UNA CARICATURA DE UNIDAD: EL FALSO ECUMENISMO
«ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DEL CONCILIO»
PRESENTAMOS HOY LOS ESPECIALES DE RADIO CRISTIANDAD CON EL P. JUAN CARLOS CERIANI DEL MES DE OCTUBRE 2010. EL TEMA VERSA SOBRE EL FALSO ECUMENISMO.
ES UNA INVESTIGACIÓN MUY IMPORTANTE CON LOS DOCUMENTOS QUE DESTRUYEN EL DELIRIO DE LOS MODERNISTAS ACERCA DEL «ECUMENISMO».
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EL FALSO ECUMENISMO 1º PARTE
EL FALSO ECUMENISMO 2º PARTE
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El organismo Romano que reúne a todas las Congregaciones misioneras de la Iglesia publicó en enero de 1974 un artículo del padre Timoteo Mc Carthey, y la Congregación de los Padres del Espíritu Santo lo retomó en su propio boletín.
Con el sugestivo título de «Antes, durante y después del Concilio», el padre Mc Carthey analizó los cambios sufridos por la doctrina en relación a la mediación de Cristo y a la salvación.
En cuanto a Cristo Mediador, el autor nos dice que antes del Concilio, el misionero enseñaba que Jesús fundó una única y verdadera Iglesia, la Católica, en la cual Él está presente como Mediador ante el Padre, y que, por lo tanto, existía una separación radical entre el campo cristiano y las religiones no cristianas.
El padre Mc Carthey nos dice que esta doctrina sufrió un primer cambio puesto que, durante el Concilio, Jesús apareció como llevando a la perfección las otras religiones cristianas e incluso las no cristianas, que contienen auténticos gérmenes del Evangelio.
La Iglesia no carece de vínculos con esas religiones, sino que está en ellas como levadura.
Por lo tanto, la misión no es una competencia, un esfuerzo de substitución, sino una obra de sublimación: toma aquello que hay de verdadero y sano en esas religiones y muestra cómo encontrar su perfección en Cristo.
El articulista nos presenta un segundo cambio doctrinal; en efecto, después del Concilio, la mediación universal de Cristo se mantiene, pero respetando el pluralismo religioso.
Lo que Dios ha revelado en Jesús, una vez y para siempre, es que la decisión crucial referente a lo divino es tomada por el hombre en su relación con la comunidad humana.
Jesús ha proclamado la interconexión entre el amor a Dios y el amor al prójimo, que son indisociables. Es en su relación con la comunidad humana que el hombre se abre a lo divino y comunica con Dios.
Cuando el misionero enseña a los no cristianos a amar a todos los hombres, es entonces que él evangeliza.
Ya podemos vislumbrar las sorprendentes afirmaciones del padre Mc Carthey respecto de la doctrina de la salvación.
El nos dice que, conforme a la doctrina anterior al Concilio, los miembros de la Iglesia tienen todo lo necesario para salvarse; y que la pertenencia a la Iglesia es la única vía normal de salvación.
Por lo tanto, el deber de la Iglesia era predicar a los hombres para que se convirtiesen.
Los no cristianos pueden salvarse si ellos lo son de buena fe; pero su salvación requiere una intervención extraordinaria de Dios en sus vidas.
Esta concepción de la salvación estaba esencialmente centrada en la Iglesia.
Pero llegó el Concilio y durante el mismo la Iglesia ha reconocido el valor salvífico de las otras religiones cristianas, e incluso de las no cristianas.
El Concilio ha declarado que Dios obra a través de ellas y no las desdeña. Ellas son, por lo tanto, legítimas y tienen su lugar en el plan de Dios.
Los no cristianos, aceptando su humanidad, sus vidas y los misterios que los rodean, han aceptado a Cristo, al menos implícitamente.
Los cristianos, habiendo recibido la gracia de conocer explícitamente a Cristo, deben ser signo de que todos los hombres están salvados en Cristo.
Esta concepción de la salvación está centrada en Cristo.
Evidentemente que las cosas no podía quedar aquí y han seguido su rumbo. Después del Concilio se enseña que cada religión tiene su identidad y su autonomía como consecuencia de la absoluta certeza que la fe inspira al creyente.
Cuando un no cristiano hace un acto de fe se encuentra en una relación con Dios que no es menos inmediata que la del cristiano.
El Evangelio no es más que un medio de salvación entre otros.
Esta concepción de la salvación está esencialmente centrada en Dios. La Iglesia, en efecto, se ordena al Reino de Dios, y Jesús se ordena a la obra del Padre; por lo tanto, no es necesario para los no cristianos adherir a la Iglesia para salvarse, si adhieren a Dios.
El objetivo del mensaje cristiano es liberar a los no cristianos en vista de un contacto salvífico con aquello que hay de mejor en cada una de sus tradiciones religiosas.
El misionero debe ayudar a los no cristianos a resolver sus problemas. Lo hará de manera humilde, sincera, respetando sus tradiciones y estando disponible a aprender de ellos respecto de Dios.
Los no cristianos tienen necesidad de ver cómo la vida cristiana se distingue de las otras religiones creando una transfiguración de la consciencia y una nueva visión del hombre, del mundo, de la historia y de Dios.
El padre Mc Carthey no lo dice, pero, por lógica consecuencia, ya hemos llegado a que la salvación está centrada en el hombre.
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CRISTO MEDIADOR |
SALVACIÓN |
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Antes del Concilio |
Cristo presente en la Iglesia fundada por Él: la Católica |
Centrada en la Iglesia Católica. La pertenencia a la única Iglesia es la única vía de salvación. |
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Durante el Concilio |
Las otras religiones cristianas son llevadas a su perfección; e incluso las no cristianas. |
Centrada en Cristo Valor salvífico de las religiones cristianas e incluso de las no cristianas. |
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Después del Concilio |
Pluralismo religioso. Jesús presente en la comunidad humana. Es su relación con ésta que el hombre se abre a Dios. |
Centrada en Dios Identidad y autonomía de cada religión. |
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Ahora |
La Comunidad Humana realiza y santifica al hombre. |
Centrada en el Hombre |
POSICIÓN CATÓLICA HASTA 1960
LOS DOCUMENTOS (49)
PONTIFICADO DE PIO VI
Instrucción LAUDABILEM MAIORUM, del 26 septiembre de 1791, a los Obispos de Francia. Respuestas a las cuestiones sometidas al Papa respecto del clero cismático: casos de bautismos, matrimonios y funerales.
