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TEOLOGÍA DE LA HISTORIA
Formación de la Civilización Cristiana
La Revolución Anticristiana
Dedicamos los Especiales de 2015 como un homenaje a Radio Cristiandad en su 11º aniversario, y especialmente a la memoria de Don Mario Fabián Vázquez, que consagrara gran parte de estos años a la defensa y divulgación de los valores constitutivos de la Civilización Cristiana, así como a combatir el proceso revolucionario anticristiano.
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En el hombre coexisten cuatro formalidades fundamentales, que explican las cuatro etapas posibles de un ciclo cultural:
El hombre es algo, es una cosa.
El hombre es animal, es un ser sensible, que sigue el bien deleitable.
El hombre es hombre, es un ser racional, que se guía por el bien honesto.
El hombre, participando de la esencia divina, está llamado a la vida sobrenatural en comunión con Dios.
HIJO DE DIOS = formalidad sobrenatural
RACIONAL = formalidad humana o racional
ANIMAL = formalidad animal o sensitiva
ALGO = formalidad de realidad o cosa
En un hombre normalmente constituido, estas cuatro formalidades deben estar articuladas en un ordenamiento jerárquico que asegure su unidad:
El hombre es algo para sentir como animal
Siente como animal para razonar y entender como hombre
Razona y entiende como hombre para amar a Dios.
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Si estas cuatro formalidades que constituyen al hombre las proyectamos socialmente, tenemos que:
A la formalidad de cosa corresponde la función económica de ejecución (trabajo manual), que cumple el obrero en un oficio.
A la formalidad de animal corresponde la función económica de dirección (el capital), que cumple la burguesía en la producción de bienes materiales.
A la formalidad de hombre corresponde la función política (aristocracia = gobierno de los mejores), que cumple el político en la conducción de una vida virtuosa de los demás hombres.
A la formalidad sobrenatural corresponde la función religiosa del sacerdocio, que se ocupa de conducir los hombre a Dios.
El sacerdocio tiene como función asegurar la vida sobrenatural del hombre, incorporándolo a la sociedad de los hijos de Dios y manteniéndolo en ella. Su dominio se extiende a todo al campo de lo espiritual; nada, que de un modo u otro tenga atingencia con el orden eterno, está sustraído a su jurisdicción.
La función política tiene como fin propio hacer virtuosa la convivencia humana. El ser humano debe vivir en sociedad para lograr su perfección; y la realización de la virtud es función propia de aquella clase social que posee la virtud y tiene en sus manos la función política. La aristocracia lleva a la realización práctica el estado de virtud, cuyo conocimiento ha aprendido de labios del sacerdote. Lo esencial a la aristocracia es la subordinación al sacerdocio, como es esencial a la política la sujeción a la teología.
La burguesía interviene en las operaciones financieras y comerciales y en la dirección de la producción. Aporta el capital.
El artesanado interviene en la ejecución de los diferentes oficios. Aporta el trabajo.
Estas cuatro funciones están articuladas en una jerarquía de servicio mutuo.
La vida del hombre ha de descansar como en primera y fundamental verdad en Dios, poseído en la divina contemplación. Hacia allí deben ordenarse totalmente todas las actividades, sean políticas, económicas, culturales o artísticas. Dios es la meta necesaria del hombre; la norma suprema y única que regula todas las acciones de su vida.
Como sin regla suprema y total no puede desenvolverse la vida del hombre, rechazar a Dios como suprema y total regla de la vida del hombre implica necesariamente colocar en su lugar otra, que será o el trabajo, o el placer, o el dinero, o el poder, es decir, una criatura.
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LAS TRES REVOLUCIONES POSIBLES
Un orden normal de vida es un orden esencialmente jerárquico, una jerarquía de servicios. Y el orden jerárquico integra en la unidad lo múltiple: las familias se integran en la unidad de los corporaciones; las corporaciones en la unidad de la nación bajo un mismo régimen político; las naciones en la unidad de la Cristiandad por la adoración del mismo Dios.
