OSKO: DEVITA HÆRETICUM HOMINEM – MONS. WILLIAMSON COMBATE EL SEDEVACANTISMO

Ya se sabe… es mejor ser Liberal que Sedevacantista… ¿No? Preguntale a Mons. Williamson.

Un nuevo y equívoco ELEISON

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DEVITA HÆRETICUM HOMINEM

Un nuevo ELEISON. Mons. Williamson parece lanzado en dirección a combatir el pensamiento sedevacantista (siempre lo hizo). Podrá decirse que también combate al pensamiento liberal. A nuestro entender es poco claro; y el intento de hacer pasar a ambos pensamientos como si fuesen las dos caras de una misma moneda, es un fraude.

En azul nuestros comentarios.

El título de este artículo (Devita Hæreticum Hominem) fue el lema que San Hermenegildo tomó de San Pablo. Significa que debemos EVITAR AL HEREJE. Es evidente que no quiere decir que, si vemos venir caminando hacia nosotros a un hereje, debemos cruzar la calle… Entre las cosas que debemos evitar está la de comunicar con los herejes en las cosas sagradas.

Comentario ELEISON 344

LA INFALIBILIDAD DE LA IGLESIA – II

Mucho necesita decirse sobre la infalibilidad de la Iglesia, especialmente para corregir ilusiones originadas (por error) a partir de la Definición de la infalibilidad Papal en 1870. Hoy en día, por ejemplo, los sedevacantistas y liberales piensan que sus posiciones son totalmente opuestas pero, ¿paran ellos por un momento para ver cuán semejantemente ellos piensan? – Mayor: Los Papas son infalibles. Menor: los Papas Conciliares son liberales. Conclusión liberal: debemos devenir liberales. Conclusión sedevacantista: no pueden ser Papas. El error no está ni en la lógica ni en la Premisa Menor. Solamente puede ser un malentendido, por parte de ambas partes, lo que es la infalibilidad en la Mayor. Una vez más, el hombre moderno pone autoridad por encima de verdad.

En primer lugar parece necesario aclarar que las posiciones de sedevacantistas y liberales deben ser analizadas en función únicamente del objeto de esta cuestión, es decir la situación de la Sede Apostólica. Porque pueden existir sedevacantistas que sean más o menos liberales en otros aspectos y por otra parte, liberales que no crean en la Infalibilidad Pontificia, o que la relativicen, de manera que les importe un bledo toda esta cuestión (como bien puede esperarse de los liberales).

Mons. Williamson cree que es necesario decir mucho sobre la infalibilidad de la Iglesia. Según el obispo, luego de la Definición de la infalibilidad Papal en 1870 se habría producido una distorsión que generó algunas «ilusiones». Lo de las distorsiones es innegable, pero…

Nosotros pensamos que no es necesario escribir tanto para aclarar lo relacionado con la hipótesis «La Sede está Vacante».

Igualmente entendemos que dado que la actual crisis de la Iglesia es absolutamente inédita e impensada, por lo tanto, no es posible encontrar mecanismos que hubieran sido previstos con el objeto de anticiparse a una crisis de esta naturaleza y envergadura, lo cual implica y hace perfectamente razonable que ni el CIC, ni la Teología, ni el Magisterio de la Iglesia puedan aportar algo más que acercamientos a la cuestión.

Porque, ¿qué cosa es lo que enfrentamos desde hace varias décadas?

Si se dijo hace ya bastante tiempo que se trataba del «Golpe Maestro de Satanás», pues entonces… se trata de algo superador de TODO lo que el maldito haya hecho previamente.

Nos parece necesario que sea asumido que el diablo no se andaría con chiquitas al momento de elaborar una estrategia destinada a obtener el triunfo, aunque nosotros sabemos que ese triunfo sea imposible.

Resulta que satanás cree precisamente todo lo contrario…

Si creemos realmente que el diablo encontró el mejor modo de llevar a cabo su «GOLPE MAESTRO», no dudemos de que eso es lo que será. Y si de eso se trata, no nos andemos entonces con medias tintas; porque de lo que se trata es de la apostasía en estado terminal y la última y definitiva crisis.

