OSKO: LA LÓGICA TRANS DE LA IGLESIA CONCILIAR Y LA INSTITUCIÓN DEL SACRILEGIO

LA LÓGICA TRANS DE LA IGLESIA CONCILIAR

Y LA INSTITUCIÓN DEL SACRILEGIO

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¿Cómo era eso de la «Abominación desoladora»?

Plenamente perplejas, permanecen particularmente perturbadas personas poco proclives a profundizar pródigas Profecías. Proponemos ponerse pronto, porque poco parece pudieran postergarse próximos paroxismos pre-Parusíacos.

El episodio que protagonizaran hace pocos días el «Cardenal» Ángelo BagnASCO y un famoso transexual italiano conocido como Vladimir Luxuria (VER AQUÍ), produce ciertas repugnancias, totalmente entendibles por cierto. Pero… lo que no debiera generar, de ningún modo, es ASOMBRO; asco sí, está bien.

El mundo está, (además de completamente loco), en manos del Maligno, a quien según sus propias palabras le ha sido dado poder sobre todas las cosas que están en este mundo, entre ellas los poderes mundialistas que lo gobiernan.

Esta última aserción no es gratuita ni falta de fundamentos. Las razones están expuestas en incontables lugares y posteos previos en el Blog de Radio Cristiandad y en infinidad de otros sitios similares; además es perfectamente detectable y visible, para todo aquel que use su cerebro con cierta asiduidad, inclusive en los medios de información (en realidad de medios de «uniformación») que mira todo el mundo.

De hecho el episodio acontece en medio de los funerales de Don Andrea Gallo, un sacerdote que llegó a declarar que «La homosexualidad es un don de Dios»… (VER AQUÍ). Bueno, ese infeliz ha muerto, y sospechamos que probablemente estará «disfrutando» ahora mismo de cierta acción clarificadora respecto de esos errores.

Hay momentos que son determinantes. Momentos en la historia que hacen que distintos acontecimientos cobren una determinada importancia o marquen un rumbo.

En la Iglesia también hay momentos o cuestiones que tienen una importancia tal que pueden ser considerados centrales. Por ejemplo, nadie negará que el momento central de la Misa es el instante de la Transubstanciación.

La cuestión es que el mundo también tiene sus momentos centrales. Sus puntos centrales… aquellos en los que efectúa sus propias «transustancializaciones». En efecto, remedos de la verdadera transubstanciación, del modo que corresponde y como lo que es, un poder en manos de «la mona de Dios», el mundo también inventa sus «cambios de sustancia» en distintas fases, estamentos y aspectos.

Los alquimistas, una especie de míticos «químicos antiguos», personajes que intentaban alcanzar el ORO transmutando metales menos nobles, tales como el plomo, habían de algún modo anticipado las actuales transmutaciones que ocurren ante nosotros en este ya bien entrado siglo XXI.

Es que existen escritos que demuestran que la búsqueda de aquellos alquimistas, búsqueda exterior en cuanto a los metales, en realidad ocultaba otra cosa, una transformación más íntima, un «cambio de conciencia» dirían hoy los también transmutados individuos que se identifican con esas corrientes que se inscriben en el mundo de la NEW AGE.

En eso andamos. «Cambios de Conciencia» llaman a esas mutaciones; ese suele ser el modo más o menos general y admitido por todos los que se nutren en tan venenosas vertientes.

¿Podemos sorprendernos, todavía hoy, de que estemos en medio de una casi permanente y completa transmutación de casi todo lo que conocemos? Esto incluye también al pensamiento generalizado de la colmena humana. Son diversos los mecanismos que se usan para obtener esos cambios. Los medios los multiplican o los ponen delante de la mirada y el conocimiento de todos los habitantes de este planeta llevando a cabo de ese modo su tarea destructiva, sirviendo así al Señor de este Mundo.

No nos parece que debamos sorprendernos ya.

