NO TIENEN CARA….
Son italianas y dan a entender que mantienen una relación afectiva con curas en actividad. Hablan desde un punto de vista sentimental, y explican cómo se sienten al ser las que «obligan» a sus compañeros a abandonar su misión sacerdotal.
Un grupo de esposas de sacerdotes italianos, por lo que parece en pleno ejercicio de su labor pastoral, plantean el problema del celibato desde un punto de vista sentimental y humano.
En su mensaje explican al Papa cómo se sienten ellas, «las que obligan al sacerdote a abandonar su misión», y ellos, considerados como «traidores», pero incapaces de «vivir el amor sin el amor».
Texto de la carta
Al Papa Benedicto XVI:Quién escribe es un grupo de mujeres, de todas las partes de Italia, que han vivido o viven todavía ahora la experiencia de una relación con un sacerdote o un religioso. Estamos acostumbradas a vivir en el anonimato esos pocos momentos que el sacerdote logra otorgarnos y vivimos diariamente las dudas, los temores y las inseguridades de nuestros hombres, supliendo sus carencias efectivas y sufriendo las consecuencias de la obligación al celibato.
La nuestra es una voz que ya no puede seguir siendo ignorada, a partir del momento en que escuchamos que se reafirma la sacralidad de lo que no tiene nada de sagrado, de una ley que se conserva sin atender a los derechos fundamentales de las personas. Nos hiere el desprecio con que desde hace siglos y en declaraciones recientes se trata de silenciar el grito de hombres y mujeres que sufren en el sudario ya rasgado del celibato obligatorio.
Intentamos reafirmar -aunque ya gran parte de los cristianos lo sepa- que esta disciplina no tiene nada a que ver ni con las escrituras en general, ni con los Evangelios en particular, ni con Jesús, que de ello jamás habló.
Todo lo contrario. En cuanto podemos saber, a Él le gustaba rodearse de discípulos, casi todos casados, y de mujeres.
Nos diréis que también Jesús vivió soltero y el sacerdote simplemente se configura a Él con su elección. Está bien, una elección. Pero una norma no puede ser nunca una elección, si no es forzando su sentido. Si además se la define como carisma, no puede por tanto a ser impuesta ni exigida, mucho menos por el Señor, que nos ha querido libres, porque el amor es libertad, desde siempre.
¿Es, por lo tanto, razonable pensar que Él pretendiera negar ciertas expresiones de amor y libertad a algunos de sus discípulos?
Son bien sabidas comúnmente las razones que, con el tiempo, impulsaron a la jerarquía eclesiástica a introducir esta disciplina en el mismo sistema jurídico canónico: el interés y la conveniencia económica. Después, a lo largo de los siglos, todo ha sido adobado con una cierta dosis de misoginia y de hostilidad hacia el cuerpo, las pulsiones psicológicas y sus exigencias primarias.
Es por tanto una ley «humana», en el sentido amplio del término. Y hay que partir de esta evidencia, para preguntarse si, como en todas las leyes humanas, en un cierto momento histórico, no será necesario volverla a plantear y modificar o incluso, cómo deseamos, a eliminarla del todo.
Para hacer esto, es necesaria mucha humildad y mucho valor para desligarse de las lógicas del poder y descender con sinceridad al mundo de los hombres al que, guste o no, también pertenece el sacerdote.
Citamos a Eugen Drewermann («Clérigos. Psicodrama de un ideal», Trotta, 1995).
«Se neutraliza toda la esfera de los sentimientos humanos a favor de la decisión del poder. De todo la gama de posibles relaciones humanas sobrevive sólo un tipo de relación: la que corresponde al orden y la sumisión, el ritual del amo y el siervo, la abstracción y la reducción de la vida al formalismo de la observancia de determinadas instrucciones».
No es un asunto de tener más tiempo para dedicarlo a los otros, como expresa la más repetida entre las innumerables frases que utilizan los que afirman que el clérigo no debe y no puede tener una compañera, sino más bien el rechazo de la idea de que él pueda disfrutar de una presencia sentimental más íntima y personal.
