LA ARMADURA DE DIOS
Nuevo Método de practicar con provecho, amor, ternura y compasión este Santa Ejercicio en que resplandece el amor y misericordia de Cristo Crucificado
Por José Rafael Larrañaga
Si quis vult post me venire, abneget semetipsum, et tollat crucem suam, et sequatur me (San Mateo, 16, 24)
Donec aspiret dies, et inclinentur umbræ, vadam ad montem myrrhæ, et ad collem thuris (Cantar de los Cantares, 4, 6)
A CRISTO NUESTRO SEÑOR
DIGNUS ES DOMINE, ACCIPERE LIBRUM, ET APERIRE SIGNACULA EJUS: QUONIAM OCCISUS ES, ET REDEMISTI NOS DEO IN SANGUINE TUO EX OMNI TRIBU, ET LINGUA, ET POPULO, ET NATIONE. (Apocalipsis, 5, 9)
INTRODUCCIÓN Y MOTIVO DE ESTE NUEVO MÉTODO
Por cualquier parte que la cristiana devoción contemple las duras penas que el Unigénito de Dios sufrió por la salud del mundo en su acerba Pasión, hallará sobradísimos motivos, tanto para el debido agradecimiento, cuanto para arrepentirse de veras de sus pecados, causa única de que Jesucristo padeciese lo que padeció.
La divina Justicia, como quiera que fue infinitamente ofendida con la culpa y desobediencia del primer hombre, y con las sucesivas de sus descendientes, exigía por lo mismo una satisfacción igualmente infinita.
Ésta no había quien se la pudiera dar; porque como debiera ser por el mismo hombre ofensor, y éste no era ni podía ser infinito, no podía por lo mismo llegar su satisfacción al grado de infinita a que llegó su culpa. Es decir, que el hombre fue capaz de cometer una ofensa infinita; pero no era capaz de dar una igual satisfacción.
Sin ésta hubiera forzosamente perecido; porque aquella su culpa exigía también el condigno castigo. En este punto, que para el mundo era, no solo difícil, sino imposible de remedio, e inevitable en su efecto, la infinita sabiduría de Dios, aunada con el infinito amor que tenía a sus criaturas, y no sufriendo que así pereciesen, halló y puso en efecto el remedio único y necesario, que no fue ni pudo ser otro que el que su Unigénito Hijo tomase en sí la carne humana, y hecho hombre diese por los hombres la infinita satisfacción que se necesitaba para que ellos no pereciesen, y para que la divina Justicia, que había sido infinitamente ofendida, quedase infinitamente satisfecha.
Verdad es que para todo eso bastaría un solo suspiro del Hombre-Dios, que como de infinito mérito, satisfaría la infinita ofensa; pero por sus altos juicios no quiso este divino Mediador satisfacer tan a poca costa, sino por medio de una acerbísima Pasión y Muerte, cual vamos a contemplar en este santo Ejercicio del Via Crucis.
Y como el intento sea excitar y mover al corazón humano al debido agradecimiento; aunque bastaba para ello la contemplación de lo ya dicho, se podrá con provecho añadir el recuerdo de la severidad con que Dios en la Ley Antigua castigaba los excesos de los hombres, y la inmensa paciencia del Redentor, que en su Pasión toleraba en su misma sagrada Persona, ofensas y desacatos infinitamente mayores.
Para hacerlo demostrable, se expone en cada una de las catorce Estaciones de este Via Crucis un execrable delito que las Sagradas Letras que se citan nos dicen haber cometido los hombres en el Antiguo Testamento; y se refiere, asimismo, la severa pena con que Dios lo castigó al instante.
A continuación, y con la misma sagrada indubitable autoridad, se expone otro delito igual en especie, pero mayor en substancia, por ser cometido contra la misma Persona de Jesucristo al tiempo de su afrentosa Pasión y Muerte; y la infinita piedad con que este mansísimo Cordero, no sólo no lo castigaba como merecía, sino que antes procuraba el beneficio de los mismos agresores delincuentes…
Finalmente, se asienta la causa de este asombroso diferente proceder de Dios; y todo tan brevemente como lo que permite el corto espacio de un Soneto castellano; método escogido para mayor atractivo y facilidad de la práctica, de que sin duda podrá la cristiana piedad sacar el pretendido fruto del debido agradecimiento al Autor de todo, y absoluto aborrecimiento a la culpa, causa única de aquellos horribles castigos, y de esta dolorosísima Pasión.
Este pensamiento se excitó a la vista de unos primorosos juegos de Estampas del Calvario, venecianas, de marca mayor, de fino buril y exquisita idea, que cada una tiene al pie dos dísticos latinos de cristianos piadosos afectos; los mismos que aquí se trasladan (ya que no puede hacerse lo mismo con las Estampas) y se traducen al castellano en ocho versos endecasílabos, de asonante, y este variado en cada una de las catorce piezas.
