EL TESTIMONIO DE NUESTRA ESPERANZA: P. ANTONIO VAN RIXTEL CAPÍTULO XI

DISTINCIONES ENTRE LA IGLESIA E ISRAEL

Introducción:

De lo expuesto en el capítulo anterior se desprende, que la función de la Iglesia como instrumento de congregación, y el lugar que ocupa como Esposa de Cristo, es enteramente “sui generis”. El misterio de la Iglesia se realiza en el tiempo que transcurre entre la ruina de la antigua Sinagoga y la Restauración de Israel.

Cuando Cristo instauro Su Iglesia, quedo en suspenso el pacto divino para con Israel. Empezó una nueva fase en la realización del plan divino, con respecto a la salvación del mundo; una nueva fase con nuevas disposiciones, nuevas leyes, nuevas promesas y nuevas esperanzas.

La Antigua Alianza empero, no fue anulada ni cambiada, sino que queda en suspenso mientras se desarrolla algo totalmente distinto. Una vez realizada la congregación de la Esposa, “saldrá el Libertador de Sion, que desterrará de Jacob la impiedad; y este será por mi parte el pacto con ellos, cuando hubiere quitado sus pecados” (Rom. 11, 26)

Articulo 1º: Enseñanzas del Antiguo Testamento

Innumerables lugares de los libros del Antiguo Testamento anuncian esta verdad. Ya moisés profetizo, que el pueblo judío perdería su independencia política, que seria expulsado del país de sus padres, que Dios les dispersaría por todo el orbe, que no encontrarían tranquilidad entre las naciones extrañas, sino que andarían por el mundo con terror, tristezas y melancolías; pues, a causa de su ceguera e impiedad, seria echado de la casa de Dios (Deut. 28 47-68). Estas profecías de Moisés son retomadas y especificadas po los profetas posteriores muy especialmente por Daniel. (Ver: Dan. 9, 25 y 27)

Asimismo, hay otras tantas profecías en el Antiguo Testamento, que anuncian que esta ruina de Israel no durara para siempre. “Y aún con todo esto, estando ellos en tierra de sus enemigos, yo no los desechare, ni los abominare para destruir, invalidando mi pacto con ellos: porque Yo Jehová, soy su Dios. Antes me acorde de ellos por el pacto antiguo, cuando los asaque de la tierra de Egipto a los ojos de as gentes para ser su Dios. Yo Jehová”(Lev. 26,44; Deut. 4,30-31;30,1-6; II Sam 7,10; Amós 9,11 y 15; Is 27,12 13; Jer 16,14-16ac 10,6-10; Mal 3,10-20; Etc, etc)

Será esta una restauración permanente: “si hubieras sido arrogado hasta el cabo de los cielos, de allí te recogerá Jehová tu Dios, y de allí te tornara (Deut. 30, 3-5) y “los plantare sobre su tierra Jehová tu Dios”(Amós 9, 15) y “habitaran seguramente”(Ez 34,28); “y todas las naciones fluirán hacía Israel” (Lc 49, 18-23; Mic. 4, 1-2; Zac 8, 20-23).

E igualmente anuncio el Antiguo Testamento, que durante el tiempo que transcurría entre el rechazo de Isarel y su restauración, tendría lugar la admisión de otro pueblo elegido por Dios: “Yo (Dios) esconderé de ellos (los judíos) mi rostro, y consideraré su postrimerías, por que es raza perversa e hijos infieles. Me provocaron con aquel que no era Dios, y me irritaron con sus ídolos. Yo también los provocaré con aquel que no es mi pueblo, con gente necia los irritaré” (Deut 32, 20 y 21); así que “me buscaran los que antes no preguntaban por Mi: y hallóronme los que no me buscaron”. Será esta la respuesta de Dios a la incredulidad de su pueblo: Dije: “heme aquí, heme aquí, a una nación que no llevaba mi nombre”(Lc 65,1-2)

Articulo 2º: Enseñanzas del Nuevo Testamento.

