
A demanda de una humanidad que se endiosa, surgen movimientos que rechazan a Dios o lo suplantan. En Argentina se presenta en sociedad el grupo “Apostasía colectiva” (Se entiende por colectivo a todas, todas, todes, todxs y tod@s).
El uniforme, para variar, es el pelo largo y los jeans rotosos, los cabellos de variados colores, los tatuajes y los pañuelos verdes, símbolo ya conocido, del aborto libre y gratuito.
Cómo se podrá leer a continuación, ellos piden no ser mas parte de la Iglesia, pues han sido bautizados sin su consentimiento, y para eso presentan un formulario para ser borrados de las actas de bautismo. Ellos tienen sus perversos motivos para no formar mas parte de “esa institución”, como la llaman, y creen que le encontraron la “trampa a la ley”.
La iglesia conciliar, por su parte, les facilita el trámite aceptándoles el formulario de apóstatas e inscribiendo una nota marginal en sus registros de bautismo…. ¡Así de simple!. Algún que otro curita, trata de entablar una conversación con el apóstata, preguntándole las razones de su “salida” o diciéndoles que si quieren volver, la iglesia los espera de brazos abiertos.
¿Habrá alguno que se digne explicarles (aunque no lo puedan entender o peor, lo sepan y no les importe), que el bautismo no se borra y que están sacando un boleto sin escalas al infierno? (¡Ah! Cierto que para los conciliares el infierno no existe y las almas condenadas se desaparecen…)
Video de la entrevista a uno de sus miembros (Aquí)

Los siguientes son extractos de su sitio web, donde tratan de razonar y justificar la apostasía con porcentajes de investigaciones y encuestas, ¡y tienen hasta una carta modelo para imprimir y una sección de “insultos” cristianos frecuentes!.
SUS MOTIVOS:
¿Por qué apostatar?
En una sociedad como la nuestra, cualquier institución con una gran representatividad tiene más fácil el acceso a niveles altos de decisión y un mayor poder de negociación. De esto parece desprenderse la necesidad de tener información confiable sobre la cantidad de personas que tal corporación dice representar, y por otro lado procedimientos claros que permitan a las personas adherir a la misma y dejar de hacerlo en caso de que así lo deseen.
En nuestro país, la Iglesia Católica es posiblemente la institución que mayor nivel de representatividad se adjudica, y simultáneamente es la que menos claridad ofrece a la hora de demostrarla. Si bien no está absolutamente claro como se determina la cantidad de fieles católicos, cada tanto dan indicios de que lo hacen a partir del número de bautismos que registran en sus libros. Tres ejemplos: Cuando en 2007 se anunció que la cantidad de musulmanes en el mundo superó a la de católicos, el Secretario del Pontifico Consejo para el diálogo interreligioso, Felix Machado, afirmó en el diario La Prensa que «la Iglesia católica sí puede contar con datos precisos y sin márgenes de error porque en cada parroquia, incluso la más pequeña o en cualquier lugar perdido del mundo, existe un acta de los bautizados». El Arzobispado de Buenos Aires afirma que «entre 1993 y 1997 aumentaron un 10 por ciento la cantidad de bautismos, primeras comuniones y confirmaciones». Por otro lado, según apologetica.org «Ocho de cada diez latinoamericanos están bautizados.». En ambos casos, la noticia no es simplemente el número de bautismos, sino que a partir de estos datos el texto intenta deducir la cantidad o el incremento de fieles. Otro problema es que se hace complicado encontrar otra fuente de información que no sea la misma Iglesia. En 2007 una iniciativa de un particular obtuvo como respuesta de la Secretaría de Culto que las estadísticas disponibles sobre la cantidad de fieles católicos son las que publica AICA, una agencia de noticias católica. Es que como la creencia religiosa es «información sensible», no hay censos sobre creencias religiosas, y la poca información que se tiene al respecto parte de encuestas que recién últimamente se están haciendo de una manera sistematizada.