De hecho, continúa Drewermann,: «La identificación obligatoria con el papel profesional no le permite vivir como persona y no le queda otra posibilidad que fingir el calor humano, la cercanía emocional, la comprensión pastoral, la empatía, haciendo simulaciones, en vez de vivirlo de manera auténtica».
Según esta visión institucionalizada, el sacerdote se realiza en su ministerio, a través del orden sagrado, sólo como soltero y para toda la vida. Pero la decisión presumiblemente libre de un joven, entusiasta de la gran propuesta que piensa haber recibido, no presupone que su profunda adhesión al mensaje de Jesús no pueda crecer, madurar, cambiar e incluso se exprese mejor, en un cierto punto, a través de un presbiterado casado.
Simplemente es esto lo que sucede, lo que no se está en condiciones de ver ni de valorar plenamente.
Una elección de este tipo no puede ser inmutable, y no se trata ni de una traición ni, mucho menos, de una caída o una infracción, porque el amor no va en contra del amor. Y el sacerdote, como cualquier ser humano, tiene necesidad de vivir con sus semejantes, de experimentar sentimientos, de amar y de ser amado y también de confrontarse profundamente con el otro, cosa que difícilmente está dispuesto a hacer por el temor de exponerse al peligro.
Esto es lo que estamos viviendo. Y como si este sistema eclesiástico, con sus reglas, lograra aprisionar la parte más sana de todos nosotros.
¿Qué sucede, de hecho, si el sacerdote se enamora? Puede escoger:
1. Sacrificar las propias exigencias y los propios sentimientos, así como los de la mujer, a favor de un «bien más grande» (¿cuál?)
2. Vivir la historia en clandestinidad, con la ayuda y la complicidad de los mismos superiores a veces; es suficiente que no se llegue a saber y que no se dejen vestigios (es decir, hijos)
3. Colgar la sotana, expresión usual que define la elección de alguien que no puede más, es decir, de un traidor.
Cada una de estas opciones les provoca un dolor grande a las personas implicadas, que, vayan las cosas como vayan, tienen mucho que perder.¿Y cuáles son las opciones de la mujer?
1. Inmolar las propias exigencias y los propios sentimientos a favor de «un bien más grande» (en este caso, el bien del sacerdote)
2. Aceptar vivir la historia en secreto, pasando el resto de su vida a la espera de que el sacerdote pueda dedicarle algún pellizco de su tiempo, momentos robados, sacrificando el sueño de una historia junto a un hombre «normal»
3. Soportar el peso de quien obligó al sacerdote a «colgar la sotana», aparte de compartir el peso de su presunto «fracaso». Un sacerdote que se sale es considerado como «quien no logró llevar adelante la gran renuncia necesaria», y por lo tanto es de algún modo marginado. Y esto es una cosa difícil de soportar, para alguien que está convencido de ser «un escogido, uno que recibió una llamada especial», un alter Christus, que con un gesto y unas palabras consagra, transforma la naturaleza de las cosas… perdona y salva.¿Es posible renunciar a todo esto? ¿Y para qué? Para una vida normal de la pareja, que suena a asunto banal en comparación con los poderes que el «funcionario de Dios» puede ejercer a través del orden sagrado.
Y, sin embargo, una de las frases más recurrente de los sacerdotes a sus «compañeras», lo resume en pocas palabras: «te necesito para ser lo que soy», es decir, un sacerdote.
¡No se asombre, Santidad! Para lograr ser testigos efectivos de la necesidad del amor tienen necesidad de personificarlo y vivirlo plenamente, de la forma que su naturaleza lo exige. ¿Es una naturaleza enferma? ¿Trasgresora?
Si se entiende bien, esta expresión manifiesta la urgencia de ser también parte de un mundo a dos, de poder ejercitar ese derecho natural y fundamental de quien a menudo la iglesia institucional habla en solemnísimas encíclicas, reservado por supuesto únicamente a los laicos, y negado a los clérigos, que llegan a ser tan sobrenaturales, tan separados de todos los otros, que no logran ni distinguir lo que les rodea.
¿Pero es posible que Usted no logre ver que el sacerdote es un ser dolorosamente solo? Tiene un montón de cosas que hacer, que le llenan el día y le vacían el corazón. A menudo ni se da cuenta de ello, aprisionado como está de las liturgias y de los deberes de su oficio.
