BENEDICTO XVI ELOGIA A HEREJE TRAS 5 AÑOS DE ASESINADO

Papa llama al Hermano Roger «incansable testigo del Evangelio»

La Comunidad de Taizé permite a los jóvenes vivir la experiencia de una relación personal con Dios

Recibiendo la comunión sin renunciar de sus herejías

Ayer se hizo público el mensaje del Papa a la Comunidad de Taizé con motivo del quinto aniversario del asesinato de Frere Roger -pionero del camino ecuménico y fundador de la misma- el 16 de agosto de 2005.

El mensaje fue enviado al sucesor del religioso Frere Aloise, para manifestar su cercanía espiritual y su unión en la oración con la comunidad y con todos aquellos que participan en el recuerdo de Frere Roger, a quien Benedicto XVI llama en su mensaje «incansable testigo del Evangelio de paz y de reconciliación» destacando que ha sido un pionero sobre el difícil camino hacia la unidad entre los discípulos de Cristo.

El mensaje transmitido por el Cardenal Secretario de Estado de Su Santidad,Tarcisio Bertone alude a la fundación de esta comunidad ecuménica, hace 70 años, y a la continuidad de su obra de la que participan miles de jóvenes provenientes del mundo entero y que están a la búsqueda de dar un sentido a la propia vida en la oración.

A ellos, la Comunidad de Taizé les permite vivir la experiencia de una relación personal con Dios. El Papa en su mensaje auspicia -para todos los miembros de esta comunidad- que el testimonio del ecumenismo de Frere Roger pueda ser de inspiración en el camino hacia la unidad, y que la Comunidad de Taizé pueda seguir viviendo e irradiando su carisma, de modo especial entre las jóvenes generaciones. (RD/RV)

12 comentarios sobre “BENEDICTO XVI ELOGIA A HEREJE TRAS 5 AÑOS DE ASESINADO

  1. Es increíble…
    Ahora, y perdón por mi «ingenuidad», ¿no podrá ser que otro escribió el mensaje y se lo adjudican a Benedicto?

  2. Sinceramente, espero que benedicto envíe a M Fellay algunas palabras cuando sea el aniversario de M Lefebvre!!
    «su corazón conservador «no se lo permitirá»?

  3. Domus Aurea: una respuesta posible a su pregunta está en los sitios de noticias de Internet. Va una muestra:

    español > ver información

    ZS05081704 – 17-08-2005
    Permalink: http://www.zenit.org/article-16499?l=spanish
    EL PAPA ASEGURA QUE FRÈRE ROGER «HA LLEGADO A LA ALEGRÍA ETERNA»

    En unas palabras improvisadas al final de la audiencia general

    CASTEL GANDOLFO, miércoles, 17 agosto 2005 (ZENIT.org).- Sin esconder la emoción, Benedicto XVI pronunció este miércoles, al final de la audiencia general, unas palabras espontáneas para manifestar su dolor por el asesinato del fundador de la Comunidad de Taizé, Frère Roger Schutz, a los 90 años, quien ya «está en las manos de la bondad eterna».

    Al dirigirse a los peregrinos congregados en el patio de la residencia pontificia de Castel Gandolfo, al final del encuentro, el Papa confesó que en esa mañana había recibido «una noticia muy triste, dramática»: la muerte de Frère Roger provocada a cuchilladas por una mujer rumana, de 36 años, aparentemente desequilibrada.

    «Esta noticia me ha afectado todavía más porque precisamente ayer recibí una carta de Frère Roger muy conmovedora, muy cariñosa. En ella, escribe que en el fondo de su corazón quiere decirme que “estamos en comunión con usted y con los que se han reunido en Colonia”», reveló el Papa.

    El cardenal Joseph Ratzinger conocía desde hace tiempo a Frère Roger. En las exequias de Juan Pablo II, el decano del Colegio cardenalicio sorprendió al mundo entero al acercarse a darle la comunión, pues se encontraba en silla de ruedas.

    En su carta, el fundador de la Comunidad ecuménica explicaba al nuevo Papa que «a causa de sus condiciones de salud, por desgracia no habría podido venir personalmente a Colonia, pero que habría estado presente espiritualmente junto a sus hermanos».

    La misiva escrita en francés, como reveló Benedicto XVI, manifestaba «el deseo de venir cuanto antes a Roma para encontrarse conmigo y para decirme que “nuestra Comunidad de Taizé quiere caminar en comunión con el Santo Padre”».

    La carta concluía con estas palabras escritas de puño y letra. «Santo Padre, le aseguro mis sentimientos de profunda comunión. Frère Roger de Taizé».

