OSKO: MÁS PREGUNTAS AL P. ALTAMIRA

Después de las CINCO PREGUNTAS y de las CINCO RESPUESTAS…

P. Altamira

MÁS PREGUNTAS AL P. ALTAMIRA

Hace unos días el Padre ALTAMIRA hizo una serie de precisiones en las que manifestó su punto de vista acerca de Mons. Williamson.

Hemos leído atentamente la secuencia de opiniones que se siguieron, a partir de que el Señor Carballo objetó aquello del Padre Altamira con sus «CINCO PREGUNTAS», dirigidas al mencionado sacerdote.

Nos pareció interesante el debate propuesto por el habitual columnista de Radio Cristiandad; el Padre Altamira respondió rápidamente al cuestionario del Sr. Carballo, sin embargo…, a nosotros sus respuestas no nos satisfacen, y diremos las razones.


Antes que nada aclaramos que la reacción que llevó al Padre Altamira a salirse de la NEO-FSSPX (aunque tardía, reacción al fin) no es objeto de cuestionamientos de nuestra parte.

Lo que señalaremos en este artículo es bien puntual y, se trata de una sola cuestión que proponemos al sacerdote argentino. Una sola cuestión aunque expresada de diversas formas.

Insistimos que nos parece muy saludable el debate propuesto y eso más allá de las coincidencias o no que pudieran darse.

No nos parece que el Sr. Carballo se haya excedido en sus términos al referirse a Mons. Williamson, como así parece entender el Padre Altamira, que cuestiona al anterior como si este hubiese faltado el respeto al prelado inglés. No nos parece tal cosa.

Lo que haremos será poner las cinco preguntas del Señor Andrés Carballo seguidas, cada una de ellas, de la correspondiente respuesta del Padre Altamira; e inmediatamente nuestro comentario.

Finalmente haremos una última reflexión, en donde incluiremos las preguntas que deseamos hacerle al Padre Altamira.


1.- M. Williamson aceptó el Motu Propio Summorum Pontificum. Lo cual no es otra cosa que un desprecio supino a la univocidad de la única Misa de siempre, canonizada por S. Pío V a perpetuidad. Yendo por tanto contra el primer principio de la lógica: El Principio de Identidad. ¿Acepta usted, P. Altamira, el no por tópico y manido desdichado Motu Proprio?

1) SOBRE EL SUMMORUM PONTÍFICUM: Ya me había expresado en un sermón públicamente sobre él y aprovecho para repetirlo: «Yo cometí allí un error y me retracto». Cuando salió, si bien uno podía ver cosas «que no iban», por una excesiva confianza hacia mis Superiores (fue mi error), por lo que envolvía dicho texto y por la actitud de nuestra Congregación hacia él, me dije a mí mismo algo así: «Esto parece raro, pero los superiores sabrán lo que hacen». Y confié. ME EQUIVOQUÉ.

1. Como puede verse, al Padre Altamira admite que se equivocó respecto del Motu Proprio. Admite que su criterio en aquel momento fue «los superiores sabrán lo que hacen»; y a renglón seguido afirma: «ME EQUIVOQUÉ».


2.- M. Williamson ha aceptado, con Te Deum incluido, el vergonzante y repugnante levantamiento de las «excomuniones». ¿Acepta usted, P. Altamira, dicho acto deleznable?

2) CON «EL LEVANTAMIENTO» DE LAS EXCOMUNIONES: Veía otra vez «cosas raras», pero me equivoqué. Seguía manteniendo hasta entonces, HACIA MONS. FELLAY, una errónea confianza excesiva (nuevamente razonaba: «los superiores sabrán lo que hacen»). Estuve mal: Y creo que es lo que ha pasado y sigue pasando a un buen número de compañeros sacerdotes de la FSSPX, hay «como un deseo» de que esto no esté ocurriendo. En mi caso, peor aún, yo también hice cantar ese famoso Te Deum. Ya lo dije en el mencionado sermón (también muchas veces en privado): Cometí un error, me retracto.

