OSKO: OBISPO ANTISEDEVACANTISTA ATACA DE NUEVO

Acerca del ELEISON 345

WILLIAMSONOBISPO ANTISEDEVACANTISTA ATACA DE NUEVO

En un nuevo Comentario Eleison, Mons. Williamson continúa con sus «precisiones» en derredor de la cuestión de la Sede Apostólica y de su estado actual. Como solemos hacer, vamos a comentarlo sobre el texto completo. Nuestros comentarios en azul.

Número CCCXLV (345)

22 de Febrero de 2014

HUMANIZACIÓN FATAL

Algunos Católicos que sostienen que la Sede Apostólica está vacante, protestan firmemente contra los recientes números de estos «Comentarios» pues parecen poner al mismo nivel la herejía universal del liberalismo y la opinión particular del sedevacantismo. Pero, mientras que estos «Comentarios» constantemente atacan la plaga del liberalismo, con seguridad ellos últimamente no han hecho más que argumentar que nadie está obligado a ser sedevacantista, lo cual, considerando qué trampa esterilizante prueba ser el sedevacantismo en algunos casos, es, con seguridad, una toma de posición bien moderada.

Es para agradecer… «ALGUNOS CATÓLICOS». Al menos nos reconoce como católicos. Comúnmente los antisedevacantistas suelen decir que el sedevacantismo no es católico, o suelen acusar a sus interlocutores sedevacantistas de sectarios, o incluso de herejes. Mons. Williamson no lo hace. ¡Una buena!…, (¡por fin!).

Pero enseguida viene LA MALA.

Y la mala es la acusación que el obispo hace al sedevacantismo de ser una «trampa esterilizante».

Antes aclara que el Liberalismo es una plaga que es constantemente atacada por los comentarios Eleison. Sin embargo, si bien es cierto que el Liberalismo es atacado en los Eleison, no lo es tanto como debiera. Porque hay resabios de ese tan odiado liberalismo en la «ideología» williamsoniana.

Por otra parte…, ¿acaso debemos comenzar a hablar de una TRAMPA CATÓLICA?

Trampa, por definición es ENGAÑO.

¿Estaríamos, entonces, ante un ENGAÑO CATÓLICO? ¡¡¡ VAYA !!!

Los Comentarios ELEISON nos siguen sorprendiendo cada semana.

Sin embargo, estos «Comentarios» sí mantienen que el sedevacantismo, aunque admirable como un esfuerzo para combatir al liberalismo, es a lo mucho un medio inadecuado para hacerlo porque comparte con los liberales uno de sus errores básicos, a saber, la exageración de la infalibilidad papal. En su meollo, este error nos lleva al corazón de la crisis sin precedente de la Iglesia hoy en día, razón por la cual estos «Comentarios» insistirán en la cuestión, al tiempo de pedir perdón a algunos lectores indebidamente aburridos u ofendidos. La Iglesia toda está en juego y no solamente las sensibilidades de estos o aquellos de sus miembros.

Según Mons. Williamson, entonces, el admirable engaño católico sedevacantista es un buen esfuerzo para combatir al Liberalismo, pero, al mismo tiempo, es inadecuado (?)…

Pues sí, eso es lo que dice el párrafo anterior. Cuando uno se pone a leer los Comentarios Eleison debe saber que tiene que estar preparado para este tipo de cosas. Claro que, si se puede (a veces es imposible), tratamos de explicarlas.

Entonces, y siguiendo con las contradicciones, el
admirable engaño católico sedevacantista es inadecuado para combatir al liberalismo porque comparte con éste último uno de sus errores básicos, según dice Mons. Williamson, que sería el de tener la misma exageración respecto de la Infalibilidad Papal.

De manera que este sería el meollo del ELEISON 345.

Mons. Williamson debería demostrar que el sedevacantismo EXAGERA LA INFALIBILIDAD PAPAL.

¿Lo hace?… Como siempre…, NO LO HACE; sólo lo dice, es decir, emite el ENUNCIADO.

Mons. Williamson, apoyándose en su autoridad (es un obispo; EL obispo de la Resistencia y el que la CONDUCE, supuestamente), emite un enunciado basado en SU AUTORIDAD, y afirma que el sedevacantismo exagera la infalibilidad Papal, pero no lo explica ni lo demuestra.

Como Mons. Williamson dice, seguidamente, que la cuestión es grave porque está en juego nada menos que LA IGLESIA, y que es por eso que aborda esta cuestión, sería esperable una contundente explicación.

Claro que, como dice muy bien Andrés Carballo en reciente artículo, sería interesantísimo que Mons. Williamson explicase primeramente de que Iglesia se trata; es que… La Iglesia no está en juego, tal vez podría decirse que están en juego los últimos vestigios de la Cristiandad o los últimos islotes o pequeños grupos de fieles aislados y diseminados por el mundo, ¿verdad?

No obstante eso, veamos qué tan contundente es Mons. Williamson.

