., 1, 20: Lo invisible de Dios es conocido mediante las criaturas. Pero este modo de ser elevado a lo divino con abstracción de los sentidos no es natural al hombre.
2ª. Corresponde al modo de ser y a la dignidad del hombre el ser elevado al orden divino, porque el hombre fue hecho a imagen de Dios. Y dado que el bien divino excede infinitamente las facultades humanas, el hombre necesita la ayuda sobrenatural para percibir ese bien, y tal ayuda es obra de la gracia. Por ello, el que la mente sea elevada por Dios mediante el rapto no es antinatural, sino superior a la facultad natural.
3ª. Las palabras de San Juan Damasceno han de entenderse como referidas a las cosas que el hombre debe hacer. Pero en cuanto a las cosas que exceden la facultad del libre albedrío, el hombre necesita ser elevado por una operación poderosa, la cual puede llamarse, en parte, coacción, si tenemos en cuenta el modo de esa operación, pero no si consideramos el término de la misma, al cual se ordenan la naturaleza y la intención humanas.
De un total de 93 respuestas:
70 contestaron SI 75.27 %
22 contestaron NO 23.66 %
1 contestó OTRO 1.07%
Según esta estadística la mayoría contestó CORRECTAMENTE.
Insistimos en la importancia de conocer la doctrina de nuestra Iglesia para conservar intacta nuestra fe como nos ha sido mandado por Nuestro Señor y, de esta manera, no correr el riesgo de ser engañados por los errores, que pueden llevarnos a una eternidad sin Dios.