Si el orden normal es jerarquía, la anormalidad es violación de la jerarquía y, al mismo tiempo, atomización, porque al romper la jerarquía se rompe el principio de unidad y se deja libre expansión a las causas de multiplicación, que son las inductoras de la muerte.
¿Cuántos y cuáles tipos de anormalidad son esencialmente posibles? Tres y sólo tres son las revoluciones posibles, a saber:
1ª) Que lo natural se rebele contra lo sobrenatural, o la aristocracia contra el sacerdocio, o la política contra la teología = REVOLUCION PROTESTANTE
2ª) Que lo animal se rebele contra lo natural, o la burguesía contra la aristocracia, o la economía contra la política = REVOLUCION FRANCESA
3ª) Que lo algo se rebele contra lo animal, o el artesanado contra la burguesía = REVOLUCION COMUNISTA
En la primera revolución, si lo político se rebela contra lo teológico, ha de producirse una cultura de expansión política, de expansión natural o racional monárquica y al mismo tiempo de opresión religiosa.
Es precisamente la cultura que se inaugura con el Renacimiento, y que se conoce con los nombres de:
Humanismo
Racionalismo
Naturalismo
Absolutismo.
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CIVILIZACIÓN CRISTIANA
Dependencia de Dios,
Civitas Dei. Triunfo histórico y social de N.S.J.C.
Realeza Social
La Ciudad Católica implicaba una acción informativa de la Iglesia sobre la vida de los pueblos, sobre su vida temporal. Una impregnación tal de esa vida temporal que ella se desenvuelve dentro de las normas públicas cristianas al servicio de Cristo. Una vida de familia, del trabajo, de la cultura, de la política al servicio de Cristo. Es una síntesis de la religión y de la vida.
La Ciudad Católica Medieval señala un punto culminante de la cultura humana, porque en ella se alcanza, en lo esencial, la perfección a la que puede llegar el espíritu humano.
La Edad Media es esencialmente teocéntrica, sacral y sacerdotal, porque todas las actividades humanas, desenvolviéndose cada una dentro de su propia esfera, coadyuvan a la unión del hombre con Dios.
Toda la vida cultural era santificada por la vida sobrenatural, y así la vida en todas sus manifestaciones era profundamente cristiana.
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Cumplimiento del Plan de Dios hasta el Fin del Mundo
Edad Moderna y Contemporánea
Revolución Anti‑Cristiana = Civitas Diaboli
Independencia de Dios
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HUMANISMO Y RENACIMIENTO
De 1303 hasta Lutero (1517)
A partir de 1303, una larga decadencia empezó a manifestarse, y parece ir cada vez más profundamente: el desencadenamiento de las fuerzas satánicas con el Nominalismo y el Humanismo pagano que reaparece, el Protestantismo y sus guerras impías, la Masonería y las filosofías de las Luces, la Revolución Francesa, las conquistas inexorables del laicismo, el Liberalismo que conduce al capitalismo, el espíritu revolucionario universal, el Socialismo y el Comunismo, el modernismo, hasta que los hombres de la Iglesia presten su apoyo al Nuevo Orden por su democracia religiosa, coronada por Vaticano II…
Al final del siglo XIII se deja presentir la lenta decadencia del papado. Cada elección de un pontífice es perturbada por las rivalidades entre familias romanas.
El Papa Bonifacio VIII querrá restaurar toda la autoridad pontifical. En Francia, por ejemplo, creará diócesis sin el acuerdo del rey y pretenderá incluso juzgar su política.
Pero Felipe el Hermoso, apoyado por los tres órdenes del Reino, se levanta contra el Papa.
Para prevenir la excomunión del Rey, Bonifacio VIII es encarcelado y abofeteado en Anagni por Barbilla de Nogaret.
El admirable equilibrio de la Edad Media se rompe cuando el poder temporal deja de servir y no busca sino mandar.
Sentado sobre su trono, la tiara en la cabeza, teniendo en sus manos las llaves y la cruz, el anciano Pontífice, en quien se ha refugiado el orden medieval, es despreciado por el absolutismo del monarca que abre la Edad Moderna.
El Pontífice se morirá pronto de tristeza. Pero es un golpe terrible para el papado.
