OSKO: LOS PASTELES DE LA ABUELA

Los «pasteles viejos» de SPES, versus…

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Tenía que pasar…

La abuela se entusiasmó…

Es que lo de la semana pasada hizo que retomara la antigua costumbre de leer, que había dejado en nuestras manos, preferenciando su enorme habilidad para las tartas y los pastelitos.

Nosotros felices. Entre mates, café y las exquisiteces de la abuela nos dedicamos a leer y analizar, para posteriormente escribir.

Pero resulta que la abuela dice que, si no escribimos, ella se va a poner a hacerlo; lo cual nos deja ante la desagradable posibilidad de que ella cambie la cocina por una vieja notebook… Definitivamente, no estamos dispuestos a aceptarlo. Abuela, a tu cocina, que es tu hábitat natural.

De modo que, siguiendo la línea argumental que ella propuso, nos vamos a ocupar de la cuestión.

La abuela dice que nos quieren meter el perro…

Dicho sea de paso, el perro sigue encadenado…; porque, después de una semana de incomparecencia, la presentación hodierna no lo muestra libre; ¡tanto peor!, ahora, además de cadena, tiene bozal…, mutis por el foro…, dicen…

Ante nuestra inquisitiva mirada, la abuela insistió con que nos pongamos a leer cierto artículo publicado en SPES. En realidad, la abuela ya lo había leído y, como al descuido, se nos vino con una fuente llena de pasteles acompañada por una hoja donde estaba impreso el artículo en cuestión. La abuela detesta mirar los textos en la pantalla, así que se los imprime para leerlos.

— «Tengan», dijo… «Pasteles con miel, y no con veneno como lo que escriben algunos…»

Inevitablemente tuvimos que leerlo.

— Abuela… ya basta con esta gente. No han aportado ningún argumento. ¿Para qué seguir?

— Porque vuelven con lo mismo. Espero que ustedes se den cuenta. O voy a pensar que tampoco usan el cerebro.

— ¿En que vuelven con lo mismo, abuela?

— En esto: «Lo que hasta ahora cometió la Fraternidad San Pío X como un todo (y dejados a parte los casos singulares, como las condenabilísimas declaraciones de Monseñor Fellay con respecto al Vaticano II) fueron errores prudenciales»

Bueno, abuela, repiten la misma frase del otro artículo.

Y machacan con la misma idea. Pero está mal. Son los mismos pasteles del otro día…

¿Cómo, abuela…?

Yo, a ustedes, les hago pasteles frescos cada vez. Nunca les doy pasteles viejos. Pero esta gente insiste en dar de comer a sus lectores pasteles viejos.

¿Y entonces?

«LEAN…», dijo la abuela con tono imperativo. Y como no quedaba otra, nos pusimos a leer…

Hemos leído. SPES insiste. Pero hay un aspecto que no hemos destacado anteriormente, y nos parece que es aquello a lo que la abuela se está refiriendo.

Dice el texto completo de SPES:

En nuestro artículo Una nueva defensa de Monseñor Williamson – y del buen sentido, se lee: «Lo que hasta ahora cometió la Fraternidad San Pío X como un todo (y dejados a parte los casos singulares, como las condenabilísimas declaraciones de Monseñor Fellay con respecto al Vaticano II) fueron errores prudenciales»; y decíamos que por eso mismo aún no se puede acusar a la FSSPX como un todo de herejía material. Sucede sin embargo que, sin que eso deje de ser verdad, no sólo persiste este estado de error prudencial, sino que aumenta el número de aquellos casos singulares de errores doctrinales (véanse los dos artículos que aparecieron en Non Possumus a los que damos enlace a continuación).

