ENTRE LOS DOS SÍ HAY RUPTURA
La Revista Oficial del Distrito de América del Sur de la FSSPX, Iesus Christus Nº 136, pretende probar que NO hay ruptura entre el actual Superior de la FSSPX, Monseñor Bernard Fellay, y el Fundador, Monseñor Marcel Lefebvre (página 23).
El mismo ejemplar, sin embargo, nos proporciona la prueba de que SÍ existe dicho quiebre. Consideremos algunos textos.
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En la página 14 del Iesus Christus Nº 136, se cita el Mensaje de Nuestra Señora de la Salette:
Roma perderá la fe y se volverá la sede del anticristo (…) Luchen, hijos de la luz, ustedes, los pocos que ven; porque viene el tiempo de los tiempos, el fin de los fines. La Iglesia será eclipsada, el mundo estará desolado.
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Recordemos ahora las palabras de Monseñor Marcel Lefebvre con ocasión del Retiro Sacerdotal del 4 de septiembre de 1987 (Le Sel de la Terre N° 31, páginas 193-207):
Roma ha perdido la fe, mis queridos amigos. Roma está en apostasía. Estas no son simples palabras, no son palabras vacías lo que digo. Es la verdad. Roma está en apostasía. Ya no podemos tener confianza en esa gente, han salido de la iglesia, salen de la Iglesia, salen de la Iglesia. Es cierto, cierto, cierto.
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La Homilía del día de las Consagraciones Episcopales, el 30 de junio de 1988, también es evocada en la revista Iesus Christus 136, página 22, pero de manera tal que se la desvirtúa. Más abajo ponemos las palabras de los tergiversadores que pretender ser fieles al Fundador. Por ahora va el texto, con el contexto:
Saben bien, queridos hermanos, como León XIII, en una visión profética que tuvo, dijo que un día la Sede de Pedro sería la sede de la iniquidad. Lo dijo en uno de sus exorcismos, en el «exorcismo de León XIII». ¿Es hoy? ¿Mañana? No sé. En todo caso ha sido anunciado. La iniquidad puede ser sencillamente el error. El error es una iniquidad: no profesar ya la Fe de siempre, no profesar ya la Fe católica, es un grave error; ¡si hay una gran iniquidad, es precisamente esa!
(…)
No solamente el Papa León XIII ha profetizado estas cosas, sino Nuestra Señora. Últimamente, el sacerdote que está encargado del Priorato de Bogotá en Colombia, me ha traído un libro que versa sobre las apariciones de Nuestra Señora del Buen Suceso, que tiene una iglesia, una gran iglesia en Ecuador, en Quito, capital del Ecuador. Estas apariciones a una religiosa, tuvieron lugar en un convento de Quito poco tiempo después del Concilio de Trento, hace pues varios siglos como ustedes ven. Todo esto fue consignado, habiéndose reconocido esta aparición por Roma y por las autoridades eclesiásticas, ya que se construyó una magnífica iglesia para la Virgen, de la que además los historiadores afirman que el rostro de la Virgen había sido terminado milagrosamente: se encontraba el escultor modelando el rostro de la Virgen, cuando se encontró con dicho rostro terminado milagrosamente. Esta Virgen milagrosa es honrada allí con mucha devoción por los fieles del Ecuador y profetizó para el siglo XX. Dijo a esta religiosa claramente: «Durante el siglo XIX y la mayor parte del siglo XX, los errores se propagarán cada vez con más fuerza en la Santa Iglesia, y llevarán a la Iglesia a una situación de catástrofe total, ¡de catástrofe! Las costumbres se corromperán y la Fe desaparecerá». Nuestra impresión es que no podemos dejar de constatarlo.
Pido disculpas por continuar el relato de esta aparición, pero en ella se habla de un prelado que se opondrá totalmente a esta ola de apostasía y de impiedad y preservará el sacerdocio preparando buenos sacerdotes. Hagan ustedes la aplicación si quieren, yo no quiero hacerlo. Yo mismo me he sentido estupefacto leyendo estas líneas, no puedo negarlo. Está inscrito, impreso, consignado en los archivos de esta aparición.