PONTIFICADO DE GREGORIO XVI
Carta HAS AD TE LITTERAS, del 23 mayo de 1840, al Obispo de Chelm, sobre la tendencia cismática de los rutenos unidos, que sostienen que los puntos de divergencia son de poca importancia. Relaciones con los cismáticos. Vigilancia en los seminarios.
PONTIFICADO DE PIO IX
Carta IN SUPREMA PETRI, del 6 enero de 1848, a los orientales separados, sobre el fundamento de la unidad.
Encíclica NEMINEM VESTRUM, del 2 febrero de 1854, a los armenios católicos. Sobre las discordias en la iglesia armenia y las medidas para hacerlas cesar. El problema del retorno de los disidentes. Caridad para con ellos, pero no atenuar las diferencias en los ritos.
Carta SINGULARI QUIDEM, del 17 marzo de 1856, al Episcopado austríaco. Única es la verdadera Iglesia, Santa, Católica, Apostólica y Romana. Única la Cátedra fundada sobre Pedro. Fuera de ella no se encuentra ni la verdadera fe, ni la salvación eterna.
Encíclica AMANTISSIMUS, del 8 abril de 1862, a los Obispos orientales. La Iglesia fundada por Jesucristo. Pedro y sus sucesores.
Carta QUANTO CONFICIAMUR, del 10 agosto de 1863, al Episcopado Italiano. La Iglesia, único medio de salvación.
Carta APOSTOLICAE SEDI, del Santo Oficio a los Obispos de Inglaterra, del 16 de septiembre de 1864; firmada por el Cardenal Patrizi, prefecto de dicha Sagrada Congregación. Prohíbe expresamente el ingreso de católicos en la Sociedad para la unión de los cristianos de Londres, fundada y dirigida por acatólicos para promover la así llamada «unión» de todos los cristianos. Fundamenta tal prohibición en los manifiestos errores profesados acerca de la constitución de la Iglesia de Cristo, y en el peligro de indiferentismo que implica.
SYLLABUS o colección de los principales errores modernos, tomados de las Actas del Sumo Pontífice, del 8 de diciembre de 1864. Publicado conjuntamente con la encíclica QUANTA CURA. Condena proposiciones que afirman la libertad religiosa (proposición 15) y que fomentan el indiferentismo (proposiciones 16, 17, 18).
15. «Todo hombre es libre en abrazar y profesar la religión que, guiado por la luz de la razón, tuviere por verdadera».
16. «Los hombres pueden encontrar en el culto de cualquier religión el camino de la salvación eterna y alcanzar la eterna salvación».
17. «Por lo menos deben tenerse fundadas esperanzas acerca de la eterna salvación de todos aquellos que no se hallan de modo alguno en la verdadera Iglesia de Cristo».
18. «El protestantismo no es otra cosa que una forma diversa de la misma verdadera religión cristiana y en él, lo mismo que en la Iglesia Católica, se puede agradar a Dios».
38. «Las demasiadas arbitrariedades de los Romanos Pontífices contribuyeron a la división de la Iglesia en oriental y occidental».
77. «En nuestra época no conviene ya que la religión católica sea tenida como la única del Estado, con exclusión de cualesquiera otros cultos».
Carta QUOD VOS, del Santo Oficio al clero y pueblo ingleses, del 8 de noviembre de 1865, firmada por el cardenal Patrizi. Tiene por objeto prevenir y condenar los errores de la «branch theory» sostenida por Pusey, según la cual la verdadera Iglesia estaría formada por tres «comuniones» lamentablemente separadas entre sí (romana, anglicana, ortodoxa). Reafirma la doctrina católica: la verdadera unidad, prometida por Cristo a su Iglesia, existe indefectible en la Iglesia Católica.
Carta REVERSURUS, del 12 julio de 1867, al Patriarca armenio de Constantinopla, sobre la autoridad de los Patriarcas y el Primado de Pedro.
1868, septiembre 8 y 13: Dos cartas dirigidas por PIO IX, en vísperas de la reunión del Concilie Vaticano:
– A los Patriarcas y obispos de las iglesias ortodoxas, invitándolos a poner fin a su separación y regresar al seno de su Madre común, la Iglesia Católica (8 septiembre 1868)
IAM VOS OMNES, del 13 septiembre de 1868, a los protestantes y demás no católicos, exhortándolos a regresar a la unidad católica, exponiéndoles detalladamente que sus «iglesias», por sí solas o conjuntamente, no constituían ni podían constituir la verdadera Iglesia de Cristo.
Carta PER EPHEMERIDES, del 4 septiembre de 1869, al Arzobispo de Westminster, sobre la pregunta del doctor si los disidentes podrían presentar sus argumentos al Concilio.
Carta NON SINE GRAVISSIMO, del 24 febrero de 1870, al Delegado Apostólico de Constantinopla, sobre las controversias y disidencias de la iglesia armenia.
Carta QUO IMPENSIONE, del 20 mayo de 1870, a los armenios católicos, sobre el cisma, la violación de las censuras y las falsas alegaciones de fidelidad.
Encíclica QUARTUS SUPRA, del 6 enero de 1873, a los armenios, sobre los orígenes y desarrollo del cisma, y la falsa declaración de fe del 6 de febrero de 1870.
Encíclica ETSI MULTA, del 21 noviembre de 1873, sobre la Comunión Romana, los Viejos Católicos en Alemania y su falso obispo.
PONTIFICADO DE LEON XIII
Carta PRAECLARA GRATULATIONIS, del 20 de junio de 1894, que es un ardiente llamado a todas las confesiones que se denominan cristianas, para regresar a la unidad de la Iglesia Católica; a la vez, expone los peligros que amenazan al mundo presente y los beneficios que surgirían de la unidad cristiana.
Carta apostólica ORIENTALIUM DIGNITAS, del 30 de noviembre de 1894; dirigida en primer lugar a las iglesias orientales unidas a la Sede Romana, se refiere al mantenimiento y conservación de los ritos y la disciplina propios. Pero a la vez señala cómo los orientales unidos pueden ser ejemplo y fermento de unidad, para atraer a los separados a la verdadera Iglesia.
