MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA
Hoy nos encomendamos a:
San Julián, monje.
Fue sirio de nacimiento, y gentil; pero conocida la religión verdadera, la abrazo y se retiró al desierto con otros solitarios. Trabajó extraordinariamente para regularizar la disciplina de aquellos anacoretas: con su ejemplo y su celo adelanto mucho aquella obra: sus milagros, que obraba en gran número con sola la señal de la cruz, le cautivaron respeto y admiración de lodos, y fue en el desierto la lumbrera de la fe, y uno de los primeros ornamentos del yermo. Su vida era de ángel en carne, y fue llamado a la patria de los bienaventurados por los años de 370, muriendo en Edesa, donde había ido para un negocio de caridad.
Leyenda de oro
DR. José Palau