Sigue después el respectivo punto de Meditación, para el cual se pone primeramente el texto de la historia antigua, y a continuación el del Evangelio, que acreditan las dos historias que se tratan y explican en el Soneto castellano; después del cual se podrá rezar un Padre nuestro, una Ave María y un Credo; o una Estación, o lo que su devoción dictare a cada uno.
Y para que no sólo en el Templo, sino aún en su casa, pueda el cristiano devoto practicar este santo Ejercicio, se determinó ponerlo impreso en un cuaderno; solicitando en todo la mayor honra y gloria de Dios, y provecho espiritual de los Cristianos.
MODO DE PRACTICAR ESTE SANTO EJERCICIO
Puesto de rodillas ante el Altar mayor del Templo, y hecha la señal de la Santa Cruz, se besará humildemente el suelo diciendo con devoción:
Adorámoste, Christo, y bendecímoste, que por tu Santa Cruz y dolorosa Pasión redimiste al Mundo.
Ten misericordia de nosotros, pues padeciste por nosotros.
Esto mismo se repetirá en cada una de las Estaciones.
Se dará principio con el siguiente
ACTO DE CONTRICIÓN
Fue traspasado por nuestros pecados, quebrantado por nuestras culpas; el castigo, causa de nuestra paz, cayó sobre él, y a través de sus llagas hemos sido curados. (Isaías, 53, 5).
SONETO
Al ver, dulce JESÚS, que mi pecado
La causa fue de tu Pasión sangrienta,
De tanto vilipendio, tanta afrenta,
Y de morir por fin crucificado.
Viendo, Señor, que debes ser amado
Por la criatura, que a tu ser atenta,
Debiera procurar siempre sedienta
El que fuese por todos adorado.
Siento haberte ofendido; y de tal suerte,
Que por no haber pecado sufriría
Del cuerpo, y aun del alma cruda muerte.
Al Infierno, por no ofenderte, iría;
Con que el gusto tuviera allí de verte,
O tuviera de amarte la alegría.
Sigue el ejercicio y meditación del primer paso; el que concluido, y habiendo rezado el Padre nuestro, Ave María, Credo, se levantará y caminará con modestia al segundo; y así los demás hasta el fin.
PRIMERA ESTACIÓN
JESÚS ES CONDENADO A MUERTE
AFECTOS
Impie, quid prodest palmas abstergere lymphis;
insontem manibus tradere carnificum?
At mea damnarunt insontem crimina Iesum;
insequar, summo in vertice commoriar.
TRADUCCIÓN
¿Qué importa, impío Pilatos, que te laves las manos con las aguas,
si a ese tiempo entregas sin justicia a un Inocente en las manos de crueles carniceros?
Mas mis torpes delitos condenaron a Jesús inocente a los tormentos;
seguirelo, y morir en su consorcio, sobre ese monte del Calvario quiero.
MEDITACIÓN
Y cumpliendo la Ley de Moisés los mataron, con lo que fue salvada en aquel día la sangre inocente. (Daniel, 13, 62).
Muchos, ciertamente, atestiguaron en falso contra Él, pero los testimonios no eran concordes. (San Marcos, 14, 56).
SONETO
Dos impúdicos Jueces acusaron
De adulterio a SUSANA; y a la pena
De cruda muerte que la ley ordena
Al punto los demás la sentenciaron.
Al examen aquellos discordaron.
Y descubierta su intención obscena,
(Libre Susana) el Pueblo los condena,
Del Talión a la pena que llevaron.
Bien vio Pilatos que de los testigos
No conformaban las deposiciones
Que de JESÚS hacían los enemigos.
Condénalo, no obstando estas razones;
Y el Inocente sufre los castigos,
Porque ganar pretende a los Sayones.
Se reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Credo, o una Estación, o lo que a cada uno le dictare su devoción.
SEGUNDA ESTACIÓN
LA CRUZ A CUESTA

AFECTOS
Iamque iter ad ferale jugum, jamque arma parantur;
Saucia verberibus, jam cruce membra premunt.
Mille recrudescunt properato vulnera gressu;
El cruor innumeris fontibis usque fluit.
TRADUCCIÓN
Ya toman el camino al monte triste de la muerte, y previénense las armas;
Ya el cuerpo de JESÚS lleno de azotes se dobla al peso de la Cruz que carga.
Con la priesa del paso se renuevan del sacro cuerpo innumerables llagas,
Y hasta la tierra la preciosa Sangre por infinitas bocas se derrama.
MEDITACIÓN
Extendió Moisés su mano sobre el mar, y al rayar el alba el mar volvió a su sitio; de modo que los egipcios queriendo huir se vieron frente a las aguas. Así arrojó Yahvé a los egipcios en medio del mar. (Éxodo, 14, 27).