Dado que la Iglesia considera a cada bautizado como un integrante más del catolicismo, el proceso de ingreso a la institución católica es tan claro como irregular. Un bebé de cinco días de vida adhiere al catolicismo (lo que implica creer en todos sus dogmas, como la resurrección de Cristo, la Santísima Trinidad o la transubstanciación del pan y el vino en cuerpo y sangre de Cristo) por el solo hecho de estar bautizado. Independientemente de lo que decida cuando tenga edad de hacerlo, y de cómo se posicione respecto a temas de religión, el niño en los papeles ya es católico. Así, si bien en un trabajo del CONICET el 71% dijo que son los hijos e hijas los que deben elegir su propia religión, los registros de la Iglesia parecen demostrar que en la práctica esto no sucede.
Volviendo a los datos sobre la cantidad personas que adhieren al catolicismo, parece bastante difícil acceder a los datos oficiales que la Iglesia dice poseer. Las referencias a estos datos dicen que los obtienen del Anuario Pontificio, del que no se publican más de 10 mil ejemplares cada año y para todo el mundo. Según sabemos, en Argentina sólo hay dos y sin acceso para consultas del ciudadano común por lo que la cantidad de fieles sigue siendo un misterio.
De todas maneras, tanto las estadísticas de la Iglesia, como las encuestas que conocemos (la citada del CONICET, por ejemplo), coinciden en que casi un 90% de los argentinos y argentinas recibieron el bautismo, y por lo tanto engrosan en padrón de la Iglesia Católica. Dicho de otra manera, casi el 90% de los los habitantes de nuestro país pertenecen a la Iglesia Católica en los papeles, y por lo tanto ésta habla en su nombre. Ahora que tenemos una idea de las bases sobre las cuales la Iglesia Católica justifica su poder a la hora de negociar con el estado nacional, vamos a hacer un breve repaso de cuales son los temas sobre los que la Iglesia se manifiesta, y cuál es su posición en ellos.
Hace poco más de 20 años se aprobó en nuestro país la ley de divorcio vincular. La posición de la iglesia es clara al respecto. En su catecismo puede leerse «1650 Hoy son numerosos en muchos países los católicos que recurren al divorcio según las leyes civiles y que contraen también civilmente una nueva unión. La Iglesia mantiene, por fidelidad a la palabra de Jesucristo («Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquella; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio»: Mc 10,11-12), que no puede reconocer como válida esta nueva unión, si era válido el primer matrimonio. Si los divorciados se vuelven a casar civilmente, se ponen en una situación que contradice objetivamente a la ley de Dios. Por lo cual no pueden acceder a la comunión eucarística mientras persista esta situación, y por la misma razón no pueden ejercer ciertas responsabilidades eclesiales. La reconciliación mediante el sacramento de la penitencia no puede ser concedida más que aquellos que se arrepientan de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo y que se comprometan a vivir en total continencia.» (http://www.vatican.va/archive/ESL0022/__P56.HTM). La reacción de la Iglesia en su momento fue coherente con su catecismo. A pesar de la representatividad que la Iglesia dice tener en la sociedad, las encuestas en aquel momento mostraban que un 63% estaba en favor del divorcio vincular. Esta cifra ascendía al 87% en otra encuesta del año 2006. Si el 88% es católico, tal como dice la Iglesia, de ese 87%, menos del 10% puede deberse al apoyo de quienes no profesan esa fe. El 77% restante necesariamente fueron bautizados que apoyan la legalización del divorcio vincular.
Y siguen dos páginas mas con el mismo tipo de ejemplo, sobre anticonceptivos,educación sexual obligatoria, eutanasia, sexo prematrimonial, homosexualidad, libertad de expresión en el arte y la cultura y el aborto.
Si estás bautizado, no importa cuan crítico seas de la institución católica. Le Iglesia en tu nombre condena el aborto, la homosexualidad, boicotea los intentos del Estado por generar una política de educación sexual, condena y se opone al uso y reparto de anticonceptivos, a la eutanasia, al divorcio. En nombre tuyo intenta censurar expresiones artísticas y como si fuera poco, gracias a tenerte entre sus integrantes, se asegura que el estado la sostenga y le otorgue privilegios especiales. No importa que pienses por cuenta propia y tengas otras opiniones, ellos te usan para apoyar sus intereses.
Si vos no estás de acuerdo con las posiciones de la Iglesia en los temas antes mencionados y tenés interés en mantener una actitud coherente con tus ideas, tenés dos cosas para hacer:
No bautices a tu hijo o hija. Haciéndolo estás alimentando sus listados con alguien que no debería ser utilizado para los intereses de la Iglesia. Con sólo unos pocos días de vida no se puede tomar posición sobre estos temas ni elegir libremente una religión. Ya tendrá tiempo para hacerlo, y si está de acuerdo, ingresar él por cuenta propia a la Iglesia. Que no hagan lo que hacen en nombre de tu hijo o hija.
