RECONSTRUCCIÓN DEL DIÁLOGO
DEL MIÉRCOLES 13 DE JUNIO
ROMA…. 17 HORAS….
Conforme a versiones llegadas tanto del Vaticano como de la FSSPX, el meollo del diálogo, mantenido el miércoles 13 de junio entre las 17 y las 19:30 horas en Roma, se puede reconstruir de esta manera.
Si la versión no responde a la realidad, es porque la misma es peor aún…
He aquí los datos:
Cardenal Levada: Pienso que las explicaciones y precisiones al Preámbulo Doctrinal son más que satisfactorias.
Monseñor Guido Pozzo: Temíamos mucho otras respuestas, porque notamos un creciente endurecimiento en la Fraternidad.
Monseñor Fellay: Yo constato lo mismo. Hay mucha gente que no conoce el Concilio real. Nosotros hemos visto en las discusiones doctrinales que muchas cosas que hemos condenado en el pasado como pertenecientes al Concilio, no son de hecho del Concilio, sino del común entendimiento de éste.
Monseñor Ladaria Ferrer: Usted sabe que el Santo Padre dice que el Concilio debe ser reubicado en la gran Tradición de la Iglesia.
Monseñor Fellay: ¡Sí! Son declaraciones con las cuales estamos absolutamente de acuerdo.
Monseñor Guido Pozzo: Entrando en detalles, usted habrá destacado que el Concilio presenta una libertad religiosa de hecho muy limitada. Le confirmamos ahora que afirmar el derecho al error o que se puede escoger una religión es un grave error.
Cardenal Levada: Bueno, hablemos ahora un poco sobre la situación actual de la Fraternidad.
Monseñor Fellay: Lo que puedo decir como resumen, es lo mismo que escribí a mis otros tres colegas: en la Fraternidad se va en camino de convertir los errores del Concilio en superherejías…
Monseñor Ladaria Ferrer: ¡No perdamos el sentido de la Iglesia!, que era tan fuerte en vuestro venerable fundador…
Monseñor Fellay: Por eso los interrogué, e interrogo a cada miembro de la Fraternidad, de si creen todavía que la Iglesia visible, cuya sede está en Roma, es realmente la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo. No admito la identificación que se hace entre Iglesia Oficial e Iglesia Modernista…
Monseñor Guido Pozzo: Lo importantes es que el Santo Padre quiere reconocer a vuestra sociedad. Hay problemas terriblemente importantes en la Iglesia de hoy que deben ser abordados; debemos dejar de lado los problemas secundarios y hacer frente a los grandes problemas. Roma necesita de la Fraternidad.
Monseñor Ladaria Ferrer: Debemos ser consientes de que la Iglesia no puede ser reducida al Concilio; es una realidad mucho más grande. Por lo tanto, debemos esforzarnos por resolver los problemas de mayor alcance.
Monseñor Fellay: Pienso, estoy convencido de que estamos llamados a ayudar a hacer llegar a los demás el tesoro de la Tradición que hemos tenido la gracia de preservar. Pero, mis hermanos de la Fraternidad, basados en sus temores sobre las decepciones pasadas en las tratativas con Roma, piensan que ustedes utilizan esta oferta como una trampa. No se dan cuenta de que se nos está pidiendo que vengamos a trabajar al igual que todos los santos reformadores.
Ahora bien, si tenemos la suficiente libertad para actuar, de vivir y de crecer, estamos dispuestos a colaborar con Roma. Pero esto se debe hacer en condiciones tales que nos garanticen la suficiente protección.
Cardenal Levada: Justamente de eso debemos hablar ahora. He aquí el borrador del documento por el cual el Santo Padre propone una Prelatura Personal como el instrumento más adecuado para el eventual reconocimiento canónico de la Fraternidad.
Monseñor Fellay: Necesito un tiempo razonable para estudiarlo antes de dar a conocer mi respuesta…
Monseñor Ladaria Ferrer: Por supuesto. Pero sepa que el Santo Padre realmente quiere este reconocimiento canónico, no os propone una trampa.
Monseñor Guido Pozzo: En cuanto a la situación de los otros tres obispos de la Fraternidad, como ya se dijo, se tratará de forma separada e individual.
Monseñor Fellay: Estoy en condiciones de decir que si mis hermanos en el episcopado ven que la propuesta romana contiene una verdadera oportunidad para la sociedad, para restaurar todas las cosas en Cristo, a pesar de todos los problemas que siguen existiendo en la Iglesia de hoy, serán capaces de reajustar su juicio… al menos dos de ellos…
Cardenal Levada: Confiemos en que sabrán tener un espíritu eclesial y un sentir con el Vicario de Cristo que los llama y acoge.
Monseñor Fellay: ¿Y si no aceptan? Es más, si ellos se van y me dejan solo, ¿qué pasará? No puedo quedar como único obispo para la Prelatura… ¿Quién garantizaría la continuidad de la obra, si me pasa algo, si llego a morir…?
Monseñor Ladaria Ferrer: No estamos solos en trabajar para la defensa de la fe… El Santo Padre está con nosotros… Es su misión…
Monseñor Fellay: ¿Qué significa esto, concretamente?
Cardenal Levada: Monseñor, esto implica la posibilidad real de que el Papa nombre otro obispo para la Prelatura, para que se solidifique este acuerdo…
Monseñor Guido Pozzo: Comprenda, Monseñor, el nuevo obispo sería un mensaje para los descontentos del movimiento tradicional; probaría que el Papa es sincero; de que él se queda con Roma y con la Fraternidad, y sólo los descontentos son marginales…
Monseñor Fellay: ¿Quién sería ese nuevo obispo? ¿Sería miembro de la Prelatura?
Cardenal Levada: ¡Claro! Ya hemos pensado en la persona indicada. El candidato favorito sería el Padre Franz Schmidberger, Superior del Distrito de Alemania de la Fraternidad.
Monseñor Guido Pozzo: Pensamos que él es alguien que ninguno de los descontentos puede criticar u objetar «per se», ya que era el Superior General en 1988, cuando los otros obispos fueron consagrados por el arzobispo Lefebvre.
Monseñor Fellay: ¿Quién lo consagraría?
Monseñor Ladaria Ferrer: Como no somos los únicos en trabajar en la defensa de la fe…, y para demostrar más claramente que esto no es una trampa, sino el inicio de una verdadera restauración y de la unificación de todas la fuerzas conservadoras de la Iglesia, la consagración será hecha por el mismo Santo Padre en persona, asistido por usted y por Monseñor Fernando Rifán.