Y puede suceder que entre sus conocidos haya una persona especial que parece, ya desde la primera mirada, hecha expresamente para calentarle el corazón, completando y enriqueciendo también el ministerio. Y esto es simplemente lo que sucede frecuentemente.
Pero la disciplina eclesiástica le dice «No, tú has sido escogido para algo mucho más grande». Y se siente culpable, porque no es capaz de imaginar algo más grande de lo que está experimentando. Y se fía de la obediencia que ha prometido, pensando que representa la voluntad de Dios, su plan para él y para los que son como él. El heroico célibe vuelve por lo tanto al estrado de una institución que lo pretende así y que incluso ha dispuesto ya una promoción a cambio de la necesaria separación.
¿Y toda esta ruina en nombre de qué amor?
Lo que hace ocultar, lo que hace renunciar, lo que hace mal, no es el amor del Padre. Citamos finalmente una conclusión de Drewermann: «El Dios de quien hablaba Jesús quiere precisamente lo que la Iglesia católica hoy teme más que nada: una vida humana libre, feliz y madura, que no nace de la angustia, sino de la confianza obediente y que es liberado de las limitaciones de la tiranía de una teología tradicional que prefiere buscar la verdad de Dios en las escrituras sagradas antes que en la santidad de la vida humana».
Antonella Carisio, Maria Gracia Filippucci, Stefania Salomone… junto a otras, también en nombre de todos quienes sufren a causa de esta ley injusta.
Fuente: RD


Están tan desordenadas y confundidas que ni saben de lo que hablan. Pero sus «compañeros», sí sabian y saben que es lo que hicieron y lo que están haciendo. No sólo darán cuenta de sí, sino también de aquellas a quienes han metido en su propia miseria.
«Y puede suceder que entre sus conocidos haya una persona especial que parece, ya desde la primera mirada, hecha expresamente para calentarle…» para lo unico que aparecen estas mujeres en la vida de un sacerdote es para eso para CALENTARLE… y nada mas, una vez que dejan la sotana, se conforman, otras ni los vuelven a mirar…total ya perdio el encanto de ser algo y alguien PROHIBIDO…
Seria bueno que se las mande a terapia a estas «mujeres» calienta curas…
DEUS MEUS, MISERERE NOBIS…
Sí, es verdad, la Carisio, la Filippucci y la Salomone, no tienen cara ni tampoco cura (En los dos sentidos de la palabra).
Porque con quien las tiene de barraganas de cura no tiene nada y sí mucho de miserable sacrílego. Y ellas carecen de una terapéutica que las pueda mejorar, aún infimamente.
Ambos, él y ella, es decir el sacerdote «solicitante» (Así llamaban nuestros antepasados a los sacerdotes que solicitaban de amores a las beatas) y la seducida que no es inocente porque bien sabe que su seductor ha contravenido todas las normas, la única cura que pueden tener es en el encierro de años en algún monasterio tal como disponía la Santa Inquisición mientras solo fuera un pecado de la carne.
Pues si también hubiera algún pecado del espíritu, como presumiblemente pareciera, lo mas indicado para que no sigan pecando es que fueran relajados al brazo secular.
Sr. Editor:
Un detalle: si mal no recuerdo la foto corresponde a un sacerdote católico de rito oriental residente en España, que está casado, de acuerdo con la disciplina tradicional de las Iglesias católicas orientales. Si es así, la foto no debería encabezar este post, pues las mujeres que escriben al Papa son mancebas o concubinas, pero no esposas legítimas.
Saludos.
Señor Director:
De ser cierto que la foto corresponde a un sacerdote católico de rito oriental, sería mejor reemplazarla por otra.
Propongo en su lugar la de Camila O’Gorman y el Padre Gutiérrez.
El caso es trágico, pero aleccionador. Resumo, para los que no lo conocen:
Camila nació en Buenos Aires, siendo Gobernador Don Juan Manuel.
A los 18 años, Camila conoció al padre Ladislao Gutiérrez, sacerdote jesuita, recientemente nombrado Párroco de la familia O’Gorman.
Pronto comenzaron un romance clandestino.
