¿TODAVIA ES CATOLICO ?
En una entrevista a su órgano de prensa DICI el 8 de junio del 2012, Monseñor Fellay declaró:
“Uno de los principales peligros es inventar una noción de la Iglesia que parece ideal, pero que no se sitúa de hecho en la verdadera historia de la Iglesia. Algunos argumentan que para trabajar “con seguridad” en la Iglesia, en primer lugar, ésta debe limpiarse de todo error. Esto es lo que se dice cuando se afirma que Roma debe convertirse antes de cualquier acuerdo, o que los errores deben ser primero removidos para que podamos trabajar. Pero esta no es la realidad. Basta con mirar el pasado de la Iglesia; a menudo y casi siempre, vemos que hay errores difundidos en la Iglesia. Ahora bien, los santos reformadores no la abandonaron para luchar contra estos errores. Nuestro Señor nos enseñó que habrá siempre cizaña hasta el final de los tiempos. No sólo la hierba buena, no sólo el trigo ».
Nota de RC: Pero él, desconfiando de la Palabra de Dios, empezó «la separación» tal como afirmó recientemente
EN CUANTO A NOSOTROS, CONFESAMOS al contrario, que la santa Iglesia Católica es nuestro ideal, que ella es el ideal mismo, es decir, que ella “posee la suprema perfección” (definición del Petit Larousse), porque:
-Ella es al mismo tiempo el cuerpo místico y la Esposa de Nuestro Señor Jesucristo.
-Ella es nuestra Madre ;
– Ella es Madre y Maestra de la Verdad ;
– Ella no puede ni engañarse ni engañarnos ;
– Ella jamás se ha equivocado ;
– Ella nunca ha cambiado *1 ;
-Ella es Santa porque está dedicada y consagrada a Dios, porque está unida a un Jefe Santo de quien Ella es el cuerpo, y porque ella sola posee el culto del legítimo Sacrificio y el uso saludable de los Sacramentos, por el cual Dios comunica su santidad. «(Catecismo del Concilio de Trento);
– «Es apostólica porque su doctrina es la que se transmitió previamente por los Apóstoles, porque es la única que se rige por el Espíritu Santo, es también la única que es infalible en la fe y la norma de la moral. «(Catecismo del Concilio de Trento).
Y es precisamente porque el Espíritu Santo asiste a la verdadera Iglesia que le debemos obediencia absoluta.
Pero Monseñor Fellay enseña exactamente lo contrario: porque «con frecuencia e incluso casi, vemos que hay errores generalizados en la Iglesia», según él, tiene que obedecer hoy mismo!
Esta es una inversión de la lógica digna de un hereje! Pero que confusión hay en su cabeza!
-Para él, es porque siempre ha habido errores en la Iglesia que hay que obedecer ahora a la Iglesia conciliar;
– El confunde deliberadamente a los miembros de la Iglesia que pueden errar, y el jefe de la Iglesia que enseña infaliblemente la verdad, atribuyendo los errores de los primeros a éste último para justificar la sumisión a la Iglesia conciliar;
-El confunde la Santa Iglesia Católica fundada por NSJC con la Iglesia conciliar, reivindicando de este modo los privilegios de la primera para la segunda.
En cuanto a nosotros, confesamos que:
-Es porque la Iglesia Católica enseña infaliblemente la Verdad que nosotros le debemos obediencia absoluta en materia de fe y moral.
-La Iglesia católica tiene asegurado el carisma de la infabilidad en cuanto a la fe y a la moral en toda su enseñanza, pero no en todos sus miembros;
-La Iglesia conciliar es distinta de la Iglesia católica porque aquélla no posee las notas y enseña errores.
Observe también el (falso) razonamiento de Monseñor Fellay:
Mayor: La Roma actual está en el error;
Menor: Pero siempre ha habido y siempre habrá errores en la Iglesia;
Conclusión: Así que la Roma actual es la Iglesia (y por lo tanto hay que obedecerla).
Y ahora la versión católica de este razonamiento:
Mayor: La Iglesia no ha enseñado ni nunca enseñará el error en materia de fe y moral;
Menor: Pero Roma ahora enseña errores en materia de fe y moral;
Conclusión: La Roma actual no es la Iglesia Católica.
¿Cómo reconocer a una falsa «iglesia»?
El Catecismo del Concilio de Trento distingue claramente la verdadera Iglesia de falsa:
«Solamente la Iglesia […] posee el legítimo culto del sacrificio y el uso saludable de los sacramentos […] por medio de los cuales Dios comunica su santidad» […] «Y ya que es la única que se rige por el Espíritu Santo, es también la única que es infalible en la fe y en el imperio de la moral. «
– «Por el contrario, todos los demás que usurpan el nombre de iglesias son guiados por el espíritu del diablo, y caen necesariamente en los errores más fatales de la doctrina y la moral.»
¿De qué lado está, pues, «la Iglesia» conciliar?