Encíclica CHRISTI NOMEN, del 24 de diciembre de 1894. Expone los medios que favorecerán el regreso de los orientales separados de Roma.
«Motu proprio» OPTATISSIMAE, del 19 de marzo de 1895; acerca de la creación de la Comisión Pontificia establecida para favorecer la reconciliación de los disidentes orientales con la Iglesia.
Carta AMANTISSIMAE VOLUNTATIS, al pueblo inglés, del 14 de abril de 1895. Es nuevamente una ardiente exhortación dirigida a los anglicanos, e invitando a todos los católicos a rezar por su regreso a la comunión con Roma.
Encíclica ADIUTRICEM POPULI, del 5 octubre de 1895. Oración por la unidad y retorno de los disidentes.
«Motu proprio» AUSPICIA RERUM, del 19 de marzo de 1896, sobre el método a seguir, los medios a emplear y la concordia a observar para asegurar el avance del catolicismo en Oriente.
Encíclica SATIS COGNITUM, del 29 de junio de 1896, acerca de los rasgos principales y la unidad de la Iglesia Católica. Expone claramente la verdadera doctrina sobre esta unidad: solo la Iglesia de Cristo es una y única, y solo la Iglesia Romana es la Iglesia querida y fundada por Cristo; fuera de ella, fuera de la comunión en su fe, en su culto y en su autoridad, no existe ninguna otra iglesia.
I: Objeto:
1. Preocupación del Pontífice por el regreso de los disidentes al seno de la Iglesia.
2. Medio utilísimo: trazar la imagen de la Iglesia, destacando como su distintivo más característico la unidad, señal de la verdad y del poder que Cristo le dio.
3. Al considerarla así, los disidentes verán que las condiciones que para su regreso impone la Iglesia, no son creación humana, sino que lo han sido por orden y voluntad de Dios.
II: La Iglesia de Cristo:
A) Constitución de la Iglesia:
1. La doctrina católica:
a) Plan de Cristo: envío de los Apóstoles a enseñar todo lo que El les enseñara, para que, profesando su doctrina y obedeciendo sus leyes, los hombres pudieran adquirir la santidad en la tierra y la felicidad eterna en el Cielo.
b) Si consideramos su fin último y las causas por las que produce la santidad en las almas: la Iglesia es espiritual, invisible.
c) Si consideramos sus miembros y los medios por los que los dones espirituales llegan a nosotros: la Iglesia es externa, visible.
d) Por ello, la Iglesia, sociedad divina, es también visible, un Cuerpo animado.
e) La Iglesia es perenne.
2. Errores:
a) Invisibilidad.
b) Institución de creación humana.
B) La unidad de la Iglesia:
1. Planteo del problema:
a) Existe acuerdo en que la Iglesia es una. Los errores surgen al tratar de establecer la naturaleza de esta unidad.
b) No debe tratar de averiguarse de qué modo la Iglesia podría ser una, sino de qué unidad ha querido dotarla Nuestro Señor Jesucristo.
2. La Iglesia es una en su naturaleza:
a) Razones:
1) Cristo instituyó una Iglesia, no varias comunidades, semejantes pero distintas entre sí.
2) Debe ser una, en todo el mundo, en todo tiempo, para extender a todos los hombres la salvación y los beneficios de Cristo.
3) San Pablo: doctrina del Cuerpo Místico: los miembros separados y dispersos no pueden constituir un solo Cuerpo, unidos a la misma Cabeza. Debería imaginarse otra Cabeza, otro Cristo, si se quiere imaginar otra Iglesia fuera de la que es Su Cuerpo. Quien se separa de Ella, se aparta de la voluntad y orden de Cristo, deja el camino de salvación y corre a su perdición.
b) Unidad de los miembros del Cuerpo Místico:
1) La Iglesia es una: de tal naturaleza, que todos los miembros están estrechamente unidos, de modo tal que forman un solo pueblo, un solo Reino, un solo Cuerpo.
2) Fundamento de esta unidad: armonía y unión de las inteligencias, de la que se seguirá naturalmente la armonía de voluntades y acciones.
3. En qué consiste la unidad que Cristo dio a su Iglesia:
a) La unidad de fe: es el primero de los vínculos que unen al hombre con Dios.
1) Principios para conservar la unidad de fe:
– Rechazo del libre examen: si la doctrina, en gran parte consignada en la Sagrada Escritura, hubiese sido entregada a los pensamientos de los hombres, no podría unir los espíritus.
– Necesidad de otro principio aparte de la Sagrada Escritura: el Magisterio.
– Misión constante e inmutable: enseñar lo que Cristo enseñó.
– Obligación de aceptar y profesar la doctrina enseñada.
– Magisterio: vivo, auténtico, perpetuo, investido con Su propia autoridad: Cristo quiso y ordenó que las enseñanzas doctrinales infalibles de ese Magisterio fuesen recibidas como propias.
2) Necesidad de creer en la doctrina íntegra de Cristo:
– No es lícito separarse en lo más mínimo del Magisterio verdadero.
– Separarse en un punto equivale a separarse en el todo.
b) La unidad de culto: Cristo ordenó a la Iglesia que en la verdad de la doctrina buscase la santificación y salvación de los hombres:
1) No por la fe sola,
2) Sino también por el culto dado a Dios en espíritu de justicia y piedad:
– Sacrificio,
– Sacramentos.
c) La unidad de régimen: en la Iglesia, sociedad divina y humana, la unidad de gobierno produce y comprende la unidad de comunión.
1) Una potestad suprema en la Iglesia:
– No basta reconocer a Cristo como Cabeza y Jefe.
– San Pedro.
– Primado conferido por Cristo mismo.
– Cimiento de la Iglesia: para ello, posee poder de jurisdicción verdadero y propio.
– Pedro y la Iglesia son la misma cosa.
– Poderes soberanos e independientes.
– Pastor Universal.
– Columna de la Fe.
– Jefe de la sociedad cristiana.
– En el Pontífice, se suceden los poderes conferidos a San Pedro.
– Testimonios antiguos: Santos Padres, Concilios.