Sin embargo, mucho más grave será la rebelión fría y obstinada de Louis de Baviera, emperador de Alemania.
El papado resulta ahora impotente para controlar a los pueblos, comenzando por sus propios Estados que abandona para instalarse en Aviñón. Las costumbres de una parte del clero enriquecido se corrompen como el famoso pleito de los Templarios. No podrá impedir la guerra de Ciento años.
Exhortado por santa Catalina de Sena, el papa por fin había vuelto a entrar a Roma en 1377, después de setenta años de exilio. Pero a partir del año siguiente estallaba el gran Cisma de Occidente (1378-1417). La Iglesia tuvo entonces dos papas uno en Roma, otro en Aviñón y pronto incluso un tercero en Pisa.
El papado debilitado, las naciones cada vez más autónomas, la Cristiandad perdió su vínculo de unidad. Siempre divididos, los príncipes cristianos siguen sordos al llamado de los papas que los invitan a la Cruzada. La toma de Constantinopla por los Turcos en 1453 señala el final del Imperio cristiano de oriente.
A partir del siglo XIV, con los fraticelli utópicos, Marsile de Padua y Ockham, se desarrolla una potente corriente de pensamiento crítica y subversiva.
En 1380 Wiclef, desde su cátedra de Oxford, y hacia 1400 Jean Huss en Bohemia ya sostienen todas las herejías de Lutero y causan revoluciones populares.
Los enemigos no podían obviamente atacar a Dios en frente, van pues a magnificar al hombre, magnificarlo, es decir, a asignarle un tamaño y una dignidad que no tiene.
Ahora bien, para ellos, la dignidad del hombre reside en primer lugar en su libertad, pero su libertad tomada como un absoluto.
Para comenzar, no van a afirmar que el hombre sea completamente independiente, pero que lo es en todo lo que no se refiere directamente a la religión y a la moral, por ejemplo en ciencias, en literatura o en arte.
La independencia en literatura y en ciencias se denomina Humanismo; en el ámbito del arte se trata del Renacimiento.
Este nombre de “humanismo” que se dieron, ya pone de manifiesto que magnifican al hombre.
Bajo pretexto de redescubrimiento de la cultura antigua, griega y latina, los humanistas (guiados por el demonio), en realidad quieren liberarse de la precisión de la teología y la filosofía cristiana que juzgaban demasiado vinculantes.
Realmente, se trataba de centrar el arte en el hombre para ocultar, es decir, para hacer olvidar, todo lo que dijimos con respecto a la cristiandad.
Ocultar en primer lugar el pecado original que hace que no se puedan poner más bajo los ojos del hombre cuerpos desnudos y tanto otros placeres como se ofrece la naturaleza, porque no sabe ya utilizarlos correctamente.
Ocultar a continuación que Dios es la cumbre y el centro de todo el universo porque es el creador y el amo de todo.
Ocultar por fin la verdadera felicidad del hombre, las verdaderas alegrías que Dios le dio, alegrías que no pueden ser sino cristianas y no puramente humanas.
Eso demuestra un segundo aspecto de esta revolución: su carácter seductor. Es por la seducción que esta inversión llega a atraer grandes muchedumbres, y también a infiltrarse hasta en los que le son en principio los más opuestos.
El propio Renacimiento es muy ambiguo. Numerosos manuscritos antiguos salvados del saqueo de Constantinopla fueron a Italia donde suscitan una renovación de entusiasmo para las obras maestras de la Antigüedad.
Pronto, con Nicolás V, los propios papas acogieron humanistas, pintores y escultores; al final del siglo compiten con Lorenzo el Espléndido, el príncipe de los benefactores, para hacer de Roma la capital del Renacimiento italiano.
Pero el entusiasmo por la Antigüedad, adjuntado al menosprecio del pasado cristiano, fue también la ocasión de un peligroso humanismo neopagano. Las letras y las artes exaltan la furia de vivir y todas las pasiones.
Maquiavelo hace la teoría del cinismo político. Los príncipes realizan un desbordamiento de lujuria y violencia. Los religiosos, obispos y papas, adoptan a menudo las mismas costumbres corrompidas. El papa Borgia es el lamentable ejemplo.