Es relativamente sencillo: Nunca, nadie pensó posible que ocurriese lo que está ocurriendo, luego… nunca, nadie pensó en cómo podría solucionarse. Una cosa es la herejía invadiéndolo todo (es el caso del ejemplo arriano), y otra muy distinta la apostasía completa, global, inclusive de toda la Jerarquía Eclesiástica; en medio, además, de un mundo completamente volcado a una total y completa laicización y secularización, y como consecuencia de una casi constante actitud de «profanación» de todo lo sagrado, e inclusive hasta de la misma naturaleza. Esto último se hace evidente al contemplar las políticas IMPUESTAS de un modo muy cercano al draconiano, del aberrosexualismo, la sodomítica pseudo-cultura que penetra en las mentes de los niños desde el Kindergarten y se sostiene de un modo implacable desde todos los medios de comunicación.

Entonces, Mons. Williamson…, lamentamos tener que decirle que usted está ATRASADO…, el debate que usted propone en sus Comentarios ELEISON está atrasado, y ÚNICAMENTE contribuye a una mayor confusión y distracción de los fieles.

El planteo completo nos parece una distracción.

Incluimos en ese afán distractivo a la pretensión de darle un barniz de seriedad a la cuestión con el jueguito de las PREMISAS MAYOR y MENOR.

Intentaremos demostrarlo:

Ante todo, Mons. Williamson dice que sedevacantistas y liberales piensan «SEMEJANTEMENTE», pero… ¿esto es así? Respondemos: NO. No lo es.

Obsérvese en las conclusiones que el mismo obispo proporciona apenas un par de renglones más abajo de la anterior afirmación: «Conclusión liberal: debemos devenir liberales. Conclusión sedevacantista: no pueden ser Papas»….

¿Dónde ve el prelado inglés la SEMEJANZA de la que habla entre estas dos posiciones?

¿Por qué decimos que Mons. Williamson hace un jueguito con esto de las PREMISAS para darle un barniz de seriedad a su postulado?

Porque en cuanto a esto de las PREMISAS, Mons. Williamson parece haber olvidado que en ocasiones, para alcanzar la conclusión de un razonamiento es necesario utilizar premisas subsidiarias, esto es, suponer más información de la que el razonamiento contempla. Por ejemplo, partir de lo contrario de lo que se desea demostrar. Si de dicho supuesto se deduce un absurdo, entonces se puede afirmar la conclusión sin problemas. La premisa es la que toma en cuenta una decisión y la vuelve más clara y superficial así se podrá tomar una decisión adecuada.

Las palabras de Mons Williamson son claras y evidentes pero lo son en un sentido contrario de aquel en el que el mismo obispo pretende concluir; él dice: «Una vez más, el hombre moderno pone autoridad por encima de verdad.»…., y le atribuye a Liberales y Sedevacantistas esa conclusión.

Eso es FALSO y es posible verlo en las consecuencias: Liberales y Sedevacantistas tienen pensamientos y conclusiones que a los fines prácticos sustentan posicionamientos diametralmente opuestos: Los liberales se someterán a una Jerarquía Apostata y, así, habrán apostatado de la Fe. En cambio, los sedevacantistas se opondrán y rechazarán a esa Jerarquía y (como se pueda, a los ponchazos incluso) procurarán mantenerse Firmes en la Fe de Siempre, echando mano de aquello que ya no puede ser modificado: LA TRADICIÓN.

Son los liberales los que concluyen del modo que señala Mons. Williamson. Y concluyen en ambos planos: en el Teórico y en el Práctico. Los sedevacantistas (además hay varias versiones de sedevacantistas y de sedevacantismo) concluyen de otro modo en lo teórico y en lo práctico.

Ninguna semejanza, entonces.