Ya no hay lugar para sorpresas porque estos cambios hace mucho que se vienen operando y continúan; son constantes y es fácil ver desde dónde son auspiciados, y por quiénes, y hacia dónde conducen, y lo que procuran obtener. Porque las distintas fases que nos han llevado al momento actual han pasado delante de nuestros ojos, una tras otra.

Entonces, ASOMBRO se convierte en algo muy cercano a «¿Dónde estuviste metido todo este tiempo?» o bien… «Se ve que no has ni leído ni profundizado mucho respecto de ciertos temas» y, por supuesto, también: «¿acaso tu adhesión a la TRADICIÓN nunca se tradujo en tí en una profunda convicción acerca de estas cuestiones que sin duda son apocalípticas?

Una breve mención de unos pocos entre los más notables ítems que genera y difunde el espíritu que alienta al mundo anticristiano desde hace décadas en relación con el tema de este artículo:

MODA UNISEX – TRANSEXUALISMO – CULTURA METROSEXUAL – CULTO A LA ANDROGINIA – PROMOCIÓN DE LO BISEXUAL – PROMOCIÓN DE LA SODOMÍA – INDUSTRIA DE LA CIRUGÍA PLÁSTICA – CULTO IDOLÁTRICO DEL SOMA – PROMOCIÓN DE TODAS LAS PERVERSIONES SEXUALES – PROMOCIÓN DE LA INDIFERENCIACIÓN, y un largo etcétera.

Ahora bien, ESTE MUNDO ES AMIGO Y COMPAÑERO DE RUTA de la Iglesia Conciliar que muy bien se cuida y guarda de realizar una condena contundente de todas esas porquerías. A lo sumo, cuando no queda más remedio y porque resultaría alevoso no hacerlo, puede escucharse algún tibio consejo o un atisbo de rechazo. Pero en general prevalece el SILENCIO o bien… LA COMPLICIDAD.

Entonces, ¿por qué sorprenderse cuando un «cardenal» le da la comunión a un transexual? Eso es tan sólo un ejemplo del tipo de COMPLICIDAD que mantiene la Iglesia Conciliar con el Mundo Satanizado y NO SOLO el compromiso de ESE «cardenal», porque podemos estar más que seguros de que Bergoglio no va a llamarle por teléfono para solicitarle una explicación… y si lo llamase, muy probablemente lo felicitaría por su «humilde» gesto de «misericordeo» para con Luxuria.

¿No dijo alguna vez el Padre Malachi Martín que en épocas del Concilio Vaticano II ocurrió un episodio completamente real puertas adentro del Vaticano donde se le rindió explícitamente culto a Lucifer?

¿No tiene una cierta «atmósfera» viscosamente satánica todo esto?: Un varón con apariencia de mujer y que se hace llamar LUXURIA, comunista además, «comunionando», diría Bergoglio, de manos de un «cardenal» que, sabiendo de quién se trata, lo «comunionea» igual y todo ello en las exequias de un religioso que predicaba que la sodomía «es un don de Dios»… parece un relato tomado de una escena de alguna novela apocalíptica del tipo de las que escribió Hugo Wast.

Por pavorosa que sea, la historia del «Cardenal» y Luxuria no es asombrosa.

Luxuria

El Vaticano II y la Iglesia que surge del mismo, aquella que llamamos Iglesia Conciliar, ESTÁ DENTRO O FORMA PARTE DEL MUNDO DE LO QUE CAMBIA Y SE TRANSFORMA.

Y lo que cambia y se transforma sustancialmente, deja de ser lo que era y deviene en «otra cosa» o en algo sustancialmente distinto de lo que era.

A la vista de los hechos podemos decir que la IGLESIA CONCILIAR ES UNA IGLESIA TRANS.

Es una iglesia que ha pasado por el quirófano de una clínica de cirugía plástica y se ha mutilado.

