OSKO: EL OTRO YA VINO – (El famoso Plan B de Ratzinger se hizo realidad)

2134981-beautiful-eyes-of-a-wild-wolf-dangerous-mammalEL OTRO YA VINO

(El famoso Plan B de Ratzinger se hizo realidad)

Muchos católicos tendrán grandes dificultades a partir de ahora. Muchos ya las tienen. He leído algunos comentarios que lo demuestran. Parece haber tal necesidad de encontrar una salida a la confusión que se manifiesta actualmente que son muchos los que se sorprenden e incluso se entusiasman con las primeras palabras y gestos de Francisco/Bergoglio.

Preferimos asumir otra posición aunque somos conscientes que eso nos acarreará una gran antipatía de parte de los que están siendo seducidos.

Ya el Blog de Radio Cristiandad ha publicado profusa información sobre el efecto Francisco/Bergoglio y lo que ha provocado esta especie de Tsunami arrasador que en tan solo 48 hs. Ha suscitado la «conversión» de (me atrevo a decir) millones a esta «nueva fe» (ver AQUÍ).

Hace horas, en otra parte, hicimos el siguiente comentario: «El mejor disfraz es el que más se asemeja a aquello que pretende imitar. La mejor falsificación es aquella que menos detalles tiene y que mejor imita el objeto verdadero. Las palabras son signos visibles (audibles en este caso) pero, ¿cuál es la sustancia de lo que dice? El modernismo es difícil de combatir por su capacidad de mimetización. Cuando un católico dice «Jesucristo Hijo de Dios», no expresa lo mismo que un modernista que repite exactamente las misma palabras. Por otra parte, dice el Evangelio: «No todo el que diga Señor, Señor, entrará en el Reino de mi Padre». Lo que quiero decir es CUIDADO, Bergoglio es modernista y muy hábil. Extremadamente calculador y acomodaticio. Va a dar un permanente mensaje simple, sencillo y en apariencia católico. Pero sus OBRAS van a ir en un sentido contrario. Ojalá me equivoque, pero prefiero decir esto ahora y no caer en un optimismo ramplón.»

Muchos, al escuchar la primera homilía de Bergoglio en su condición de Sumo Pontífice hicieron comentarios favorables. Las palabras de Bergoglio los habían «encantado».

Mejor lectura han hecho otros: «Preocupante cuando empiezan a hablar de «iglesia viva». Cuando los bolcheviques usurparon el poder en la Rusia Imperial, en un principio no empezaron a atacar y destruir la Iglesia pues no estaban consolidados y temían la reacción de los cristianos. Entonces empezaron a reformarla con «epíscopos» afines… y con ansiedad de poder. En aquel entonces inventaron lo siguiente: Iglesia Viva… y en ese discursito que lleva ya más de 100 años intentaron reformar, mezclar y luego suplantar la Iglesia Ortodoxa…»

No hay necesidad de que alguien reafirme que la Iglesia Vive… mas que el que quiera darle nueva vida y crear un Frankenstein»

Mientras tanto nosotros insistimos con lo mismo de siempre y en diversos formatos:

Sentados debajo de un olmo

con mucha «esperanza» esperan

que les caiga alguna pera

aunque les pegue en la frente.

Los que esperan d`esa fuente

emponzoñada, agua ´e vida

permítanme que les diga

que andan muy equivocados.

Se que se han entusiasmado,

la confusión es muy grande;

mas la fe muere de hambre,

sin discernir d`ese modo.

No hay lugar p`al optimismo,

ni pa` esperar como bobos

queste Papa sea Pedro;

está visto qu`es un lobo.

Dicho de otro modo: La esperanza es virtud; no la estulticia.

Vamos ahora a un formato más analítico:

Después de haber manifestado su renuncia, el ex-Papa Ratzinger realizó distintas manifestaciones en diversos actos en Roma. Hemos tomado algunas notas. Debe disculpársenos la inclusión de tantos fragmentos, pero es necesario establecer el contexto. Nos interesa mostrar ciertos matices y compararlos con otros que vinieron después, porque después… Vino «el Otro».

Declaraciones de Benedicto XVI después de anunciar su renuncia:

«Tenemos que trabajar para que se realice verdaderamente el Concilio Vaticano II y se renueve la Iglesia», dijo ayer al despedirse de cientos de párrocos de Roma y de seminaristas en el Vaticano. Ese vibrante alegato fue ejecutado esta semana con tal brío que ha dejado asombrados a sus más asiduos observadores: «Éste no es un papa cuya fragilidad física le impida gobernar», sentenció el historiador francés Hervé Yannou.

