CONTEMPLATIVOS EN LA ACCIÓN
Esta poesía popular viene de la España del Siglo de Oro; y en esa tradición hispano-católica encontramos el fondo mismo del alma nacional, que muy poco debe al barbarismo precolombino, tan reivindicado por los revolucionarios.
Los Cantares son trasunto del alma española de la época colonial; todos ellos revelan una tradición poética nacida al arrullo del romance clásico, que los soldados y misioneros de la España grande de los siglos XVI y XVII trajeron al Nuevo Mundo.
El deber de la hora actual es salvar esa cultura y reanudarla.
Por esta razón, entregamos al pensamiento católico estos florilegios, con el deseo de que muchos jóvenes recojan este tesoro poético, y reanuden la honrosa tradición de cultura bruscamente interrumpida por la irrupción de una civilización tan brutalmente material que ha olvidado el significado esencial de la vida cristiana, e incluso ya de la simplemente humana.
EL CATECISMO
I
Es mi fe la de la Iglesia
más firme que la razón;
porque la fe está fundada
en la palabra de Dios.
II
Soy discípulo de Cristo
ésta es mi dicha mayor;
y quiero ser buen cristiano
con el auxilio de Dios.
III
Uno es Dios en tres personas,
iguales en perfección
Padre, Hijo, Espíritu Santo;
Principio, Verbo y Amor.
IV
Dios es un ser perfectísimo
que cielo y tierra creó;
Él nos hizo para amarle
y gozar de su visión.
V
Adán y Eva por soberbia
no obedecieron a Dios;
y en herencia nos dejaron
pecado, muerte y dolor.
VI
Para salvar a los hombres
encarno el Hijo de Dios;
y en Belén, de Madre Virgen,
humilde y pobre nació.
VII
Esta purísima Virgen,
sin mancha en su concepción,
es María nuestra Madre
que en la cruz Jesus nos dio.
VIII
Jesucristo, Dios y Hombre,
la Santa Iglesia fundó,
y con su sangre divina
pagó nuestra redención.
IX
Tres días después de muerto
glorioso resucitó,
y con los justos del limbo
subió al cielo triunfador.
X
Para regir en su nombre
la Iglesia que instituyó
a Pedro, Obispo de Roma,
nombró supremo pastor.
XI
En la muerte nuestras obras
serán juzgadas por Dios;
tendrá el justo premio eterno,
el malo eterno dolor
XII
Vendrá solemne y terrible,
el día grande, en que Dios,
resucitando a los muertos,
juzgue a todos con rigor.
XII
En fuego eterno los réprobos
lloraran su perdición;
los justos irán triunfantes
al cielo a gozar de Dios.
XIV
En el purgatorio, al justo
le purifica el dolor,
y podemos aliviarle
con sufragios y oración.
XV
Hay que orar para salvarse;
el Señor escuchará
al que pida confiado
con constancia y humildad.
XVI
Si en Dios piensas, y le amas,
haces oración mental.
Si tu plegarias pronuncias
tu oración será vocal.
XVII
Es la mejor, entre todas,
la oración dominical,
pues la dijo Jesucristo,
y es compendio de piedad.
XVIII
El Dios te salve, a la Virgen,
con devoción le rezarás;
invocarás a los Santos
y a tu Ángel Tutelar.
IXX
Si quieres salvarte, debes
diez mandamientos guardar,
honra a Dios con culto puro,
Fe, Esperanza y Caridad.
XX
Escritos malos no leas,
haz la comunión pascual;
confiesa, guarda abstinencia
y ayuna sin promiscuar.
XXI
No perjures, no blasfemes;
tus promesas cumplirás;
oye misa y no trabajes
en las fiestas de guardar.
XXII
A tus padres y mayores
respetarás y honraras;
dañar, injuriar no debes,
ni odiar, ni escandalizar.
XXIII
Casto en obras y palabras
y pensamientos serás;
no harás robos, ni injusticia,
Ni lo ajeno retendrás.
XXIV
Guarda el secreto, no mientas,
no infames, ni juzgues mal;
no tendrás deseos torpes,
bien ajeno no ansiarás.
XXV
Faltar en materia grave,
será pecado mortal;
y si es leve la materia,
pecado venial será.
XXVI
Siete Santos Sacramentos
Jesucristo instituyó,
para dar gracias y virtudes,
y salvar al pecador.
XXVII
La gracia santificante
nos hace amigos de Dios;
y sus amigos herederos,
por derecho de adopción.
XXVIII
Obras sobrenaturales
no haces, si no te da Dios
la gracia actual, luz del alma
y moción del corazón.
XXIX
El Bautismo restituye
la gracia que Adán perdió;
por él nacemos en Cristo,
y sin él no hay salvación.
XXX
La Confirmación nos hace
fuertes soldados de Dios.
a los enfermos da fuerza
y alivio la extremaunción.
XXXI
Consagra el Orden ministros
para la Iglesia de Dios;
y el Matrimonio fomenta
la cristiana educación.
XXXII
La Penitencia perdona
con la santa Absolución
las culpas del bautizado,
confesadas con dolor.
XXXIII
Cinco cosas son precisas
para hacer la Confesión:
examinar los pecados,
decir todos con dolor,
prometer con gran firmeza
no ofender más al Señor;
Y cumplir la penitencia
que impusiere el confesor.
XXXIV
En el examen recorre
los mandamientos de Dios;
de las culpas piensa el número,
gravedad y distinción.
XXXV
La atrición odia al pecado
movida por el temor;
la confesión le detesta
por perfecto amor a Dios.
XXXVI
En los peligros de muerte
haz acto de contrición,
todo entero en Hostia y Cáliz
está Jesus; Hombre y Dios.
XXXVII
En la Santa Eucaristía,
Sacramento Angelical
es Jesus vivo y glorioso
el Hombre-Dios Inmortal.
XXXVIII
Allí está presente Cristo,
del mundo Dios Creador,
que vive en estrecha cárcel
para probarnos su amor.
XXXIX
Todo en todo el sacramento
Glorioso Jesus está;
y en cada una de las partes,
íntegro Jesus se da.
XL
Es alimento del alma
la Sagrada Comunión;
debes recibirla en gracia
y en ayunas con fervor.
XLI
Asiste a la Santa Misa
con profunda devoción,
pues es inmolado en ella,
el que en la cruz se inmoló.