– El Pontífice y el Episcopado universal.
d) Conclusión: Unidad de fe, de gobierno y comunión.
III: Exhortación:
1. A los fieles católicos.
2. A los que están fuera de la Iglesia: necesidad de tomar a Cristo todo entero, Cabeza y Cuerpo.
3. A los que vacilan.
4. Conclusión: Palabras de San Agustín: Dios por Padre y la Iglesia por Madre.
Carta APOSTOLICAE CURAE, septiembre de 1896; establece definitivamente la invalidez de las ordenaciones anglicanas, por defectos de forma y de intención en el ritual utilizado.
Carta CUM DIVINI PASTORIS, del 25 de mayo de 1898: determina la erección de una archicofradía de oraciones y obras piadosas para el retorno de los disidentes a la unidad católica.
TESTEM BENEVOLENTIAE, del 22 enero 1899.
Carta al CARDENAL VICARIO DE ROMA, Pietro Respighi, del 19 de agosto de 1900, acerca del proselitismo protestante en la Urbe: caridad fraterna y brazos abiertos a los disidentes, pero sin la más mínima tregua para su error.
PARVENU, del 15 marzo de 1902.
PONTIFICADO DE PIO X
Carta EX QUO NONO LABENTE, del 26 de diciembre de 1910, a los Delegados Apostólicos de Oriente, en la cual señala algunos errores manifestados acerca de la posible unión de las iglesias orientales, para concluir que todo esfuerzo por la unidad será vano si no se mantiene en su integridad la fe católica.
Carta Apostólica QUOTIES ANIMUM, del 2 febrero 1911. Aprobación de los estatutos de una asociación para el retorno a la unidad de los pueblos de lengua inglesa.
PONTIFICADO DE BENEDICTO XV
Carta Apostólica ROMANORUM PONTIFICUM, del 25 febrero de 1916, a la Sociedad de la Expiación de Nueva York. Sobre la Nota de unidad y el retorno de los que se han separado contra su voluntad.
Carta Apostólica CUM CATHOLICAE ECCLESIAE, del 15 de abril de 1916, encomendando la oración por la unión de los pueblos cristianos disidentes de Oriente con la Iglesia Romana, y manifestando que la verdad de la Iglesia Católica aparece de modo evidente en su unidad indefectible a través de los siglos.
Motu proprio DEI PROVIDENTIS ARCANO, del 1º de mayo de 1917 por el cual se funda la Sagrada Congregación para la Iglesia Oriental, a la vez que expresa que la Iglesia Católica constituye el único Cuerpo Místico de Cristo.
«Motu proprio» ORIENTIS CATHOLICI, del 15 de octubre de 1917, sobre la creación del Pontificio Instituto Oriental.
Carta del Santo Oficio, del 4 de julio de 1919, recordando la vigencia de las disposiciones establecidas por las cartas Apostolicae Sedi y Quod vos.
Ver Denzinger 2181 a), del 17 de mayo 1916, sobre Extremaunción.
PONTIFICADO DE PIO XI
Encíclica ECCLESIAM DEI, del 12 de noviembre de 1923, en el III centenario del martirio de San Josafat, recordando que la Iglesia Católica es el único Cuerpo de Cristo. Recuerda asimismo los vínculos que con la Iglesia Católica mantienen las iglesias ortodoxas y las exhorta a regresar rápidamente a la unidad.
I: Introducción
1. La Iglesia es divinamente notoria por su unidad ecuménica.
2. El Colegio Apostólico fue uno:
a) por su vínculo interno: fe, caridad;
b) por su vínculo externo: gobierno de uno solo. El Primado es fundamento de la unidad.
3. La Iglesia creció como un solo cuerpo, animado por un solo espíritu. De este Cuerpo, Cristo es la Cabeza. La Cabeza visible es el Pontífice.
4. El enemigo ha combatido encarnizadamente esta unidad de régimen:
a) el Cisma bizantino y eslavo;
b) los esfuerzos de los Pontífices para el regreso de los disidentes;
c) la unión de Kiev y de los Obispos rutenos.
5. Ocasión de la Encíclica: el tercer centenario del martirio de San Josafat, que derramó su sangre por la unidad de la Santa Iglesia.
II: San Josafat Kunciewicz
1. Vocación: determinado a la comunión en la única Iglesia ecuménica, la Católica.
2. Vida monástica y pastoral. Su objetivo: restaurar la unidad.
3. Mártir por la restauración de la unidad y la obediencia a Roma.
III: La unidad
1. A la vez que deplora las persecuciones comunistas, dirige un llamado a los eslavos orientales disidentes para que se reintegren en la unidad.
a) Ejemplo de los católicos.
b) Mutua comprensión, deponer prejuicios, y no achacar a la Iglesia las faltas de los particulares.
c) Ampliación del Instituto Oriental.
2. Los vínculos de la unidad:
a) Caridad: deponer prejuicios, sospechas, odios. Por la perfecta reconciliación de hombres y pueblos se favorece regreso de los disidentes a la unidad.
b) Eucaristía.
c) Amor a la Virgen.
3. Llamado a reintegrarse a la unidad indefectible, en Pedro y sus sucesores.
El Santo Oficio, el 8 de julio de1927, emite la respuesta a una cuestión presentada a dicha Congregación, acerca de la participación de católicos en congresos ecuménicos, tales como el de Lausana. La respuesta es obviamente negativa, dada la vigencia de las disposiciones anteriores.
Encíclica MORTALIUM ANIMOS, del 6 de enero de 1928, acerca del ecumenismo católico. Suscitada en parte por los excesos del Monasterio de la Unión, de Amay, expone con claridad y firmeza los principios rectores del verdadero ecumenismo, señalando los errores y peligros que implican una concepción desviada. Uno solo es el camino a la unidad: el regreso de los disidentes a la Iglesia Católica. Constituye esta encíclica la verdadera «carta fundamental del ecumenismo católico».
I: Ocasión y objeto de la Encíclica
1. Ansia universal de paz y fraternidad.
2. La fraternidad en religión auspiciada por acatólicos:
a) Fundamento de esta unidad: acuerdo fraternal en algunas doctrinas que sean base de la vida espiritual.
b) Reunión de congresos ecuménicos.
c) Errores en que incurren:
1) Indiferentismo, que lleva al naturalismo y al ateísmo.