    «En este momento de tristeza, sólo podemos encomendar a la bondad del Señor el alma de este fiel servidor suyo», afirmó el obispo de Roma.

    «Frère Schutz está en las manos de la bondad eterna, del amor eterno, ha llegado a la alegría eterna –aseguró–. Nos invita y exhorta a ser fieles trabajadores en la Viña del Señor, también en situaciones tristes, seguros de que el Señor nos acompaña y nos da su alegría».

    ¿Qué me dice de darle la comunión a un hereje? El dicho popular reza: Dios los cría y ellos se juntan.

  4. No conozco, ni sabia que existia la comunidad de Taize, ni el frere Roger, ni que es lo que hacen o preedican. Podrian porfavor explicar por que es hereje ? Creo que al articulo le hace falta esa parte para entender bien de que se trata todo esto, pues muchos no sabemos de que estan hablando.

  5. Si el hermano Roger dijo estar en comunion con el Santo Padre , no hay ninguna razón para pensar o decir que NO lo es .

    Hay otros , bastante fariseos qui dicen estar en comunión , y lo unico que hacen es tirar basura sobre el Papa

  6. De pluma ajena:

    «He aquí la definición oficial de la palabra “hereje”, dada por el Codex Iuris Canonici de 1917 (canon 1325, § 2): “Si alguno, después de la recepción del bautismo, reteniendo el nombre de cristiano, niega con pertinacia (pertinaciter) una de las verdades a creer de fe divina y católica o la pone en duda, es hereje”.
    7.3.1 LA PERTINACIA
    Es hereje aquél que niega un dogma “con pertinacia”. El adverbio latino “pertinaciter” puede traducirse en castellano por testarudez, obstinación, tenacidad.
    Los teólogos distinguen dos categorías de personas: las que están en el error sin ser pertinaces y las que adhieren al error con obstinación:
    El “hereje material” es el que está materialmente en el error (desviación de la fe), pero que está en este error por IGNORANCIA de la doctrina católica. No forma parte de los “haereticis”, sino que es parte de los “errantes”.
    El “hereje formal”, por el contrario, está en el error no por ignorancia sino por malicia: sabe que sus ideas son contrarias al magisterio de la Iglesia católica, pero se aferra a ellas. Es hereje.
    Santo Tomás definió el acto de herejía como siendo acto de rechazo del magisterio: “Es manifiesto que quién adhiere a la doctrina de la Iglesia como a una regla infalible consiente a todo lo que enseña la Iglesia; de otro modo, si, entre las verdades enseñadas por la Iglesia no retiene más que las que él quiere y abandona lo que no le gusta, no adhiere más a la doctrina de la Iglesia como a una regla infalible, sino a su propio juicio. Por eso el hereje que rechaza con obstinación un solo artículo de fe no está dispuesto a seguir, sobre los otros, la enseñanza de la Iglesia; (…) no tiene, en materia de fe, más que una opinión humana, dictada por su voluntad” (Santo Tomás de Aquino: Suma Teológica, II-II, q. 5 a. 3).
    Apoyándose sobre Santo Tomás y otros muchos teólogos, el Diccionario de Teología Católica (artículo “herejía”) define también los términos “herejía” y “pertinacia”: “Siendo el acto de herejía un juicio erróneo de la inteligencia, es suficiente, para cometer el pecado de herejía, emitir conscientemente y voluntariamente ese juicio erróneo, en oposición con la enseñanza del magisterio de la Iglesia. Desde el instante en que se CONOCE suficientemente la regla de la fe en la Iglesia, y que sobre un punto cualquiera, por un motivo cualquiera y bajo no importa qué forma, se rehúsa sometimiento, la herejía formal es consumada (…). Esta oposición consentida al magisterio de la Iglesia constituye la pertinacia, que los autores requieren para que haya pecado de herejía (…). Es necesario observar con Cajetan (in IIam IIae, q. XI a. 2) y Suárez (loc. cit. nº 8), que ESTA PERTINACIA NO INCLUYE NECESARIAMENTE una larga obstinación de la parte del hereje ni MONICIONES DE PARTE DE LA IGLESIA”.
    Lo que hace a la pertinacia, es el conocimiento y el rechazo del MAGISTERIO (y no el rechazo de una monición canónica INDIVIDUAL). Es la oposición al magisterio (y no la desobediencia a una advertencia individual expedida por el ordinario del lugar) lo que constituye la pertinacia. Según el doctor angélico, sólo la IGNORANCIA del magisterio eclesiástico excusa la herejía: “…si (una persona) no es pertinaz, sino presto a corregir su juicio según lo que determina la Iglesia, y así yerra no por malicia, sino por IGNORANCIA, no es hereje” (Santo Tomás de Aquino: Comentario sobre todas las epístolas de San Pablo, lección 2 sobre Tito III, 10-II).