¿Cómo explicarlo? ¿Cuál es la conexión entre las dos especies de errores en el caso concreto de la actual FSSPX? Es que es tal la gravedad y la duración de tales errores prudenciales, es tal el silencio en cuanto a ellos de parte de los mejores, y a tal punto este tipo de errores puede servir como un caballo de Troya de intenciones de fulcro verdaderamente doctrinal y liberal de parte de al menos algunos superiores, que no sorprende vaya cayendo en este mismo liberalismo, como piezas de dominó, crecientes porciones de la obra fundada con un espíritu totalmente otro por Monseñor Lefebvre. Y se trata de una caída no sólo en progresión geométrica, sino acelerada.

Por eso es tan necesaria la Resistencia, y en un doble sentido: hoy antes como resistencia propiamente dicha, y tal vez mañana, y un mañana tal vez muy próximo, como ejerciendo total y cabalmente el papel que la FSSPX ya habrá desertado.

Es evidente que se trata de un nuevo pastel…, perdón, de una nueva pirueta…

Porque ahora quieren atacar la posición de la actual FSSPX. Pero…, ¡claro!, es evidente que se dan cuenta que al hacerlo entran en contradicción consigo mismos; y para salvar la situación tienen necesariamente que hacer algunos malabares y volteretas…, es decir, freír pasteles… ¡Qué bicha es la nona!

— Abuela, tiene usted razón, una cosa es el error y otra negarse a usar el propio cerebro.

— Es verdad pero, ¿eso solo? Hay que agregar que una cosa es negarse a usar el cerebro y otra cosa es usar el cerebro para negar la realidad. A ver, niñitos…, otro pastelito y luego lean en voz alta…, luego, porque no se habla con la boca llena…, luego leen ESTE párrafo, el del primer artículo de SPES, cuando quiso responderle a Avec l´Immaculée… friendo pastelitos…

 «Pero, para que no se trate de una pirueta lógica como la llevada a efecto por el blog francés, hay que decir que, al menos, la grandísima mayoría de la FSSPX no es hereje formal ni material — y esto simpliciter, en términos absolutos. Lo que hasta ahora cometió la Fraternidad San Pío X como un todo (y dejados a parte los casos singulares, como las condenabilísimas declaraciones de Monseñor Fellay con respecto al Vaticano II) ** fueron errores prudenciales.»

— Bueno…, interrumpió la abuela. Ahora díganme ustedes, ¿en qué quedamos?, ¿son solamente Errores prudenciales o hay también Errores doctrinales?

— Abuela….

— ¿Qué?

— ¿Hay más pasteles?

— Habrá más cuando terminen de entender de qué se trata este asunto.

— Hay de los dos errores; de los prudenciales y de los doctrinales.

— Muy bien, ¿y entonces?…

— Y… Entre los errores doctrinales, hay que subdistinguir: hay Herejías y toda una serie de errores a los que no les cabe esa nota.

— ¿Como cuáles?

— Bueno… ¿la idea de ir a las conversaciones doctrinales con Roma?

— Bien…, pero esta entraría más bien dentro de los prudenciales, digamos. ¿Entonces?

— Y… en el rango de herejías puede entrar que dicen que aceptan el magisterio herético «a la luz de la tradición». Y aceptan el Código de Derecho Canónico de la Iglesia Conciliar y hasta el NOVUS ORDO… Entre otros, cuando Mons. Fellay dice que el 95% del Concilio es aceptable…

— ¿Qué más?

— Aceptar el Motu Proprio, que pone al Novus Ordo como Rito Ordinario…, pedir y agradecer el levantamiento de las excomuniones de mano de los herejes modernistas del Vaticano…

— Pero esto, los de SPES, y los otros resistentes que venden pasteles viejos, no lo dicen… La NEO-FSSPX también, que las personas que gobiernan la Iglesia Conciliar mantienen la fe católica… ¿Cómo puede ser eso? Mi catecismo dice todo lo contrario de lo que ellos enseñan… que son todas herejías… eso dice mi catecismo…

— Sí, abuela, pero hay que distinguir. Hay herejías Materiales y hay herejías Formales…

— Expliquen, entonces… ¿Por qué razón SPES mete todo en la misma bolsa? Los pasteles que les di recién, ¿de qué eran?