2) Pan cristianismo. Argumentos falaces que utiliza.
3. En consecuencia: necesidad de fijar la verdadera norma en la cuestión.
II: Principio y fundamento
1. Sólo la religión revelada por Dios es la verdadera.
2. Todos convienen en que Cristo fundó una Iglesia para gloria de Dios y salvación nuestra.
3. Errores acerca de cuál es la Iglesia fundada por Cristo.
4. Naturaleza de la verdadera Iglesia:
a) Sociedad perfecta, externa, visible.
b) Guiada por una sola Cabeza, un solo Magisterio, los mismos Sacramentos.
c) Indefectible, infalible.
5. Esta Iglesia es la Católica Romana.
III: El falso ecumenismo
1. Errores más frecuentes en que incurre:
a) Interpretación desviada de «ut unum sint»:
1) La unidad todavía no se ha realizado, es un ideal lejano.
2) La verdadera unidad de la Iglesia no ha existido nunca y aun no existe.
b) División de la Iglesia:
1) La Iglesia está dividida: integrada por varias comunidades distintas, coincidentes sólo en algunos puntos de doctrina, cada una con los mismos derechos que las demás.
2) Búsqueda de una norma común de fe que una fraternalmente a las iglesias.
c) Oposición al Primado del Romano Pontífice deseo de actuar en igualdad de nivel con la Iglesia Católica.
2. La Sede Apostólica rechaza estos errores y afirma:
a) Participar en congresos «ecuménicos» es dar autoridad a un falso cristianismo, ajeno a la verdadera única Iglesia de Cristo.
b) La verdad revelada no admite transacciones.
c) La Iglesia Católica es la depositaria infalible de esa verdad.
d) La fe íntegra es fundamento y raíz de la caridad
3. Síntesis doctrinal católica frente al falso ecumenismo:
a) Es imposible una unión cristiana que no esté basada en la unidad de la fe íntegra.
b) La unidad sólo puede surgir de un solo magisterio, de una sola ley de creer, y de una sola fe cristiana
c) En consecuencia, se rechazan absolutamente los errores modernistas:
1) Estos errores son principalmente:
– la verdad dogmática no es absoluta, sino relativa
– distinción entre verdades fundamentales y no fundamentales.
2) Se rechazan estos errores: la causa formal de la fe es la autoridad de Dios revelante, que no admite tales distinciones
IV: El verdadero ecumenismo
1. La unión de los cristianos sólo se puede lograr fomentando el retorno de los disidentes a la verdadera Iglesia de Cristo, la Iglesia Católica.
2. El Cuerpo Místico de Cristo es uno, tal como su Cuerpo físico: la Iglesia no está formada por miembros separados.
3. Necesidad absoluta de reconocer obediencia al Sumo Pontífice.
V: Conclusión
1. Llamado a las sectas disidentes a someterse al Magisterio y al gobierno de la Santa Iglesia.
2. Plegaria a Nuestro Señor Jesucristo y a María Santísima para que se dignen llamar a la unidad de la Iglesia a los que se han separado de Ella.
Encíclica RERUM ORIENTALIUM, del 8 de septiembre de 1928, acerca de favorecer el estudio de los asuntos orientales para propagar y procurar la legítima unidad de los disidentes.
Encíclica LUX VERITATIS, del 25 diciembre de 1931, sobre la doctrina del Concilio de Éfeso. Condenación de Nestorio, los errores de las iglesias cismáticas y la adhesión a la Iglesia.
PONTIFICADO DE PIO XII
Encíclica MYSTICI CORPORIS, del 29 junio de 1943. La Iglesia, Cuerpo de Cristo, uno, indivisible, visible, constituido orgánica y jerárquicamente.
Encíclica ORIENTALIS ECCLESIAE, del 9 de abril de 1944, en ocasión del aniversario de la muerte de San Cirilo de Alejandría. Expone en qué consiste la unidad: en la profesión de la misma fe, en la sumisión a la misma autoridad, en la mutua caridad.
I: Introducción
1. Ocasión de la encíclica:
a) Alabanza a San Cirilo en el XV° centenario de su muerte.
b) Recuerda los elogios de los Santos Padres y la veneración que por su autoridad han tenido los Concilios de Calcedonia, Constantinopla y Letrán I.
2. Brevísima exposición de su vida:
a) Combate las herejías de Novaciano y Nestorio.
b) Doctor de la Virgen en el Concilio de Efeso.
c) Esfuerzos por convertir a los alejados del recto camino de la verdad.
d) Venerado por los cristianos orientales y Doctor de la Iglesia universal…
3. El momento presente:
a) Enorme tristeza por la separación: no todos convienen en la unidad que San Cirilo amó y promovió.
b) Más dolorosa en el momento actual, ante los ataques de la impiedad.
c) Único modo de hacer frente a estos embates: que todos, a ejemplo de San Cirilo, convengan en la unidad que Cristo dio a Su Iglesia, y que es triple:
1) única fe católica,
2) única caridad, hacia Dios y hacia el prójimo,
3) única obediencia y sumisión a la jerarquía instituida por Cristo.
d) Si uno de tales vínculos falta, no hay verdadera unidad.
II: La unidad de Fe
1. Ejemplo de San Cirilo: esfuerzos en controversia con los nestorianos.
2. En qué consiste:
a) Es convenir en la doctrina íntegra, transmitida por la Sagrada Escritura y los Santos Padres, propuesta clara e infaliblemente por la Santa Iglesia.
b) Se rechaza el error de los obispos de Antioquía, en tiempos de San Cirilo, que creían que bastaba afirmarse sobre el Credo de Nicea, pues:
1) No basta aceptar sólo los antiguos documentos; hay que creer también las definiciones infaliblemente propuestas luego por la Iglesia.
2) No es lícito, en aras de la unidad, ocultar o silenciar un solo dogma.
3) Y, fundamentalmente, no se regresa a la unidad de Cristo basándola en aquellas partes de doctrina en que se hallen de acuerdo la mayor parte de las comunidades cristianas.