La Pascua, como sabéis, será dentro de dos días, y el Hijo del hombre va a ser entregado para que lo crucifiquen. Entonces los jefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron en el palacio del pontífice que se llamaba Caifás; y deliberaron prender a Jesús con engaño, y darle muerte. (San Mateo, 26, 2-4).
SONETO
Después que con diez plagas rigorosas
Fue el pertinaz Egipcio castigado,
Da libertad a Israel; más retratado
Lo sigue con pisadas presurosas.
Entra al mar (cuyas aguas misteriosas
A Israel el paso seco habían franqueado)
Y en pena, con su Ejército, anegado
Quedó en bermejas olas impetuosas.
Israel hace un Concilio fementido
Contra CRISTO, Israelita verdadero,
Y éste que tenga efecto ha permitido;
Que en defender su Pueblo prisionero
Fue Dios contra el Egipcio León temido,
Y en defender por sí, manso Cordero.
Un Padre Nuestro, etc. como en la primera.
TERCERA ESTACIÓN
PRIMER CAÍDA CON LA CRUZ

AFECTOS
Genua labant Iesu, fessos tremor incutit artus,
Et ruit immenso pondere victus Homo.
Tolluntur fremitus, miles crudelius urget.
¡O utinam in nostrum verteret arma caput!
TRADUCCIÓN
A JESÚS se le doblan las rodillas, el temblor le sacude los cansados miembros,
y en conclusión vencido el Hombre con el inmenso peso, cae al cabo.
Levántense confusos alaridos, cruelmente le apresuran los soldados.
¡Oh si estos convirtieran esas armas contra los que causamos estos daños!
MEDITACIÓN
He aquí la escritura trazada: Mené, Tequel, Parsín. Y ésta es su interpretación: Mené: Dios ha contado tu reino y le ha puesto término. Tequel: has sido pesado en la balanza y hallado falto de peso. Parsín: dividido ha sido tu reino y dado a los medos y persas. Mandó entonces Baltasar, y vistieron a Daniel de púrpura, le pusieron al cuello un collar de oro y se pregonó que él sería el tercero en el gobierno del reino. (Daniel, 5, 25-30).
A estas palabras, uno de los satélites, que se encontraba junto a Jesús, le dio una bofetada, diciendo: “¿Así respondes Tú al Sumo Sacerdote?” (San Juan, 18, 22).
SONETO
Por fausto en su banquete celebrado
Quiso el Caldeo bebiesen los Gulosos
Y Damas en los vasos religiosos
Que Nabuco del Templo había robado.
Profanólos, y Dios de esto enojado,
En la pared con dedos misteriosos
Tres castigos le escribe temerosos
De Fin, Fallo, y su Reino destrozado.
El mismo Israel profana desatento
No los vasos, ni el Templo; si al Dios mismo
Que allí había prometido eterno asiento.
Con cruel mano le hiere el Hebraísmo
El rostro; y Cristo de su bien sediento
Con sangre escribe vida al Judaísmo.
Un Padre Nuestro, etc. como en la primera.
CUARTA ESTACIÓN
EL ENCUENTRO CON SU MADRE

AFECTOS
Hanc Amor obstantes inter jubet ire catervas;
Provolat Natum constitit ante suum.
¡Proh dolor! Illa videt Jesum, videt ille Parentem;
Lumina luminibus figit uterque tacens.
TRADUCCIÓN
A aquesta Madre el grande amor obliga a entrarse entre catervas que lo estorban:
Viene por fin volando, y a presencia de su Hijo amante se suspende absorta.
¡O gran dolor! La Madre a JESÚS mira, Y JESÚS a la Madre ve llorosa;
Y uno, y otro los ojos en los ojos fijan; quedando mudas ambas bocas.
MEDITACIÓN
El segundo mes del año 153, ordenó Alcimo demoler el muro del atrio interior del Lugar Santo. Destruía con ello la obra de los profetas. Había comenzado la demolición, cuando en aquel tiempo sufrió Alcimo un ataque y su obra quedó parada. Se le obstruyó la boca y se le quedó paralizada, de suerte que no le fue posible ya pronunciar palabra ni dar disposiciones en la tocante a su casa. Alcimo murió entonces en medio de grandes sufrimientos. (I Macabeos, 9, 54-56).
Y lo escarnecerán, lo escupirán, lo azotarán y lo matarán, más tres días después resucitará. (San Marcos, 10, 34.
SONETO
El impío Sacerdote Alcimo ordena
Destruir de Dios el Templo majestuoso,
Y obras de los Profetas. Dios celoso
Con cruda muerte su osadía refrena.
A la primera voz que en ello suena
Enmudeció al instante; y con rabioso
Accidente perlático penoso
Muere con gran tormento en justa pena.
Ni el verse torpemente escarnecido,
Ni a su bendita Madre ver llorosa,
Provoca al buen JESÚS al merecido
Castigo de la Plebe tumultuosa.
