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Fratres,
Saludos.
Disculpa mi pobre Espanol: mi familia, que en paz descanzan, no hablaban Espanol en Mexico.
Somos pobres Mexicanos indigenas, hijos de nuestra madre, Santa Maria de Guadalupe.
Adelante:
Marcos
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Queridos Hermanos,
Hay muchos comentarios sobre la crisis Fraternidad San Pío X, que aparecen en los blogs de habla inglesa. Un Sacerdote Católico tradicional es el mejor de los mejores en los comentarios.
Él que habla a continuación ha de ser conocido como el Padre Cortés, en honor del gran conquistador Español, siervo de nuestro Señor, y oficial del ejército de Isabel la Católica para la difusión del Reino de Cristo, Hernán Cortés. A continuación los comentarios del Padre Cortés, para su consideración (por favor, diga un Ave María por él):
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Creo que es hora de hacer un comentario sobre esta nueva revelación de Menzingen. Cuando lo combinamos con el comunicado emitido a principios de esta semana, podemos obtener una buena visión de la situación actual en el gobierno de la Fraternidad en relación con Roma.
En primer lugar, la idea de un acuerdo puramente práctico ha sido aprobada.
Esto es importante. La unidad no se basa en la común confesión de la fe, sino en un acuerdo pragmático en el que la sociedad está de acuerdo en no estar de acuerdo, al igual que Roma.
En segundo lugar, vemos los dos conjuntos de condiciones acordadas por el Capítulo General: tres son «condición sine qua non» y tres sólo deseables.
¿Qué nos revelan? De las tres primeras, la primera exige la libertad de transmitir la fe (¡imagínese pidiendo esto a la autoridad católica!)así como la libertad de reprender públicamente el error.
Ahora bien, si examinamos las acciones de la Fraternidad desde el comienzo de este pontificado, uno se da cuenta de la creciente falta de crítica a las acciones del Papa, especialmente en comparación con el último Papa.
Me di cuenta años atrás, y he estado observando con preocupación, especialmente leyendo los escritos y discursos de este Papa del pasado y del presente. Si son tan cuidadosos ahora, no creo que Roma tenga mucho que temer de la crítica.
Miren lo que sucede cuando los sacerdotes se atreven a hablar muy alto en su crítica del modernismo en Roma.
En segundo lugar, está el uso del Misal 1962 exclusivamente.
¿Qué Misal de 1962?
¿El usado por la Sociedad, o el que tiene la nueva oración del Viernes Santo, o el nuevo planeado con «enriquecimiento»?
Están solicitando orar de una manera católica. Eso es algo, supongo.
Por favor, oremos como católicos y no como herejes!
La última condición es la de un obispo. Esto es interesante.
¿Quién sería este obispo elegido por el Papa? ¿A quién reemplazará?
Uno puede estar absolutamente seguro de que un obispo sería uno de los actuales promotores del acuerdo dentro de la Fraternidad. Tal vez Monseñor Fernando Rifan tendría tiempo-o incluso el Padre. Berg!
Luego tenemos a las tres condiciones deseables. No habrá ningún genio para concederlas, sin embargo. Ellas nos dicen mucho acerca de lo que la Fraternidad está dispuesta a negociar de inmediato.
En primer lugar, un tribunal eclesiástico en la primera instancia. Esto sería como el tribunal de matrimonio en una diócesis, que es la primera instancia en las causas matrimoniales, a pesar de que se ocuparía de otros problemas. Esto nos dice que la sociedad sólo espera que Roma concediera dicho tribunal. Si dice «no», entonces darán bienvenida a los «buenos oficios» de los tribunales diocesanos de anulación, y sabemos que tan competentes son.
En segundo lugar, existe la exención de las casas de la Fraternidad del obispo local. Increíble. Los rumores más viejos hablaban de casas de menos de tres años de edad. Ahora se refiere a cualquier casa.
¿Esa es una esperanza?
Si no hay una insistencia absoluta, entonces vamos a ver una rápida extinción de la FSSPX y muchas casas vacías.
En tercer lugar, está la Comisión en Roma en el que la tradición constituiría la mayor parte, estando bajo el dominio del Papa.
¿Quién es «la tradición»? ¿La Fraternidad de San Pedro o el IBP ya no se considerarán como miembros «de la Tradición» por parte de Roma? ¿Serán parte de la fiesta? ¿O habrá dos comisiones «Ecclesia Dei»? Y qué Comisión protegerá a la fraternidad del Papa, que enseña graves errores? ¿o del próximo Papa, que va a ser peor?
Si yo quisiera ser como el niño que señaló que el emperador no tenía ropa puesta, te podría señalar que uno no hace exigencias al Papa. Uno no le dice al Papa lo que debe hacer si antes accedimos a estar sujetos a él. El problema es que debe haber exigencias.
¿Y por qué?
Debido a que todo el mundo sabe que el Papa no es católico, de verdad. Uno tiene que estar protegido de Roma, y no por Roma.
Sabemos que se deben fijar condiciones, porque la jerarquía es el problema. Porque no predicamos la misma fe ni oramos de acuerdo con la misma fe, entonces todo tipo de garantías se han de cumplir. Esto es absurdo. Esta no es la unidad de la Iglesia. Esto es el anglicanismo, en el que cada clase necesita su propia administración.
Al igual que en el anglicanismo, los que son más conservadores necesitan la protección de los obispos fuera de sus diócesis, que tienen que traídos de fuera por su forma especial de anglicanismo.
Esto no es catolicismo.