2. En este punto, como vemos, también admite haberse equivocado: «Cometí un error, me retracto». Es necesario destacar la corrección del Padre Altamira que con honestidad indiscutible y de modo que todos se enteren, explica con claridad dónde estuvo su error, y se retracta.


3.- M. Williamson, antimilenarista y antiapocalítico, cual telepredicador evangélico nos tiene hasta «el gorro», con sus circenses juegos de prestidigitador, haciendo juegos malabares con unos irrisorios «mensajes marianos» de paupérrima reputación (véanse los tristes y reiterados episodios de Akita y el ridículo que hizo con lo de María Baltorta), al mismo tiempo que hace oído sordos a la más importante de las Profecías: El Apocalipsis de S. Juan. ¿Está usted de acuerdo, P. Altamira, con los demenciales, patéticos y heréticos argumentos akitianos o las majaderías psicopáticas baltortianas?

3) SOBRE EL REINO MILENARIO DE NUESTRO SEÑOR: Podrá leer lo que ya mandé con anticipación. Es un tema muy importante y creo que está mal que en «el mundo de la Tradición» se rechace esto sin más: Se ve excesivo que se niegue –en sana intelectualidad- hasta la mera posibilidad de dicha profecía (ver en mi texto cómo se comporta el Doctor Máximo en Sagrada Escritura: San Jerónimo; ES LA MÍNIMA ACTITUD A TENER). Considero que, de las dos escuelas, la correcta es la interpretación (unánime o casi) de los Santos Padres de los tres primeros siglos. Ellos nos enseñan: Es una profecía y por lo mismo su interpretación ha de ser literal.

3 bis) Por lo mismo que Monseñor acepta divergencia de opiniones, no tengo problema en decir: a) María Valtorta: No estoy a favor de su obra. b) Akita: Tampoco es seguida por mí. c) Es evidente que la primacía, en el tema de las profecías, está en la Sagrada Escritura (Revelación Pública), y en esto Monseñor evidentemente concuerda.

3 y 3 bis. Coincidimos en que la posición denominada «milenarista» es la de los Santos Padres de los tres primeros siglos y que es la interpretación correcta por tratarse del modo literal. Coincidimos que es lamentable que en «el mundo de la Tradición» se rechace o se niegue toda posible consideración a la cuestión y que se procure impedir analizarla (con mentiras incluso respecto del milenarismo), difundiendo supuestas condenas o tergiversando textos e inventando «censuras» que nunca han existido.

En cuanto a la cuestión de la divergencia de opiniones que supuestamente admitiría Mons. Williamson, sencillamente no podemos estar de acuerdo con el P. Altamira y, aunque fuese cierto que el obispo británico aceptase esas divergencias, tampoco podríamos estar de acuerdo. Mucho menos con esos dos tópicos: a)AKITA y b) VALTORTA. Ya se ha dicho lo suficiente respecto de esos temas, pero, por si hace falta, reiteremos que AKITA tiene un más que dudoso origen de cuño modernista y VALTORTA enseña doctrinas de comprobada heterodoxia.

El Padre Altamira, admite no seguir a NINGUNA de ambas cuestiones, que SÍ son seguidas, y recomendadas incluso, por Mons. Williamson.

El Padre Ceriani nos ha dicho que en diciembre de 2002 Monseñor Williamson no le aceptó que había que interpretar las «profecías o revelaciones privadas» a la luz de la Revelación, y no a la inversa, es decir, interpretar la Revelación a la luz de las «profecías o revelaciones privadas». De hecho, es lo que sigue haciendo Mons. Williamson.


4.- M. Williamson considera que el cerebro de Ratzinger (Modernista) le ha jugado una mala pasada al corazón (tradicionalista) del mismo Ratzinger. Con lo cual existiría una lucha interna entre el querer y el pensar de Ratzinger. Es decir: según M. Williamson, Ratzinger piensa mal pero quiere bien, lo que es lo mismo que decir que actúa según piensa y no piensa como debería de actuar. ¿Le ocurrirá lo mismo a M. Williamson? Pues su forma de actuar no está nada lejos de las maneras en que ha querido ponderar de Ratzinger. ¿Coincide usted, P. Altamira, con estas chocheces (por ser benevolente) de M. Williamson.