El meollo de este error es la humanidad dando la espalda lenta pero seguramente a lo largo de los últimos 700 años, a Dios, a Su Hijo y a Su Iglesia. En el pico de la Edad Media, los Católicos tenían una Fe clara y fuerte, asiendo la unicidad y exclusividad del Dios objetivo y Su Verdad sin contradicción. Dante no tuvo problema en poner a Papas en su Inferno. Pero a medida que, a lo largo de los siglos, el hombre se puso a sí mismo más y más como el centro de las cosas, así Dios perdió su trascendencia absoluta por encima de todas las criaturas y la verdad se volvió más y más relativa, ya no a la autoridad de Dios, sino, en cambio, a la del hombre.

Suscribimos el párrafo anterior casi sin reservas. La suplantación de que habla Mons. Williamson es el Anticristo, ocupando gradualmente el sitial que le corresponde a Dios. La humanidad dando la espalda a Dios no es otra cosa que la Revolución; la Revolución imponiéndose lenta pero inexorablemente en el mundo es precisamente el punto.

El LIBERALISMO forma parte de esa Revolución, Misterio de Iniquidad que se apoderó del mundo entero y continúa hoy en día avanzando hacia… donde sea que Dios permita que llegue.

El LIBERALISMO es una IDEOLOGÍA REVOLUCIONARIA.

Ahora bien, ¿en qué medida se asimila el sedevacantismo con esa cuestión?

El sedevacantismo es tan sólo una reacción frente a esa humanización de la que habla Mons. Williamson en el párrafo anterior y NO una secuencia más del proceso Revolucionario.

Frente al Liberalismo infiltrado en la ESTRUCTURA ECLESIÁSTICA pseudo-católica (papas incluidos) el sedevacantismo sostiene que VACAN los cargos eclesiásticos USURPADOS por NO CATÓLICOS.

Quedará por demostrar si esto es estrictamente así; y, de serlo, quiénes son los NO CATÓLICOS y qué cargos quedarían vacantes, etc. etc. etc…

Y nada más. Absolutamente nada más, porque el sedevacantismo NO ES una IDEOLOGÍA, sino una legítima posición teológica basada en documentos importantes, en autores de gran relevancia (antiguos y actuales), de mucho sentido común aplicado a la cuestión y, por sobre todo, de una férrea posición y actitud contraria al espíritu Revolucionario.

El sedevacantismo es una reacción que ni siquiera conforma una UNIDAD de pensamiento. La cuestión es tan dificultosa que el sedevacantismo es una ancha franja donde se puede encontrar distintas hipótesis o propuestas, que procuran hacer comprensible la crisis actual.

Pero no vemos cómo es que se puede decir que el sedevacantismo comparta el «meollo del error» con el liberalismo, como pretende el prelado inglés haciéndolo parte del proceso Revolucionario.

Mons. Williamson insiste inexplicablemente, al menos para nosotros, con esta cuestión. Intenta NUEVAMENTE descalificar al sedevacantismo del modo que sea. En este caso parece que el obispo cree haber encontrado la manera, «pegándolo» al Liberalismo.

Siendo este último tan odiado (con justicia) por los tradicionales, seguramente que, por el sólo hecho de mencionarlos juntos, significará un menosprecio automático para el sedevacantismo.

¿Apostará Mons Williamson a éso?

Dentro de la Iglesia, tomen por ejemplo la 13era de las 17 «Reglas para sentir con la Iglesia» del famoso libro de San Ignacio de Loyola Ejercicios Espirituales, alabado por innumerables Papas desde entonces y sin duda responsable de ayudar a salvar millones de almas. Ignacio escribe: «Para que en todas las cosas lleguemos a la verdad, debemos mantener el principio de creer que lo blanco que yo veo es negro, si la Iglesia Jerárquica así lo determina». Tal posición podría apoyar la autoridad de los hombres de Iglesia a corto plazo, pero, ¿no corrió el grave peligro de separarla de la verdad a largo plazo?

Sin dudas que nos parece muy cierto que el Dogma de la Infalibilidad Pontificia es entendido muy mal, y utilizado peor. Ya se ha dicho que es precisamente con aquello que la Iglesia intentó cimentar fuertemente su autoridad, atacada desde todas partes por el mundo revolucionario, con lo cual la misma revolución, paradójicamente, esterilizó toda posibilidad de reacción de magnitud.

La virtud de la OBEDIENCIA, deformada y mal enseñada a propósito, ha servido de instrumento a los intereses de los revolucionarios modernistas.

El temor a incurrir en la tan temida «desobediencia» sometió inteligencias (las brillantes, incluso), subordinándolas a la autoridad; una autoridad en la que esas mismas inteligencias veían el error, y ante la cual se resignaban con el axioma más absurdo y nefasto que se haya escuchado: «Prefiero equivocarme con el Papa, antes que acertar desobedeciendo al Papa».