Innumerables santos mantienen la vitalidad de la Iglesia y establecen la respuesta divina a los males y a los peligros del tiempo.
Frente al Renacimiento pagano, los humanistas cristianos renuevan el estudio de la Escritura y los Padres, hubo sobre todo esplendores en el arte cristiano. Con Fra Angélico, dominico del convento de Florencia, la pintura alcanza inmediatamente el éxito perfecto de un arte muy penetrado de intuición mística.
En la oscuridad del tiempo de crisis, la gran luz de los santos resplandece. A pesar de tantos santos, los siglos XIV y XV fueron con todo un tiempo de decadencia. ¿Por qué? Debido al fallo o a la debilidad de los hombres que ejercieron la autoridad. La Iglesia no contó con santos papas y grandes teólogos, ni la Cristiandad con santos reyes y príncipes.
Esta rebelión inaugura en lo social un nuevo espíritu que se va fortaleciendo con el desprestigio de los Papas del Renacimiento, y que quedó oficialmente formulado y asegurado con la Reforma de Lutero.
Es en las academias bibliotecas y salones, en medio de las suntuosas ropas, deslumbradoras joyas y fastuosidad de las cortes, que se enfría la caridad cristiana y se prepara el clima en que desaparecerá el orden fundado en la unidad de la fe y en la dependencia de Dios.
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PROTESTANTISMO
De Lutero hasta la paz de Westfalia (1648)
Lo natural se rebela contra lo sobrenatural, la aristocracia contra el sacerdocio, la política contra la teología.
Se produce una cultura de expansión política, natural o racional monárquica, y al mismo tiempo, de opresión religiosa.
Lutero, respaldado por los príncipes, concentra sus golpes contra el Pontífice Romano, depositario auténtico del orden sobrenatural. La revolución de Lutero fue la revolución de los señores. La nobleza, que tanta parte tenía de culpa en la corrupción de la Iglesia, tomó como cosa propia la reforma de Lutero.
Y así quedó inaugurada una cultura absolutista, en que los príncipes no reconocen más derecho que el capricho de su voluntad.
Cultura naturalista, porque el hombre busca la expansión de su naturaleza. Cultura racionalista, porque el mismo hombre constituye su razón en la medida de todas las cosas.
El Renacimiento no era más que un principio. Había dado el gusto de la libertad y el disfrute, pero la Cristiandad y la Iglesia estaban siempre presentes. Son ellas las que los enemigos de Dios van ahora a intentar destruir. Eso se hizo con Lutero que fundó el Protestantismo.
Apareció entonces el impío, en un tiempo de bandidaje carnal y de somnolencia de los Pastores del rebaño.
Se trata aún de la libertad, pero esta vez es una libertad absoluta en el ámbito moral.
El monje Lutero, el rey Enrique VIII y el burgués Calvino corrompen la santidad, rompen la unidad, dividen la catolicidad y pierden para inmensos pueblos y regiones la filial apostolicidad.
En 1531, los príncipes “protestantes” forman una liga: durante veinticinco años Alemania y Suiza van a ser devastadas por las guerras de religión. Sólo finalizarán con esa lamentable Paz de Hamburgo, que deja a los príncipes todos los bienes robados a la Iglesia y obliga sus súbditos a adoptar su herejía: «cujus regio, ejus religio».
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ITEMS
CREENCIA
Cristiandad: DIOS, JESUCRISTO, IGLESIA CATÓLICA.
Humanismo-Renacimiento: DIOS, JESUCRISTO, IGLESIA CATÓLICA.
Protestantismo: DIOS, JESUCRISTO, Cristo, sí; Iglesia, no.
CONSECUENCIAS
Cristiandad: FERVOR, CULTURA CATÓLICA, CIVILIZACIÓN CRISTIANA.
Humanismo-Renacimiento: TIBIEZA, CULTURA HUMANISTA, SOCIEDAD NATURALISTA.
Protestantismo: CULTURA PROTESTANTE, SOCIEDAD APÓSTATA.