Salí de la Iglesia para quitarles apoyo. Que no hagan lo que hacen en tu nombre. ¡Apostatá!
SUS HISTORIAS
Emergiendo del ahogo de las aguas del bautismo:¡yo apostato!
Me despierto a las 7:30 de la mañana. Preparo el mate, agarro mi carta de apostasía y salgo caminando a la Arquidiócesis de Bahía Blanca decidida a renunciar a la Iglesia Apostólica Romana.
Llego a la institución. Av. Colón 164. (¡la calle de los colonizadores!)
Toco la puerta. Una mujer inmigrante se encuentra limpiando el suelo de la entrada y me abre la puerta, sin emitir sonido. (de los jesuitas esclavistas hasta ahora, no cambió mucho la cosa..) Me acerco al mostrador de recepción donde me encuentro con dos hombres. Y anuncio:
– Hola, vengo a presentar mi carta de apostasía de la Iglesia Católica.
– Cómo dijo?
– Vengo a presentar mi carta de apostasía de la Iglesia Católica.
Frente al estado de alarma que él expresa, su compañero le confirma con pésame: – “…Sí.”
– Espere ahí sentada, me dijo. Y realiza lo que pareciera ser una llamada interna dentro de la Arquidiócesis.
No aceptó mi carta y me dice que espere acá sentada, pienso mientras me ubico en una silla. Pero no tuve demasiados problemas al respecto: yo me estaba divirtiendo mucho con esa poderosa carta1 . También sabía que existía la posibilidad que un cura intente convencerme de no apostatar, y la idea ¡me llenaba de entusiasmo!
Esperé unos minutos.
Se abre la puerta de un ascensor, sale un cura y se me acerca.
– Buenos días, querida. Seguime por acá, por favor.
Yo lo seguí por detrás, caminando por el pasillo de la Arquidiócesis.. mientras desfilaba con orgullo mi remera Aborto Legal es Vida de Serigrafistas Queer. Me llevó a lo que parecía ser una sala de reuniones. No había nadie más que nosotros dos. Nos sentamos. El cura se sienta en a la cabecera. (tan predecible…)
Y me pregunta, mostrándose preocupado:
– Contame un poco más, ¿Cómo es esto? ¿Qué está pasando?
– No quiero formar parte de la Iglesia Católica, ni estar vinculada a ella de ninguna forma. Exijo se elimine toda constancia registral sobre mi persona.
– Surgió algún problema…?
Y pensé.. si comienzo a decirle todos los problemas que tengo con la Iglesia Católica, no me voy más de acá. Yo había leído que no era necesario dar argumentos personales para llevar adelante el trámite, asique me remití a la ley.
– Según el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos toda persona tiene la libertad de elegir su religión y creencias y yo decido no pertenecer más a esta institución.
– Bueno, bueno… Pero sabés que no se puede eliminar tu registro? Porque en los libros de registros, en los folios, hay registros abajo, arriba y detrás del tuyo, por lo que no se va a poder eliminar el documento. Se colocaría una nota encima dejando constancia del trámite.
– Pero no van a poder seguir usando mi nombre, no es cierto?
– La iglesia no usa tu nombre, nunca, por ningún motivo..
– Sí lo usa. No importa cuán crítica pueda ser yo de la Iglesia Católica, si estoy bautizada ustedes usan mi nombre en función de sus intereses. La iglesia presenta al estado el número de personas bautizadas en la Argentina y en función de ese número recibe dinero y tiene poder en la toma de decisiones.
– La iglesia tiene cada vez menos poder, hoy en día no es lo que era antes..
– (eso ya quisieras..!) La iglesia sí tiene poder. Es mentira que la iglesia no tiene poder. De hecho el estado no es laico. Yo quiero un estado laico. Y quiero un aborto legal seguro y gratuito. Entre muchas otras cosas.
– Me parece bien la idea de que por un lado tenga que estar la Iglesia y por el otro el Estado.
– No es lo que está sucediendo. Con la idea no alcanza..