En su intervención, el Papa recordó que «la Iglesia seguía viva» y dijo: «Otro vendrá. No hay que escuchar a los que anuncian desgracias. El futuro nos pertenece. El futuro pertenece a Dios», una cita de Juan XXIII, particularmente anunciadora de lo que vendría pocos días después.

«Era difícil creer que ese discurso no hubiera sido preparado de antemano», recordó Vian.

Días más tarde, Benedicto XVI volvió a lanzar una vibrante advertencia durante la homilía que pronunció en la celebración de la misa del Miércoles de Cenizas, que fue la última misa de su pontificado.

Con voz serena y firme, el Papa habló del «rostro desfigurado de la Iglesia» por culpa de las «divisiones en el cuerpo eclesial». Recordó que Dios «denuncia la hipocresía religiosa y las actitudes que buscan el aplauso y la aprobación» e insistió en la necesidad de «superar individualismos y rivalidades».

Benedicto XVI lamentó que el Concilio Vaticano II (1962-1965) no se haya «realizado» plenamente. Exhortó a los católicos a trabajar para que el verdadero Concilio se concrete y renueve realmente a la Iglesia. «Aún está por venir el verdadero Concilio, con toda su fuerza espiritual», afirmó.

La intervención improvisada de Benedicto XVI, que no usaba anteojos, conmovió una vez más a los asistentes, que lo despidieron con una ovación.

El papa Benedicto XVI había entrado apoyándose en un bastón, mientras los aplausos se mezclaban con las estrofas de «Tu es Petrus» (Tú eres Pedro).

Al partir, dijo a todos: «Me retiraré del mundo». Pero agregó: «Aunque desaparezca, estaré siempre cerca de ustedes»

Y vino, «EL OTRO»

El mismo Ratzinger dice «Otro vendrá», no son palabras nuestras, de modo que no se tome como peyorativo de nuestra parte.

Vino, pues, y habló:

«Precisamente la cercanía y la apertura nos han facilitado la docilidad a la acción del Espíritu Santo, el Paráclito, el protagonista supremo de toda iniciativa y manifestación de fe», y de nuevo, dejando los papeles del discurso ha añadido «es curioso: yo pienso que el Paráclito da todas las diferencias en las Iglesias y parece como si fuera un apóstol de Babel».

«Pero, por otra parte, es eso lo que forma la unidad de estas diferencias no en la homogeneidad, sino en la armonía. Me acuerdo de un Padre de la Iglesia que lo definía así: ‘Ipse harmonia est’. Este Paráclito que nos da, a cada uno, carismas diversos, nos une en esta comunidad de Iglesia que adora al Padre, al Hijo y a él, al Espíritu Santo».

«No cedamos nunca al pesimismo, a la amargura que el diablo nos propone cada día, no cedamos al desaliento. Tenemos la firme certeza que el Espíritu Santo da a la Iglesia, con su hálito potente, el valor de perseverar y también de buscar nuevos métodos de evangelización, para llevar el Evangelio hasta los extremos confines de la tierra».

Vamos a detenernos en dos puntos:

Homogéneo, -nea: adjetivo.

1 Que está formado por elementos con una serie de características comunes referidas a su clase o naturaleza que permiten establecer entre ellos una relación de semejanza: la formación académica de alumnos de un mismo curso es homogénea.

2 En química, se aplica a la mezcla en la que los distintos elementos que la componen están totalmente interrelacionados entre sí y no se distinguen unos de otros: el azúcar con agua forma una mezcla homogénea

Armonía [también harmonía]: sustantivo femenino.

1 Proporción y correspondencia adecuada entre las cosas.

2 Relación buena o de paz entre personas o grupos.

3 Unión y combinación de notas musicales emitidas simultáneamente, estructuradas y relacionadas entre sí.

4 Conjunto de notas combinadas de este modo en una composición musical.

Hacer una exégesis de las homilías o de los discursos de un modernista como Bergoglio puede desorientar al más pintado. Sin embargo hay siempre un momento, una palabra, un giro, un desliz; en el caso de Bergoglio tenemos DOS DESLICES.

Plantea Bergoglio una suerte de contrapunto o disyuntiva entre HOMOGENEIDAD y ARMONÍA. Pero, ¿es esto así?

Sin entrar profundamente en cuestiones filosóficas ni semánticas, nosotros decimos que no lo es y que lo que está proponiendo el otro es simplemente un vulgar palabrerío vacuo y más bien sofístico.

Se trata de dos conceptos utilizados (y enfrentados) en forma inadecuada y ambigua (cuando no…). ¿Qué tipo de HOMOGENEIDAD no sería querida por el Espíritu Santo? y en contraposición ¿A cuál ARMONÍA se remite como inspirada o querida por el Espíritu Santo?