A) San Pablo no confunde Israel con la Iglesia.

Este misterio de la elección de un pueblo, que no era su pueblo, misterio que desde el principio de las edades estaba encubierto en Dios (Ef.3, 8; Rom. 9, 25-26) y que en otras generaciones no fue dado a conocer a los hijos de los hombres,(Ef.3,5) se ha realizado en la Iglesia de Cristo.

Esta Iglesia, que se inició cuando el pacto de Jehová con los judiosqued6eo suspenso, terminara cuando Israel sea otra vez restaurada para siempre. Tiene su propio lugar, su propio carácter, su propio fin, y no se la debe confundir con Israel.

Esta confusión es un error muy grande, y creemos que principalmente tiene su origen en una mala inteligencia de los argumentos que San Pablo expone en sus Epístolas. El Apóstol no confunde a Israel con la Iglesia cuando dice: «No todos los que son de Israel son israelitas» (Rom.9, 6-9); ni tampoco confunde la Iglesia con Israel cuando nos llama «hijos de Abrahán por la fe». Sólo afirma en este lugar la fundamental importancia de la fe para que permanezcamos firmes. Por lo demás, no hay ningún Ap6stol que, de modo tan fundamental, haya desarrollado la doctrina de la Iglesia como cuerpo y esposa de Cristo, según lo expuesto en el capitulo anterior.

B) Enseñanzas de los actos de los Apóstoles.

Esto. Sin lugar a dudas, fue confirmado por los mismos Apóstoles y los Ancianos, cuando se reunieron en el primer concilio de Jerusalén justamente para considerar esta misma cuestión acerca de la relación entre la antigua Sinagoga y la Iglesia. Entonces el Espíritu Santo dirigió el pensamiento de Santiago a la profecía de Amos que en los caps.8 y 9 anuncia que los judíos, no serán reunidos ni establecidos en su herencia prometida, ni re edificado el tabernáculo de David, que esta caído o, hasta que no hayan sido zarandeados entre todas las gentes.

Santiago, recapitulando los argumentos del Concilio, concluye: «Hermanos, escuchadme: Simón os ha manifestado de que manera ha comenzado Dios, desde el principio, a mirar favorablemente a los gentiles, escogiendo entre ellos un pueblo consagrado a su nombre«. Durante este tiempo que Dios visita a los gentiles, se realiza el zarandeo de Israel, que ahora esta en ruinas. «Después de estas cosas Yo volveré y redificaré el Tabernáculo de David, que fue arruinado, y restaurare sus ruinas y lo levantare». Y ¿para que?:»para que busque al Señor el resto de los hombres, esto es, todas las naciones sobre las cuales es llamado Mi Nombre, dice el Señor que hace conocer estas cosas desde el siglo».

De esto se desprende con claridad, que la misión de la Iglesia abarca el tiempo que transcurre entre la ruina y la restauración de Israel. Cumplida su misión, es decir, habiendo si de congregado un pueblo consagrado al nombre de Cristo, será redificado el tabernáculo de David, a fin de que, por la realización del Reine Mesiánico, busquen al Señor todas las demás naciones. La conversión de todas las naciones no es, pues, la tarea de la Iglesia en la presente edad.

C) Carta a los Hebreos.

San Pablo explica profundamente, en su carta a los Hebreos, esta distinción entre la Sinagoga, cuyo fundador fue Moisés, el siervo de la casa de Dios, y la Iglesia, cuyo Apóstol y Sumo Sacerdote es Jesucristo, Hijo en la casa de Dios (Heb.3, 5-6).El abrogó la Ley dada por Moisés, pues la Ley nada perfeccionó; y nos introdujo en una esperanza mejor, por medio de la cual nos acercamos a Dios (Heb.7, 19).