Además ustedes conocen las apariciones de la Salette, donde Nuestra Señora dijo que Roma perderá la Fe, que habrá un eclipse en Roma; eclipse, adviertan lo que eso puede significar viniendo de parte de la Santísima Virgen.
Y finalmente el secreto de Fátima, más cercano a nosotros. Sin duda que el tercer secreto de Fátima debía hacer alusión a estas tinieblas que han invadido Roma, estas tinieblas que invaden el mundo desde el Concilio. Es por eso sin duda que el Papa Juan XXIII juzgó oportuno no publicar el secreto, puesto que habría sido necesario que tomase ciertas medidas y no se sentía tal vez capaz de cambiar completamente las orientaciones que comenzaba a dar con vistas al Concilio y para el Concilio. Estos son hechos sobre los que, me parece, podemos también apoyarnos.
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Llegamos ahora al Sermón de Monseñor Bernard Fellay, con ocasión de la procesión del voto de Luis XIII, en Saint-Malo, el 15 de agosto de 2008, citado en DICI Nº 181, del 20 septiembre 2008, página 7:
Es interesante recordar que Nuestra Señora, en la Salette, anunció una época terrible para la Iglesia.
¿Y qué dijo la Santísima Virgen en la Salette? Anunció un tiempo terrible para la Iglesia, hasta declarar: «Roma perderá la fe»
Ella afirmó: «La Iglesia será eclipsada. Roma se convertirá en la sede del Anticristo». ¡Palabras muy fuertes! Hay también severos reproches contra el clero.
¿Existe desde entonces una época en que estas cosas se verifiquen de un modo más preciso que la nuestra? Desde la Salette hasta la fecha, ¿no son estos 40 últimos años los que se acercan más a esta descripción?
Palabras fuertes que uno no se atreve a retomar. No nos atrevemos a decir hoy: «Roma ha perdido la fe.»
Decimos que tal o cual cardenal ha perdido la fe, o que este obispo se muestra como no tener fe. Todavía hoy, no nos atrevemos a decir que Roma ha perdido la fe.
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Por último, lo que trae el Iesus Christus 136 sobre el sermón del 30 de junio de 1988, en la página 22:
En el sermón de las consagraciones el 30 de junio de 1988 Monseñor Lefebvre cita esta profecía de La Salette, pero evita reproducir la expresión que Mélanie atribuye a la Santísima Virgen. Se contenta con decir que «la Santísima Virgen anunció que habrá como un eclipse en Roma, un eclipse de la fe». Quizá se nos replique que nadie puede pretender ser más sabio que la Virgen María… Pero toda la cuestión radica precisamente en saber si el Gran Secreto de La Salette tiene origen divino. Mientras el magisterio no pronuncie, cada uno tiene libertad para guiarse según su sabiduría. Y nos parece que la de Monseñor Lefebvre, al menos en el estado actual de cosas, representa una garantía suficiente.
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Resumamos los textos fundamentales que muestran la ruptura:
Roma perderá la fe y se volverá la sede del anticristo (…)
La Iglesia será eclipsada.
Roma ha perdido la fe. Roma está en apostasía.
La Sede de Pedro sería la sede de la iniquidad.
Durante el siglo XIX y la mayor parte del siglo XX, los errores se propagarán cada vez con más fuerza en la Santa Iglesia, y llevarán a la Iglesia a una situación de catástrofe total, ¡de catástrofe! Las costumbres se corromperán y la Fe desaparecerá.
El tercer secreto de Fátima debía hacer alusión a estas tinieblas que han invadido Roma.
No nos atrevemos a decir hoy: «Roma ha perdido la fe.» Decimos que tal o cual cardenal ha perdido la fe, o que este obispo se muestra como no tener fe. Todavía hoy, no nos atrevemos a decir que Roma ha perdido la fe.
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Hasta aquí los dichos, que prueban que en los hechos Monseñor Bernard Fellay y la Nueva Fraternidad se apartan del Fundador, como ya fue reconocido en la Revista Fideliter Nº 189, de mayo-junio de 2009, páginas 64-66.
Padre Juan Carlos Ceriani
