ANÁLISIS DE LA DECLARACIÓN DOCTRINAL DADA POR MONS. FELLAY A ROMA (15 DE ABRIL 2012) (I)

ANÁLISIS DE LA DECLARACIÓN DOCTRINAL (I)

Fuente:

http://catholique-refractaire.blogspot.fr/2012/06/analyse-de-la-declaration-doctrinale-i.html

«Toda la Tradición de la fe católica debe ser el criterio y la guía de comprensión de las enseñanzas del Concilio Vaticano II, el cual, a su vez, ilumina algunos aspectos de la vida y de la doctrina de la Iglesia, presente implícitamente en ella, no formulados todavía. Las afirmaciones del Concilio Vaticano II y del Magisterio Pontificio posterior relativos a la relación entre la Iglesia Católica y las confesiones cristianas no católicas deben ser entendidas a la luz de toda la Tradición.»

Mientras que estaba dando una conferencia en la escuela San José del Carmen, el 5 de junio último, el Padre Pflüger leyó un extracto de la Declaración Doctrinal enviada por Monseñor Fellay a Roma el 15 de abril pasado.

Por primera vez este texto, hasta ahora mantenido bajo el sello del mayor secreto, nos es parcialmente revelado por el Primer Asistente de la FSSPX. Aunque esto es sólo un extracto, él es lo suficientemente significativo como para que lo analicemos.

En este tipo de documento —se trata de una Declaración Doctrinal— cada palabra cuenta.

Sólo un análisis lineal permite abordar en su justa medida el porte de dicho texto, que consta de tres grandes afirmaciones. Las dos primeras contienen principios generales, adaptados a un caso particular en la tercera.

1ª) Toda la Tradición de la fe católica debe ser el criterio y la guía de comprensión de las enseñanzas del Concilio Vaticano II.

Esta primera afirmación está relacionada con la petición muchas veces reiterada de Monseñor Lefebvre: que el Concilio sea leído a la luz de la Tradición.

Estas dos expresiones, ¿son, sin embargo, equivalentes?

En varias ocasiones, el ex Arzobispo de Dakar había precisado el alcance de esta fórmula:

que sean conservados los enunciados conformes a la Tradición,

interpretadas a la luz de esta misma Tradición las fórmulas ambiguas,

y simplemente rechazadas las afirmaciones que le son contrarias.

Tal explicación deja por lo tanto entender claramente que Monseñor Lefebvre no considera cada afirmación del Concilio Vaticano II como una «enseñanza» de la Iglesia.

En efecto, está simplemente prohibido al alma católica rechazar cualquier enseñanza de la Iglesia, incluso expuesta de manera no infalible.

A la inversa, la Declaración admite como «enseñanzas» todos los enunciados del Concilio Vaticano II, quedando sólo alcanzar la «comprensión».

Estos términos no son neutros. Debido a que la enseñanza de la Iglesia no puede ser cuestionada, implican la aceptación global de las afirmaciones conciliares, quedando por descubrir el significado para tener una justa comprensión.

La adición de la red de lectura avanzada —toda la Tradición de la fe católica— no quita nada a este reconocimiento, fundamental para la Roma actual, y fundamentalmente nuevo en la boca de los representantes oficiales de la Fraternidad San Pío X: las afirmaciones del Concilio Vaticano II, tomadas globalmente, son «enseñanzas» de la Iglesia.

Este nuevo posicionamiento de la Fraternidad San Pío X no ha escapado a los interlocutores romanos de Monseñor Fellay, quienes han destacado el cambio neto de tono de la Fraternidad respecto del Concilio.

Expresaron su alegría, mientras que sólo podían llorar los que, en conciencia, no pueden admitir un tal cambio de actitud doctrinal.

Pero lo peor está por venir.

La Declaración doctrinal citada por el Padre Pflüger añade: el cual [el Concilio] a su vez ilumina algunos aspectos de la vida y de la doctrina de la Iglesia, presente implícitamente en ella, no formulados todavía.

Vamos a ver mañana las consecuencias de semejante fórmula, y su carácter profundamente inaceptable.

Continuará…