— De dulce de batata.

— Ajá… Y estos, ¿de qué son?

— De dulce de membrillo…

— ¿Son lo mismo?

— No, claro…

— ¿Por qué creen ustedes que SPES pretende hacernos creer que todos los pasteles son iguales?

— Es cierto abuela… tiene razón…

— Eso ya lo sé. Lo que quiero es que lo vean por ustedes mismos… ahora escriban.

De manera que acá estamos. Hemos tratado de hacer un relato con cierto desenfado (gracias a la abuela y sus comentarios… y sus pasteles…), y brevemente vamos a ir al punto, no por satisfacer a SPES, sino para comer más pasteles con café…

Las piruetas de SPES tienen razón de ser y explican por qué TODO lo que ellos afirman en este último artículo sobre los de la FSSPX, hay que aplicárselo también a Mons. Williamson, a sus Eleison y a los mismos resistentes, salvo al pobre perro, que sigue amarrado y amordazado…

Y es aquí cuando entonces debemos detenernos a reflexionar.

Monseñor Williamson hace muchos años anunciaba cosas que después comenzaron a pasar dentro de la FSSPX. Mons. Williamson SABÍA y SABE cuál es el origen de todos esos problemas, de toda esa claudicación de las autoridades de la FSSPX y de muchos sacerdotes y fieles de la misma.

Monseñor Williamson siempre supo.

Por lo extraño del caso es que, sabiéndolo, Monseñor Williamson participó en aquellas mismas cosas. Mons. Williamson NO DENUNCIABA aquellas cosas; y cuando esa cosas llegaron participó de ellas; y… hoy mismo, Mons. Williamson se repite en esos mismos errores.

Lamentablemente, hemos de decir que Mons. Williamson anunciaba calamidades pero, al mismo tiempo, contribuía para que esas calamidades acontecieran en el seno de la FSSPX. Y ahora, que está afuera, luego de su expulsión, ESTÁ HACIENDO LO PROPIO CON LA RESISTENCIA.

Mons. Williamson repite los mismos errores. Cree en los mismos errores.

Por esto, es tal la gravedad y la duración de tales errores errores, prudenciales y doctrinales, de Mons. Williamson, es tal el silencio en cuanto a ellos de parte de los mejores de la Resistencia, y a tal punto este tipo de errores puede servir como un caballo de Troya de intenciones de fulcro verdaderamente doctrinal y liberal, de parte de Monseñor Williamson y de algunos miembros de la Resistencia que él encabeza, que no sorprende que vayan cayendo en este mismo liberalismo, como piezas de dominó, crecientes porciones de esa misma Resistencia que pretende continuar la Obra iniciada por Monseñor Lefebvre. Y se trata de una caída no sólo en progresión geométrica, sino acelerada.

Repetimos abreviando: la gravedad y la duración de tales errores, prudenciales y doctrinales, de Mons. Williamson, y el silencio en cuanto a ellos de parte de los mejores de la Resistencia… son muy serios y dan para pensar si no se tratará de una pirueta troyana…, endulzada con pastelitos viejos…

Es el mismo Mons. Williamson quien pretende demostrar que haber aceptado y agradecido el levantamiento de las excomuniones sería un error prudencial suyo, ocultando que, en realidad, se trata de un error Doctrinal.

Es el mismo Mons. Williamson quien pretende demostrar que haber aceptado el Motu Proprio fue TAN SÓLO un error prudencial suyo procurando encontrar el «lado bueno» de todo ese asunto… que data de 1984…, ¡vaya si son viejos los pasteles británicos! Esperemos que, al menos, haya whisky para digerirlos…

Pero también es Monseñor Williamson, el obispo al que defiende SPES (de hecho, lo llaman NUESTRO OBISPO) quien ha afirmado errores DOCTRINALES, y los sigue defendiendo hoy en día.