3. Nuevamente el ejemplo de San Cirilo: su actividad contra la herejía, su firmeza en las persecuciones.
III: La unidad en la caridad
1. Liga entre sí a los miembros del Cuerpo Místico y acoge fraternalmente a los que se han desviado del recto camino.
2. Ejemplo de San Cirilo: sus consejos al respecto, su benevolencia hacia los extraviados, su alegría por la paz obtenida con los Obispos de Antioquía.
3. Necesidad de promover y fomentar el mutuo conocimiento:
a) Pasos ya dados: Pontificio Instituto Oriental.
b) Respecto a la liturgia:
1) Estimar la liturgia oriental y conservarla.
2) Justificación de los ritos y su diversidad: no se opone a la verdadera unidad.
IV: La unidad en la autoridad
1. Fundamento: debe apoyarse sobre Pedro y sus sucesores, única piedra sobre la que ha sido fundada la Iglesia.
2. Ejemplo de San Cirilo: presidencia del Concilio de Efeso en nombre del Papa, concordia con la Sede Romana. Testimonios de los Pontífices al respecto: San Celestino, Sixto III.
V: Exhortación final
1. Bajo el patrocinio de San Cirilo debe promoverse el regreso de los disidentes a la única Iglesia de Cristo, en la unidad cimentada sobre el triple vinculo:
a) única fe de todos,
b) única caridad que nos una al Cuerpo Místico,
c) única fidelidad a la Sede de Pedro.
2. Medios para lograrlo:
a) Oración y ejemplo, especialmente de los orientales católicos, y de todos los fieles.
b) Patrocinio de la Santísima Virgen.
c) Día del Oriente.
3. Que San Cirilo sea maestro y ejemplo para restaurar la concordia. Ansia de que llegue el día en que la grey entera esté en el único redil, bajo la dependencia de Cristo y Su Vicario en la tierra.
4. Exhortación especial a los nestorianos.
Monitum CUM COMPERTUM, del Santo Oficio, del 5 de junio de 1948, prohibiendo la participación de los católicos en congresos ecuménicos tales como el de Amsterdam.
Instrucción ECCLESIA CATHOLICA, del Santo Oficio, del 20 de diciembre de 1949, acerca del movimiento ecuménico. Firmada por el Cardenal Marchetti-Selvaggiani, Prefecto, y Monseñor Ottaviani, asesor. Expone las causas por las cuales la Iglesia Católica no participa en el movimiento ecuménico, previene contra los peligros que de él surgen, y dicta las estrictas normas a seguir en el trato con los disidentes.
I: Ocasión de la presente Instrucción
1. La Iglesia Católica no participa en los congresos llamados «ecuménicos», pero anima y promueve todas las empresas que, con autorización de la autoridad eclesiástica, se realizan para:
a) instruir en la fe a los que van camino de convertirse,
b) hacerla conocer más perfectamente a los convertidos.
2. Ansia general de unidad de los cristianos, ocasión de alegría para la verdadera Iglesia, aunque las tentativas no siempre se fundamenten sobre principios justos o estén expuestas a ciertos peligros.
3. En consecuencia: necesidad de recordar e imponer ciertas prescripciones.
II: De motione oecumenica
1. Principios generales:
a) Fundamento: la reunión de los «cristianos» es deber y función de la Iglesia verdadera.
b) Deberes de los Obispos:
1) Velar eficazmente sobre el «movimiento ecuménico», promoverlo y dirigirlo con prudencia para:
– ayudar a los que buscan la verdad,
– apartar a los fieles de los peligros que fácilmente de él se derivan.
2) Sumisión a directivas de la Santa Sede, especialmente a: Satis cognitum, Mortalium Animos, Mystici Corporis.
3) Vigilancia sobre publicaciones.
4) Establecer oficinas a las que los acatólicos puedan recurrir en busca de consejo.
c) Errores a evitar:
1) Pretexto de que hay que considerar más lo que nos une que lo que nos separa (
è indiferentismo).
2) Irenismo: que la doctrina católica sea englobada o adaptada en algún aspecto a las doctrinas disidentes, afectándose así su pureza u oscureciéndose su sentido.
3) Ambigüedad de expresión, que da lugar a opiniones erróneas y esperanzas falaces que jamás podrán realizarse.
4) Exageración desmesurada de los defectos católicos en ocasión de la «Reforma», oscureciendo lo esencial: la defección de la fe católica.
5) Silenciar o usar palabras ambiguas al exponer los puntos centrales de disidencia:
– justificación,
– constitución de la Iglesia,
– primado del Romano Pontífice,
– única unión verdadera (= la que se realiza por la vuelta de los disidentes a la Santa Iglesia).
6) Permitirles creer que con su regreso aportan a la Iglesia algo que a esta le faltaba.
2. Las reuniones «ecuménicas»:
a) Principios:
1) Se requiere especial vigilancia de los obispos.
2) Peligro grave de indiferentismo.
3) La experiencia enseña que son de poco resultado y generalmente peligrosas. Por ello, autorizadas luego de serio examen.
b) Normas generales:
1) Sumisión a las prescripciones de la Iglesia.
2) Necesidad de autorización previa de la jerarquía.
c) Normas particulares:
1) Conferencias o reuniones locales:
– Evitar participación mutua en oficios litúrgicos.
– Cuidadosa vigilancia y dirección de las mismas.
– Informe al Santo Oficio.
2) Coloquios entre teólogos:
– Iguales condiciones.
– Informe pormenorizado al Santo Oficio (temas, personas, etc.).
3) Conferencias interdiocesanas, nacionales, internacionales:
– Permiso previo de la Santa Sede.
– No emprender ningún preparativo sin la obtención de este permiso.
4) Se aconseja colaboración estrecha entre Obispos.
III: Conclusión
1. Se recomienda a los obispos difundir estos esfuerzos y las prescripciones de la Iglesia al respecto, para que la reunión de todos los cristianos en la única fe verdadera y en la única Iglesia verdadera sea implorada fervorosamente por los fieles.
