MONSEÑOR WILLIAMSON
Extractos sobre el Motu proprio y el levantamiento de las excomuniones
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CONCLUSIONES DEL PADRE CERIANI (III)
Continuación…
En el siguiente enlace se pueden escuchar y leer las respuestas de Monseñor Williamson al sitio Non Possumus.
En la primera entrega de mis conclusiones traté el tema de un nuevo error que se agregó al syllabus o listado recopilatorio de los principales de Monseñor Williamson, en los que no podemos estar de acuerdo con él:
La segunda parte de mis conclusiones la consagré al análisis de la actitud de Monseñor Williamson respecto del Motu proprio de Benedicto XVI humillando la Santa Misa de Rito Romano:
Este análisis sirvió para presentar, una vez más, algunos aspectos de ese famoso Motu proprio. Algunas personas me han preguntado dónde encontrar mis artículos sobre el tema. Les paso algunos enlaces:
http://www.laportelatine.org/publications/presse/2007/MPreactions/Ceriani/ceriani.php (en francés).
https://radiocristiandad.wordpress.com/2010/07/09/a-tres-anos-del-motu-proprio-summorum-pontificum/
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Llegamos ahora al tercer punto, el levantamiento de las excomuniones en enero de 2009. Ciertamente es el más impactante…
¿Es el más importante?
Individualmente tomado, no; pues mucho más grave fue permitir que la Santa Misa de Rito de Rito Romano fuese humillada e insultada al relegarla a ser la forma extraordinaria de un mismo rito, cuya forma ordinaria sería la misa bastarda montiniana que, para colmo de iniquidad y ofensa, expresaría la misma fe que la Santa Misa Romana.
Sin embargo, considerado en el conjunto de la lucha contra la Roma neoprotestante, neomodernista y anticristo, la claudicación ante el levantamiento de las excomuniones implica un verdadero suicido de la Obra de Supervivencia de la Tradición, cuyo ápice lo constituyen, precisamente, las Consagraciones Episcopales de 1988.
Ahora bien, en reiteradas oportunidades he dicho, y repito hoy, que Monseñor Williamson pidió, aceptó y agradeció el levantamiento de la excomunión.
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Por su parte, Monseñor Williamson declaró en su entrevista:
Non Possumus: Y usted agradeció el levantamiento de las falsas excomuniones…
Monseñor Williamson: Pffff…
Non Possumus: Eso también es algo que…
Monseñor Williamson: Sí… Sí… Sí… Creo que lo que escribí y pensé en aquel momento era, igualmente, incompleto. Pero quería, quería no apartarme de Monseñor Fellay, quería aprobar a los compañeros. Esto ha jugado un papel, creo, lo que escribí y pensé en aquel momento. Quería no ver que… que… Pffff…
Non Possumus: Sí…
Monseñor Williamson: Quería esperar en un mejoramiento por el lado de Roma y… Pffff… Pero, cuando el 16 de diciembre Monseñor Fellay escribió a Roma para pedir el levantamiento de las excomuniones, no me mostró esta carta. Nosotros cuatro pedimos, y no me mostró…
Non Possumus: Usted no firmó, ¿verdad? Eso sí lo sabía. No pidió el levantamiento…
Monseñor Williamson: No firmé y no vi esta carta. No me mostró esta carta. No me escribió diciendo: voy a escribir esta carta, ¿aprueba usted? No. No. Escribió sin mi conocimiento y sin mi aprobación. Y, si me hubiere mostrado, yo no pienso que hubiera aprobado, porque él tomaba demasiado en serio estas excomuniones. Monseñor Lefebvre siempre había pensado desde el 88 que estas excomuniones son vacías, no tienen ninguna substancia porque no hubo ningún crimen y lo demás está en el Derecho Canónico. Pero Monseñor Fellay… Ahhh… Ahhh…
Esta actitud no la aprobaba en aquel momento, pero después del levantamiento, él escribió una carta de agradecimiento al Papa. Y esta carta, yo la firmé; porque hubo en esta carta de agradecimiento, después del levantamiento, una frase, hubo una reserva que me permitió firmar esta carta de agradecimiento.
Pero, leyendo esta carta de agradecimiento, es implícita una seriedad de lo que hizo el Papa. Es decir, es implícito tomar en serio las excomuniones, lo que es un error. Sí, es un error. Pero, dado el punto de vista del Papa, hizo algo… Pffff… algo… Pffff… Pffff… Actuó con coraje en frente de los otros prelados de Roma… ¿qué sé yo?… Hubo algo que aprobar en su comportamiento.
Pero, de todas formas, no digo que todo lo que pensé y escribí en aquel momento era justo, era completo. No. ¿Me equivoqué? Tal vez en parte, sí. En parte.
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Antes de pasar a mis conclusiones sobre esta respuesta, restablezcamos la cronología de los principales acontecimientos que enmarcan esta cuestión, aunque no todos tengan la misma relevancia. Encontrarán algunos de los textos citados como apéndices al final de este artículo.
Destaco en rojo ciertos sucesos a los cuales Monseñor Williamson no ha hecho la más mínima alusión en su respuesta a Non Possumus. Son eventos muy importantes cuyo silencio es todo un síntoma, que analizaremos después:
30 de junio de 1988: Consagraciones Episcopales.
1º de julio de 1988: Decreto de Declaración de Excomunión firmado por el Cardenal Gantin.
6 de julio de 1988: Carta Abierta de los Superiores de la FSSPX al Cardenal Gantin.
Septiembre de 2000: Entrevista a Monseñor Fellay por Stefano Maria Paci, publicada en 30 Giorni nº 9.
Noviembre de 2000: Preocupado por esta entrevista, llamo por teléfono a Monseñor Williamson, el cual me dice que confíe en Monseñor Fellay.
2 de abril de 2001: Nuevo llamado telefónico. Monseñor Williamson me dice: Usted tenía razón; todo comenzó con aquella entrevista.