La FE CATÓLICA ES HOMOGÉNEA y al mismo tiempo guarda una perfecta ARMONÍA. No tolera «diferencias» en lo que hace al Depósito de la Fe. No existe ninguna oposición entre HOMOGENEIDAD y ARMONÍA cuando de cuestiones de Fe se trata. Las verdades de FE, son absolutamente HOMOGÉNEAS y ARMÓNICAS.

¿En qué lugar entran entonces las «bergoglianas diferencias», que, según él, estarían inspiradas por el Paráclito en una suerte de «BABÉLICA ARMONÍA»?

Bergoglio se está refiriendo a la UNIDAD. ¿La UNIDAD en qué? El mismo lo dice: «de las diferencias». Resulta muy claro que se está refiriendo al Espíritu Santo y una suerte de hipotética ARMONÍA en las DIFERENCIAS en contraposición a una HOMOGENEIDAD que descartaría por definición esas diferencias.

Debemos preguntarnos de que DIFERENCIAS se trata entonces.

La Fe, los Dogmas de la Fe Católica se integran en un CORPUS DOCTRINAL PROFUNDAMENTE HOMOGÉNEO, pero también, insistimos, guardan entre sí una profunda ARMONÍA.

El pensamiento «bergogliano» parece ser otro. Lo prueba él mismo ya que antes había dicho: «es curioso: yo pienso que el Paráclito da todas las diferencias en las Iglesias y parece como si fuera un apóstol de Babel».

Pucha… parece ser ésta la «pata de la sota»… Según la «teología» bergogliana acerca del Espíritu Santo, éste parece como si fuera nada más y NADA MENOS que el apóstol de la CONFUSIÓN. A todo aquel que nos tilde de exagerados lo remitimos al texto que reproduce las palabras de Bergoglio, y al significado de la palabra BABEL:

Babel: amb. fig. y fam. Lugar en el que hay gran desorden y confusión o en que hablan muchos sin entenderse.

Nuevamente hemos de preguntar, ¿A qué DIFERENCIAS se refiere el otro? ¿De qué DIFERENCIAS se trata que, como él mismo lo dice, rechazan toda HOMOGENEIZACIÓN y, en cambio, reclaman una suerte de confusa ARMONÍA?

No es lo único de su discurso que molesta al «sensus fidei»: ¿A que Iglesias se está refiriendo? Se me dirá que se menciona «Iglesias» así como en la antigüedad se referían a las de Esmirna, de Éfeso o la de Roma, «Iglesias» en cuanto a comunidades, pero todas unidas en la Fe y bajo el Gobierno de Pedro.

Respondo que en el contexto actual, por lo menos resulta confuso, dudoso y sospechoso. Al menos es poco claro. Y más me inclino por pensar que se trata de un nuevo mensaje a las «Iglesias» no católicas, ortodoxas y protestantes, o como las quieran llamar ahora.

De quien se ha puesto de rodillas para recibir la «bendición» de manos de «pastores» protestantes o evangélicos, ¿puede esperarse cosa distinta? ¿Acaso estamos siendo injustos con el «poberello» Francisco?

A los encantados con los primeros gestos bergoglianos, «humildes», «sencillos», «llanos», etc. etc. etc, les rogamos que no se dejen embaucar.

Conclusión

No se pretende en estas líneas ir más allá de lo ya dicho.

Para terminar, leamos algunas declaraciones del «saliente» y del «entrante», ambos son exponentes de un optimismo que tampoco es católico; es un optimismo mundano, alejado de la Esperanza Cristiana.

RATZINGER: «Otro vendrá. No hay que escuchar a los que anuncian desgracias. El futuro nos pertenece. El futuro pertenece a Dios».

Y como digno cierre «bergogliano» el saludo del judeófilo y judaizante Francisco al Rabino de Roma, Riccardo di Segni:

BERGOGLIO: «Espero contribuir profundamente al progreso de las relaciones que judíos y católicos mantienen desde el Concilio Vaticano II, con un espíritu de renovada colaboración al servicio de un mundo cada día más en armonía con la voluntad del Creador».

Si algo faltaba, este último fragmento lo dice todo.

Frente a tanta judeofilia compartida entre el «saliente» y el «entrante» el famoso Plan B de Ratzinger se hace evidente: CON B de Bergoglio, que también es B de Babel y es B de B……»INGENUOS«, en referencia a quienes se alegran por «Francisco»… (a buen entendedor, palabra incompleta).

Frente a todo ese «mundo cada día más en armonía con la voluntad del Creador» (¿?), nosotros, fieles a nuestra manía integrista (por guardar la Fe ÍNTEGRA) y fundamentalista (porque es FUNDAMENTAL para la salvación), sostenemos que la Fe y el Espíritu claman:

«PASE ESTE MUNDO, VENGA LA GRACIA; VEN SEÑOR JESÚS»