    “Si hay quienes defienden su manera de pensar, aunque falsa y perversa, sin tener ninguna animosidad obstinada, sino buscando la verdad con precaución, y prestos a corregirse desde que la hayan encontrado, no es necesario absolutamente contarlos en el rango de los herejes” (San Agustín: Epist. 43, cap. 3; Decretales, § 24), porque efectivamente no eligen estar en contradicción con la enseñanza de la Iglesia. (…) Por el contrario después que las cosas han sido definidas por la autoridad de la Iglesia universal si alguno rechazara obstinadamente a un tal fallo, sería hereje” (Santo Tomás: Suma teológica, II-II, q. il, a. 2).
    Según el doctor angélico, lo que constituye la pertinacia, es una oposición a la verdad conocida – y de ninguna manera el rechazo de una monición canónica individual expedida por el ordinario del lugar. Es por esto que un hombre perverso, que niega conscientemente los dogmas, pero que jamás ha sido detectado y juzgado individualmente por la autoridad, es de todas maneras hereje.
    Si se pretendiera que es necesario a todo precio un juicio de la Sede apostólica o del obispo del lugar contra tal o cual individuo, se arribaría al absurdo. Por lo que sabemos, Calvino nunca recibió una monición canónica individual, no más que el reformador suizo Zuinglio o aún el amigo de Lutero, Melanchthon. ¡¿Entonces no serían herejes?! ¡¿Igualmente, millones de protestantes que han despreciado los anatemas fulminados por el concilio de Trento no serían herejes, porque hubiera sido necesario citarlos uno por uno ante el tribunal?!
    Si sólo quiénes han rechazado una monición canónica individual fueran herejes, se arribaría entonces a otro absurdo. Bastaría entonces que la Iglesia cese de enviar moniciones canónicas, y jamás nadie sería hereje. He aquí una solución elegante, que volvería superfluas las prédicas y plegarias por la conversión de los herejes. Adoptar una posición parecida equivaldría a imitar a la Iglesia conciliar.
    Nota bene: Existen dos tipos de moniciones y condenas: las individuales y las colectivas. Lutero, por ejemplo, sufrió una condena individual. Una condena colectiva de parte de la Iglesia se presenta generalmente bajo la forma “Si alguno pretende que… (sigue la opinión prohibida)… que sea anatema”. La Iglesia puede todavía dar una orden positiva: “Nos definimos que… (tal o cual dogma católico)… forma parte de la Revelación divina”. Quienquiera desobedezca conscientemente a tales conminaciones es hereje, sin otra declaración de parte de la Iglesia.
    La enseñanza de santo Tomás sobre este punto (ver supra) concuerda perfectamente con lo que enseña indirectamente el papa Pío IX: “Por lo cual, si algunos presumieren sentir en su corazón contra los que Nos hemos definido, que Dios no lo permita, tengan entendido y sepan además que se CONDENAN POR SU PROPIA SENTENCIA, que han naufragado en la fe, y que SE HAN SEPARADO DE LA UNIDAD DE LA IGLESIA, y que además, si osaren manifestar de palabra o por escrito o de otra cualquiera manera externa lo que sintieren en su corazón, POR LO MISMO quedan sujetos a las penas establecidas por el derecho”. (Pío IX: constitución Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854).
    Estas pocas citas son suficientes para definir la “pertinacia”. Es hereje pertinaz aquél que conscientemente contradice la doctrina católica. La monición canónica individual no es necesaria, pues hay una advertencia colectiva: la voz del magisterio tiene valor de monición universal dirigida a todos los fieles.»

    Un poco larga la cita, pero esclarecedora. Del libro «Misterio de Iniquidad»

    1. Si entiendo bien la comunidad taise es ecumenica, creo que el fundador era de religion protestante en su origen, asi que segun lo que posteas es hereje, gracias por la explicacion, me resulta mu esclarecedora.

  7. Oración de un judío por los niños de Gaza
    «Por los pueblos de Oriente Próximo, por todos los que buscan una paz justa y duradera en la región. . .»: esta oración se oyó a menudo en el transcurso del encuentro de Bruselas (organizado por la comunidad ecuménica de Taizé) y en Taizé (Francia), en este período de pruebas.