4) JOSEPH RATZINGER: Si «el corazón» de Ratzinger es tradicionalista, no lo sé, tengo la impresión de que no. Pero tampoco es lo que importa. Lo importante es la objetividad de sus dichos, de sus enseñanzas, y de sus hechos (como Asís III, por ejemplo). Ratzinger es un modernista, es la realidad (con o sin culpa de su parte). Su conciencia será juzgada por Dios. A mí me basta lo anterior para saber que tengo que resistirlo. Me animo a decir que ésta es también la postura de Monseñor, a pesar de que se haya expresado sobre «el corazón ratzingeriano».

4. Admite, también, el Padre Altamira, que NO COINCIDE con Mons. Williamson en cuanto a la valoración que este último hace de Joseph Ratzinger, aunque dice que se anima a decir que cree que Mons. Williamson, a pesar de haber hablado del «corazón tradicional» de Ratzinger, en realidad NO PIENSA que él tenga ese corazón afecto a la tradición… ¿Por qué razón, entonces, Mons. Williamson, se habrá referido a ese tema tantas veces y con ese punto de vista favorable hacia Joseph Ratzinger?… ES UN MISTERIO.


5.- Y por último, P. Altamira, ¿Cree sinceramente que M. Williamson está llevando a cabo una resistencia de verdad, la resistencia de la inhóspita trinchera, o es la resistencia a la resistencia lo que se hace notar en sus pobres, ridículos y desdichados «eleison»?

5) LA RESISTENCIA DE MONSEÑOR WILLIAMSON: Creo que Monseñor sí hace verdadera lucha de católico en este desastre de crisis. No creo que, como se le ha dicho, sea un infiltrado, un masón, etc. Amén de esos temas en los que no coincidimos con él, yo sí tengo confianza en Monseñor, confianza hacia un obispo católico. Alguno podrá decir: Se equivocó con Mons. Fellay y se equivocará con Mons. Williamson… veremos.

5. Y en el último punto y a pesar de todas las evidencias, el Padre Altamira dice que «Amén de esos temas (¡y qué temas!) en los que no coincidimos con él…» tiene confianza en el obispo Williamson…; y dice que el obispo hace una Resistencia Católica. ¡Ah bueno…!

Seguidamente, el Padre Altamira demuestra que no es ningún ingenuo y se adelanta a la objeción evidente: Se equivocó con Mons. Fellay y se equivocará con Mons. Williamson.

Estamos, entonces, frente a un extraño caso… El Padre Altamira tiene muchos más sólidos argumentos para APARTARSE de Mons. Williamson que para SEGUIRLO… Sin embargo, y pese a que reconoce lo posibilidad de que puede estar errando, contra toda lógica y contra las evidencias que él mismo reconoce ver en sus CINCO RESPUESTAS al Sr. Carballo, PREFIERE CONTINUAR SIGUIENDO A Mons. Williamson.


Pues bien, toca ahora hacer unas breves reflexiones, y por último nuestras propias PREGUNTAS FINALES al Padre Altamira.

Es evidente que el sacerdote reconoce haberse equivocado y haber aceptado anteriormente aquellas mismas cosas que TAMBIÈN aceptó Mons. Williamson.

Es evidente que el Padre Altamira se está retractando y que reconoce haberse equivocado con el MOTU PROPRIO, y con el «LEVANTAMIENTO DE LAS EXCOMUNIONES».

Es notable que el Padre Altamira rechaza (NO SIGUE; y si no las sigue debe ser por algo; y ese algo, como bien sabemos, no es para nada bueno) ni a AKITA, ni a VALTORTA, ni la hipótesis del «corazón tradicional» de Ratzinger.

Es notable que el Padre Altamira tiene una posición muy distinta a la de Mons. Williamson respecto del MILENARISMO.

