ACUSO AL CAPÍTULO: P. Francois Chazal

El día de la toma de la Bastilla, 14 de julio, el Capítulo General de la Fraternidad San Pío X hace una declaración para todo el público, que en partes es sentimental, pero que no ve tan mal a primera vista. Es, sin embargo, mucho más débil que la declaración de 1974 del arzobispo Lefebvre, la cual les recomiendo leer ahora para que vean por ustedes mismos el desgaste.

El veneno de esta declaración está en el final, es decir, en la mención de algunas condiciones necesarias para que la Fraternidad San Pío X tenga un reconocimiento canónico de la nueva roma. Distribuidas después en una carta interna el 18 de julio, estas seis lamentables condiciones, afortunadamente se filtraron y merecen su consideración especial.

TRES CONDICIONES SINE QUA NON (o necesarias):

La libertad para guardar, transmitir y enseñar la buena doctrina del Magisterio constante de la Iglesia y la verdad inmutable de la Tradición divina; la libertad para defender, corregir, reprochar, incluso públicamente, a los culpables de los errores o novedades de modernismo, liberalismo, del Concilio Vaticano II y sus consecuencias; a utilizar exclusivamente la liturgia de 1962; mantener la práctica de los sacramentos que tenemos hoy en día (incluyendo: órdenes, confirmación, matrimonio), la garantía de cuando menos un obispo.

Suena bien en primera instancia. Pero esta afirmación de la libertad para nosotros mismos de enseñar, condenar o mantener las cosas no es la lucha de Monseñor Lefebvre. Él claramente expresó que la primera condición sine qua non sería la vuelta de Roma a la Tradición. Nos enfrentamos ante el síndrome de Dom Gerard, de la FSSP y de Campos. Dom Gerard dijo en julio de 1988: «Ningún obstáculo deberá ser antepuesto a nuestra predicación antimodernista.» Más tarde vimos lo que pasó con la libertad que uno espera obtener de los enemigos de la verdad … que fueron engañados, una y otra vez, ¿quién puede negarlo? Por lo tanto el pecado más grave de este primer grupo [de condiciones] es implícito. Es un pecado de OMISIÓN de una petición que siempre hemos hecho por 40 años: que la nueva roma deje de crucificar a la Iglesia. Esto son bofetadas de liberalismo que siempre dice «vive y deja vivir», «disiente, pero no seas demasiado crítico y polémico», «Iglesia libre en Estado libre», «libertad de la opinión propia y libertad a estar en desacuerdo con otros, sin condenarlos», etc.

En segundo lugar, las personas culpables referidas [en las condiciones], ¿quiénes son? … simples y libres seglares o sacerdotes, obispos, cardenales y Papas? En 1974 y después, el arzobispo acusó o expuso consistentemente a la nueva Roma, al Papa en particular. Habló de la masonería reinante en Roma. Miren en DICI; vean un cambio de posición: [ahora] somos cuidadosos de no disentir demasiado con el Papa.

En tercer lugar, uno está en su derecho, en una democracia liberal, de defender lo correcto y reprochar a los demás, como lo dijo recientemente un obispo francés: «¡Déjenlos venir, déjenlos unirse a nosotros y no estar de acuerdo con el Concilio Vaticano II, para nosotros no estar de acuerdo con los otros veinte concilios!» La verdad católica sera reprochada a su vez, o simplemente diluída, como el arzobispo [Lefebvre] temía en 1988, por la mera mezcla de nuestros fieles con los católicos malos.

Y después, ¿cómo un solo obispo puede asegurar el futuro de la Tradición (600 padres de la Fraternidad San Pío X y, posiblemente, otros 400 sacerdotes)? ¿Quién lo eligirá a él; el Papa, la Comisión o la Fraternidad San Pío X? ¿Se nos garantiza que no es liberal?

TRES CONDICIONES DESEABLES (condiciones «souhaitables», una palabra muy débil en francés):

Tribunales eclesiásticos apropiados en primera instancia; exención de las casas de la Fraternidad San Pío X de los obispos diocesanos; Comisión Pontificia en Roma por la Tradición en la dependencia del Papa, con la mayoría de sus miembros y su presidencia por la Tradición.

Mons. Lefebvre ordenó a la Fraternidad San Pío X a valerse de los tribunales con el fin de evitar la mala práctica de los del Novus ordo, y ahora nos queda sólo desear mantener el más pequeño tipo de ellos, entregando implícitamente la negociación de asuntos serios a la nueva roma. ¿Y, todo esto a cuál código nos lleva a usar: el fuertemente contaminado nuevo de 1983, o el código de 1917?

Cualquier fiel debería saltar con horror ante la perspectiva de esto: la Fraternidad San Pío X ya no es una operación de supervivencia, poniendo a los fieles por completo fuera del alcance de las diócesis locales modernistas, sino que meramente desea estar exenta de ellos. ¿Es que sólo deseamos que San Nicolás du Chardonnet, St Mary´s, Kansas, OLVC, Manila y nuestras otras casas, estén exentas de la influencia de los obispos modernistas, o los excluímos a ellos de dirigirnos hasta que la crisis de la Iglesia haya terminado?

Dado que la nueva roma consistentemente pone los grupos Ecclesia Dei de nuevo bajo las diócesis ¿cómo podemos, por adelantado y por nosotros mismos, admitir esa terrible posibilidad y ponerla en una placa de mármol, tal como es? Hasta ahora habíamos creído que la lucha contra la nueva línea impuesta por la administración de la Fraternidad San Pío X tenía por objeto el evitar colocar a la Fraternidad San Pío X en el marco de nueva roma fornicaria. Ahora bien, esta lucha también tiene como objetivo rescatar a la Fraternidad San Pío X de las garras de las diócesis Novus Ordo!

Una Comisión Pontificia bajo las órdenes del Papa es un pleonasmo, porque cualquier cosa pontificia se encuentra a cargo del Papa. En segundo lugar, nada se precisa acerca de la mayoría y de la presidencia de esta comisión, porque el Papa reinante puede presumir ser de la Tradición, o puede designar a miembros de grupos Ecclesia Dei, grupos conservadores o incluso personas conservadoras del Novus Ordo. La Fraternidad San Pío X debería haber sido el término preciso. Pero cuando pedimos a la nueva roma ser dependientes de ella, ya sabemos hacia dónde se va a inclinar la ambigua expresión «de la Tradición». Y ya que sólo deseamos esto, si el Papa insiste, la mayoría y la presidencia de esta comisión pontificia dependiente del Papa… puede llenarse con modernistas. Que el cielo nos prohíba desear este “bla bla bla”.

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