– ¿Ha mantenido el culto del sacrificio legítimo o ha inventado una «nueva misa»?
– ¿Ha mantenido el uso saludable de los sacramentos, o los ha reformado todos?
– ¿Es infalible en la fe, o nos enseña que uno puede salvarse sin confesar a nuestro Señor Jesucristo, y sin guardar sus mandamientos?
– ¿Es infalible en la regla de las costumbres o permite las prácticas contra la naturaleza?
– Su doctrina es la que fue transmitida por los apóstoles o ella inventó una nueva?
Para descubrirlo, hagamos un breve recordatorio de las principales innovaciones de la “Iglesia” conciliar:
-nueva « misa » concebida con los protestantes;
-nuevos rituales para todos los sacramentos (“todos dudosos” según Monseñor Lefebvre)
-inversión de los fines del matrimonio;
-supresión de los exorcismos del bautismo;
-transgresión del mandamiento divino de la santificación del domingo instituyendo “misas” dominicales anticipadas el sábado.
-distribución de la comunión a los herejes, cismáticos y pecadores públicos;
-Le dieron vuelta a los altares, de cara al pueblo;
-supresión de la lengua litúrgica, el latín, que manifestaba la unidad de la Iglesia;
-Supresión de los signos de respeto debidos al Santísimo Sacramento como las genuflexiones;
-supresión de las misas privadas y generalización de las concelebraciones;
-traducción herética del Padre Nuestro pretendiendo (por ejemplo) que Dios nos somete a las tentaciones;
-cambio radical del calendario de las fiestas de los santos;
-supresión de fiestas importantes como las de la Preciosa Sangre, de la Purificación de Nuestra Señora, o como las de San Pio X, San Jorge o Santa Filomena.
-aplazamiento de la fiesta de Cristo Rey al final del ciclo litúrgico, reduciéndolo a un reino puramente espiritual ya no temporal.
-desaparición de las estatuas de los santuarios;
-reemplazo dentro del Credo del término «consubstancial» por el “de la misma naturaleza”;
-supresión de las Cuatro témporas y de las devociones mensuales como la del mes del Sagrado Corazón o de la Preciosísima Sangre, de las almas del purgatorio, etc;
-intervención de los laicos como tales en la liturgia;
-introducción de los « misterios luminosos » en el Rosario, destruyendo de este modo todo su equilibrio simbólico;
-supresión del signo de la cruz y la utilización de simbología masónica en la construcción de nuevas iglesias (catedral de Evry, San Giovanni Rotondo…);
-Institución de un nuevo Derecho canónico para tener en cuenta todas las novedades aparecidas en el Concilio y ulteriormente;
-Desaparición del limbo por Benedicto XVI;
-Desaparición de la necesidad de confesar a Jesucristo verdadero Dios y verdadero hombre para salvarse, pretendiendo que los judíos pueden salvarse en su religión;etc…
Entonces, esta « Iglesia » conciliar, es la verdadera Iglesia católica o una usurpadora?
Ahora bien, el sabio teólogo Monseñor Fellay tiene el espíritu tan obscurecido, que ya ni siquiera es capaz de recibir las verdades del catecismo, y quiere de este modo someternos a esta falsa iglesia y a la obediencia que se le debe solamente a la Iglesia católica!
De aquí concluimos que:
Para obedecer a la Iglesia católica debemos desobedecer a Monseñor Fellay
Epílogo:
Desde que esta posición fue tomada por Monseñor Fellay, dos escuelas se encuentran ahora en la Tradición:
-La primera, como acabamos de verlo, pretende que “siempre ha habido errores en la Iglesia”. El término “en la Iglesia” debe ser comprendido como “en la cabeza de la Iglesia”;
-La segunda pretende que la (pseudo) “Iglesia” está en el error desde el Vaticano II.
Esta última es la más conforme con la doctrina católica.
Jean-Christian Bernard
jchristian.bernard@gmail.com
*1 En los albores de su pontificado, el Papa Juan XXIII, como todos los Papas que le precedieron, prestó, de acuerdo a la exigencia del ritual, el siguiente juramento: «Prometo no disminuir ni cambiar lo que he recibido por mis venerados predecesores. Como su fiel discípulo y sucesor, me comprometo a no admitir ninguna novedad, sino al contrario, a venerar con fervor y conservar con todas mis fuerzas el depósito que me ha sido confiado. Por lo tanto, ya se trate de nosotros o de algún otro, sometemos al anatema más severo a quienquiera tenga la presunción de introducir una novedad que sea opuesta a esta tradición evangélica o a la integridad de la Fe y de la religión católica. «
Courrier de Tychique 21 Junio 2012
En cambio el Papa Benedicto 16 omitió el juramento papal, al menos no pasará a la historia como un Papa perjuro…
¿Y Msr. Fellay, tiene algún juramento o promesa a los que está faltando?
Traducción vista en Non Possumus