– Bueno… Pero hoy en día estamos en una sociedad muy diversa, donde se acepta cada vez más la diversidad y el respeto por la igualdad…
Me pareció tan vacía su expresión y tan cómplice del vaciamiento simbólico que se está propagando desde los discursos de derecha, que no le dije nada y le hice un gesto de de no te creo nada.
– Bueno… El bautismo es un gesto de amor que nuestros padres hacen para con nosotros. Por supuesto que después, cada uno tiene la libertad de aceptar o rechazar ese amor que nos fue dado.
– Para mi el bautismo no es amor. ¡Yo no rechazo el amor!
– Estás muy convencida.
– Sí.
– Bueno. Sabé que La Iglesia nunca va a cerrarte las puertas. Hay muchas personas que han apostatado y luego se han casado por Iglesia…
– (¡por mi olvidate! ¡no hay vuelta atrás!)
Y siguió insistiendo mucho con la idea del casamiento por Iglesia.
¡COMO SI YO QUISIERA CASARME!
– Asique ya sabés, si en algún momento de tu vida querés casarte por Iglesia y recibir el sacramento de El Señor….en ese sentido, siempre vamos a estar de brazos abiertos para recibirte.
(en ese sentido)
Y me dio tanta bronca que desde su mirada heteronormada dé por sentado y de manera tan reiterativa, que yo era heterosexual, que lo miré y afirmé:
– Soy LESBIANA.
¡Frente a lo cual el cura inmediatamente se paró de su silla y dio por finalizada la sesión de intentar convencerme!
Acto siguiente, ya de pie, agarra mi carta de apostasía y pregunta:
– ¿Trajiste la fotocopia del DNI?
– Me la olvidé. Voy a sacarle fotocopias y vuelvo?
– No, no. No te preocupes, la hacemos acá mismo, AHORA…
– Pusiste bien la dirección de tu casa, y el código postal?
– Sí.
Curiosa y repentinamente el cura ahora se mostraba muy interesado en dar cauce al trámite. Algo inquieto, servicial.. rozando casi el estado de ¿desesperación? por que me retire del establecimiento y nunca más regrese. Sentí que, no sólo se había dado cuenta que no podía convencerme de mantenerme confinada dentro de su rebaño, sino que yo terminé haciéndole poner en evidencia que mi modo de existir no es bienvenido en el Reino del Señor.
– En qué parroquia te bautizaste? Están bien todos los datos en la carta? (..su gentileza era conmovedora!)
– En la parroquia Nuestra Señora del Carmen, está toda la información correctamente en la carta.
Y me anuncia, luego de él mismo (¡y con sus propias santísimas manos!) hacer la fotocopia de mi DNI:
– En estos días te va a llegar una carta a tu casa confirmando que tu registro ha sido anulado, hoy mismo le enviaremos estos documentos a la parroquia Nuestra Señora del Carmen para que puedan proceder.
Sentí que efectivamente el cura no me quería más ahí adentro. Ni adentro de la Arquidiócesis de Bahía Blanca ¡ni dentro de toda La Iglesia Católica!
Algo me dice que la carta de confirmación de la apostasía me va a llegar mucho más rápido de lo esperado.
LOS INSULTOS CRISTIANOS Y COMO IMPUGNARLOS
(Cuando el remedio es peor que la enfermedad)
«No tienen idea de lo que están haciendo. Ni idea»
Es un mensaje anónimo al que no creemos que haya que prestarle mucha atención. Sólo decirle que quizás sea cierto, que no sepamos. Lamentablemente, la persona que dejó este comentario no nos dejó su mail para pedirle detalles en caso de que, efectivamente, él sí sepa lo que estamos haciendo. De todos modos, que no se preocupe: ya iremos aprendiendo con el ejercicio de nuestras libertades.
«Éste es un pais con dos pilares fundamentales, el ejercito y la SANTA IGLESIA CATOLICA. Si le gusta bien y si no vayan y hagansen una nueva republiqueta»
Con esos pilares, ahora entendemos por qué el país se cae a pedazos. Afortunadamente no es necesario armar una republiqueta (una, no una nueva). El país en el que vivimos nos garantiza libertad de expresión, de culto y de organizarnos libremente para fines lícitos. Eso hacemos.