6 de junio de 2004: Carta de Monseñor Fellay al Cardenal Castrillón Hoyos pidiendo, oficialmente, el retiro del Decreto de Declaración de excomunión.
18 de junio de 2004: Carta a los Amigos y Benefactores Nº 66, en la cual se anuncia este pedido oficial del retiro del Decreto.
31 de julio de 2004: Envío de una carta mía sobre este pedido a los miembros del Consejo y a los dos restantes Obispos de la FSSPX, uno de ellos Monseñor Williamson.
Agosto de 2004: Respuesta de Monseñor Williamson: «Todo indicaría que Monseñor Fellay está cambiando el fusil de hombro. Pero no se vaya de la Fraternidad.»
23 de octubre de 2008: Carta a los Amigos y Benefactores Nº 73, lanzando la Cruzada para pedir el retiro del Decreto de Declaración de la excomunión.
Fiesta de Cristo Rey de 2008 en Lourdes: En medio de un vergonzoso sincretismo con la Iglesia Oficial Conciliar, y en presencia de los otros tres Obispos, Monseñor Fellay lanza oficialmente la Cruzada.
15 de diciembre de 2008: Carta de Monseñor Fellay al Cardenal Catrillón Hoyos pidiendo el retiro del Decreto de la Declaración de la excomunión [¿o el levantamiento de la misma?].
17 de enero de 2009: Monseñor Fellay recibe, a las 16 horas, de manos del Cardenal Castrillón Hoyos el Decreto del Levantamiento de las excomuniones, firmado el 21 de enero (¡?), para darlo a conocer el lunes 26 (¡¡??)…
21 de enero de 2009: Se precipitan las cosas por la publicación de las declaraciones de Monseñor Williamson y la amenaza del semanario Der Spiegel.
22 de enero de 2009: Publicación del Decreto del Levantamiento de las excomuniones.
24 de enero de 2009: Carta a los fieles y Comunicado de Monseñor Fellay.
25 de enero de 2009: Magnificat en acción de gracias en las casas de la FSSPX y lectura de la Carta de Monseñor Fellay del día 24.
29 de enero de 2009: Carta de los cuatro Obispos a Benedicto XVI.
30 de enero de 2009: Carta de Monseñor Williamson al Cardenal Castrillón Hoyos.
31 de enero de 2009: Envío por FAX a todos los Superiores Mayores de la FSSPX de mi Apelación, entre ellos a Monseñor Williamson, que no se dignó responder nunca.
31 de enero de 2009: Carta de Monseñor Fellay a todos los miembros de la FSSPX.
3 de febrero de 2009: Publicación de mi Apelación en Internet, en castellano y francés.
16 de febrero de 2009: Carta de Monseñor Williamson al doctor Jesse Gómez Jr., quien había solicitado al Obispo que encabezase una reacción en la FSSPX contra Monseñor Fellay.
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A la luz de esta cronología, releamos la respuesta de Monseñor Williamson y asentemos algunos hechos concretos y formulemos algunas preguntas esclarecedoras a los enigmas que plantea esta supuesta aclaración episcopal:
* ¿Aprobó la Carta Abierta de los Superiores del 6 de julio de 1988?
* Esa Carta Abierta es incompatible con todo lo que hicieron, pidieron, aprobaron, festejaron y agradecieron. ¿Cómo lo explica o justifica de su parte?
*¿Conoce el verdadero contenido de la Carta del 15 de diciembre de 2008?
* De ser así, ¿cuándo y cómo conoció el original de la misma?
* Usted hace referencia al pedido de levantamiento de la excomunión en esa Carta, pero, ¿por qué no dice nada de la aceptación del Concilio Vaticano II que allí se contiene?
* ¿Cuándo y cómo conoció el Decreto del 21 de enero de 2009?
* Lo concreto es que no reaccionó contra él.
* ¿Hizo cantar el Magnificat en el Seminario de La Reja el domingo 25 de enero de 2009?
* ¿Hizo leer ese día el texto original de la Carta de Monseñor Fellay a los fieles?
* Es cierto que firmó la Carta de agradecimiento a Benedicto XVI.
* Es cierto que envió la Carta al Cardenal Castrillón Hoyos.
* Es cierto que no respondió a mi Apelación.
* Es cierto que escribió una carta al doctor Jesse Gómez Jr.
* ¿A qué se refiere cuando dice: «Lo que escribí y pensé en aquel momento era incompleto. Pero quería no apartarme de Monseñor Fellay, quería aprobar a los compañeros. Quería esperar en un mejoramiento por el lado de Roma»?
* ¿Cuál es la «reserva» que contendría la Carta a Benedicto XVI y le permitió firmarla?
* ¿Leyó esa Carta? ¿Cuándo? ¿Antes de ser enviada?
* ¿Puede señalar algún Comentario Eleison en el cual se retracta de sus errores y pide disculpas por su mal ejemplo?
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En concreto, repito hoy que Monseñor Williamson pidió, aceptó y agradeció el levantamiento de la excomunión.
Monseñor Williamson dice que no pidió el levantamiento de la excomunión; pero lo aceptó y agradeció, y que por ello, en parte, se equivocó.
Concluyamos ahora con el análisis de su respuesta para comprobar si esto responde a la realidad.
Monseñor Williamson:
Sí… Sí… Sí… Creo que lo que escribí y pensé en aquel momento era, igualmente, incompleto. Pero quería, quería no apartarme de Monseñor Fellay, quería aprobar a los compañeros. Esto ha jugado un papel, creo, lo que escribí y pensé en aquel momento. Quería no ver que… que… Pffff…
Quería esperar en un mejoramiento por el lado de Roma y… Pffff…
Una vez más el problema de lo incompleto…
Ya lo he preguntado más arriba: ¿qué es lo que escribió y era incompleto? ¿Cuándo y dónde lo escribió? ¿Antes del 15 de diciembre de 2008?
Pregunto ahora: ¿en algún momento pensó en apartarse de Monseñor Fellay y en desaprobar a sus compañeros?