En 1847, Camila y el padre Gutiérrez se fugaron y se refugiaron en Corrientes. En agosto de 1848 fueron descubiertos y arrestados.
Camila negó haber sido violada y afirmó ser la iniciadora del romance y la ideóloga de la fuga.
Camila y el Padre Gutiérrez fueron llevados a Buenos Aires para ser juzgados.
Ante el clamor popular contra la violación el voto de castidad del sacerdote y la mala reputación que se temía atrajera sobre la sociedad, fueron condenados a muerte y fusilados poco tiempo después, en la mañana del 18 de agosto de ese mismo año.
Para que no pierda tiempo en la búsqueda, le envío una foto que puede servir, salvo que encuentre otra mejor.
Juan Manuel
Pere unas son concubinas ¿y las otras? ¿defecciones de la Iglesia Oriental?
Otra vez Pere,
El celibato no es opcional ni en el rito oriental de la Iglesia. O son sacerdotes o están casados, aunque un casado podría llegar a ser ordenado, previamente dejando a su esposa. Lo que Dios unió solamente Él lo puede separar.
Carta abierta a Antonella Carisio, como cabeza de un blasfemo comunicado
De la lectura de su carta abierta en defensa de las barraganas, dirigida a Bendicto XVI, me llaman especialmente la atención sus pretensiones de apoyar sus criterios en autores como Eugen Drewermann, que como sabrá, luego de habérsele prohibido el ejercicio de su ministerio sacerdotal por sus muchos pronunciamientos heréticos: negar la historicidad de la Ultima Cena, entre otros, se declaró a sí mismo fuera de la Iglesia católica, en una entrevista pública ¿dónde? En la televisión alemana, ejemplo de servicio a Cristo y a la Iglesia, como todo el mundo sabe; espero que perdone mi ironía. Por lo tanto, no me parece muy inteligente, sino más bien torpe, argumentar sus intenciones de cambiar la disciplina de la Iglesia, usando el discurso de quien se proclama fuera de esa ésta. .
Sin embargo, aunque de inmediato sobresale esta carencia de pericia para defender su falso silogismo, no es lo más errado de su escrito. Usted ignora que la verdad no se puede definir desde el sentimentalismo, porque si así fuera, se destruiría la posibilidad de conocerla. Su forma de pensar, muy generaliza hoy, parte de que hay tres tipos de juicios: los justos, los injustos y “los que satisfacen la afectividad humana”. Pero esto es uno de los yerros que caracterizan nuestra civilización, adherido también a su mente,por lo leído, porque no existe juicio verdadero por el simple hecho de satisfacer la emotividad, sino que la satisfacción justa o injusta de la misma dependerá de su fin último. Todo pensamiento, todo sentimiento, todo acto, toda omisión, sólo tiene dos posibilidades en términos de justicia: o es justo o es injusto y nada más. El cristianismo no conoce ese término medio, tan común en esta sociedad que adormece la conciencia del pecado, una especie de limbo entre lo verdadero y lo falso. Naturalmente, no les hablo de la justicia humana, porque ya la historia, especialmente la contemporánea, ha demostrado su imposibilidad de cumplirla, sino de la divina: la salvación a la que todo sacerdote- y todo laico, incluida usted- está orientado.
