CONFERENCIA DE MONSEÑOR BERNARD FELLAY EN MANILAS
Las Discusiones Doctrinales entre Roma y la Fraternidad: «Girar en círculos»
Rorate Caeli publica el informe sobre la conferencia de Monseñor Bernard Fellay en la Iglesia de Nuestra Señora de las Victorias, Cubao, Quezon City, Metro Manila, el domingo 16 de octubre de 2011:
http://rorate-caeli.blogspot.com/2011/10/you-report-are-sspx-and-vatican-going.html
Rorate Caeli subraya que el informe se basa en las notas tomadas por su corresponsal. No hay grabaciones de audio o video aún disponibles de la conferencia.
Asistí a la Misa Pontifical en la iglesia de la Fraternidad San Pío X en la región metropolitana de Manilas en la mañana del 16 de octubre. La misa fue oficiada por Monseñor Fellay. La iglesia estaba llena a rebosar con la presencia de delegados de la Fraternidad San Pío X de la Legión de María en Filipinas. Esto no quiere decir que la iglesia no esté llena los domingos ordinarios.
Durante la misa, en su sermón Monseñor Fellay habló principalmente sobre la necesidad de confiar en Dios, y en el hecho de que el Señor que hizo el milagro descrito en el Evangelio de este domingo (el perdón de los pecados y la curación de enfermo con parálisis) es el mismo Señor que está en el tabernáculo. No ha perdido nada de su poder, así que tenemos que recurrir a Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento con total confianza.
También contó la siguiente historia de Lourdes, que, según el Obispo tuvo lugar hace unos años: había una chica que estaba muy enferma, y que fue a Lourdes con la esperanza de curarse. Se puso en la fila para ser bendecida con el Santísimo Sacramento, como es la práctica de este santuario. Sin embargo, cuando el sacerdote la bendijo con el Santísimo Sacramento, no pasó nada con ella. A continuación, dirigiéndose al Santísimo Sacramento, que era llevado a otra persona, le dijo: «Se lo diré a tu Madre.» ¡En ese momento, ella fue sanada!
El obispo no omitió hablar de la necesidad de rezar el Rosario y de recurrir a la intercesión de la Bienaventurada Virgen María.
Señaló que la crisis en la Iglesia era tan grande que, humanamente hablando, no puede ser resucitada, y que sólo una intervención divina puede hacerlo.
Después de la Misa Pontifical, el obispo dio una conferencia de una hora (abierta al público) sobre el estado de las relaciones entre el Vaticano y la Fraternidad.
El obispo no tenía ninguna nota, pero su discurso fue destacadamente organizado.
(No menciono aquí las partes del discurso conocidas de la historia de la Fraternidad San Pío X, así como otras cuestiones relativamente menores, también ya repetidas por el obispo. La presentación fue de una hora, llena de información, e inevitablemente este informe no puede contener en detalle todo lo dicho)
Cerca del comienzo de la presentación, describió la situación en la Iglesia hoy en día no como una de las mejores, pero sólo como «algo que parece mejor»; puede haber nuevos movimientos, dijo, pero estos nuevos movimientos son «extraños», y el Camino Neocatecumenal, en particular, es «protestante».
Relató la historia de la relación entre la FSSPX y el Vaticano desde 1987 a nuestros días. Se refirió a la mayoría de los incidentes que ya se conocen, pero algunas de las historias parecían ser nuevas. Por ejemplo, contó que cuando leyó el discurso sobre la hermenéutica de la continuidad del Papa (22 de diciembre de 2005), dijo: «Pensé que nosotros estábamos condenados», porque la Fraternidad San Pío X también piensa que el Vaticano II es una ruptura con el pasado.
También contó (como lo había hecho en ocasiones anteriores), la reunión celebrada en 2005, cuando el cardenal Castrillón Hoyos dijo que no hay problema con la Fraternidad San Pío X, y que se puede dar el reconocimiento canónico. El Papa le dijo que la Fraternidad San Pío X no tiene derecho a invocar un estado de necesidad, ya que él, el Papa, trata de resolver los problemas.