Reiteramos, entonces, nuestra pregunta… ¿QUÉ HACE EL PADRE ALTAMIRA SIGUIENDO A MONS. WILLIAMSON?

Si se llegara a objetarnos diciendo que el Padre Altamira nunca dijo que SIGUE al Obispo inglés, diremos que eso no es verdad. El Padre Altamira está claramente identificado como uno de aquellos que se encuentra en la «Falsa Resistencia» que encabeza el controversial prelado británico. ¿ENTONCES?…

Pero hay algo mucho peor todavía…

Y es por eso que nos vemos obligados a hacer más preguntas:

Estimado Padre ALTAMIRA:

Considerando que:

Usted ha dado el paso de apartarse de la dirigencia que lleva a la FSSPX a la desvirtuación de su misión, aquella para la cual quiso fundarla Mons. Lefebvre, y para lo cual consagró a los cuatro Obispos en junio de 1988.

Usted se ha manifestado bastante claramente respecto de los cinco puntos o preguntas realizadas por el Señor Carballo, dejando demostrado que (al menos en esos puntos) poca o ninguna coincidencia existe entre usted y Mons. Williamson.

Usted es el pastor de más de UN CENTENAR DE ALMAS, que han confiado en usted y lo han seguido al apartarse de la FSSPX y de su camino de «acuerdismo» con la ROMA APÓSTATA Y ANTICRISTO…

LE PREGUNTO:

¿Por cuáles razones sigue usted al Obispo Williamson?

¿Cómo puede usted, Padre ALTAMIRA, llevar a las almas que le han sido encomendadas detrás de un Obispo que (pese a haber sido conminado innumerable cantidad de veces a hacerlo) JAMÁS se ha dignado a responder CLARA, CONCISA y FRONTALMENTE a los cuestionamientos que le han sido realizados?

En suma:

Estimado Padre Altamira:

Usted se ha retractado de, al menos, DOS GRAVES ERRORES de los cuales Mons. Williamson NUNCA SE HA RETRACTADO SUFICIENTEMENTE, y acerca de los cuales únicamente dio vagas explicaciones, excusas y algunos (pretendidos) chistecitos…

¿Cómo puede usted entonces seguir a Mons. Williamson sin dañar mínimamente el principio de coherencia?

A todo esto hay que añadir que últimamente el Padre Turco ha publicado (AQUÍ) un recomendable trabajo, a la vista del cual debemos colocar lo expresado por Monseñor Williamson respecto de la cuestión relacionada con los siguientes términos: IGLESIA OFICIAL – IGLESIA VISIBLE – IGLESIA CONCILIAR.

Es que, como recordará usted, estimado Padre, Mons. Williamson se ha referido a las autoridades romanas como a aquellas de las cuales se debe esperar «toda jurisdicción»… ¿sabe usted lo que esto último significa?

Si vamos con este tema «hasta el hueso», las implicancias serán tremendas. Monseñor Williamson sostiene que las actuales autoridades romanas MANTIENEN UNA JURISDICCIÓN EN LA VERDADERA IGLESIA CATÓLICA (a pesar de ser heréticas y apóstatas en bloque, ya que no resulta ser posible discriminar individualmente en qué medida lo serán cada una de las personas involucradas y debemos presuponer que su implícita adhesión a las corrientes modernistas los incluye a TODOS, y esto debemos presuponerlo por un simple y obvio mecanismo de SEGURIDAD y de PRESERVACIÓN DE LA FE).

Este punto es crucial.

No estamos hablando de uno o dos o cinco obispos que adhieren a una herejía.

No se trata de que algunas sedes patriarcales se hayan unido a las enseñanzas y andanzas de un heresiarca o cismático orgulloso y/o ambicioso, como ha ocurrido algunas veces a lo largo de la historia de la Iglesia.

SE TRATA DE OTRA COSA.

Una COSA que viene desde los PSEUDO-PAPAS de la IGLESIA CONCILIAR, y se trasmite por medio de sus «cardenales», «obispos» y «sacerdotes» hasta llegar al pueblo, DESVIÁNDOLO EN LA FE.