    Al mismo tiempo, el Rabino Levi Weiman-Kelman de Jerusalén, que ha venido varias veces a Taizé (Francia), nos indicó esta oración, que fue publicada en las páginas del periódico Haaretz:

    Si hubo jamás un tiempo para orar, es ahora.

    Si hubo jamás un lugar abandonado, es Gaza.

    « Señor, creador de todos los niños, escucha nuestra oración este día maldito. Dios al que llamamos Santo, vuelve tu rostro hacia los niños de Gaza para que puedan conocer tus bendiciones y tu refugio, para que puedan conocer la luz y el calor allí donde ahora no hay más que tinieblas y humo, y un frío que corta la piel.

    Todopoderoso que haces excepciones a las que llamamos milagros, haz una excepción con los niños de Gaza. Protégelos de los nuestros y de los suyos. Cuídalos. Cúralos. Deja que vivan con seguridad. Líbralos del hambre y del horror, de la furia y del sufrimiento. Líbranos de los nuestros y de los suyos.

    Ayúdales a recuperar su infancia robada y sus derechos de nacimiento, que son una muestra del cielo. Oh Señor, recuérdanos al niño Ismael, que es el padre de todos los niños de Gaza…Como el niño Ismael no tenía agua y fue abandonado, dándolo por muerto en el desierto de Beer-Sheba, tan despojado de toda esperanza que su madre no soportaba verlo morir en la arena.

    Recuérdanos que tu eres el Señor de nuestro pariente Ismael, tu eres el que oyó el llanto de Ismael, y envió a su angel para confortarlos, a él y a su madre Agar. Sé el Señor que estuvo con Ismael desde ese día y lo acompañó todos los días siguientes. Sé ese Dios, el Todo Misericordioso, que abrió los ojos de Agar y le mostró donde había un pozo de agua, afin de que le diera de beber a su hijo Ismael y le salvara la vida.

    Alá, que nosotros llamamos Elohim, tu que nos das la vida, que sabes el valor y la fragilidad de nuestras vidas, envía tus ángeles a estos niños. Sálvalos, a los niños de este lugar, de Gaza la más hermosa, Gaza la maldita.

    En este día en que la ansiedad, la cólera y el duelo que llamamos guerra atrapan nuestros corazones y los cubren de cicatrices, te llamamos a tí, Señor, cuyo nombre es paz: Bendice a estos niños y sálvalos del mal. Vuelve tu faz hacia ellos, Señor. Muéstrales, como si fuera por primera vez, la luz y la bondad y tu benevolencia que nos confunde. Míralos, Señor, déjalos ver tu rostro. Y como si fuera por primera vez, concédeles la paz. »

    Bradley Burston, del diario Haaretz.

    (Tomado del sitio oficial de Taizé)

  8. Y ahora un poco de San Pío X (Encíclica Pascendi)

    11. No sólo puede desenvolverse y cambiar el dogma, sino que debe; tal es la tesis fundamental de los modernistas, que, por otra parte, fluye de sus principios.

    Pues tienen por una doctrina de las más capitales en su sistema y que infieren del principio de la inmanencia vital, que las fórmulas religiosas, para que sean verdaderamente religiosas, y no meras especulaciones del entendimiento, han de ser vitales y han de vivir la vida misma del sentimiento religioso. Ello no se ha de entender como si esas fórmulas, sobre todo si son puramente imaginativas, hayan sido inventadas para reemplazar al sentimiento religioso, pues su origen, número y, hasta cierto punto, su calidad misma, importan muy poco; lo que importa es que el sentimiento religioso, después de haberlas modificado convenientemente, si lo necesitan, se las asimile vitalmente. Es tanto como decir que es preciso que el corazón acepte y sancione la fórmula primitiva y que asimismo sea dirigido el trabajo del corazón, con que se engendran las fórmulas secundarias. De donde proviene que dichas fórmulas, para que sean vitales, deben ser y quedar asimiladas al creyente y a su fe. Y cuando, por cualquier motivo, cese esta adaptación, pierden su contenido primitivo, y no habrá otro remedio que cambiarlas.

    Dado el carácter tan precario e inestable de las fórmulas dogmáticas se comprende bien que los modernistas las menosprecien y tengan por cosa de risa; mientras, por lo contrario, nada nombran y enlazan sino el sentimiento religioso, la vida religiosa. Por eso censuran audazmente a la Iglesia como si equivocara el camino, porque no distingue en modo alguno entre la significación material de las fórmulas y el impulso religioso y moral, y porque adhiriéndose, tan tenaz como estérilmente, a fórmulas desprovistas de contenido, es ella la que permite que la misma religión se arruine.