Todo lo sufre, porque condolido
Salvar quiere a la Turba criminosa.
Un Padre Nuestro, etc. como en la primera.
QUINTA ESTACIÓN
LA COMPAÑÍA CON LOS LADRONES

AFECTOS
Incedit duris religatus funibus artus;
Dedecus insontique auget uterque Latro.
His ego me adjungan socium, nil crimine dispar:
Ille meum, moriens, abluet omne scelus.
TRADUCCIÓN
JESÚS camina, y van su cuerpo y manos atados con durísimos cordeles;
Y con la compañía de los ladrones se aumenta la deshonra al Inocente.
Yo, pues en los delitos no soy menos; con aquestos ladrones juntaréme;
Que el piadoso JESÚS todas mis manchas lavará finalmente con su muerte.
MEDITACIÓN
Cuando llegaron a la era de Nacón, extendió Ozá la mano hacia el Arca de Dios y la agarró, porque los bueyes resbalaban. Entonces se encendió la ira de Yahvé contra Ozá, y le hirió allí Dios por su temeridad, y murió en ese mismo lugar, junto al Arca de Dios. (II Reyes, 6, 6-7).
Conducían también a otros dos malhechores con Él para ser suspendidos. (San Lucas, 23, 32).
SONETO
Iba de Dios el Arca conducida
Por David con humilde reverencia;
Y a un peligro de caer (por contingencia)
Ozá quiso evitarle la caída.
La mano extiende, pero su atrevida
Loca temeridad, o su imprudencia,
Indigna tanto a Dios, que en consecuencia
Allí al instante le quitó la vida.
No al Arca; a CRISTO amante profanaron
Con puñadas y golpes que le dieron
Los temerarios que lo maltrataron.
La deshonra y afrenta le crecieron
Con los ladrones que le acompañaron;
Y de pronto, castigo no sintieron.
Un Padre Nuestro, etc. como en la primera.
SEXTA ESTACIÓN
LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS

AFECTOS
Ut madidum sudore caput pia Fœmina tergat,
Admovet impatiens candida lina manu.
Officiumque probans Iesus, sub imagine vera
Linteolo pingit vultum, oculosque suos.
TRADUCCIÓN
Una Mujer piadosa, por limpiarle el rostro, lleno de sudor y tierra,
Viene, y los blancos lienzos de sus tocas le aplica amante, compasiva y tierna.
JESÚS admite aquel piadoso oficio, y en aquel lienzo, como en pago, deja
Su semblante y sus ojos retratados en una Imagen fiel y verdadera.
MEDITACIÓN
Dijo también el rey a Semeí: “Tú sabes todo el mal —y tú misma conciencia lo reconoce— que hiciste a mi padre David. Por eso Yahvé hace recaer tu maldad sobre tu propia cabeza”. (III Reyes, 2, 44.
Y los hombres que lo, tenían a Jesús, se burlaban de Él y lo golpeaban. Y habiéndole velado la faz, le preguntaban diciendo: “¡Adivina! ¿Quién es el que te golpeó?”. (San Lucas, 22, 63-64).
SONETO
Con improperios, piedras y baldones
Y con tierra que arroja, maldecía
El pérfido Semei, con villanía,
A David lleno de persecuciones.
Pero el castigo de esas maldiciones
Dios no lo olvida; pues su grosería
Castiga Salomón, cual merecía,
Con muerte y crudas determinaciones.
De su Rostro escupido y ultrajado
JESÚS tomar no quiere la venganza,
Ni se resiente al verse blasfemado.
De su inmensa paciencia nos afianza,
Dejándonos su Rostro retratado
Por fiel apoyo de nuestra confianza.
Un Padre Nuestro, etc. como en la primera.
SÉPTIMA ESTACIÓN
SEGUNDA CAÍDA CON LA CRUZ

AFECTOS
Barbarus heu Miles, ¿quid tan crudelia jactas
Iurgia?¿quid gravius languida membra premis?
¿Quis furor immiti contemptus addere morti?
Sin minus, at verbis parce nocere precor.
TRADUCCIÓN
¡Ah bárbaro Soldado! ¿Por qué causa tan crueles golpes a Jesús repites?
¿Por qué motivo, di, tan gravemente esos lánguidos miembros así oprimes?
¿Qué furor el que quiere mil desprecios a una muerte cruelísima añadirle?
Más, por lo menos, ruégote no quieras atormentarlo con palabras viles.
MEDITACIÓN
En aquella misma noche salió el Ángel de Yahvé e hirió en el campamento de los asirios ciento ochenta y cinco mil hombres, y por la mañana, al tiempo de levantarse, he aquí que todos eran cadáveres. (IV Reyes, 19, 35).
Y proferían contra Él muchas otras palabras injuriosas. (San Lucas, 22, 65).
SONETO
Al Rey Senaquerib, acostumbrado
A sojuzgar ciudades, se resiste
Sola Jerusalén, que se reviste
De la confianza de su Dios amado.