Usted plantea el enamoramiento, como si esa emoción fuera una especie de fuerza irresistible, donde nada tuviera que ver la voluntad; pues bien, veamos esta falacia desde un punto de vista teológico primero, si ustedes se consideran católicas, cuestión que es lícito preguntarse a tenor del aval de Eugen Drewermann que presentan. Es obvio su desapego a la doctrina de la gracia de la Iglesia; en virtud de este dogma, ningún hombre está obligado al pecado y aunque nuestra más difícil circunstancia nos incline a él, no tiene sobre nosotros un poder determinante, “porque lo que es imposible para el hombre, es posible para Dios”( Mt 19,26), con la ayuda de su gracia. Él jamás permite que seamos tentados por encima de nuestra fuerzas. Es decir, nunca podrán perjudicar la salvación eterna de un hombre, ni el dolor producido por las injusticias humanas, ni el sufrimiento causado por la naturaleza, pues hay una diferencia infinita entre la pena que soportamos y la recompensa de Dios, como nos dice el Apóstol de los Gentiles: “Estos padecimientos del tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria venidera que ha de manifestarse en nosotros” (Rom 8, 18)
Esto es una verdad revelada; la aceptación de nuestra cruz coopera con la gracia a crear un caudal copioso de salvación: “Porque nuestra tribulación momentánea y ligera va labrándonos un eterno peso de gloria cada vez más inmenso” (2 Cor 4,17). Ocurre en la mentalidad de nuestro tiempo y de ella está impregnada su misiva, que renegamos del Calvario y nos escandaliza la Cruz, inventándonos un Cristo melifluo, que nada tiene que ver con el Hijo de Dios que se ofreció en oblación por nuestros pecados. Ustedes acusan a la Iglesia, porque les recuerda esta doctrina y porque les resulta insoportable renunciar a su satisfacción, sabiendo como saben, que Él nos dijo: “mi yugo es llevadero y mi carga ligera”. (Mt 11, 30). Esto me recuerda a una persona que se presentó con muchas quejas ante el tribunal divino porque a él se le habían dado dos cruces, en vez de una como a los demás. El Padre se quedó pensativo un instante, recordando el momento de la eternidad donde fue pensado el enjuiciado. Pero Yo sólo te di una cruz, respondió El padre. No No, protestó el enjuiciado, tirando las dos cruces al suelo, con ánimo de hacérselo evidente ¿Lo ves? Son dos, dijo irritado. Entonces Dios recogió las dos cruces del suelo y observándolas, le respondió: Yo sólo te dí ésta, que consistía en una leve cojera y era muy fácil de llevar. La otra te la impusiste tú mismo, pues bebiendo en exceso tanto alcohol, te creaste una dolorosa y mortal cirrosis. La moraleja resulta evidente, pues uno podría estar dispuesto a aceptar, que de la frecuencia de la conversación pudieron surgir unos sentimientos, que jamás debieron concretarse en ajuntamiento carnal. Nadie duda que si hubieran cooperado con la gracia,otorgada con generosa suficiencia para vencer la tentación, negándose a dar ocasión al pecado, hubieran cargado con un dolor durante un tiempo, hasta que las emociones se desvaneciesen mediante la obediencia a sus voluntades castas. Es hasta probable pensar, que esa cruz suave y temporal la permitiera el Señor, a la vez que les entregaba muchos más dones para sobrellevarla, a fin de que adquirieran un bien mayor. Pero de ninguna manera es una cruz el sufrimiento que dicen padecer por no poder fornicar, sino a escondidas. Ustedes están diciendo que sufren porque tienen que mantener oculto su pecado. Es decir, no tienen dolor de los pecados, ni propósito de enmienda y lo que reclaman es misericordia para seguir pecando con el beneplácito de la comunidad. Esa piedad no es la Jesús. El Cristo verdadero, el Jesús del Evangelio es, sí, misericordioso, pero con el contrito y humilde.”¿Nadie te ha condenado?» Ella respondió: «Nadie, Señor». Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más»” (Jn 8,11). Ustedes quisieran un Jesús que les dijera: Tampoco yo te condeno, puedes seguir fornicando; sin embargo ese Jesús no está en ninguna parte del Evangelio; ese Hijo de Dios es un Cristo ajustado a su propio hedonismo.
Ahora veamos ese mito de nuestra época denominado enamoramiento, desde una perspectiva psicológica y en el cual está fundamentada su peregrina argumentación. Porque efectivamente, muchos caemos en el pecado de la fornicación o el adulterio-porque si algunas de ustedes está casada o separada comete adulterio- por sostener el siguiente equívoco: El amor nada tiene que ver con una decisión. Sin embargo, la cadena que nos ata a este frágil ídolo con pies de barro, se forja de esta manera: Alguien nos agrada y halaga nuestra virilidad o feminidad mediante la conversación, aún con ausencia de cualquier pensamiento obsceno. Al mismo tiempo, nos gozamos en esa sensación aparentemente inocente y deseamos repetirla en nuestro espíritu una vez más. Pero si vivimos internamente, es decir, si nuestro pensamiento no está obnubilado por el ensordecedor ruido del mundo y somos honestos, deberíamos de admitir que ese goce sensual -no estoy hablando aún de practica sexual alguna- está comprometiendo mi estado y el del otro, en este caso un célibe. Por lo tanto, no me es lícito proponerme buscar una nueva ocasión, con el objeto de volver a sentir lo mismo.