Así que Jesucristo ha obtenido tanto mejor ministerio, cuanto que es también mediador de mejor pacto, establecido sobre mejores promesas (Heb.8,6).»Porque si la sangre de muchos machos cabríos y de toros… santifican para la pureza de la carne, tanto mas la sangre de Cristo,-que por el Espíritu eterno se ofreció a si mismo sin macula a Dios,- purificara nuestra conciencia de obras muertas, para servir al Dios viviente». Y por esto Él es mediador de un nuevo pacto para los que han sido llamados a la promesa de la herencia eterna (Heb.9, 13-15).

Habiendo sellado este pacto nuevo con su Muerte de Cruz, anulando el pecado de muchos, aparecerá otra vez para salvación de los que le aguardan (Heb.9,27-28). Y asi es, que los grandes testigos del antiguo pacto no alcanzaron la promesa de Dios que había revisto algo mejor para nosotros, a fin de que ellos no fuesen perfeccionado sin nosotros (Heb.11,39-40): Porque nosotros no hemos llegado al Monte Sinaí donde aun temblaba Moisés de tan horrendo espectáculo, sino al monte Sión, a la ciudad de Dios, a la Jerusalén celestial, y a la festiva convocación de la Iglesia de los primogénitos que están inscriptos en los cielos; a Jesús mediador de un nuevo pacto, cuya sangre clama para algo major que la de Abel (Heb.12,18-24).

D) Carta a los Romanos

Y esta distinci6n entre Israel y la Iglesia es confirmada por San Pablo de un modo terminante en su Epístola a los Romanos, cuando dice:» así como una mujer casada queda libre cuando el marido muere, así también vosotros, hermanos míos, fuisteis muertos a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis unidos a otro, a saber, al que fue levantado de entre los muertos, a fin de que llevemos fruto para D1os (Rom.7,1-6).

En la misma carta (caps.9.10.11) San Pablo explica:

1) Que los judíos, desde el día de Abrahán, eran el pueblo elegido de Dios. Lo eran por la gratuita misericordia de Dios.Los gentiles no lo eran en aquel tiempo. Pues Dios elige a quien quiere.

2) Sin embargo, la palabra de Dios contenía muchas profecías que avisaban a los judíos que no atribuyeran a sus propios méritos lo que habían recibido por pura misericordia, ya que ello hab1a de conduc1rles a la ruina. Con duras amenazas les fue anunciado que serían echados dela casa de Dios y arrojados fuera como una prostituta, por su infidelidad e ingratitud; mientras otro pueblo ocuparía su lugar.

3) A causa de su ceguera levantaron en alto al Mesías, atrayendo entonces sobre ellos mismos la ruina anunciada. Los gentiles fueron llamados entonces a ser el pueblo de Dios. Por gratuita misericordia son injertados en lugar de los judíos, que andan dispersados por todo el mundo.

4) Pero también los gentiles corren el peligro de atribuirse a merito propio la gratuita misericordia de Dios. En muchas amonestación les fue anunciado que serán rechazados sino perseveraren en la gracia de Dios; y de muchos textos de la Sagrada Escritura se desprende que la apostasía de las naciones evangelizadas vendrá a ser una triste realidad; así que el tiempo de la gracia terminara para ellos en el terrible castigo de Dios, la justa ira de Dios.

5) Entonces saldrá el Libertador de Sión, y Dios acogerá nuevamente a Israel. Pues, aunque Israel ahora es un enemigo del Evangelio por ocasión de nosotros, con respecto alaelecci6n, sigue siendo muy amado de Dios por causa de sus Padres.

Articulo 3º: El Pacto con Israel y los tiempos y circunstancia de su realización

Lo expuesto anteriormente se confirma de manera hermosa, si estudiamos el desarrollo del pacto de Jehová con Israel, y el tiempo y las circunstancias de su realización.

A) Desarrollo del pacto con Israel.