De ella y de Dios blasfema el Rey osado;
Y un Ángel vengador da muerte triste
A ciento ochenta y cinco mil, e insiste
Hasta que él por sus hijos fue acabado.
Si vengar las blasfemias y baldones
En su acerba Pasión JESÚS pensara, de Ángeles pediría mil Legiones;
Mas como solamente se afanara.
Por mi bien, y el de todos los Sayones,
Lo sufrió todo con paciencia rara.
Un Padre Nuestro, etc. como en la primera.
OCTAVA ESTACIÓN
LAS PIADOSAS MUJERES

AFECTOS
Desine flere meos propter, pia Turba, dolores:
Vestra magis largas damna petunt lacrymas.
Nam veniet tempus, quo Matris nomen ipsum
Ingentis vobis causa doloris erit.
TRADUCCIÓN
Dejad, piadosa Turba, a que esos llantos que dieron motivo mis dolores,
Vuestros daños exigen y merecen en mayor copia lágrimas salobres.
Pues tiempo ha de llegar, en que aun el mismo nombre de madre, deleitable nombre,
Causa os será de tan pesada pena que ponga en prensa vuestros corazones.
MEDITACIÓN
Y dándole dos golpes en la cerviz, le cortó la cabeza. Luego desprendió las cortinas de los pilares y volcó al suelo su cadáver hecho un tronco. (Judith, 13, 10).
Y no discurrís que os es preferible que un solo hombre muera por todo el pueblo, antes que todo el pueblo perezca. (San Juan, 11, 50).
SONETO
Betulia que en angustia cruel se advierte
De hambre y sed por el sitio riguroso
Que le puso Holofernes victorioso,
Rendirse piensa, o padecer la muerte.
Mas su aflicción en gusto se convierte
Cuando la hebrea JUDITH con acto honroso,
La cabeza le trae del orgulloso,
Que fiada en Dios cortó su diestra fuerte.
Ni así a quien le ama CRISTO consolaba,
Ni se vengaba de quien le ofendía;
Ni a esas Mujeres el consuelo daba,
Ni a esos judíos ingratos oprimía;
Porque su muerte a todos importaba;
Y si no, todo el mundo perecía.
Un Padre Nuestro, etc. como en la primera.
NOVENA ESTACIÓN
TERCERA CAÍDA CON LA CRUZ

AFECTOS
Spectantes vitæ sumo indiscrimine Jesum,
Simonis ligno subjiciunt humeros.
Felix vexillum nostræ cui ferre salutis
Contigit, Domino subsidium esse suo.
TRADUCCIÓN
Viendo a JESÚS los pérfidos sayones casi al último extremo de la vida,
De Simón Cirineo sobre los hombros ponen el Leño de la Cruz divina.
Feliz aquel que tuvo la fortuna de llevar en sus hombros aquel día
De nuestra Redención el Estandarte, y de ayudar a su Señor la dicha.
MEDITACIÓN
Colgaron a Amán en la horca que éste había preparado para Mardoqueo, y se apaciguó la ira del rey. (Ester, 7, 10).
Jesús le respondió: “Si he hablado mal, prueba en qué está el mal; pero si he hablado bien ¿por qué me golpeas?” (San Juan, 18, 23).
SONETO
Soberbio Aman en nada reputaba
Del Rey Asuero el valimiento honroso
Al ver que Mardoqueo (buen Religioso)
La rodilla al pasar no le doblaba.
Por esto, muerte en horca le trazaba
A él y a sus compatriotas; mas celoso
Dios dispone que él sufra el vergonzoso
Patíbulo que al otro preparaba.
Mardoqueo por humilde fue exaltado,
Aman como soberbio fue abatido,
Y el Cirineo piadoso fue premiado.
No hay que admirarse; todo fue debido;
Mas verse un Inocente abofeteado,
Y no alterarse; asombro ha merecido.
Un Padre Nuestro, etc. como en la primera.
DÉCIMA ESTACIÓN
EL DESPOJO DE LAS VESTIDURAS

AFECTOS
Virgineum nudant corpus; proh quantus amaror
Dilaniat! Quantus inficit ora pudor!
Persolvit sic Ille, meo pro crimine, pænas;
Et reparat lapsæ damna pudicitiæ.
TRADUCCIÓN
¡Oh qué cruel amargura a CRISTO hiere cuando su Cuerpo virginal desnudan!
¡Oh qué pudor tan grave, qué vergüenza el rostro modestísimo le inunda!
JESÚS de aqueste modo satisfizo el condigno castigo de mi culpa;
Y así repara los funestos daños, de perdida vergüenza en la criatura.