En una práctica que tiene como fin asimilarse al mundo, se ha DESVIRILIZADO y se ha TRANSformado en «ESO» que vemos cuando uno de sus «sacerdotes» y «cardenales» le da a «un/una» «luxuriosa comunista» la «comunión» a la vista del mundo entero.

Pedimos disculpas por tener que abusar del uso de las comillas para encerrar algunos términos, pero es que a veces resulta imposible no hacerlo.

Puede decirse que la Iglesia Conciliar ha abandonado todo aquello (salvo la apariencia externa) que la IGLESIA CATÓLICA ES y REPRESENTA.

Esencialmente, la diferenciación de la Iglesia Conciliar respecto de la Iglesia Católica es completa y total.

No ocurre lo mismo con todos los aspectos exteriores visibles; porque de ocurrir, todavía hoy generaría reacciones en ciertos ámbitos conservadores, algo que debe ser cuidadosamente evitado… Del mismo modo en que debería ser evitada y detenida la continuidad de cosas como la FSSPX, tal y como era antes. Y es por esa razón que Ratzinger le ha dedicado una importante atención en su momento, para llevarla a ser lo que ahora es.

Respecto de este último tópico, hacemos de paso una referencia a la TRANSMUTACIÓN que ha ocurrido en el seno de la FSSPX, en la mentalidad de quienes la conducen. Esa transmutación provocará una gradual y no lejana integración con la Iglesia Conciliar, es más, es un proceso que continúa desarrollándose cada día, lenta e inexorablemente, porque las mentes de quienes conducen la FSSPX han sido conquistadas y largamente han superado el punto del NO RETORNO.

Como si se tratara de un antiguo alquimista, TODO lo que toca la Iglesia Conciliar, se TRASNMUTA rápidamente. Así ocurrió con todos aquellos que se acercaron en demasía a esta Roma Post Vaticano II.

Sin temor a equivocarnos diremos que Monseñor Marcel Lefebvre fue el único que, habiéndose acercado peligrosamente a… ¿la bestia de la tierra?, pudo sobreponerse. Monseñor Lefebvre TUVO LA GRACIA DE VOLVER DEL PUNTO DEL NO RETORNO, desconociendo él mismo el documento (el Protocolo para un acuerdo con Roma, en mayo de 1988) que había firmado 24 horas antes, y afirmando más tarde que había llegado demasiado lejos y que jamás volvería a hacerlo.

¡Qué bien se aplica aquí aquello de que el diablo es como una bestia encadenada!… No parece posible que Monseñor Fellay no haya pensado en estas cosas, ¿verdad?; y, sin embargo, aún no se arrepiente y parece persistir en su idea de llegar a un acuerdo con la Roma Anticristo.

Así es la Iglesia Conciliar: una Iglesia TRANS que predica y practica entre otras imbecilidades mundanas un «ecumenismo» (inclusive con los tradis), que en realidad es un mecanismo transmutacional inverso: El ORO (la Fe), se convierte en PLOMO; es decir el metal noble es puesto a un nivel de igualdad con los metales innobles, que son las falsas religiones (no está de más recordar que el plomo es tóxico, para colmo de males).

Y bien… una Iglesia «transustancializada» y transmutada no puede sentirse incomoda en medio de un mundo transmutador y transmutante.

Cuando Jorge Mario dice «Dejate misericordear», no hace otra cosa que expresar ese modo de actuar y pensar desacralizador que los caracteriza, al que le adiciona su personal vulgaridad bien «porteña» y «popular».

Cuando nos cuenta su propia visión respecto de los ateos de buena voluntad que, si son buenitos y se portan bien, van a encontrarse «ALLÁ» con él mismo, Bergoglio nos está diciendo muy claramente por dónde pasa la cosa: todo es parte de una mutación que continúa y no va a detenerse.