En su carta del 16 de febrero al doctor Gómez dice: Yo podría oponerme, si se tratase de frenar un mal acuerdo con Roma, pero no creo que sea la situación actual. Si fuera el caso, creo que podría confiar decirlo, porque la Fe estaría en juego, y estoy obligado a decir lo que pienso. Confíe en mí cuando digo que la FSSPX no está traicionando o abandonando.
Sigamos…
Monseñor Williamson:
Pero, cuando el 16 de diciembre Monseñor Fellay escribió a Roma para pedir el levantamiento de las excomuniones, no me mostró esta carta. Nosotros cuatro pedimos, y no me mostró…
No firmé y no vi esta carta. No me mostró esta carta. No me escribió diciendo: voy a escribir esta carta, ¿aprueba usted? No. No. Escribió sin mi conocimiento y sin mi aprobación.
Ahora se comprende la razón de mis preguntas: ¿Conoce el verdadero contenido de la Carta del 15 de diciembre de 2008? De ser así, ¿cuándo y cómo conoció el original de la misma?
Monseñor Fellay insiste en afirmar que en la Carta del 15 de diciembre no pidió el levantamiento de las excomuniones, sino el retiro del Decreto de Declaración de las mismas.
Monseñor Williamson aceptó el pedido del retiro del Decreto de Declaración de las excomuniones. A eso me opuse desde el momento del pedido oficial en junio de 2004.
El Catecismo de la crisis en la FSSPX, ya citado, plantea dos preguntas:
18. ¿Cuál es el segundo acto realizado por Benedicto XVI que plantea un problema?
Se trata del Decreto del levantamiento de la excomunión latae sententiae de los obispos de la Fraternidad, (21-1-2009) que tampoco corresponde a la segunda condición previa emitida por el Capítulo de 2006, a saber: «el retiro del decreto de excomunión de los cuatro obispos de la Fraternidad».
19. Pero «retiro» o «levantamiento» poco importa, ¿no?
«La Fraternidad se niega a pedir un «levantamiento de las sanciones». Ella busca obtener «el retiro del decreto de las excomuniones» y es evidente que los términos que ella ha empleado para traducir su petición han sido intencionales. Ella quiere que se manifieste su convicción de la nulidad de las sanciones» (Padre de Cacqueray, Suresnes, 31-12-2008)
El trabajo que publico como Anexo II de mi Carta de Dimisión (ver último apéndice, más abajo) demuestra que esto es un error.
Aunque sea cierto que Monseñor Fellay haya pedido sólo el retiro del Decreto, eso implica aceptar la validez de las excomuniones y el levantamiento de las mismas.
Por eso insisto en que también Monseñor Williamson ha pedido el levantamiento de la excomunión. Para mayor prueba, seguir leyendo…
Monseñor Williamson:
Y, si me hubiere mostrado, yo no pienso que hubiera aprobado, porque él tomaba demasiado en serio estas excomuniones.
Yo no pienso que hubiera aprobado… No es una negación categórica y firme… ¡Después de cuatro años todavía no está seguro de lo que tendría que haber hecho!
Y la razón esgrimida traspasa la culpa a Monseñor Fellay, como Adán a Eva, y Eva a la serpiente…
Monseñor Williamson:
Esta actitud no la aprobaba en aquel momento, pero después del levantamiento, él escribió una carta de agradecimiento al Papa. Y esta carta, yo la firmé; porque hubo en esta carta de agradecimiento, después del levantamiento, una frase, hubo una reserva que me permitió firmar esta carta de agradecimiento.
¿En qué momento no aprobaba? ¿En el 2004? ¿En el 2006? ¿En el 2008? ¿Antes de conocer el Decreto?
Monseñor Williamson no impugnó el Decreto del 21 de enero. El que calla, otorga…
Pregunta el Catecismo de la crisis en la Fraternidad:
21. ¿Cómo reaccionó Monseñor Fellay públicamente al levantamiento de las excomuniones?
Él expresó su «Expresamos nuestra gratitud filial al Santo Padre por este acto que, más allá de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, representará un beneficio para toda la Iglesia… Además de nuestro reconocimiento al Santo Padre, y a todos los que le ayudaron a realizar este valeroso acto, nos congratulamos que el decreto del 21 de enero juzgue necesarias la realización de «reuniones» con la Santa Sede… En este nuevo ambiente, tenemos la firme esperanza de arribar pronto a un reconocimiento de los derechos de la Tradición católica». (Menzingen, 24-1-2009)
Ya sabemos cómo reaccionó Monseñor Williamson… No impugnó y agradeció…
Ahora pido que el lector lea detenidamente la Carta de agradecimiento a Benedicto XVI y trate de encontrar cuál es la reserva de la que habla Monseñor Williamson.
Cualquiera sea la frase de esa carta que pretende utilizar como excusa no puede contrarrestar la fuerza y la gravedad de esta otra: Es por medio de la acción de gracias que nosotros deseamos expresar a Vuestra Santidad nuestro profundo reconocimiento por el acto de Su paternal bondad y de Su coraje apostólico por el cual Ella ha hecho inoperante la medida que nos afectó hace ya veinte años en seguida de nuestra consagración episcopal.
¡Ha hecho inoperante la medida! Luego, antes del 21 de enero era operante… Las excomuniones eran válidas…
A continuación lo acepta…
Monseñor Williamson:
Pero, leyendo esta carta de agradecimiento, es implícita una seriedad de lo que hizo el Papa. Es decir, es implícito tomar en serio las excomuniones, lo que es un error. Sí, es un error. Pero, dado el punto de vista del Papa, hizo algo… Pffff… algo… Pffff… Pffff… Actuó con coraje en frente de los otros prelados de Roma… ¿qué sé yo?… Hubo algo que aprobar en su comportamiento.
¿Y cuándo la leyó para darse cuenta de que estaba implícito el tomar en serio las excomuniones? ¿Antes o después de haberla firmado y de haber sido enviada?