MEDITACIÓN
Apenas acabó de decir todas estas palabras, cuando el suelo debajo de ellos se hendió, y la tierra abrió su boca tragándolos a ellos, sus casas y todos los partidarios de Coré, con todos sus bienes. Descendieron vivos al scheol con todo lo que tenían, y los cubrió la tierra. Así perecieron de en medio del pueblo. (Números, 16, 31-33).
Y lo crucificaron, y se repartieron sus vestidos, sorteando entre ellos la parte de cada cual. (San Marcos, 15, 24).
SONETO
Coré Levita, y muchos sediciosos
Con Datan y Abiron se sublevaron
Contra Moisés y Aarón, y disputaron
El sumo Sacerdocio codiciosos.
Dios con nuevos castigos horrorosos
De en medio los quitó; pues se rasgaron
De la tierra los senos, y bajaron
Vivos a los infiernos tenebrosos.
Al Sumo Sacerdote, desatenta
La turba de Soldados atrevidos,
Hace mayor ultraje, más afrenta;
Impune le despoja los vestidos;
Impune entonces, porque CRISTO intenta
La conversión de aquellos fementidos.
Un Padre Nuestro, etc. como en la primera.
UNDÉCIMA ESTACIÓN
LA CRUCIFIXIÓN

AFECTOS
Ergo crudeli terebrantur cuspide ferri.
Innocuique pedes, munificæque manus.
Hæccine pro meritis, tum sæva rependimus? ¡Heu quod
E cælo nobis imminet exitium!
TRADUCCIÓN
De duros clavos con la aguda punta son por fin taladrados con crueldades
Los inocentes pies de aquel Dios hombre, y sus proficuas manos liberales…
¿Posible es que con hechos tan tiranos correspondamos méritos tan grandes?
¡Oh qué grave castigo el que del cielo nos está amenazando a los desleales!
MEDITACIÓN
Y les dijo: “Así dice Yahvé, el Dios de Israel: Cíñase cada uno su espada sobre su muslo, y pasad y repasad por el campamento de puerta en puerta, y matad, cada uno a su hermano, a su amigo y a su pariente.” (Éxodo, 32, 27).
Y Jesús decía: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Entretanto, hacían porciones de sus ropas y echaron suertes. (San Lucas, 23, 34).
SONETO
El gran Pueblo Israelítico, impaciente
Por qué en baxar del Sinaí se tardaba
Su Caudillo Moisés; idolatraba
En un Becerro de oro, torpemente.
Moisés, no obstante ser el más paciente,
De su Dios en el celo se abrasaba;
Y en el justo castigo que mandaba
Veinte y tres mil murieron tristemente.
Mayor delito los judíos tuvieron
Cuando a este mismo Dios en carne humana
Tan obstinadamente aborrecieron.
Más la piedad de CRISTO soberana
A los mismos que tanto le ofendieron
El perdón con sus ruegos píos allana.
Un Padre Nuestro, etc. como en la primera.
DUODÉCIMA ESTACIÓN
LA AGONÍA Y MUERTE DE JESÚS

AFECTOS
En tandem pressus pænarum pondere, sumo
Commendat moriens seque, suosque Patri.
Spectat acerba dolens abeuntem animam Mater, quam
Impatiens totis viribus insequitur.
TRADUCCIÓN
Mira por fin como JESÚS cargado de penas y cruelísimos martirios,
Al tiempo de morir, al Padre Eterno encomienda a los suyos, y así mismo.
La Madre íntimamente adolorida mira salir el Alma entre gemidos…
Y con todo su anhelo y sus deseos le sigue con lamentos y suspiros.
MEDITACIÓN
Dijo entonces Yahvé a Moisés: “Hazte una serpiente, y ponla en un asta; quienquiera que haya sido mordido y la mirare, vivirá.” (Números, 21, 8).
Le respondió: “En verdad, te digo, hoy estarás conmigo en el Paraíso”. (San Lucas, 23, 43).
SONETO
De Egipto sale Israel: más hostigado
Del camino y trabajos que ha sufrido,
Murmura de su Dios, quien le ha inferido
Venenosas serpientes, enojado.
Pide el Pueblo a Moisés que del pecado
Perdón le alcance; Dios compadecido,
Lo concede, con tal que sea pedido
Ante un signo que en Sierpe sea exaltado.
JESÚS, que en esa Sierpe se figura,
En la cruz exaltada, la esperanza
Y salud a contritos asegura.
Su sangre clama, pero no venganza;
Que sus ruegos y muerte a la criatura
Aseguran la Bienaventuranza.
Un Padre Nuestro, etc. como en la primera.
DECIMOTERCERA ESTACIÓN
EL DESCENDIMIENTO

AFECTOS
Quam dolet, quanto curarum fluctuat æstu,
Tam cari partem corporis incolumem.
Perquirens aliquam frustra! Nam sanguine membra
filius lato vulnere cuncta madent.