Y esos errores son los mismos por los cuales SPES pretende, en este nuevo artículo (breve, como siempre), atacar a la FSSPX.

Y es por eso, porque hasta para ellos se hace evidente que esos errores de la FSSPX y de sus autoridades son los mismos que ha cometido y que persiste en sostener el Obispo de SPES, que no hacen las distinciones, que no aclaran y que son tan breves.

Para los blogs de la falsa y fláccida resistencia, se ha tornado un verdadero dilema atacar a la NEO FSSPX, porque la realidad demuestra que tanto las autoridades de la misma como Mons. Williamson compartieron, y comparten actualmente, exactamente los mismos errores prudenciales, conceptuales y doctrinales.

Es por esa razón que nos proponen pasteles viejos… y sin whisky…

Es por esa razón que, si bien parecen haberse quitado la mordaza y comenzado a hablar, lo hacen poco, mal y confusamente…, mientras el perro intenta por todos los medios de desatarse y quitarse el bozal para ladrar como buen perro…

— ¿Está contenta, Abuela?

— No todavía.

— ¿…..?

— El obispo de SPES dice que de los apóstatas romanos viene la jurisdicción que él no tiene y él necesita. Lo mismo piensan en la Neo FSSPX… De ser así, que me la cuenten… ¿O por qué razón creen que dejé de confesarme con sacerdotes que dicen que reciben su jurisdicción por el Estado de Necesidad de la Iglesia?

— ¿Y por qué lo hizo, Abuela?

— De ser la situación la que ellos mismos predican, no habría TAL ESTADO DE NECESIDAD… Porque, niños…, esto es muy simple, estos Monseñores, los cuatro, deberían ir en fila al Vaticano a pedir disculpas y someterse a Bergoglio; y lo mismo cabe para todos los sacerdotes y los fieles, si es que en verdad creen que es de la Roma apóstata de donde viene toda jurisdicción. Por eso, si tanto se quejan de Mons. Fellay cuando dice que el Concilio Vaticano II es aceptable en un 95%, ¿cómo es que no se dan cuenta que lo mismo pasa con Mons. Williamson?

— O sea…

— O sea, que los cuatro Obispos en el fondo están de acuerdo… Eso dijo el jefe de ellos, y nadie lo entendió…, salvo el inglés, y por eso tampoco lo refutó. Es por eso que la Resistencia de Mons. Williamson es como los pasteles viejos.

— ¡Y sin whisky!… Hablando de pasteles…

— Ya casi están… ¿Quién de ustedes prepara el café? Y lo quiero amargo…, tan amargo como es saber que desde Juan XXIII, él y todos los que vienen detrás trabajan para establecer una única religión mundial en el espíritu de Asís…; y que ninguno de los cuatro obispos consagrados por Mons. Lefebvre tiene la valentía de decirlo.

— A veces lo dicen…

— ¿Cuándo? ¡No! Nunca han pasado de meras declaraciones y discursos de puertas adentro. Jamás han enfrentado a la Roma apóstata del modo en que deberían hacerlo, solemnemente. Los fieles que todavía no han sido «reblandecidos» por la prédica de curas poco combativos se dan cuenta.

— Abuela… Algunos de los fieles que usted conoce, ¿fueron a la Misa del P. Cardozo en Buenos Aires?

— Pues…, sí… Conozco a seis; pero también conozco a algunos que eran esperados en esa misa, y no estuvieron…. «Cuando pa’ Chile me voy, cruzando la cordillera…»

— ¿Chile?

— Miren niños…, parece que para algunos resistentes son más importantes los TEMPLOS que la FE… No como pensaba el viejo, bueno y santo de Atanasio… Ahora sí, ya que han hecho bien sus deberes, terminen de una vez con esos pasteles recién sacados del sartén… Están fritos…, como los de la fláccida…