RELIGIÓN
Cristiandad: Verdadero culto de Dios. Prima el culto público (la liturgia) sobre el culto privado e individual.
Humanismo-Renacimiento-Protestantismo: El culto individual oscurece el culto público. Devotio moderna.
HOMBRE
Cristiandad: Religioso.
Humanismo-Renacimiento-Protestantismo: Medida de todas las cosas.
ARQUETIPO
Cristiandad: El santo.
Humanismo-Renacimiento-Protestantismo: El héroe.
HABITÁCULO
Cristiandad: El templo, el hogar, el campo.
Humanismo-Renacimiento-Protestantismo: Las academias, bibliotecas y salones.
TEOLOGÍA
Cristiandad: Dios divinizado (tomismo)
Afirma la existencia de un solo Dios: personal, trascendente y providente. Uno y Trino; Creador y Redentor del mundo.
Reconoce a la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.
Humanismo-Renacimiento-Protestantismo: Dios humanizado.
FILOSOFÍA
Cristiandad: La Forma informante
Filosofía realista: todo conocimiento comienza por los sentidos y termina en la inteligencia.
La razón humana es capaz de llegar al conocimiento de la verdad.
La verdad es la adecuación de la inteligencia con la realidad. Existe una verdad absoluta.
Humanismo-Renacimiento-Protestantismo: La Forma materializada.
La Materia con un poco de acto.
Dios un poco determinado.
CIENCIAS
Cristiandad: Filosofía de las ciencias. Ciencias naturales.
Humanismo-Renacimiento-Protestantismo: Ciencias desfilosofizadas. Ciencias aplicadas.
POLÍTICA
Cristiandad: Toda autoridad viene de Dios. El derecho divino del lugarteniente de Dios.
La jurisdicción de Dios se extiende no sólo a todo el ámbito de la vida privada sino también al de la vida pública del ciudadano.
Afirma que el hombre es un animal político y social por naturaleza. El Estado es una sociedad perfecta en su esfera, cuyo fin es el Bien Común temporal.
Las instituciones están subordinadas al fin de la sociedad política.
La vida humana parte del seno de una primera institución natural (la familia), y se desarrolla en el marco de la sociedad política mediante su inserción en grupos humanos intermedios.
Humanismo-Renacimiento-Protestantismo: El derecho divino del rey humano.
Soberanía = monarca.
Absolutismo regio. Regalismo.
DERECHO
Cristiandad: La Ley divina divinizada. La Ley natural sobrenaturalizada.
Afirma la existencia de un orden jurídico positivo humano, fundado en un orden jurídico natural, cuyas leyes son anteriores a las humanas, emanadas de Dios y puestas por El en la naturaleza de las cosas.
Cristiandad: La Ley divina divinizada. La Ley natural sobrenaturalizada.
Afirma la existencia de un orden jurídico positivo humano, fundado en un orden jurídico natural, cuyas leyes son anteriores a las humanas, emanadas de Dios y puestas por El en la naturaleza de las cosas.
Afirma que el derecho es lo justo objetivo.
Humanismo-Renacimiento-Protestantismo: La Ley divina humanizada. La Ley natural naturalizada.
Maquiavelo. Calvino.
GUERRA
Cristiandad: Cruzadas. Sentido militar y heroico de la vida. Concibe a las Fuerzas Armadas como la columna vertebral de la Patria y guardianes naturales de su soberanía y de los intereses de la Nación.
Humanismo-Renacimiento-Protestantismo: Guerras de religión.
ARTE
Cristiandad: Mira a Dios en función de Dios (arte anónimo al servicio de la gloria de Dios).
Humanismo-Renacimiento-Protestantismo: Mira a Dios en función del hombre.
LITERATURA
Género de producciones del entendimiento humano, que tienen por fin próximo expresar lo bello por medio de la palabra.
La poesía es la expresión artística de la belleza por medio de la palabra sujeta a la medida y cadencia, de que resulta el verso.
Cristiandad: El santo como ideal.
Humanismo-Renacimiento-Protestantismo: El hombre en relieve. El héroe como ideal.