TRADUCCIÓN
Cuanto MARÍA se duele, y en cuán grandes zozobras de cuidados congojosos fluctúa,
Al tiempo que busca, y no encuentra ilesa parte alguna en el precioso Cuerpo
Que de la Cruz iban bajando de su Hijo soberano. Porque todos sus miembros
Se ven rojos con la sangre de tanta herida, y del costado roto.
MEDITACIÓN
Respondió Joab: “No es así, pero pierdo tiempo contigo.” Y tomando tres dardos en su mano los clavó en el corazón de Absalón, el cual vivía aún pendiente del terebinto. (II Reyes, 18, 14).
Pero uno de los soldados le abrió el costado con la lanza, y al instante salió sangre y agua. (San Juan, 19, 34).
SONETO
A David (justamente computado,
Por diez mil hace guerra y atormenta.
Su hijo ingrato Absalon; pues necio intenta
Aún vivo el Padre, verse coronado.
El cruel castigo de tan gran pecado,
(Aunque David lo veda) experimenta;
Pues Joab le da la muerte más sangrienta
Con tres lanzadas en el pecho osado…
Que al delincuente, y vivo traspasase
Joab con lanzadas, parecía congruente;
Pero que la lanzada se aumentase,
Después de estar ya muerto, al Inocente;
Cosa es rara: más fue porque sanase
La sangre al mismo ciego delincuente.
Un Padre Nuestro, etc. como en la primera.
DECIMOCUARTA ESTACIÓN
EL SANTO SEPULCRO

AFECTOS
Exciso nuper condit pia Turba sepulchro
Illacrymans sacras corporis exuvias.
Hinc ego dimovear nusquam, suspiria ducam;
Quippe fui tantæ maxima causa necis.
TRADUCCIÓN
La piadosa y llorosa turba amante encierra diligente en un sepulcro nuevo que allí se hallaba,
Los sagrados despojos de aquel Cuerpo ya difunto.
De aquí jamás me apartaré en mi vida, suspirando y gimiendo, como es justo;
Pues de esta muerte tan ignominiosa que fui la causa principal reputo.
MEDITACIÓN
Viendo, pues, Yahvé que era grande la maldad del hombre sobre la tierra, y que todos los pensamientos de su corazón se dirigían únicamente al mal, todos los días, Yahvé se arrepintió de haber hecho al hombre en la tierra, y se dolió en su corazón. Y dijo Yahvé: “Exterminaré de sobre la faz de la tierra al hombre que he creado, desde el hombre hasta las bestias, hasta los reptiles, y hasta las aves del cielo, porque me arrepiento de haberlo hecho.” (Génesis, 6, 5- 7).
Entonces, vino hacia los discípulos y les dijo: “¿Dormís ahora y descansáis?” He aquí que llegó la hora y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. (San Mateo, 26, 45).
Éramos todos como ovejas errantes, seguimos cada cual nuestro propio camino; y Yahvé cargó sobre él la iniquidad de todos nosotros. (Isaías, 53, 6).
SONETO
La malicia extremada del pecado
Que el carnal hombre cometió atrevido
Fue tan universal, que arrepentido
Se vio el mismo Criador de haberlo criado.
En consecuencia decretó enojado
Dar al hombre el castigo merecido,
Haciendo fuese, al tiempo prefinido,
El mundo todo en agua sepultado.
Creció de todo punto esa malicia
Cuando en manos del mismo delincuente
Fue entregado el Autor de la Justicia.
Dale la muerte: y él lleva clemente
Al sepulcro, del hombre la injusticia
Que en él puso el Señor Omnipotente.
Un Padre Nuestro, etc. como en la primera.
CONCLUSIÓN
Para concluir este piadoso ejercicio, ya que la cristiana devoción ha contemplado en los catorce referidos ejemplares, el rigor de la Divina Justicia en los tiempos antiguos, y la suma Clemencia en los de la Pasión de Jesucristo; será bien que ahora contemple por el contrario, la suma piedad con que Dios se contentó en un sacrificio que quiso en la Ley Antigua; y el sumo rigor con que llevó hasta el perfectísimo lleno el sacrificio de su inocente Unigénito Jesucristo.
Uno y otro se pondera en la siguiente:
MEDITACIÓN
Le dijo entonces: “Toma a tu hijo único, a quien amas, a Isaac, y ve a la tierra de Moriah, y ofrécele allí en holocausto sobre uno de los montes que Yo te mostraré.” (Génesis, 22, 2).
Se fue de nuevo, y por segunda vez, oró así: “Padre mío, si no puede esto pasar sin que yo lo beba, hágase la voluntad tuya” (San Mateo, 26, 42).
SONETO
Mandó Dios a Abrahán (por alto juicio)
Sacrificase a su Hijo que adoraba;
Tentándole, por ver si conformaba
Su obediencia, y su fe con claro indicio.
Sube al monte Abrahán; la fe en su quicio,
Y el brazo que sangriento fulminaba
Un Ángel le suspende; que bastaba,
Su obediencia a un perfecto sacrificio.