A Noé, Jehová aseguró la persistencia de la tierra y sus criaturas. La tierra sería, pues, el teatro donde se realizarla el decreto de la Redención de la humanidad y del mundo (Gen.9, 8-17).

En su pacto con Abraham, Jehová prometió a Él y a su descendencia la eterna posesión de la tierra de Canaán, desde el río de Egipto hasta el Éufrates. De este modo, Canaán vino a ocupar el lugar central en el teatro de la Redención (Gen.12, 1-4).

En su pacto con Isaac, el heredero, Jehová le prometió una descendencia eterna, la cual recibiría el país de Canaán en eterna herencia. Con este pacto Israel vino a ser el pueblo mediante el cual Jehová realizará su promesa de Redención divina (Gen.17, 19-21).

En su pacto con Jacob Jehová revelo el carácter del poder de este pueblo, a saber: de principado y señorío. Ellos serian los príncipes de Dios con respecto a la realización de la promesa del Reino (Gen.28, 13-15; 25, 33: 27, 26-29).

En su pacto con Moisés y los hijos de Israel en el Sinaí, Dios confirmó los pactos anteriores. Israel seria su posesión predilecta entre todos los pueblos de la tierra; y como tal le dio su propia constitución: la de una teocracia. Así Israel vino a ser un sacerdocio real, un pueblo santo bajo el gobierno de Jehová (Ex.20; 30,10).

En su pacto con David, Jehová revelo y aseguró que su trono seria un trono eterno; y que uno de sus descendientes, desde ese trono, reinaría eternamente (I Crónicas 17,6-14).

En la Nueva Alianza hecha con nuestro Señor Jesucristo, nos fue revelado que Él era el descendiente prometido a David, destinado a recibir el trono de su padre y a reinar en la casa de Jacob eternamente (Isaías 7,14; Mat.1, 21-23).En este descendiente se realizaron todas las profecías que anunciaban el trato duro y el rechazo que había de recibir de parte de su pueblo. A causa de su muerte de Cruz a manos de su propio pueblo, desatándose la ruina sobre Israel.

En el Cristo inmolado esclarecióse aquel misterio que estaba encubierto desde el principio de las edades: el misterio de la Iglesia. En ella Dios, ahora, «en esta ultima hora», congrega un pueblo, que no era su pueblo, la Esposa de su Hijo, Esposa «llamada de fuera, para reinar con Él. Cuando el numero de los «llamados de fuera” sea completo, entonces el Libertador de Sion tomara a sí mismo su Esposa, y desterrando la impiedad de la casa de Jacob, tendrá efecto la alianza prometida (Rom.11).Cristo con su Esposa se sentara en el Trono de David, para reinar sobre las doce tribus de la Israel restaurada. El imperio de este Reino Mesiánico abarcara a todas las naciones

B) Circunstancias y tiempo de la realización del pacto.

Este glorioso acontecimiento se realizara:

1º) Desde el momento en que la Casa de Jacob reconozca y confiese sus propios crímenes y los de sus padres (Lev.26,40-45; Os.5,15 y 6,1-3; 14 completo; Zac.12,3-14; 13,4).

2º) Cuando busquen al Señor, su Dios, con todo su corazón, cuando hayan pasado por todas las tribulaciones que les fueron predichas. Esto sucederá, según las profecías, al fin de la presente edad. (Deut.4, 29- 32; Dan.12, 1; Amós 9,1-15; Hechos 15,15-17; Miq.4,1-7; Sof.3,9-20; Dan.7,13-27; Luc.1,32-33).

3º) En el tiempo de la primera Resurrecci6n, la de entre los muertos, y de la transformación de los justos vivientes (ls.25, 7-8; 10, 20- 21; Dan 12, 2).

4º) Cuando el misterio de Dios para con la Iglesia, Esposa del Cordero, se haya consumado (Luc.21, 20-24; Hech. 15,15-17; Rom. 11,22- 27).