Si la leyó antes, parece que no entendió nada en ese momento…
Si la leyó después… ¡Qué falta de seriedad!
Monseñor, por favor, no aclare más, porque oscurece…
¿Es implícito? Está más explícito y clarito como que no hay ninguna reserva en esa carta que permita firmarla…
Bueno… Es un error, pero aprobemos…
El reciente Comunicado de la Casa General de la FSSPX ante la renuncia de Benedicto XVI dice: la Fraternidad San Pío X no olvida que el Santo Padre tuvo el valor de suprimir los efectos de las sanciones canónicas aplicadas a sus obispos después de las consagraciones de 1988.
De ser aún miembro de la FSSPX, Monseñor Williamson aprobaría este Comunicado.
Monseñor Williamson:
Pero, de todas formas, no digo que todo lo que pensé y escribí en aquel momento era justo, era completo. No. ¿Me equivoqué? Tal vez en parte, sí. En parte.
Tal vez se refiera a su Carta al Cardenal Castrillón Hoyos: Por favor acepte también, y transmita al Santo Padre, mi sincero personal agradecimiento por los documentos firmados el pasado miércoles y hechos públicos el sábado.
¿Qué agradece, lo implícito o lo explícito de ese documento?
¡Basta ya! Esta estrevista es peor que una encíclica de Juan Pablo o de Benedicto…
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Reitero que en diversas oportunidades, en privado y públicamente, he llamado la atención sobre las actitudes de Monseñor Williamson. No hay que olvidar que él ha sido copartícipe de muchos de los acontecimientos perjudiciales que han ocurrido durante los últimos 12-13 años para preparar a la Fraternidad para el acuerdo.
He proporcionado cuatro ejemplos claros:
1º) La aceptación y defensa del Motu Proprio del 7 de julio de 2007.
2º) El pedido, aceptación y agradecimiento del levantamiento de la excomunión en enero de 2009.
3º) El no haber recusado y repudiado, antes bien haber permitido, incluso admitido y hasta justificado las discusiones doctrinales.
4º) Lo referente a la funesta frase: la preciada regularización que solamente Roma tiene la autoridad de otorgar.
En concreto, respecto de los dos últimos puntos ni siquiera hubo preguntas en la entrevista y permanecen en pie.
En cuanto a los dos primeros, Monseñor Williamson no sólo no se retractó, sino que intentó justificarse.
Pero no lo consigue, salvo ante aquellos que ya están predispuestos a acreditar lo que venga de él, sea lo que sea… Incluso sus Pffff…
Non Possumus formuló una primera pregunta a Monseñor Williamson que modifico un poco a modo de conclusión:
¿Cómo pudo haber pasado que usted, sacerdote, profesor de seminario y hasta obispo, no viera y aún no pueda ver lo que está pasado en la Fraternidad; o, si lo vio, no haya hablado antes y siga en silencio, incluso hoy, respecto de varios temas que le han sido señalados? ¿Se puede decir que no entendió lo que significa el liberalismo? ¿O puede ser que no entendiera a Monseñor Lefebvre? ¿O puede decirse también que los fieles sobreestimaron a Monseñor Williamson y le tomaron un apego terreno que les ocultó la verdad?
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APÉNDICES
De la Carta abierta a su Eminencia el cardenal Gantin
(…) Nosotros jamás quisimos pertenecer a ese sistema que se califica a sí mismo de Iglesia Conciliar y se define por el Novus Ordo Missæ, el ecumenismo indiferentista y la laicización de toda la sociedad. Sí, nosotros no tenemos ninguna parte, nullam partem habemus, con el panteón de las religiones de Asís; nuestra propia excomunión por un decreto de Vuestra Eminencia o de otro dicasterio no sería más que la prueba irrefutable. No pedimos nada mejor que el ser declarados ex communione del espíritu adúltero que sopla en la Iglesia desde hace veinticinco años; excluidos de la comunión impía con los infieles.
(…) El ser asociados públicamente a la sanción que fulmina a los seis obispos católicos, defensores de la fe en su integridad y en su totalidad, sería para nosotros una distinción de honor y un signo de ortodoxia delante de los fieles. Estos, en efecto, tienen absoluto derecho de saber que los sacerdotes a los cuales se dirigen no están en comunión con una iglesia falsificada, evolutiva, pentecostal y sincretista.
APELACIÓN DEL PADRE JUAN CARLOS CERIANI
Visto que el Decreto del 21 de enero de 2009, firmado por el Cardenal Giovanni Battista Re, Prefecto de la Congregación para los Obispos, dice:
«Por medio de la carta del 15 de diciembre de 2008 enviada a Su Eminencia el Cardenal Darío Castrillón Hoyos, Presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, Mons. Bernard Fellay, en su nombre y en el de los otros Obispos consagrados el 30 de junio de 1988, volvía a solicitar el levantamiento de la excomunión latae sententiae formalmente declarada por Decreto del Prefecto de esta misma Sagrada Congregación para los Obispos con fecha del 1º de julio de 1988 (…) Conforme a las facultades que me han sido expresamente concedidas por el Santo Padre, Benedicto XVI, en virtud del presente Decreto, remito a los Obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta la censura de excomunión latae sententiae declarada por esta Congregación el 1º de julio de 1988 y declaro privado de efectos jurídicos a partir del día de hoy el Decreto entonces publicado».
Visto que el Comunicado del Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X dice:
«La excomunión de los obispos consagrados por su Excelencia Mons. Marcel Lefebvre el 30 de junio de 1988, que había sido declarada por la Congregación para los Obispos por un decreto del 1º de julio de 1988 y que nosotros siempre hemos rechazado, ha sido retirada por otro decreto de la misma Congregación con fecha del 21 de enero de 2009, por mandato del papa Benedicto XVI.»
