Carta abierta al Padre Méramo:
Estimadísimo Rvdo. Padre Basilio:
He leído con muchísima atención su comentario sobre la sede vacante y créame que me ha hecho tanto bien desde el punto de vista espiritual, que tanto a mí como a la gente que me rodea (familiares y tradicionalistas de los de verdad) nos ha sacado de las muchísimas dudas a las que nos tienen acostumbrados ciertos foros, que con la careta de «católicos», no hacen otra cosa que sembrar la confusión entre las filas tradicionalistas y que lejos de arrojar luz, sólo pretenden esparcir por doquier el veneno de su anticatolicismo y que para mayor vergüenza se esconden con el anonimato, cual mujeres necias, bajo la capa de su propia villanía.
No creo que merezca la pena perder el tiempo con individuos de esa naturaleza, cuyo objeto es crear confusión, como buenos agentes que son de la judeomasonería internacional y que al mismo tiempo no pretenden otra cosa que distraer la atención de los católicos tradicionalistas de verdad, con la patológica y estúpida obsesión de los apellidos, y así despistarnos de la situación actual por la que atraviesa la Santa Iglesia Católica. No merece la pena que se desgañite con gente de esa ralea, pues todos conocemos quienes son y que se proponen: dividir y hacerse notar con mentiras, calumnias y artimañas lingúisticas cargadas de sofismas, más propias de la Rusia estalinista que del propio catolicismo que tergiversan y acomodan con perversidad indolente.
Son los enanitos de siempre, los piratas de ayer vestidos a la moda de hoy. No son otros que los «bucaneros y filibusteros» del siglo XXI, los que quieren tergiversar la fe de siempre y la tradición apostólica para acomodarla a sus perversos intereses, más propios de la subversión modernista que de la sana Tradición Católica, porque el Catolicismo es Tradición y sin Tradición no hay Catolicismo.
No se esfuerce, padre, en darle palique a esos impresentables, pues eso es lo que buscan, usted tiene demasiada categoría intelectual, teológica y filosófica para discutir con indocumentados pseudointelectuales acomplejados cuyo objeto no es otro que darse a notar, precisamnete por ese complejillo de inferioridad que hacen notar en sus escritos (por llamarlos de alguna manera).
Solo son mediocres de poca monta, raza de víboras, sepulcros blanqueados.
P.D. Les advierto a esos payasos, con perdón de los payasos, que no pienso contestar a ninguna «panfletada» de la que suelen hacer uso, como buenos agentes subversivos que son.
Victor Maximiliano Gutierrez.