2. A los sacerdotes, se los exhorta a oraciones y sacrificios.
3. Nada convencerá más que la pureza de vida de los católicos.
Encíclica HUMANI GENERIS, del 12 de agosto de 1950; en la cual afirma la identidad entre la Iglesia de Cristo y la Iglesia Católica Romana: «Algunos no se creen obligados por la doctrina hace pocos años expuesta en Nuestra Carta encíclica y apoyada en las fuentes de la revelación, según la cual el Cuerpo Místico de Cristo y la Iglesia Católica Romana son una sola y misma cosa». Cita: Dz. 2319. Suprimida en Ds. del 12 de agosto de 1950; en la cual afirma la identidad entre la Iglesia de Cristo y la Iglesia Católica Romana: «Algunos no se creen obligados por la doctrina hace pocos años expuesta en Nuestra Carta encíclica y apoyada en las fuentes de la revelación, según la cual el Cuerpo Místico de Cristo y la Iglesia Católica Romana son una sola y misma cosa». Cita: Dz. 2319. Suprimida en Ds.
SINTESIS DOCTRINAL CATOLICA
SOBRE EL ECUMENISMO
I: LA UNIDAD DE LA IGLESIA
1. La unidad es una propiedad de la Iglesia de Cristo.
2. La verdadera y única Iglesia de Cristo es la Católica, Apostólica y Romana.
3. La unidad es, ha sido y será indefectible en la Iglesia Católica.
4. Dicha unidad es triple: de fe, de culto y de gobierno; y si uno de tales vínculos falta, no hay verdadera unidad, sino falsa unidad.
5. La unidad de fe consiste en la profesión íntegra de la doctrina católica.
6. La unidad de culto consiste en la aceptación y realización del mismo Sacrificio y de los mismos Sacramentos.
7. La unidad de gobierno consiste en la sumisión a la Sede de Pedro.
II: EL VERDADERO ECUMENISMO
1. La única unidad posible radica en el regreso de los disidentes al seno de la Iglesia Católica, culpable y desgraciadamente abandonada por ellos.
2. Pues la unidad solo puede surgir de una sola fe cristiana, de una sola ley de creer, de un solo magisterio.
3. Es imposible decir que se adhiere a Cristo, Cabeza de la Iglesia, si no se adhiere también a Su Cuerpo, la Iglesia. Y como ésta sólo es la Iglesia Católica, es imposible decirse cristiano estando fuera de ella.
4. Para lograr la unidad, no basta afirmar lo que hay de común entre católicos y disidentes. No se puede fundamentar la unidad sólo en aquellas partes de doctrina en las que haya acuerdo.
5. Para lograr la unidad, no es lícito silenciar un solo dogma.
6. Fuera de la Iglesia Católica existen valores de salvación, pero sólo por lo que conservan de la verdadera Iglesia.
III: ERRORES DEL FALSO ECUMENISMO
1. Tres son los errores fundamentales:
a) Trastornar la constitución divina de la Iglesia, considerándola como dividida, integrada por varias comunidades o «comuniones» distintas, coincidentes sólo en algunos puntos de doctrina, cada una con los mismos derechos que las demás para ser considerada como la verdadera Iglesia de Cristo.
b) Considerar que la unidad de la Iglesia es sólo un ideal lejano. Es decir, que la Iglesia nunca ha sido y aún no es una.
c) Promover un falso concepto de unidad: una cierta comunidad de creencias y un cierto intercambio de caridad fraterna.
2. Ante la falta de acuerdo en las doctrinas, basa la unidad sólo en la caridad fraterna, la cual, por sí misma, provocaría una evolución interna hacia la unidad en la doctrina.
3. Para facilitar el acuerdo en las doctrinas, afirma:
a) el relativismo de las verdades fundamentales, esenciales y accidentales.
b) la distinción entre verdades fundamentales y no fundamentales, esenciales y accidentales.
4. Rechaza acerbamente cualquier autoridad real a la Iglesia Católica:
a) oposición al Primado del Romano Pontífice,
b) reconocimiento sólo de una primacía de honor del Pontífice,
c) deseo inmoderado de actuar en pie de igualdad con la Iglesia Católica.
IV: PELIGROS QUE ACECHAN A LOS CATOLICOS QUE TRABAJAN POR LA UNIDAD
1. Irenismo: disminuir o disimular las verdades y obligaciones católicas en aras de una falsa paz («eirene») o armonía con los disidentes.
2. Pérdida del celo misionero.
3. Pancristianismo: considerar que se puede constituir una unión federativa de las confesiones cristianas, manteniendo cada una su independencia y sin renunciar a sus dogmas.
4. Indiferentismo: considerar que en cualquier confesión cristiana, y en cualquier religión, se puede igualmente complacer a Dios y esperar con igual confianza la salvación eterna.
V: ERRORES A EVITAR EN EL TRATO CON LOS DISIDENTES
1. Ambigüedades de expresión, que podrían dar lugar a esperanzas falaces y opiniones erróneas.
2. Exposición parcial de la doctrina católica, olvidando que la unidad solo puede fundamentarse en la profesión de la doctrina íntegra.
3. Silenciar los puntos centrales de disidencia: justificación, constitución de la Iglesia, Primado, calidad de la verdadera unión, etc.
4. Permitir que los disidentes crean que, regresando a la verdadera Iglesia, le aportan a ésta algo que le faltaba.
5. Exageración desmesurada de los defectos humanos del catolicismo (especialmente en la historia de la Reforma), distrayendo la atención de lo esencial: que los disidentes han defeccionado de la fe católica.
SINTESIS DEL ECUMENISMO POST-CONCILIAR
Decisión previa:
El ecumenismo, tal como ha nacido del Concilio, es irreversible.
I: LA UNIDAD DE LA IGLESIA
1. La unidad ha fallado en la Iglesia de Cristo: a través de los siglos, se ha quebrado la unidad de fe y la unidad de caridad.
2. La unidad es por lo tanto imperfecta: es capaz de mayor o menor perfección. Fue perfecta en los primeros siglos; se perdió tal perfección por los cismas y herejías.
3. En consecuencia, hoy no existe la unidad que Cristo quiso para su Iglesia.
4. El único modo de reintegrar tal unidad: el diálogo en la caridad.
II. EL ECUMENISMO
A) Objetivo:
«Ut unum sint», «que todos sean uno».
B) Medios:
1. Reconocimiento de la libertad religiosa como derecho absoluto del hombre, surgido de su naturaleza misma. Consecuentemente, rechazo de la confesionalidad del Estado.
2. Relativización de los dogmas:
a) distinción entre verdades fundamentales y no fundamentales.
b) afirmación del progreso del dogma (adquiriendo un sentido distinto al que anteriormente tenía),
c) búsqueda de un acuerdo en los dogmas fundamentales de la fe.