Visto que Monseñor Bernard Fellay, Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X ha declarado:
«Después de estos largos debates [de noviembre de 2005] el Cardenal [Darío Castrillón Hoyos] dijo: «Compruebo que todo lo que exponen no les pone fuera de la Iglesia, por lo tanto están en la Iglesia». Y siguió diciendo: «Le pido que escriba al Papa para pedirle que retire las excomuniones». Desde entonces, permanecimos en este punto, ya que obviamente no vamos a pedir que se retire algo que no reconocemos. Siempre nos hemos negado a reconocer la validez de estas excomuniones, no podemos pues pedir que se retire algo que no existe». (Sermón en el seminario de Flavigny, 2 de febrero de 2006. Fuente, DICI Nº 130).
Visto que, cuando expuse a mis Superiores mis observaciones respecto al vínculo existente entre la «Declaración de una pena» y la «pena en sí misma», y por lo tanto que pedir «el retiro del Decreto de declaración de la excomunión» implica reconocer «la validez de la censura», recibí las siguientes respuestas:
«Usted confunde retirar un decreto de excomunión con levantar una excomunión (…) En todo documento oficial o de importancia tengo mucho cuidado de no mencionar o decir ״levantar la excomunión״» (Carta de Mons. Bernard Fellay al padre Ceriani, 3 de agosto de 2004).
«Usted puede comprobar que efectivamente el Padre Sommerville no leyó como lo hacen los sacerdotes de la Fraternidad ״el retiro del decreto de excomunión״, sino que habla de ״levantamiento de la excomunión״. No está informado simplemente de nuestra distinción y de la insistencia que debemos tener en hacerla. Es necesario simplemente tomarlo como una manera corriente de hablar» (Carta de Mons. Bernard Fellay al padre Ceriani, el 26 de febrero de 2005).
«Pienso y mantengo que se trata de una simple cuestión de imprecisión de lenguaje en el texto incriminado. ¡Nada más! No pienso que eso valga la pena para hacer un drama.» (Carta de Mons. Bernard Fellay al padre Ceriani, el 3 de junio de 2005).
«Monseñor Fellay pidió oficialmente ״el retiro del decreto de excomunión״. No pidió el levantamiento o el retiro de la excomunión en sí misma, que no reconocemos; pide precisamente el levantamiento del decreto, es bien diferente. ¿Pero entiende usted la diferencia? ¿Quiere reflexionar sobre esto? » (Carta de Mons. Tissier de Mallerais al padre Ceriani, el 31 de agosto de 2004).
«No comparto sus inquietudes en lo referente a los debates con Roma. Le dije en la última carta que es su carácter inquieto quien le juega malas pasadas, ya que objetivamente no hay materia para inquietud. En efecto, Monseñor Fellay mantiene bien firmemente los dos preliminares que ha planteado al cardenal Castrillón Hoyos hace cuatro años, a saber el reconocimiento del derecho imprescriptible de la misa tradicional y el levantamiento —no de las censuras sino— del decreto de excomunión de los obispos. Le expliqué que no es la misma cosa. El protocolo de 1988 preveía el levantamiento de las irregularidades y de la suspensión, Mons. Fellay pide el levantamiento del decreto: no reconoce, pues, la validez de las censuras.» (Carta de Mons. Tissier de Mallerais al padre Ceriani, el 18 de septiembre de 2004).
Visto que el Padre de Cacqueray, Superior del Distrito de Francia, en su editorial de La Porte Latine, del 1º de enero de 2009, «De un Preliminar al Otro», expresó:
«En cuanto a las consagraciones del 30 de junio de 1988, se encontraron, ipso facto, sancionadas por la excomunión prevista en el nuevo Código de derecho canónico. Ahora bien la Fraternidad se niega con todo a pedir ״un levantamiento de las sanciones״. Pretende obtener ״el retiro del decreto de las excomuniones״; y no escapa a nadie que los términos que empleó para traducir su pedido han sido elegidos intencionalmente (…) Si se tratase realmente del retiro del decreto —y no de un levantamiento de las excomuniones— sería entonces el principio de la reparación de la injusticia inaudita conocida, y podríamos alegrarnos (…) Si, en cambio, se tratase de un ״levantamiento de las excomuniones״, las cosas serían de muy otra manera. No correspondería a nuestro segundo preliminar y no lavaría de ninguna manera a nuestros obispos de los malos pleitos que se les hizo. Dejando creer que las penas pronunciadas no eran nulas y que incluso se merecían, ¿no resultaría, en cierto sentido al menos, un nuevo mal más profundo? Roma entonces habría retirado, con una apariencia compasiva, sanciones que se encontrarían, por el mismo acto, confirmadas como válidas, e incluso impuestas legítimamente.»
Yo, padre Juan Carlos Ceriani, APELO al Fundador de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, Monseñor Marcel Lefebvre, y a las autoridades de dicha Fraternidad, quienes declararon en el momento de las consagraciones episcopales:
«Estando ocupados por anticristos la Cátedra de Pedro y los puestos de autoridad de Roma, continúa rápidamente la destrucción del Reino de Nuestro Señor al interior mismo de su Cuerpo Místico en la tierra (…) Es lo que nos valió la persecución de la Roma anticristo (…) Me veo obligado por la Providencia divina a transmitir la gracia del episcopado católico que recibí, para que la Iglesia y el sacerdocio católico sigan subsistiendo para la gloria de Dios y la salvación de las almas (…) Es por esto, convencido de cumplir la santa voluntad de Nuestro Señor, que les pido por la presente carta acepten recibir la gracia del episcopado católico…» (Carta de monseñor Lefebvre a los futuros obispos. Fideliter
Numéro hors série, Juin 1988, page 61).
«Dado que después del Concilio Vaticano II hasta hoy día, las autoridades de la Iglesia Romana están animadas de un espíritu modernista, obrando contra la Santa Tradición (…)
estimamos que todas las penas y censuras aplicadas por estas autoridades no tienen ningún peso» (Mandato leído en la ceremonia de consagración episcopal. Fideliter
N° 65. Septembre-Octobre 1988, page 11).