«No dudo que ustedes están financiados politicamente para sembrar el odio en nuestro pais»
Honestamente, no estamos financiados por nadie y los gastos que tuvimos hasta ahora para esta convocatoria no superan los 50 pesos, eso sí: sin incluir viáticos. A diferencia de la Iglesia Católica, no recibimos dinero del estado, ni pedimos diezmos, ni nada. Tal prejuicio habla del poco conocimiento que se tiene sobre lo mucho que pueden hacer ciudadanos y ciudadanas de a pie cuando se organizan por algo que consideran justo.
«¿Qué derecho se arrogan ustedes para decir que hay que apostatar?»
Nosotros no decimos que haya que hacerlo. Simplemente hacemos públicas nuestras razones, que nos parecen válidas, e invitamos a quienes las comparten a unirse a nuestra apostasía colectiva. No imponemos nada a nadie. Le dejamos esa costumbre a la Iglesia Católica.
«¿Qué importa si fueron bautizados o no? ¿Por qué se molestan en que eliminen sus nombres?»
Porque no nos gusta que usen nuestros nombres para cosas que no compartimos. Si a vos no te molesta, aprovechamos tu mensaje para unirte a la convocatoria. Gracias por tus datos.
«Son todos unos degeneraditos»
Este es un «insulto» curioso de alguien que defiende una institución que defiende a pedófilos. De todas maneras, creemos que lo que hacemos en nuestra vida íntima no tiene que ver con la causa que aquí exponemos, y cuyos argumentos nos parecen bastante claros.
«Dios existe, les guste o no»
Y nosotros apostataremos, te guste o no. Nadie discute sobre la existencia de Dios aquí. De hecho adhieren creyentes a esta convocatoria.
«Dejen de auto-discriminarse»
¿Para no ser discriminado es necesario pertenecer a la Iglesia Católica?
«Si no quieren participar no lo hagan y punto. ¿Qué es esto? ¿Tienen tiempo al pedo, no?»
Las personas que adherimos a esta convocatoria vivimos bastante lejos de la vida católica y ciertamente, para hacerlo no necesitamos nunca de ningún trámite administrativo (como la apostasía). Sin embargo, al estar nuestros nombres todavía en sus registros bautismales, avalamos de manera involuntaria a la institución, y así lo entiende la Iglesia que interviene en la vida democrática en nombre de un falaz 90% de argentinos católicos (bautizados). Por eso nos tomamos la molestia.
«En lugar de ocuparse de ésto, ¿porque no se ocupan del hambre/ la guerra/ la corrupción/ la educación/ la inseguridad/ los aumentos/ el campo/ etc? «
No parecen ser cosas excluyentes. Seguramente muchos de nosotros nos ocupamos a nuestra manera también de estas cosas. Otras personas creemos que ocuparnos de ésto es una manera también de ocuparnos de esos temas. Finalmente, vemos mejor ocuparnos de ésto que no ocuparnos de nada. En todo caso, ¿por qué no te ocupás de cosas mejores que preguntarnos esto?
«¿Por qué nos agreden/ insultan/ agravian/ atacan/ persiguen?»
Vamos mal si creemos que irse de una institución es agraviar a los que están dentro. ¿Acaso hay algún problema en ejercer nuestro derecho a salir si así lo deseamos? ¿La Iglesia Católica debería ser un lugar sin salida para que no se sientan atacados los que están adentro? ¿El respeto a los católicos consiste en guardar silencio? ¿Ésta es la idea de la pluralidad y la tolerancia de quienes adhieren a esta religión?
«¿Porque no hacen lo mismo con los judios o con los musulmanes?»
Entre varias razones, porque nunca fuimos bautizados ni en el judaismo ni en el islam. No podemos irnos de donde nunca estuvimos. Además, en este país, ni el judaísmo ni el islam ejercen presión en nombre del pueblo, no les den ideas.
«¿Por qué molestar a la gente que cree y que no está segura de su fé? ¿Por qué crearles la duda?»
Si el sólo hecho de dar a conocer una posibilidad existente (como es la de salir de la Iglesia) genera dudas, nos parece que las «certezas» no eran tales. En todo caso, siempre valoramos la duda y el pensamiento crítico. No vemos mayor riesgo en poner en duda algunas cuestiones y repensarlas.
Fuente: http://www.apostasia.com.ar/

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