Según Monseñor Fellay, él se dijo para adentro, pero no para afuera: «¡Gracias, Santo Padre!», porque el Papa, diciendo que él está tratando de resolver los problemas de la Iglesia, acababa de admitir que había que hacer algo acerca de los problemas de la Iglesia, que hay problemas en la Iglesia, y que estos problemas no se han terminado, porque el Papa siempre está dispuesto a «resolverlos».
El Papa también dijo que «tal vez» hay un estado de necesidad en Francia y Alemania. Pero Monseñor Fellay quería preguntarle: «¿Pero cómo hacer en los otros países? ¿En Suiza, Bélgica, y por todos lados?»
Monseñor Fellay dijo entonces que el problema con el Vaticano es que él no ve el problema con el Concilio Vaticano II: el Papa, en particular, quiere mantener todas las cosas que vienen del Concilio. El principal problema con la hermenéutica de la continuidad, según Monseñor Fellay, es que para el Vaticano la Iglesia no puede obrar mal, y por lo tanto, ya que la Iglesia ha creado la nueva misa y la Iglesia ha aceptado las enseñanzas del Concilio, estas cosas están en continuidad con lo que la Iglesia hizo y enseñó precedentemente. Por supuesto, la Fraternidad no puede aceptar eso. Monseñor Fellay pregunta: «¿Dónde está la continuidad?»
Monseñor Fellay describe Summorum Pontificum como «un documento interesante», con elementos que son buenos y malos. Por ejemplo, sostiene que la nueva misa y la misa antigua son dos formas del rito mismo, y esto, dice Monseñor Fellay, es «absurdo».
Lo que es importante, sin embargo, es que se restaura la antigua misa y se la hace disponible a todos los sacerdotes y a todos los fieles, y admite que esta Misa nunca fue abrogada.
Monseñor Fellay también describe Ecclesiae Universae como una mezcla de cosas buenas y malas. Entre otras observaciones, señaló que Ecclesiae Universae dice que la Misa Tradicional no puede ser reclamada por aquellos que cuestionan la legitimidad del nuevo rito (y, según Monseñor Fellay, la «legitimidad» puede significar muchas cosas) y esto es «un ataque contra todos nosotros, los tradicionalistas.» (Hay que tener en cuenta que se refiere al Nº 19 de Ecclesiae Universae).
Luego, Monseñor Fellay llega a las discusiones doctrinales. Según él, las conversaciones han demostrado claramente que la doctrina de Roma y la de la FSSPX no están de acuerdo en todos los temas tratados en las entrevistas, tales como la libertad religiosa, el ecumenismo y la colegialidad.
Monseñor Fellay habló luego sobre el Preámbulo doctrinal. Según Monseñor, el Preámbulo no contiene una sola palabra de evaluación sobre las conversaciones doctrinales entre Roma y la FSSPX. En vista de ello, de acuerdo con el obispo, el Preámbulo doctrinal significa que «las cosas vuelven a cero»; él describe las idas y venidas entre Roma y la FSSPX, como «sólo girar en círculos.»
Hacia el final, Monseñor Fellay dijo que «si la Fraternidad no acepta el Preámbulo, Roma puede declararnos cismáticos, aunque Roma no ha hablado realmente de esa manera».
Monseñor Fellay dijo entonces a sus oyentes: «Así pues, estad preparados…» Según él, «todavía no es el fin», pero las cosas pueden llegar a ser muy difíciles. Si hay que pasar por «una nueva tribulación», entonces, «¡Gloria a Dios, gloria a la Santísima Virgen!»
Al mismo tiempo, Monseñor Fellay dijo tener «información» según la cual el Papa podría todavía «darnos un lugar mejor que el que tenemos ahora.» (No fue muy claro sobre lo que quería decir con esto).