Dios Eterno es Verdad en sí misma, absolutamente infalible. En el tiempo creado, por medio de su Hijo Encarnado, El instituyó su Iglesia con una doctrina para la salvación de las almas. Proviniendo de El, esa doctrina solamente puede ser inerrante, pero para mantenerla libre de los errores de los hombres de Iglesia humanos a los cuales se la confiaría, Su Hijo les prometió el «espíritu de verdad» para guiarlos «por siempre» (Jn. XIV,16-17). Pues realmente, sin una tal garantía, ¿cómo podía Dios requerir de los hombres, so pena de condenación eterna, creer en Su Hijo, en Su doctrina y Su Iglesia (Mc. XVI,16)?

Sin embargo, aún de Sus hombres de Iglesia, Dios no arrebatará ese libre albedrío para errar que El les otorgó a ellos. Y El permitirá que esa libertad vaya tan lejos como ellos lo deseen, sin llegar a que hagan Su Verdad inaccesible a los hombres. Eso llega lejos, e incluye un número de Papas altamente deficientes en la historia de la Iglesia, pero el alcance de Dios llega aún más lejos que la maldad de los hombres (Is.LIX,1-2). En el Vaticano II, por ejemplo, el error de la Iglesia llegó bien lejos, sin que Dios, sin embargo, permitiera a Su Iglesia ser totalmente defectible en lo que hace a su presentación a los hombres de la Verdad inerrante proviniendo de Su propia infalibilidad. Aún los Papas Conciliares han dicho muchas verdades católicas al lado de sus errores Conciliares.

En el párrafo que destacamos en rojo se encuentra la razón y raíz del error williamsoniano: «EL ERROR DE LA IGLESIA LLEGÓ BIEN LEJOS»… el error es de Mons. Williamson y véase la tortuosa redacción y las confusas formas que entrega en todo el párrafo.

Pero Mons. Williamson no puede ignorar que la Iglesia es INERRANTE…; si los hombres de Iglesia yerran del modo en que lo han hecho los MODERNISTAS, ellos mismos se ponen FUERA de la Iglesia. NO yerra la Iglesia; yerran los hombres.

El galimatías williamsoniano se tuerce y retuerce hasta llegar a decir una de perogrullo: «Los Papas Conciliares han dicho muchas verdades católicas al lado de sus errores Conciliares»… ¿Cuánto habrá estado meditando Mons. Williamson para llegar a esa conclusión? … Le proponemos otra, a ver qué le parece:

«Lutero y sus seguidores han dicho muchas verdades católicas al lado de sus errores protestantes»…

Podríamos hacerlo extensivo también a Calvino, Zwinglio, Huss, de Lammenais, Marc Sagnier, y llegar hasta Hans Kung y Leonardo Boff, y seríamos coherentes con el pensamiento de Mons. Williamson…, y estaríamos diciendo la verdad, pero eso no convierte en católicos a los mencionados y menos en susceptibles de ser reconocidos como «AUTORIDADES» católicas, ni siquiera como intelectuales o teólogos católicos; por lo tanto, para todo fiel católico DEBEN SER EVITADOS.

Pero, ¿cómo entonces puedo yo, un alma simple, distinguir entre sus verdades y sus errores? En primer lugar, si yo estoy realmente buscándolo a Dios con un corazón recto, El me guiará a El, como la Biblia dice en muchos lugares. Y, en segundo lugar, la doctrina de Dios siendo tan inmutable como Dios mismo, debe ser la doctrina que encuentro que (casi todos) Sus hombres de Iglesia han enseñado y transmitido en (casi) todos los lugares y en (casi) todos los tiempos, mejor conocida como Tradición. Desde el principio de la Iglesia esa transmisión ha sido la piedra de toque más segura de lo que Nuestro Señor, El mismo, enseñó. A lo largo de las épocas, la Tradición inerrante ha sido el trabajo de millones de hombres de Iglesia. Ha sido eso por lo cual Dios dotó a Su Iglesia como un todo y no solamente a los Papas, con la guía del infalible Espíritu Santo.

Mons. Williamson debió haber comenzado por aquí y se hubiese ahorrado la pirueta anterior que ya hemos comentado críticamente. Debió haber visto que, si desde el principio, como él mismo dice, la Iglesia ha sido (Y ES) la piedra de toque más segura para reconocer lo que Nuestro Señor enseñó, no puede caber duda alguna de que ese DEPÓSITO está siendo PRESERVADO y puesto a distancia de los que fornican con los ídolos, los falsos dioses y los poderes mundanos.