Dios, en sus altos juicios sin segundo,
Mandó que su Unigénito adorado
Fuese sacrificado por el Mundo.
Desde el huerto JESÚS se ha resignado;
Más de obediencia ese acto el más profundo.
No le bastó; cumplió lo decretado.
No deberán olvidarse a la consideración de los beneficiados, los agudos dolores que María Santísima padeció al ver la ignominiosa muerte de su inocentísimo hijo JESÚS.
Para en algún modo inferirlos, y en consecuencia agradecerlos, podrá servir la siguiente:
MEDITACIÓN
Y fue a sentarse frente a él, a la distancia de un tiro de arco; porque decía “No quiero ver morir al niño.” Sentada, pues en frente, alzó su voz y prorrumpió en lágrimas. (Génesis, 21, 16).
Junto a la cruz de Jesús estaba de pie su madre, y también la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. (San Juan, 19, 25).
SONETO
AGAR considerando que podría,
Sin remedio morir su hijo amado,
Viéndolo sumamente consternado
Por la falta del agua que sentía.
Fuerza en su pecho, ni valor tenía
Para verlo morir en tal estado.
Ya un lugar retirándose apartado,
Alza la voz, y en llanto prorrumpía.
La Madre de JESÚS, la más amante
De las madres del mundo, en más rigores
a su Hijo mira hasta el postrer instante,
Junto a la Cruz la clavan sus amores.
Luego es fuerza inferir, que semejante
Es imposible hallar a sus DOLORES.
Viendo el cristiano, con la fe que debe profesar, que si el Brazo divino tiene la Espada para castigar justísimamente nuestras culpas, también tiene la Oliva para perdonarlas con clemencia; será muy útil que con humildad le ruegue se incline a la gratuita Misericordia, antes que a la debida Justicia.
Lo que podrá hacer con la siguiente:
DEPRECACIÓN
Mi destino está en tu mano; sácame del poder de mis enemigos y de mis perseguidores. (Salmo 30, 16).
SONETO
En tus manos, mi Dios omnipotente,
Veo mis suertes, y humilde las venero;
La Espada en una empuñas muy severo,
La Oliva en la otra tienes muy clemente.
La Espada temo, porque delincuente
Transgresor de tu Ley me considero;
Pero respiro porque creo y espero
Que usar la Oliva puedes libremente.
Si a que uses de la Espada rigorosa
Te provoca mi culpa con justicia;
A que uses de la Oliva bondadosa
Te mueve esa tu Sangre, a mí propicia.
Resuelve tú, si en lid tan poderosa
Triunfa tu Sangre, o triunfa mi malicia.
Finalmente, para obligar a Dios al interesante perdón de los pecados, podrá decirle humilde con Daniel:
Inclina Dios mío, tu oído y escucha; abre tus ojos y mira nuestras ruinas, y a la ciudad, sobre la cual ha sido invocado tu Nombre pues derramamos nuestros ruegos ante tu rostro, confiando, no en nuestras justicias, sino en tus grandes misericordias. ¡Escucha, Señor! ¡Perdona, Señor! ¡Presta atención, Señor, y obra! ¡No tardes, por amor de Ti, oh Dios mío!, porque sobre tu ciudad y tu pueblo ha sido invocado tu Nombre. (Daniel, 9, 18- 19).
Perifraseado en el siguiente
SONETO
No en mis obras y méritos confiado
Mis súplicas derramo en tu presencia;
Sino sólo seguro en tu clemencia,
Y en tus muchas piedades, Dios amado.
Escúchame, Señor, y ya aplacado,
Pues adviertes en mí la penitencia,
No se dilate más tu omnipotencia
En absuelto dejarme del pecado.
Este perdón, que humildemente pido
Invocando tu nombre poderoso,
Por ti mismo, mi Dios, sea concedido.
Tú se lo prometiste al que lloroso
Lo pidiere: y así lo prometido
Por qué eres fiel, que cumplas es forzoso.
Para que el Hombre abata su natural orgullo, será bien que piense se le dice al intento, lo que a otro muy diferente se le dijo a Moisés: “Y mira que lo hagas según modelo que te ha sido mostrado en el monte.” (Éxodo, 25, 40).
Aplicándolo al suyo con el siguiente
SONETO
Ese ejemplar que sobre la eminencia
Del Gólgota se ve crucificado,
Al Hombre se le pone por dechado
De humildad, mansedumbre y de paciencia.
De CRISTO resplandece la inocencia,
Y en él se ve el estrago del pecado,
Que por que fuese el hombre remediado,
Expiar y pagar quiso su clemencia.
Si el Inocente CRISTO así padece
Compensando hasta el último cuadrante
De la pena que el hombre se merece;
Será muy justo que este se levante,
Y en clara prueba de que lo agradece,
Procure hacerse a CRISTO semejante.