3. Reconocerse como « iglesias hermanas », lo cual implica:
a) que todas se hallan en un plano de igualdad;
b) el Pontífice no tiene primacía de jurisdicción y magisterio, sino un cierto primado honorífico;
c) el Pontífice Romano es solo el presidente de una iglesia local, heredero y sucesor de uno de los integrantes del Colegio Apostólico.
C) Modo de tratar con los disidentes:
1. Exponer ante todo aquello que nos une.
2. Silenciar o posponer todo aquello que nos separa.
3. Reconocer humildemente los defectos y culpas de la Iglesia Romana.
4. Agradecer a los disidentes por permitirnos tomar conciencia de tales defectos y culpas.
5. Reconocer que el regreso de los disidentes permitirá que la Iglesia supere su imperfección actual.
D) Medidas prácticas inmediatas:
1. Aliento del diálogo, rechazo de las misiones o del proselitismo.
2. Rehabilitación de los «hermanos separados».
3. Autorización de la «communicatio in sacris».
4. Evolución hacia una liturgia interconfesional.
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MAGISTERIO TRADICIONAL |
LA CARICATURA |
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LA UNIDAD DE LA IGLESIA |
1. La unidad es una propiedad de la Iglesia de Cristo.
2. La unidad es, ha sido y será indefectible en la Iglesia Católica. |
1. La unidad ha fallado en la Iglesia de Cristo: a través de los siglos, se ha quebrado la unidad de fe y la unidad de caridad. 2. La unidad es por lo tanto imperfecta: es capaz de mayor o menor perfección. Fue perfecta en los primeros siglos; se perdió tal perfección por los cismas y herejías. 3. En consecuencia, hoy no existe la unidad que Cristo quiso para su Iglesia. |
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EL ECUMENISMO |
1. La única unidad posible radica en el regreso de los disidentes al seno de la Iglesia Católica, culpable y desgraciadamente abandonada por ellos. 2. Pues la unidad solo puede surgir de una sola fe cristiana, de una sola ley de creer, de un solo magisterio. 3. Es imposible decir que se adhiere a Cristo, Cabeza de la Iglesia, si no se adhiere también a Su Cuerpo, la Iglesia. Y como ésta sólo es la Iglesia Católica, es imposible decirse cristiano estando fuera de ella. 4. Para lograr la unidad, no basta afirmar lo que hay de común entre católicos y disidentes. No se puede fundamentar la unidad sólo en aquellas partes de doctrina en las que haya acuerdo. 5. Para lograr la unidad, no es lícito silenciar un solo dogma. 6. Fuera de la Iglesia Católica existen valores de salvación, pero sólo por lo que conservan de la verdadera Iglesia.
1. Tres son los errores fundamentales: a) Trastornar la constitución divina de la Iglesia, considerándola como dividida, integrada por varias comunidades o «comuniones» distintas, coincidentes sólo en algunos puntos de doctrina, cada una con los mismos derechos que las demás para ser considerada como la verdadera Iglesia de Cristo. b) Considerar que la unidad de la Iglesia es sólo un ideal lejano. Es decir, que la Iglesia nunca ha sido y aún no es una. c) Promover un falso concepto de unidad: una cierta comunidad de creencias y un cierto intercambio de caridad fraterna. |
A) Objetivo:
B) Medios:
1. Reconocimiento de la libertad religiosa como derecho absoluto del hombre, surgido de su naturaleza misma. Consecuentemente, rechazo de la confesionalidad del Estado. 2. Relativización de los dogmas: a) distinción entre verdades fundamentales y no fundamentales. b) afirmación del progreso del dogma (adquiriendo un sentido distinto al que anteriormente tenía), c) búsqueda de un acuerdo en los dogmas fundamentales de la fe. 3. Reconocerse como « iglesias hermanas ».
C) Modo de tratar con los disidentes:
1. Exponer ante todo aquello que nos une. 2. Silenciar o posponer todo aquello que nos separa. 3. Reconocer humildemente los defectos y culpas de la Iglesia Romana. 4. Agradecer a los disidentes por permitirnos tomar conciencia de tales defectos y culpas. 5. Reconocer que el regreso de los disidentes permitirá que la Iglesia supere su imperfección actual.
D) Medidas prácticas inmediatas:
1. Aliento del diálogo, rechazo de las misiones o del proselitismo. 2. Rehabilitación de los «hermanos separados». 3. Autorización de la «communicatio in sacris». 4. Evolución hacia una liturgia interconfesional. |



Lo unico malo de todo esto es a que Iglesia van a regresar los orientales?? a la Iglesia Catolica ?? o a la Iglesia modernista??, en el estado de cosas que hay, irian de Guatemala a guatepeor como decimos en Mexico, ya que los orientales por lo menos a primera vista se conservan mas cristianos que cualquier modernista.
Concuerdo con este comentario y ese es el mayor temor. Los ortodoxos, a pesar de todo, son muy respetuosos en sus liturgias (al menos la mayoría) y son conservadores. Los católicos (novus ordo) hoy por hoy son como cualquier hijo del mundo: shorts en la Misa, flip-flops, trajes escotados o superapretados, etc.
He leido con atencion y escuchado las grabaciones (nunca los puedo escuchar en vivo) y este trabajo es quizas uno de los GRANDES trabajos del Padre Ceriani, una maravilla en claridad y practicidad.
Digo practicidad porque facilmente puede ser usado por nosotros, laicos, para dar razon y serio argumento en esta batalla.
GRACIAS Padre Ceriani.
Si Benedicto no quiere revisar los horrores del VII, al menos que se digne consagrar a Rusia y al mundo al Inmaculado Corazón de María en comunión con todos los obispos como lo pidió la Virgen en Fátima.
Como siempre, el Padre Ceriani al igual que el Padre Méramo nos alumbran con su sapiencia y nos mantienen alerta en este combate cada vez más difícil para permanecer fieles a la verdadera Iglesia de Cristo, hoy reducida al pusillus grex. Gracias a ambos por evitarnos la transfusión que estos modernistas quieren hacernos al pretender trocarnos nuestra sangre católica por horchata de chufa.