Se trata entonces de LA APOSTASÍA, COMPLETA, TOTAL e INOCULTABLE DE TODA UNA JERARQUÍA…

El buen criterio indica que no puede ser posible que la Iglesia de Cristo esté subordinada al ESPÍRITU DE LA REVOLUCIÓN (espíritu de apostasía), como pretende Mons. Williamson, y por supuesto toda la Línea Media, los grupos Ecclesia Dei, y también la desviada NEO-FSSPX.

A esto último, recordarán los memoriosos, se refirió en 1990 Mons. Lefebvre (publicado en Fideliter Nro. 87 en el año 1992 bajo el título «Los Pro y los Anti- Syllabus»). Si se objeta que Mons. Lefebvre, a pesar de las cosas que decía, no dio el paso ni asumió la posición que ahora pretendemos nosotros, diremos que han pasado más de VEINTE AÑOS, y hoy es posible ver mucho más claro, incluso para el más simple y menos docto de los fieles.

Como muestra proponemos estos párrafos:

«Este es el combate que libramos hoy en día: Existen los pro-Syllabus, los pro-Quanta Cura, los pro-Pascendi y existen aquellos que son contrarios. Esto es muy simple.

Los que están contra estos documentos adoptan los principios de la Revolución, los errores modernos. Los que están a favor permanecen en la verdadera fe católica.

Ahora bien, ustedes saben muy bien que el cardenal Ratzinger ha dicho oficialmente que para él el Vaticano II era el anti-Syllabus. Si él está claramente colocado contra el Syllabus, es porque él ha adoptado el principio de la Revolución. De allí que ha dicho claramente: «La Iglesia está abierta a las doctrinas que no son nuestras sino que vienen de la sociedad, etc.» Todo el mundo ha comprendido: los principios del 89, los derechos del hombre.»

Mons. Lefebvre decía también en aquella instancia que:

«Este combate entre la Iglesia y los liberales modernistas es el del concilio Vaticano II. No hay que buscarle tres pies al gato. Y va más lejos. Entre más se analizan los documentos del Vaticano II y la interpretación que le han dado las autoridades de la Iglesia (CONCILIAR; aclaración nuestra), más nos apercibimos que se trata no solamente de algunos errores, el ecumenismo, la libertad religiosa, la colegialidad, un cierto liberalismo, sino de una perversión del espíritu. Es toda una nueva filosofía basada en la filosofía moderna del subjetivismo.»

Para concluir de la siguiente forma:

«No tenemos nada que ver con esta gente, porque no tenemos nada en común con ellos.»

Ergo, (concluimos nosotros), «esta gente», «ellos», como los denominaba Mons. Lefebvre, NO SON LA IGLESIA CATÓLICA.

Y como no hemos visto que Mons. Williamson haya rectificado esas alarmantes expresiones suyas que inducen a los fieles a creer que TODAVÍA deben esperarse soluciones (¡para una crisis que dura ya más de CINCO DÉCADAS!) provenientes de las autoridades actuales de la Iglesia CONCILIAR, nosotros pensamos que el asunto es mucho más grave de lo que se cree comúnmente.

La cuestión es tan grave que consideramos tener todo el derecho del mundo de suponer al menos como posible, que la estrategia de la masonería pudiera haber encontrado un apóstol (inocente o no) en el prelado inglés que tan «bonitamente» ha decorado su blasón episcopal… (¿ BAD TASTE OR… AFFINITY, Mons. Williamson?)

Por eso es que le preguntamos, estimado Padre Altamira:

¿Cómo hace usted para llevar tranquilamente a sus ovejas a alimentarse en pastos tan dudosamente saludables?

Padre Altamira, usted se ha retractado de los errores que reconoce haber cometido. ¿No debería usted exigirle abiertamente a Mons. Richard Williamson, por lo menos las mismas públicas retractaciones respecto de esos mismos errores?

¿O debemos esperar que, respecto de estos ERRÁTICOS PASTOS EPISCOPALES, nos diga nuevamente: «Veremos…»?