MÚSICA
Cristiandad: Lo espiritual espiritualizado.
El canto gregoriano: la música al servicio de la palabra. Es una palabra cantada.
El gregoriano es un lenguaje del alma para el alma. Es canto por excelencia y oración por esencia.
San Pío X afirma que la música no sólo contribuye al aumento del esplendor y decoro de las solemnidades religiosas, sino que su oficio principal y su fin propio consiste en revestir de adecuadas melodías el texto litúrgico, añadiéndole mayor eficacia.
La música sagrada debe estar al servicio de la palabra. Ha sido hecha para expresar la palabra, para revestirla, penetrarla, contemplarla y agregarle eficacia.
Según Santo Tomás, los cánticos que se escogen con todo cuidado para deleitar el oído distraen, y el alma no puede considerar el sentido de las palabras que se cantan. En cambio, cuando se canta únicamente por devoción, uno se aplica con mucha más atención a lo que se dice.
El gregoriano es una palabra cantada. Su texto es sagrado. En cuanto a su melodía, sale como del texto y se adapta perfectamente sobre él para hacer resaltar todo su sentido, haciéndolo más inteligible. Respecto de su ritmo, la base se encuentra en el vínculo estrecho que une la melodía al texto latino: el acento latino es su alma y cumbre; el final es pausado, acabándolo en su unidad y sentido.
Humanismo-Renacimiento-Protestantismo: Lo espiritual sensualizado.
La polifonía.
PINTURA
Es la representación de los seres o de los objetos existentes realmente en la naturaleza, o creados por nuestra imaginación.
Todo ser y todo objeto posee los medios de manifestar su existencia: su forma y su color. Lo que constituye la individualidad de cada uno de ellos es su forma. El color es siempre variable y accidental; la forma, en cambio, es inmutable. Esta es el aspecto de sus líneas, producidas al destacarse sobre los objetos que lo rodean. En esto consiste su identidad.
En esta íntima unión del dibujo y el color, que se llama pintura, el lugar preponderante corresponde, pues, al dibujo, que puede muy bien prescindir del color y bastarse a sí mismo; mientras que al color le es imposible hacer caso omiso del dibujo, de la forma, que le comunica aliento y vida.
Cristiandad: Líneas puras. La línea es lo formal. El color al servicio de la línea.
Humanismo-Renacimiento-Protestantismo: Líneas coloreadas.
Ornamentación. El Barroco.
ARQUITECTURA
Arte de disponer toda clase de construcciones según su objeto y las condiciones o necesidades que de él se derivan. Atiende a satisfacer las necesidades físicas y morales de los pueblos. De lo dicho se deduce que las obras de la arquitectura son ante todo de utilidad; pero siendo innato en el hombre el sentimiento de lo bello, se ha tratado siempre de hermanar aquella cualidad con el ornato.
Cristiandad: La idea espiritualizada expresada en la piedra. Pureza de formas.
El Gótico. Las catedrales.
Humanismo-Renacimiento-Protestantismo: La materia idealizada.
El Barroco. Los palacios.
ESCULTURA
Arte de modelar, tallar y esculpir en piedra, madera, metal u otra materia conveniente, representando de bulto un objeto.
Cristiandad: La piedra informada por la idea. La figura humana en función de lo religioso.
Humanismo-Renacimiento-Protestantismo: La piedra materializada. La figura humana humanizada.
ECONOMÍA
Cristiandad: El verdadero bienestar espiritual servido por el dinero: el ocio intelectual.
Afirma la propiedad privada como un derecho natural limitado por el recto uso y las exigencias del Bien Común. Afirma una economía al servicio del hombre. Armoniza las relaciones de capital y trabajo en el marco del orden de integración interprofesional. Combate la lucha de clases. Sostiene la iniciativa privada como fundamento y motor de la actividad económica encausada al Bien Común. El estado debe controlarla y sustituirla cuando los particulares no puedan llevarla a cabo.
Humanismo-Renacimiento-Protestantismo: El bienestar obtenido por el dinero: la posesión del dinero constituye el bienestar = Mercantilismo.
