Nadie como Jesucristo estigmatizó tan duramente lo que denominamos el espíritu del mundo, cuando tras proclamar las Bienaventuranzas, fustigó a los mundanos con lo que podríamos llamar una serie de malaventuranzas, dice Nuestro Señor:
Hay de vosotros ricos, porque habréis recibido nuestro consuelo.
Hay de vosotros los que ahora estáis satisfechos, porque tendréis hambre.
Hay de vosotros los que ahora reís, porque gemiréis y llevaréis.
Hay cuando todos los hombres dijeréis bien de vosotros, porque así hicieron sus padres con los falsos profetas.
Compartimos con nuestro queridos lectores: El espíritu del mundo, Capítulo dos.
ESCUCHAR AHORA
DECARGAR AUDIO MP3
https://ar.ivoox.com/es/player_ej_16102939_4_1.html?c1=ff6600