5º) Cuando sobrevenga el tiempo sin ley, y el Señor se prepare a castigar la tierra, y a matar con el soplo de su boca al Anticristo (el hombre sin ley, el inicuo), y a realizar el Reino Mesiánico que abarcara a todas las naciones (los caps. 11; 12;24;25;26;35 en comparación con 34; 65, 17-24; 66,10-24; Mal.3,1-4).

6º) Cuando se inicie el tiempo del juicio sobre los pueblos cristianos y el Señor tome venganza sobre sus enemigos, acabando con ellos (Deut.32,35-43;ls.34;Jer.30,7-11; 46, 27-28; Ex.36;37; 38; 39; Joel 3,9-21; Abdías 1,15-21; Zac.14).

7º) En el tiempo en que la justicia, la verdad, la ley y el mandamiento hayan desaparecido de la tierra y la apostasía llegue a su colmo (ls.59,14 21 en comparaci6n con elcap.60).

8º) En el tiempo en que se desate sobre Babilonia el ultimo juicio y castigo (ls.17, 7; Jer.50, 4-5).

9º) En el día en que el Señor castigue a Satanás, llamado «Leviatán», «serpiente tortuosa” y el «dragón que esta en el mar» (ls.27).

Conclusión:

Son estas, pues, las circunstancias, los tiempos y el momento que el Padre tiene reservados en su poder para restituir el Reino a Israel (Hech.1, 6-7).

Y luego de realizada esta Restauración, nunca mas conocerá Israel la miseria y la opresión, sino que vivirá para siempre en la tierra de sus padres, bajo el gobierno de su Gran Rey-Mesías, que con la Iglesia, su Esposa, reinara sobre ellos

Articulo 4º: La Iglesia realización Del misterio anunciado.

La Iglesia resulta, por lo tanto, la realización de aquel misterio que había de manifestarse entre el rechazo y la restauración de Israel, entre la primera y la segunda Venida de Cristo. Un misterio tan enigmático para los profetas, que les llevaba a inquirir diligentemente, a escudriñar lo que el Espíritu quería significar cuando vaticinaba las aflicciones que habían de sobrevenir a Cristo (I Ped.1, 10-12).

Ellos podían entender la gloria del Reino que había de venir con la Restauración de Israel, que ellos profetizaban; pero no podían penetrar en este misterio de la Iglesia que había de acontecer antes, y que estaba encubierto desde el principia de las edades; misterio en el cual estaban interesados los ángeles. No entendían el misterio de un Mesías, que habrá de sufrir y morir y conquistar para Su Nombre un pueblo, que no era su pueblo (Ef.3, 3-6; Col.1, 24-27; Heb.2, 14-18).

Tampoco entendían cómo el Mesías, derribando la pared entre los judíos y los gentiles, dirimiría en Su Carne las enemistades y la ley de los mandamientos, para edificar con todos los elegidos, judíos y gentiles que creen en Su nombre, «un nuevo hombre», es decir, un cuerpo místico (Ef.2,10 y 4,12).

La Iglesia representa, pues, la realización de un misterio completamente distinto de la Sinagoga, un nuevo estado de Salvación, la ultima la fase en la Redención del mundo.

Articulo 5º: Cotejo entre Israel y la Iglesia

Para hacer resaltar todavía mas la distancia entre Israel y la Iglesia, confirmando así nuestra tesis acerca del lugar propio que la Iglesia ocupa en el plan de Dios, ofreceremos aquí, un breve cotejo sobre los nombres, dones y promesas que las Escrituras otorgan a cada cual.

 

 

El Pueblo judío                                                                                                   La Iglesia

 

Nombres

 

 

1ºPueblo de Dios(Deut 7,6 y 21,8)

1)Esposa del Cordero(Juan 3,29; Apoc 19,7; II Cor 11, 2; Ef. 5,27)

2ºHijos de Abraham o hijos de Israel (Juan 8,33)

2) El Cuerpo de Cristo, Miembro de su Cuerpo (Ef 4,1-7 y 5,30).