«Eminencia, reunidos en torno a su Superior general, los Superiores de los distritos, seminarios y casas autónomas de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, piensan conveniente expresarle respetuosamente las reflexiones siguientes. Usted creyó deber suyo, por su carta del 1º de julio último, hacer saber su excomunión latae sententiae a Su Excelencia Monseñor Marcel Lefebvre, a Su Excelencia Monseñor Antonio de Castro Mayer y a los cuatro obispos que ellos consagraron el 30 de junio último en Ecône. Quiera usted mismo juzgar sobre el valor de tal declaración que viene de una autoridad que, en su ejercicio, rompe con la de todos sus antecesores hasta el papa Pío XII, en el culto, enseñanzas y el Gobierno de la Iglesia.
En cuanto a nosotros, estamos en plena comunión con todos los Papas y todos los Obispos que han precedido el Concilio Vaticano II, celebrando exactamente la Misa que ellos codificaron y celebraron, enseñando al Catecismo que ellos compusieron, oponiéndonos contra los errores que ellos condenaron muchas veces en sus encíclicas y cartas pastorales. Quiera usted entonces juzgar de qué lado se encuentra la ruptura. Estamos extremadamente apenados por la ceguera de espíritu y el endurecimiento de corazón de las autoridades romanas.
En cambio, nosotros jamás quisimos pertenecer a ese sistema que se califica a sí mismo de Iglesia Conciliar y se define por el Novus Ordo Missæ, el ecumenismo indiferentista y la laicización de toda la sociedad. Sí, nosotros no tenemos ninguna parte, nullam partem habemus, con el panteón de las religiones de Asís; nuestra propia excomunión por un decreto de Vuestra Eminencia o de otro dicasterio no sería más que la prueba irrefutable. No pedimos nada mejor que el ser declarados ex communione del espíritu adúltero que sopla en la Iglesia desde hace veinticinco años; excluidos de la comunión impía con los infieles.
Creemos en un solo Dios, Nuestro Señor Jesucristo, con el Padre y el Espíritu Santo, y seremos siempre fieles a su única Esposa, la Iglesia Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana. El ser asociados públicamente a la sanción que fulmina a los seis obispos católicos, defensores de la fe en su integridad y en su totalidad, sería para nosotros una distinción de honor y un signo de ortodoxia delante de los fieles. Estos, en efecto, tienen absoluto derecho de saber que los sacerdotes a los cuales se dirigen no están en comunión con una iglesia falsificada, evolutiva, pentecostal y sincretista (…).» (Carta abierta a su Eminencia el cardenal Gantin, Prefecto de la Congregación de los Obispos. Ecône, 6 de julio de 1988. Fideliter N° 64. Juillet-Août 1988, pages 11-12).
Siguen las firmas del Superior General, de todos los Superiores de Distritos, de Seminarios, de Casas Autónomas de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X: padres Schmidberger, Paul Aulagnier, Franz-Josep Maessen, Edward Black, Anthony Esposito, François Laisney, Jacques Emily, Jean-Michel Faure, Gérard Hogan, Alain Lorans, Jean-Paul André, Paul Natterer, Andrés Morello, William Welsh, Michel Simoulin, Patrice Laroche, Philippe François, Roland de Mérode, Georg Pfluger, Guillaume Devillers, Philippe Pazat, Daniel Couture, Patrick Groche, Franck Peek.
Dejo constancia de que hago mías todas las declaraciones de Monseñor Lefebvre y de las autoridades de la Fraternidad en el momento de las consagraciones episcopales, y que las suscribo.
Invito a las autoridades de la Fraternidad actualmente en vigencia a que las hagan suyas y las suscriban públicamente.
Contesto y tengo por nulos y sin valor, tanto de derecho como de hecho, las pretendidas excomuniones, el decreto que procura declararlas y el decreto que intenta levantarlas, dejando creer que no eran nulas.
Y suplico a los cuatro Obispos de la Fraternidad que reconsideren delante de Dios la situación actual y, a ejemplo de Monseñor Lefebvre, vuelvan sobre sus pasos. En circunstancias tan ambiguas, los sacerdotes y los fieles necesitan ser confirmados en el buen combate por la Roma Eterna contra la Iglesia conciliar.
Fort de France, 29 de enero de 2009
Padre Juan Carlos Ceriani
Nota: En la noche del 5 al 6 de mayo de 1988, Monseñor Marcel Lefebvre volvió sobre sus pasos y no siguió adelante con el Protocolo que había firmado en la víspera: «¡Si usted supiera la noche que pasé el día de mi firma sobre los famosos acuerdos! ¡Oh! como me tardaba que llegase la mañana para poder remitir la carta de revocación que había preparado durante la noche».
Decreto del 21 de enero de 2009
Por medio de la carta del 15 de diciembre de 2008 enviada a Su Eminencia el Cardenal Darío Castrillón Hoyos, Presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, Mons. Bernard Fellay, en su nombre y en el de los otros Obispos consagrados el 30 de junio de 1988, volvía a solicitar el levantamiento de la excomunión latae sententiae
formalmente declarada por Decreto del Prefecto de esta misma Sagrada Congregación para los Obispos con fecha del 1º de julio de 1988.
En la mencionada carta, entre otras cosas, Mons. Fellay afirma:
«Asimismo, seguimos teniendo la firme voluntad de permanecer católicos y de poner nuestras fuerzas al servicio de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, que es la Iglesia católica romana. Aceptamos filialmente su enseñanza. Creemos firmemente en el Primado de Pedro y en sus prerrogativas; es por eso que la situación actual nos hace sufrir tanto más«.
Su Santidad Benedicto XVI, paternalmente sensible al malestar espiritual manifestado por los interesados a causa de la sanción de excomunión, y confiando en el compromiso expresado por ellos en la citada carta de no ahorrar esfuerzo alguno para profundizar las cuestiones aún abiertas en necesarias conversaciones con las Autoridades de la Santa Sede, y poder así llegar rápidamente a una plena y satisfactoria solución del problema existente en un principio, ha decidido reconsiderar la situación canónica de los Obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta relativa a su consagración episcopal.
