ALEJANDRO BAYER: ESCOLIOS DE NICOLÁS GÓMEZ DÁVILA: Basta que la hermosura roce nuestro tedio…

novalectio
26 de enero de 2014
escolios

Escolios* de Nicolás Gómez Dávila

Escolio

Basta que la hermosura roce nuestro tedio para que nuestro corazón se rasgue como seda entre las manos de la vida. (T. I, p. 120)

* * *

[Por favor prescinda de lo siguiente si lo anterior es claro para usted, como de hecho deseo]

Comentario (con perdón de don Nicolás y de los lectores):

Incansables buscadores de verdad, bondad y belleza, siendo esto lo único que amamos y que podemos amar, muchas veces erramos y vagamos en la búsqueda solitaria y orgullosa de niño tonto que no tolera ayuda ajena, perdiéndonos más veces que las andadas con acierto, viéndonos abocados a soportar el consecuente tedio, hasta que…

Hasta que, de vez en cuando y por lo general cada vez con menor frecuencia, fragancias de eternidad llamadas belleza nos sacuden y rompen las costras que el corazón acumula en defensa del altivo yo. Llora el corazón anhelando lo que intuye y se siente desnudo sin sus costras. Podría revestirse de hermosura hasta brillar con los bienaventurados de la gloria, pero, ¡ah tristeza!, prefiere su yo, lo “suyo”, el barro de la tierra (mejor no pongo ejemplos para no herir la modernísima sensibilidad de tantos de mis lectores), hasta que la costra es tal que ningún atisbo de la Belleza Sublime Imperecedera puede romperla: estado que en la tradición de los siglos algunos han llamado “infierno”.

Sobre esta edición de los escolios y escolios publicados Sobre Nicolás Gómez Dávila

* Según la Real Academia Española de la Lengua, escolio (del lat. scholĭum, y este del gr. σχλιον, comentario) es el sustantivo masculino para designar una «nota que se pone a un texto para explicarlo».