    Ciegos, ciertamente, y conductores de ciegos, que, inflados con el soberbio nombre de ciencia, llevan su locura hasta pervertir el eterno concepto de la verdad, a la par que la genuina naturaleza del sentimiento religioso: para ello han fabricado un sistema «en el cual, bajo el impulso de un amor audaz y desenfrenado de novedades, no buscan dónde ciertamente se halla la verdad y, despreciando las santas y apostólicas tradiciones, abrazan otras doctrinas vanas, fútiles, inciertas y no aprobadas por la Iglesia, sobre las cuales —hombres vanísimos— pretenden fundar y afirmar la misma verdad(8). Tal es, venerables hermanos, el modernista como filósofo.

    12. Si, pasando al creyente, se desea saber en qué se distingue, en el mismo modernista, el creyente del filósofo, es necesario advertir una cosa, y es que el filósofo admite, sí, la realidad de lo divino como objeto de la fe; pero esta realidad no la encuentra sino en el alma misma del creyente, en cuanto es objeto de su sentimiento y de su afirmación: por lo tanto, no sale del mundo de los fenómenos. Si aquella realidad existe en sí fuera del sentimiento y de la afirmación dichos, es cosa que el filósofo pasa por alto y desprecia. Para el modernista creyente, por lo contrario, es firme y cierto que la realidad de lo divino existe en sí misma con entera independencia del creyente. Y si se pregunta en qué se apoya, finalmente, esta certeza del creyente, responden los modernistas: en la experiencia singular de cada hombre.

    13. Con cuya afirmación, mientras se separan de los racionalistas, caen en la opinión de los protestantes y seudomísticos.

    Véase, pues, su explicación. En el sentimíento religioso se descubre una cierta intuición del corazón; merced a la cual, y sin necesidad de medio alguno, alcanza el hombre la realidad de Dios, y tal persuasión de la existencia de Dios y de su acción, dentro y fuera del ser humano, que supera con mucho a toda persuasión científica. Lo cual es una verdadera experiencia, y superior a cualquiera otra racional; y si alguno, como acaece con los racionalistas, la niega, es simplemente, dicen, porque rehúsa colocarse en las condiciones morales requeridas para que aquélla se produzca. Y tal experiencia es la que hace verdadera y propiamente creyente al que la ha conseguido.

    ¡Cuánto dista todo esto de los principios católicos! Semejantes quimeras las vimos ya reprobadas por el concilio Vaticano.

    Cómo franquean la puerta del ateísmo, una vez admitidas juntamente con los otros errores mencionados, lo diremos más adelante. Desde luego, es bueno advertir que de esta doctrina de la experiencia, unida a la otra del simbolismo, se infiere la verdad de toda religión, sin exceptuar el paganismo. Pues qué, ¿no se encuentran en todas las religiones experiencias de este género? Muchos lo afirman. Luego ¿con qué derecho los modernistas negarán la verdad de la experiencia que afirma el turco, y atribuirán sólo a los católicos las experiencias verdaderas? Aunque, cierto, no las niegan; más aún, los unos veladamente y los otros sin rebozo, tienen por verdaderas todas las religiones. Y es manifiesto que no pueden opinar de otra suerte, pues establecidos sus principios, ¿por qué causa argüirían de falsedad a una religión cualquiera? No por otra, ciertamente, que por la falsedad del sentimiento religioso o de la fórmula brotada del entendimiento. Mas el sentimiento religioso es siempre y en todas partes el mismo, aunque en ocasiones tal vez menos perfecto; cuanto a la fórmula del entendimiento, lo único que se exige para su verdad es que responda al sentimiento religioso y al hombre creyente, cualquiera que sea la capacidad de su ingenio. Todo lo más que en esta oposición de religiones podrían acaso defender los modernistas es que la católica, por tener más vida, posee más verdad, y que es más digna del nombre cristiano porque responde con mayor plenitud a los orígenes del cristianismo.

    Nadie, puestas las precedentes premisas, considerará absurda ninguna de estas conclusiones. Lo que produce profundo estupor es que católicos, que sacerdotes a quienes horrorizan, según Nos queremos pensar, tales monstruosidades, se conduzcan, sin embargo, como si de lleno las aprobasen; pues tales son las alabanzas que prodigan a los mantenedores de esos errores, tales los honores que públicamente les tributan, que hacen creer fácilmente que lo que pretenden honrar no son las personas, merecedoras acaso de alguna consideración, sino más bien los errores que a las claras profesan y que se empeñan con todas veras en esparcir entre el vulgo.

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