Este acto expresa el deseo de consolidar las relaciones recíprocas de confianza, intensificar y hacer más estables las relaciones de la Fraternidad San Pío X con la Sede Apostólica. Este don de paz, al término de las celebraciones de Navidad, aspira también a ser un signo para promover la unidad en la caridad de la Iglesia universal, y por su medio, quitar el escándalo de la división.
Deseando que este paso sea seguido sin tardanza de la plena comunión con la Iglesia de toda la Fraternidad San Pío X, en testimonio de una verdadera fidelidad y de un verdadero reconocimiento del Magisterio y de la autoridad del Papa a través de la prueba de la unidad visible.
Conforme a las facultades que me han sido expresamente concedidas por el Santo Padre, Benedicto XVI, en virtud del presente Decreto, remito a los Obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta la censura de excomunión latae sententiae declarada por esta Congregación el 1º de julio de 1988 y declaro privado de efectos jurídicos a partir del día de hoy el Decreto entonces publicado.
Carta de Monseñor Fellay a los fieles, del 24 de enero de 2009
Como anuncio en el comunicado adjuntado, «la excomunión de los obispos consagrados por S. E. Mons. Marcel Lefebvre el 30 de junio de 1988, que había sido declarada por la Sagrada Congregación para los Obispos por un decreto del 1º de julio de 1988 y que nosotros siempre rechazamos, ha sido retirada por otro decreto de la misma Congregación fechado el 21 de enero de 2009 por mandato del Papa Benedicto XVI».
Esa era la intención de oración que les había confiado en Lourdes, con motivo de la fiesta de Cristo Rey de 2008. Ustedes han superado nuestras expectativas ya que un millón setecientos tres mil rosarios han sido rezados para conseguir de la intercesión de Nuestra Señora el fin de este oprobio, que a través de la personas de los obispos de la Fraternidad, pesaba sobre todos cuantos de lejos o de cerca adherían a la Tradición.
Sepamos agradecer a la Santísima Virgen, que ha inspirado al Santo Padre este acto unilateral, benevolente y valeroso. Asegurémosle nuestras fervientes oraciones.
Gracias a este gesto, los católicos del mundo entero apegados a la Tradición ya no serán más injustamente estigmatizados y condenados por haber mantenido la fe de sus padres. La Tradición católica ya no está más excomulgada. Aún cuando ella nunca lo haya estado en sí, con frecuencia y cruelmente lo ha estado en los hechos; como la misa tridentina, que nunca había sido abrogada en sí, como felizmente lo ha recordado el Santo Padre a través del Motu Proprio Summorum pontificum del 7 de junio de 2007.
El decreto del 21 de enero cita la carta del 15 de diciembre pasado al Cardenal Castrillón Hoyos, en la que expresaba nuestro apego «a la Iglesia de N. S. Jesucristo, que es la Iglesia católica», reafirmando nuestra aceptación de su enseñanza bimilenaria y nuestra fe en el Primado de Pedro. Yo recordaba cuánto sufrimos por la situación actual de la Iglesia, en que esta enseñanza y este primado son ridiculizados, y agregaba: «Estamos prestos a escribir con nuestra sangre el Credo, a firmar el juramento anti-modernista y la profesión de fe de Pío IV; aceptamos y hacemos nuestros todos los concilios hasta Vaticano II, respecto del cual emitimos algunas reservas (…)»
Carta de agradecimiento a Benedicto XVI, del 29 de enero de 2009
Santo padre,
Es por medio de la acción de gracias que nosotros deseamos expresar a Vuestra Santidad nuestro profundo reconocimiento por el acto de Su paternal bondad y de Su coraje apostólico por el cual Ella ha hecho inoperante la medida que nos afectó hace ya veinte años en seguida de nuestra consagración episcopal. Su decreto del 21 de Enero de 2009 rehabilita de alguna manera el venerado fundador de nuestra Fraternidad sacerdotal, S. Exc. Monseñor Marcel Lefebvre. Ello proporciona también un gran bien a la Iglesia, nos parece, hace justicia a los sacerdotes y a los fieles del mundo entero que, unidos a la Tradición de la Iglesia, no serán más estigmatizados por haber mantenido la fe de sus padres.
Es en razón de este combate de la fe que aseguramos a vuestra Santidad, como Ella espera, «no ahorrar ningún esfuerzo para profundizar en las conversaciones necesarias con la Autoridad de la Santa Sede las cuestiones abiertas». Deseamos en efecto, comenzar lo más rápido posible con los representantes de Vuestra Santidad los intercambios concernientes a las doctrinas en oposición al Magisterio de siempre.
Por este camino necesario que evoca Vuestra Santidad, esperamos ayudar a la Santa Sede a poner el remedio apropiado a la perdida de la fe al interior de la Iglesia
La Virgen María Inmaculada visiblemente a guiado los pasos de Vuestra Santidad a nuestro reencuentro, Ella le mantendrá su graciosa intercesión. Es con esta seguridad que nosotros pedimos fielmente al Pastor Universal que bendiga a cuatro de sus hijos más unidos al Sucesor de Pedro y a su encargo de pastorear los corderos y las ovejas del Señor.
+Bernard Fellay
+Bernard Tissier de Mallerais
+Richard Williamson
+Alfonso de Galarreta
Carta de Monseñor Williamson al Cardenal Castrillón Hoyos, del 30 de enero de 2009
Su Eminencia
En medio de esta tornamenta de los medios de comunicación causados por imprudentes señalaciones mías en la televisión Suiza, pido a Usted aceptar, sólo como es propio del respeto, mi sincero pesar por haber causado a Usted y al Santo Padre tan innecesarios angustia y problemas.