Y nosotros sabemos: «Roma perderá la fe». ¿Cómo se podría, en aquel momento hace casi 166 años, suponer siquiera EL MODO en que Roma perdería la fe?… Ahora sabemos cómo.

Entonces no debemos asombrarnos porque lo hemos visto ocurrir; vimos cada paso, cada instancia, una tras otra, hasta llegar al momento actual.

Hoy lo tenemos delante de nuestros ojos. Roma gradualmente ha «TRANSUSTANCIALIZANDO» LA FE, o sea, le HA CAMBIADO LA SUSTANCIA, dicho más sencillamente.

Y como lo ha hecho y lo hace CON TODO lo que tiene que ver con la religión, TAMBIÉN lo ha hecho y lo hace con la VERDADERA TRANSUBSTANCIACIÓN.

Por más que ya casi ni hablen de ésto, ese momento existe en la denominada «sinaxis conciliar». No lo han suprimido. Allí está, y si uno tiene la pésima idea de concurrir a una «misa» conciliar podrá verlo por sí mismo.

De modo que NO la suprime, no la prohíbe, NO DICE NADA EN CONTRA; luego de haber desvirtuado el rito, lo que hace es solamente, sutil y lentamente, permitir que las gentes lleguen a perder de vista lo que en realidad FUE o ES la verdadera TRANSUBSTANCIACIÓN, logrando que las gentes en todo el mundo olviden de ese modo la fe.

LA FE… porque en definitiva es LA FE el objetivo final. Destruirla o desaparecerla. ¿ACASO EL SEÑOR HALLARÁ FE SOBRE LA TIERRA A SU RETORNO?

Es por ello que creemos que cuando el «cardenal» Bagnasco
le dio la «comunión» al «señor» Luxuria, solamente le dio un pedazo de pan, porque La «TRANSUSTANCIALIZACIÓN» que impide que haya verdadera TRANSUBSTANCIACIÓN ya se había producido mucho tiempo atrás: cuando la Iglesia Conciliar pretendió cambiar la sustancia de la fe, adoptando OTRA FE y creando el Novus Ordo.

Vuelta con lo mismo… que un cardenal le de la «comunión» a un transexual de nombre LUXURIA es tan completamente lógico en el escenario que acabamos de describir que, permítannos decirlo: ASOMBRA EL ASOMBRO DE ALGUNOS.

Asombroso y perturbador es que algunos «conservadores», e inclusive algunos «tradicionales», todavía «visiten» ciertos templos otrora católicos, hoy en manos de los «curas» de la Iglesia TRANS y CONCILIAR, y después se asombren y escandalicen por tipos como Bagnasco o Bergoglio y por los disparates que ellos dicen y hacen.

Asombroso y perturbador que hacia esa iglesia que fornica con las abominaciones de los poderes mundanos, y por inevitable consecuencia participa de aberrantes episodios como el que nos ocupa, haya quienes han querido y quieren todavía llevar la FSSPX y la Tradición toda.

¿Se está Instituyendo el Sacrilegio al menos subjetivamente?

No obstante, hay algo bastante más perturbador que nos parece importante recordar, y es que, los poderosos que manejan los hilos desde la oscuridad, también saben que hay muchas personas en el mundo entero que creen que ese señor disfrazado de mujer, de nombre «Luxuria», recibió de manos de otro señor disfrazado de sacerdote y cardenal, de nombre Bagnasco… «algo» más que un pedazo de pan.

Ellos saben, aunque nunca hayan creído en el Dogma Católico; ellos saben que hay muchos que creemos en el Misterio de la «Presencia Real» de Cristo bajo las especies de pan y de vino.

Ellos, saben. Y saben también lo que significaría objetivamente que un verdadero sacerdote y cardenal le hubiera dado el VERDADERO Pan Eucarístico, Cristo mismo, a un SODOMITA que visiblemente continúa siéndolo y mostrándose como tal.

Porque ELLOS saben lo que significa un SACRILEGIO.