Estos últimos se parecen externamente a lo que los fieles sabemos que son los Ministros del Señor, pero en realidad, son LOBOS CON PIEL DE OVEJA.

Que nos perdone el obispo inglés pero recurriremos al APOCALIPSIS: La Mujer fue llevada al Desierto, fue puesta fuera del alcance del Dragón; allí será alimentada mientras la apostasía continúa creciendo; mientras aguardamos la manifestación del Señor… Este es nuestro «error» y «pecado»…. mientras tanto, busque usted, Monseñor Williamson, «mejores» interpretaciones en AKITA…

Aquí está, por así decirlo, la torta de la infalibilidad de la Iglesia sobre la cual se ponen las solemnes Definiciones de los Papas que son no más que su glaseado, precioso y necesario, pero el pico de la infalibilidad de la Iglesia y no su mole montañosa. Noten que primeramente las Definiciones por el Magisterio Extraordinario de los Papas existieron no solamente desde 1870, sino desde el principio de la Iglesia. Y que no existieron para hacer verdadera a la Tradición sino meramente para hacer cierto lo que pertenecía a la Tradición y lo que no, cada vez que lo erróneo del hombre lo había hecho incierto. Percibiendo la verdad, Monseñor Lefebvre rectamente prefirió la Tradición inerrante a los Papas gravemente errantes. Nunca habiéndolo entendido a él, así como todos los liberales modernos no percibiendo la verdad, sus sucesores están en el proceso de preferir los errantes Papas a la inerrante Tradición. Subestimando la verdad y sobrestimando los Papas, los sedevacantistas totalmente repudian a los errantes Papas, y pueden estar tentados de abandonar a la Iglesia enteramente. ¡Señor, tened piedad!

Dejamos de lado las referencias a deliciosas confituras que hace el obispo inglés y vamos a tomar el fragmento (destacado en rojo) de este último párrafo del ELEISON 345 donde Mons. Williamson se refiere a los LIBERALES y a los SEDEVACANTISTAS: Según Mons. Williamson los liberales están encaminados a preferir a los PAPAS ERRANTES y dejar de lado la TRADICIÓN INERRANTE. Pues bien, no se trata de PAPAS ERRANTES…, se trata de APÓSTATAS, de los que Mons. Williamson afirma que no es posible decir que NO SON PAPAS.., aunque no lo afirme taxativamente (lo único ERRANTE o más bien DIVAGANTE aquí es el extraviado pensamiento del obispo inglés).

Según Mons. Williamson, los SEDEVACANTISTAS pueden estar tentados de abandonar la Iglesia enteramente… ¿…? pero… no lo explica. ¿Acaso estará sugiriendo que los sedevacantistas arrastran inclinaciones de tipo cismático..? Tampoco lo aclara.

Si de los liberales, según dice Mons. Williamson, puede decirse que «SUBESTIMAN LA VERDAD Y SOBREESTIMAN A LOS PAPAS ERRANTES»… de los sedevacantistas podría decirse entonces, que «REPUDIAN A LOS ERRANTES Y SOBREESTIMAN LA VERDAD»… esa es la formulación correcta y no la que da el obispo… Aquello de que «pueden estar tentados de abandonar la Iglesia enteramente» es una suposición completamente arbitraria de Mons. Williamson basada en lo que siempre hemos dicho: para Mons. Williamson las actuales autoridades romanas, desde Bergoglio hasta el último funcionario de la Curia Vaticana, todos ellos, son la Autoridades Reales y Verdaderas de la Iglesia Católica.

Conclusión: Monseñor Williamson DESOBEDECE a aquellos a quienes ÉL MISMO reconoce como verdaderas autoridades de la Iglesia, incurriendo en lo que nos parece se trata de una situación de CISMA SUBJETIVO.

Kyrie eleison

Resumen – El Magisterio Ordinario es ciertamente infalible, pero su infalibilidad proviene de Dios y no del Magisterio Extraordinario.

Nuestro Resumen – MÁS DE LO MISMO,
Monseñor…