Para mí, todo lo que interesa es la Verdad Encarnada, y los intereses de Su única verdadera Iglesia, solo a través de la cual podemos salvar nuestras almas y dar eterna gloria, en nuestro pequeño camino, a Dios Todopoderoso. Por tanto, tengo un sólo comentario, del profeta Jonás, I, 12:«Agarradme y tiradme al mar, y el mar se os calmará, pues sé que es por mi culpa por lo que os ha sobrevenido esta gran borrasca.»
Por favor acepte también, y transmita al Santo Padre, mi sincero personal agradecimiento por los documentos firmados el pasado miércoles y hechos públicos el sábado. Muy humildemente ofrezco una Misa por los dos.
Carta de Monseñor Williamson al Dr. Jesse Gómez Jr., del 16 de febrero de 2009
El Dr. Jesse Gómez Jr había solicitado a Monseñor Williamson que encabezase una reacción en la FSSPX contra Monseñor Fellay. He aquí la respuesta:
«No, no, mil veces no», en palabras de la vieja canción. Dado el poder de algunas personas en el mundo de hoy, el juego debe ser jugado, en cierta medida, de acuerdo con sus normas. Yo no culpo a ningún colega o superior por tratar de conseguir un futuro viable para la FSSPX en su conjunto de los restos causada por unas pocas palabras malas escogidas en la televisión sueca. No estoy diciendo que esas palabras fueron o son falsas. Sólo estoy diciendo que no puede servir para repudiar al presente líder de la FSSPX.
Yo podría oponerme, si se tratase de frenar un mal acuerdo con Roma, pero no creo que sea la situación actual. Si fuera el caso, creo que podría confiar decirlo, porque la Fe estaría en juego, y estoy obligado a decir lo que pienso. Confíe en mí cuando digo que la FSSPX no está traicionando o abandonando.
Sea paciente. Rece el Rosario para evitar la confusión en una situación en la que el diablo está jugando con innumerables corazones y mentes.
Le envío mi bendición, y a todos sus amigos, pero no para la idea de colocarme a la cabeza de una nueva organización. De ninguna manera.
Rece el rosario, Dios lo bendiga.
Comunicado de la Casa General de la FSSPX ante la renuncia de Benedicto XVI
(…) Pese a las divergencias doctrinales manifestadas nuevamente con ocasión de las discusiones teológicas mantenidas entre los años 2009 y 2011, la Fraternidad San Pío X no olvida que el Santo Padre tuvo el valor de suprimir los efectos de las sanciones canónicas aplicadas a sus obispos después de las consagraciones de 1988. Ella no ignora la oposición que esta decisión suscitó, obligando al Papa a justificarse ante los obispos del mundo entero. Le expresa su gratitud por la fortaleza y la constancia que manifestó a su respecto en medio de circunstancias tan difíciles…
Anexo II de mi Carta de Dimisión
Se insiste en la distinción entre excomunión y decreto de declaración de la excomunión.
Parecería que no hay problema alguno si se pide «el retiro del decreto de declaración de las excomuniones», y no «el levantamiento de las excomuniones».
Ahora bien, ¿cuál es la noción de la declaración de la pena?
El canon 2223, § 4 dice:
«declarar una pena latae sententiae se deja generalmente a la prudencia del superior; pero una sentencia declaratoria se impone sea a pedido del interesado, sea si el bien común lo exige».
Naz explica que:
«para producir todos sus efectos, las penas latae sententiae necesitan a menudo una sentencia declaratoria» (Tratado, L. V, Título IV, 958, 3).
Además, la declaración obliga al culpable a observar siempre su pena, incluso en el fuero externo (canon 2332).
La declaración tiene dos formas: de sentencia judicial o de precepto particular, y la diferencia es muy importante.
En efecto, «se hace tal declaración en forma de sentencia judicial o, incluso, si el delito es absolutamente cierto, de precepto particular» (Naz, L. V, Título V, 969).
Ahora bien, en nuestro caso, la declaración se hizo en forma de precepto particular, y no en forma de sentencia judicial. Por lo tanto, si aceptamos la Declaración, reconocemos que ¡el delito es absolutamente cierto!
En su Diccionario, Naz precisa:
«el juicio declaratorio tiene simplemente por objeto poner en conocimiento del interesado o de terceros una consecuencia que resulta automáticamente de la autoridad de la ley. Por ello una sentencia declaratoria debe a veces dictarse en el caso de una pena latae sententiae. Se incurre en la pena en cuanto se comete la infracción de la ley. La sentencia del juez no tiene por objeto infligirla al culpable. Su objetivo es solamente establecer con certeza que el delito castigado se cometió, y de poner en conocimiento de terceros que se incurrió en tal penalización (…) El juicio declaratorio tiene finalmente por resultado obligar al culpable a someterse a la pena (…) La vía del precepto se impone cuando, el delito siendo cierto, no hay razones para establecer la materialidad por prueba judicial» (Naz, Diccionario de Derecho Canónico: DECLARACIÓN, página 1059).
En consecuencia, aceptar la validez del decreto de excomunión equivale a aceptar haber violado la ley e, incluso, haber incurrido en la pena de la excomunión, que el decreto simplemente declara.
Considero que queda bien claro que no se puede acepar la validez del decreto de declaración de la excomunión.
La distinción que se quiere establecer entre la pena de excomunión
(nula) y el decreto de excomunión o declaración de la misma (válido y a retirar) no tiene fundamento en el Derecho Canónico, no agrega nada, salvo mayor confusión.
Por lo tanto, lo que corresponde es exigir a la «Roma neoprotestante y neomodernista» que reconozca que los dos Obispos consagrantes y los cuatro Obispos consagrados:
* no incurrieron en ningún delito;
* no incurrieron en ninguna pena;
* y, por lo mismo, que se reconozca y declare la nulidad de la excomunión y la inconsistencia de la pretendida declaración de la misma.
Pero, precisamente, el problema está en que no se quiere «exigir a Roma», y en que ya no se trata más de la «Roma neoprotestante y neomodernista»… Y todo esto porque se quiere «dialogar con Roma»…