Así, puede leerse en el siguiente párrafo del ELEISON 345 que:

Porque ciertamente, al final del siglo 19no, el liberalismo se hizo tan fuerte que la Iglesia tuvo que reforzar su propia autoridad por la Definición en 1870 de su Magisterio, operando con todo su poder, a saber: siempre que 1) un Papa 2) define 3) un punto de Fe o de moral 4) de tal manera que obliga en conciencia a toda la Iglesia. Pero pensando demasiado humanamente desde entonces, demasiados Católicos en lugar de relacionar este Magisterio Extraordinario a Dios y a la inmutable Verdad del Magisterio Ordinario de la Iglesia, han tendido a prestar a la persona humana del Papa una infalibilidad que proviene de Dios y que pertenece sólo a Dios. Este proceso humanizante generó una infalibilidad cada vez más excesiva, que casi inevitablemente resultó en el disparatado reclamo de Pablo VI de estar capacitado para remodelar la Tradición de la Iglesia en nombre de un «Solemne Magisterio Ordinario». La gran mayoría de los Católicos le permitieron salirse con la suya y hasta el día de hoy una masa de ellos están haciéndose liberales día a día siguiendo a los Papas Conciliares mientras que una pequeña minoría de Católicos están impulsados a negar que aquellos responsables de la locura Conciliar puedan ser, en alguna manera, Papas.

No nos dice nada nuevo Mons. Williamson. Lo que él llama «proceso humanizante» es lo que nosotros denominamos APOSTASÍA.

Este proceso lleva siglos. La apostasía es algo en crecimiento permanente desde hace siglos.

Claro…, si Mons. Williamson llamase a las cosas por su nombre, diría APOSTASÍA y ya no PROCESO HUMANIZANTE (que también lo sea, no lo ponemos en dudas; pero su verdadero nombre es aquel).

Decir apostasía, claro, implica conclusiones contundentes. Esas conclusiones son aquellas a las que frecuentemente hacemos referencia nosotros, pero no Mons. Williamson, que todavía anda esperando Restauraciones y Reconquistas y cree en «corazones tradicionales» prisioneros de mentes modernistas.

Finalmente, personalmente tengo respeto por muchos sedevacantistas, en la medida que ellos creen en la Iglesia y están desesperados por encontrar una solución a un problema infinitamente serio de la Iglesia. Pero, en mi opinión, ellos necesitan mirar más alto y más profundo – la infinita altura y profundidad de Dios mismo.

Finalmente, Mons. Williamson manifiesta su respeto por muchos de nosotros, siempre y cuando que «creamos en la Iglesia» (?) ¿Acaso se puede ser católico sin creer en la Iglesia? Sabemos que no.

Pero, entonces…, ¿qué quiso decir Mons. Williamson cuando hablaba de «católicos sedevacantistas?

Lo que quiere decir es que el respeta a aquel sedevacantista que todavía espera RESTAURACIONES y RECONQUISTAS, y ya que estamos, si además cree en «aquellas jurisdicciones que solamente Roma puede otorgar», MUCHO MEJOR…

Extraño sedevacantismo, por cierto…

¿Existen sedevacantistas así? ¡CLARO! Y nuevamente tenemos que volver (mal que les pese a muchos) al verdadero problema y a la verdadera razón de estos últimos ELEISON.

Mons. Williamson tiene un problema ESCATOLÓGICO.

Sigue siendo SIEMPRE la misma cuestión. Ahora relacionada con el sedevacantismo.

Kyrie eleison.

El problema del sedevacantismo es el mismo que el de toda la Iglesia y mundo modernos – poner demasiadas expectativas en los hombres, y demasiado pocas en Dios.

El problema que el obispo adjudica al sedevacantismo, en realidad es el problema que tiene él y aquellos sedevacantistas que (como él) esperan restauraciones y reconquistas.

Es Mons. Williamson quien pone demasiadas expectativas en los hombres.

Y lo hace por falta de una buena exégesis Apocalíptica.

Las razones por las cuales decimos esto exceden el espacio de este artículo.

Ya se ha dicho: el problema es Apocalíptico.

De los errores que llevan a una mala interpretación del Apocalipsis se siguen todos los malabares con que Mons. Williamson, y otros como él, intentan explicar la situación actual de la Iglesia y del mundo.

La verdad es que, más allá de lo que dice Mons. Williamson, los verdaderos problemas de los que creen que la Sede Apostólica esta usurpada, y que NO HAY Papa en Roma, son los de todos:

a) Tienen los mismos problemas que tienen todos los católicos con el Mundo.

b) El mismo problema que tienen todos los católicos con el Demonio.

c) El mismo problema que tiene todos los católicos con el asunto de la Carne.

d) El mismo problema que tienen todos los católicos por el hecho de estar viviendo en plena apostasía, en lo que parece ser la crisis última y definitiva.

Eso sí…, adicionalmente, a los sedevacantistas se les agrega, de tanto en tanto, un problema más…: soportar a Mons. Williamson y sus molestas y engañosas campañas en contra del sedevacantismo y de los sedevacantistas, y no ocuparse del verdadero problema.