Luchamos contra el Concilio porque no es católico. Sus enseñanzas no son católicas. Su Nueva Misa no es católica. Su espiritualidad no es católica. Esa es la razón por la que luchamos contra él. No estamos de acuerdo con el desacuerdo.
Para el católico, o hay unidad de fe o no hay unidad en absoluto. Y el Novus Ordo no tiene unidad real. Se trata de un paraguas bajo el cual diferentes espiritualidades contradictorias viven bajo la protección de la ecumenista y modernista Roma.
Nosotros no negociamos con un papa católico. Nos sometemos a él, porque él realmente tiene la fe católica.
Éste Papa cree en sí mismo, pero en cuanto a la fe católica, objetivamente hablando, no la tiene, ya que predica una nueva fe. Invito a todos a leer la plática de Monseñor Lefebvre del 06 de septiembre 1990 en la que establece la totalidad del problema, y su única solución.
Estableciendo condiciones inútiles con el fin de estar bajo un paraguas con los herejes no es la solución. Vamos a tratar de vivir en una forma sobrenatural-es decir, reconociendo que las maniobras políticas no nos van a llevar a ninguna parte, lo que necesitamos es la conversión del Papa a la fe católica.
¡No es un pensamiento nuevo que el Papa debe ser católico!
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Carta original en inglés: Traducción de Non Possumus
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I think that it is time to comment upon this new revelation from Menzingen. When we combine it with the Statement released earlier this week, we can get a good picture of the current situation within the government of the Society regarding Rome.
Firstly, the idea of a purely practical agreement is approved. This is important. Unity is not based on common confession of the Faith, but on a pragmatic agreement in which the Society agrees to disagree, as does Rome.
Secondly, we see the two sets of conditions agreed upon by the General Chapter: three are «sine qua non» and three are only hoped for. What do they reveal to us?
Of the first three, the first demands the freedom to pass on the Faith (imagine demanding such a thing from Catholic authority!) as well as the freedom to rebuke error publicly. Now if we examine the actions of the Society since the beginning of this pontificate, one notices the growing lack of criticism of the Pope’s actions, especially when compared to the last pope. I noticed it years back, and have been watching with concern,especially as I have been reading the writings and speeches of this pope from the past and present. If they are so careful now, I do not think that Rome has much to fear from criticism. Look what happens when priests dare to be too vocal in their criticisms of the modernism in Rome.
Secondly, there is the use of the 1962 Missal exclusively. Which 1962 Missal? The one used by the Society, or the one with the new Good Friday prayer, or the new one planned with «enrichments»? Anyway, there is the demand to pray in a Catholic way. That is something I guess. Please let us pray as a Catholic and not as a heretic! We have to have that.
The last condition is that of a bishop. This is interesting. Who would be this bishop picked by the Pope? Who will he replace? One can be absolutely sure that such a bishop would be one of the current cheerleaders within the Society for a deal. Maybe Bishop Rifan would have time- or even Fr. Berg!
Then we have the three wishes. There will be no genie to grant them, however. They tell us much about what the Society is willing to bargain away.
Firstly, an ecclesiastical tribunal in the first instance. This would be like the marriage tribunal in a diocese, which is the first instance in marriage cases, though it would deal with other problems too. This tells us that the Society only hopes that Rome would grant such a tribunal. If it says «no» then hello to the good offices of the diocesan annulment tribunals, and we know how competent they are.
Secondly, there is the exemption of houses of the Society from the local bishop. Amazing. The older rumours spoke of houses less than three years old. Now it refers to any house. That is a hope?! If there is not an absolute insistence, then we will see a rapid extinction of the SSPX and many empty houses.
Thirdly, there is the Commission in Rome in which Tradition makes up the majority under the Pope. Who is «of Tradition»? Will the Fraternity of St. Peter or the IBP no longer be considered «of Tradition» by Rome? Will they be part of the party? Or will there be two «Ecclesia Dei» Commissions? And what Commission is to protect the Society from the Pope who teaches grave errors? or the next pope who will be worse?
If I wanted to be like the boy who pointed out that the emperor had no clothes on, I might point out that one does not make demands upon the Pope. One does not tell the pope what he must do before he agrees to be subject to him. The problem is that there must be demands. And why? Because everyone knows that the Pope is not Catholic, really. One needs to be protected FROM Rome, not by Rome. We know that conditions have to be laid down, because the hierarchy is the problem. Because we do not preach the same Faith or pray according to the same Faith, then all sorts of guarantees have to be met. It is absurd. That is not the unity of the Church. It is Anglicanism, in which every kind of it needs its own administration. Just like in Anglicanism, those who are more conservative need the protection of bishops outside their dioceses, who have to be flown in for their special form of Anglicanism. That is not Catholicism.
We fight the Council because it is not Catholic. Its teachings are not Catholic. Its New Mass is not Catholic. Its spirituality is not Catholic. That is the only reason we fight it. We do not agree to disagree. For the Catholic it is either unity of Faith or no unity. And the Novus Ordo has no real unity. It is an umbrella under which various contradictory spiritualities live under the protection of ecumenical, modernist Rome. We do not negotiate with a Catholic pope- we submit to him, because he actually believes the Catholic Faith. This one believes in himself, but as to the Catholic Faith, objectively speaking, he preaches a new faith. I invite everyone to read the 6th September, 1990 talk of Archbishop Lefebvre in which he lays out the whole problem, and its only solution.
Laying out useless conditions in order to be under an umbrella with heretics is not the solution. Let us try to live in a supernatural way- that is, recognizing that political maneuvering will not get us anywhere, but rather the conversion of the pope to… the Catholic Faith. Isn’t that a novel thought- that the pope must be Catholic!