3ºSiervo de Dios (Is 41,9)

3)Hijos de Dios (Juan 1,12)

4ºHermanos del Mesías y amigo del Esposo (Juan 3,29)

4)Señora del gran Rey (S.44,10)

5ºConvidados a la bodas del Rey… (Mt22)

5)Esposa del Rey (Apoc 19,6-8)

 

Dones otorgados

 

1ºBautismo bajo Moisés, en la nube y en el mar (I Cor 10,2).Circuncisión (Gen 17,10) Bautismo de Juan (Mat 3,5; Hech. 13,24)

1)Bautismo en el Espíritu Santo (Hech 1,5; juan 3,5; Gal 3, 14)

2ºMana del cielo (Ex 16,4-5; Juan 6,31)

2)Cuerpo- Carne del Hijo del hombre (Juan 6, 32-51; I Cor 11,23-26)

3º Agua de la Roca (Ex 17,6; I Cor 10,4)

3) Sangre del Hijo del hombre (Apoc 1,5 Heb 12,24; I Ped 1,2)

4ºLey con clausulas que de por si son:
a)Pesadas y Molestas (Rom 3);
b)Figuras y ejemplos de algo mejor (Heb 10,1-18)

4)Ley del Amor según el ejemplo de Jesús que da: A) Paz y Gozo (Juan 13; Gal 5,22;);
B)Sustancia de todos los tesoros (Heb 10,1-18)

5ºEl templo de Dios en medio de ellos (I Reyes 6; Ez 40)

5)La Iglesia en el templo del Dios vivo (Ef 2,20-22; II Cor 6,16; I Cor 3,16-17)

6º Tenían muchas cosas buenas (Heb 9)

6)Tenemos a Cristo y en Él, todo (Heb 9; I Cor 3,21-23)

 

 

Promesas

 

 

1ºLa tierra de Canaán desde el río Éufrates hasta el mar occidental (Deut 11,24)

1)El reino de los Cielos (Luc 22,28-30) y la Jerusalén Celestial (Heb 12,22-24)

2ºDe estar alrededor del trono de David(S.88,36-38; II Crónicas 7; Apoc 7)

2)De estar sentada en el trono de Cristo (Apoc 3,21; Mat. 19,28)

3ºBajo el Cetro de David como súbditos (S. 18; Luc 1,32-33; Mat 19,28;Gen 49,10)

3)De Reinar con Cristo como Reyes (Dan 7,27; Apoc 5,11; I Ped 2)

4ºEl Principado entre todos los pueblos (Hech 15,16-17; Zac. 8,20-23;Is 2,2-3)

4)El Reinado sobre los Judíos, gentiles y ángeles (I Cor. 6,2-3;Mat 19,28;Dan 7,27)

   

5ºHerederos y pueblo de Dios bajo el Reinado de Cristo (Gen 21,10;Rom 9,10-13 y 11-26)

5)Herederos de Dios, coherederos y “correinantes” con Cristo (Rom 8,17; Apoc 20,4)

6ªCongregación de entre las naciones, y reunión en la tierra prometida (Deut 30,3-4;Is 11,11)

6)La primera resurrección y la transformación y arrebato al encuentro del Señor en los aires (I Tés 4, 15-18)

7ºDe ver al Salvador en las nubes llegando como Rey, y pertenecerle como su pueblo(Rom 11,25-28; Zac 13,7-9; Jer 31,9-33; Heb 8,10)

7)De ser semejantes a Cristo en su gloria, estar con Él como su esposa por toda la eternidad (Col 3,4; Apoc 19,7-8)

Resulta, pues, que la Iglesia como cuerpo y Esposa de Cristo constituye la mayor maravilla y la más excelente gracia que existe:

Nada la iguala, ni nada la equivale.