Sucede a menudo que la voluntad es una veleta y buscamos argucias para un nuevo encuentro, tal vez fortuito o no tanto. A la sazón, esta clase de pensamientos o parecidos, pueden ser corrientes: “¿Dónde me dijo que tomaba café? ¿Cuándo dijo que volvería por tal o cuál lugar? ¿A qué hora está solo en la sacristía?” Con este tipo de acciones mentales estamos decidiendo iniciar una relación. Pero sin embargo, aún tenemos el poder y la libertad para truncar desde el origen algo peligroso.
Más si no lo hacemos, buscaremos la oportunidad de otra coincidencia, quizá a través de una tertulia, reunión o mediante algún tropiezo nada casual, en una esquina y hora archisabidas. Según el caso, es probable que incluso pensemos que esta segunda vez no hemos sido muy afortunados, porque siendo aún al comienzo de la deriva, nos suele obligar nuestra cortesía a compartir estos deleites con otros amigos o compañeros suyos o nuestros. Sin embargo y a pesar de la multitud, la emoción ha sido igual de grata o mayor; en general más grande, porque pareciéndonos cicatera nuestra alícuota parte de dicha, aguzamos nuestro ingenio para captar su atención en medio de otras voces rivales y así aumentamos nuestro deseo.
Tras esa segunda o tercera vez, según la disposición y experiencia de cada cual, suspiramos por una mayor intimidad. Tan fuerte es este anhelo, que mientras charlamos, nuestra mente no para de buscar el momento propicio para proponerle una cita a solas, incluso usando el motivo de una solicitud de guía espiritual . Al mismo tiempo, tampoco cesamos de elaborar frases graciosas e ingeniosas para serle simpática. Pero hacemos todo esto sin cruzar una imaginaria frontera, que desesperadamente tratamos de ubicar en algún sitio, pues de ninguna manera deseamos pasarnos de la raya y ser descubiertos o espantar la pieza de caza; ni queremos quedarnos cortos, ni pasarnos de largo. Todavía puedes detenerte, mas si no quieres hacerlo, vas abocado a la fornicación o al adulterio, según el caso, rodando en tu caída con una aceleración creciente.
Al fin los dos solos, sin amigos estorbando como moscones y con certeza, más acicalada y perfumada que de costumbre. Qué duda cabe que también con los dientes más limpios y más fresco el aliento. Durante ese rato vas conociendo nuevos rincones seductores de su alma, mientras que a tu “partenaire” le habrás abierto de par en par las puertas de la tuya.
Cuando vuelves al hogar te sientes en las nubes y sólo quieres recostarte como huraña en tu lecho, sin que nadie te moleste. Si no te es posible, buscarás otro espacio privado, tal vez te recluyas en el baño o en cualquier otro lugar de la vivienda, para que ni tus hijos ni tu cónyuge, si lo tienes, nublen ese instante de dicha e interrumpan tus pensamientos. Así confinado en ti misma, desatarás a la “la loca de la casa” para regodearte en la fantasía. De esta suerte incumples tu pacto y las obligaciones de tu estado, pero puedes cortar aún esa cadena, porque sus eslabones todavía son endebles. Mas piensas: “Pero ya hemos quedado de nuevo a tal hora de tal día ¿Cómo voy a faltar a mi palabra, si además no hago nada malo, pues ni siquiera he rozado su mano?” ¡Qué infeliz! Digo infelices, desdichados y desdichadas, pues este mecanismo es común a los hombres y mujeres, todos aquellos preocupados por el incumpliendo de una cita de ese calibre, mientras faltan gravemente al casto compromiso suyo y tientan a los del sacerdote a incumplir los suyos.
A estas alturas, cómo podemos alegar en nuestra defensa súbito enamoramiento, si paso a paso hemos decido, sí, decidido digo, despertar esa pasión ¿Cómo podemos argüir candidez o inocencia? No hay tal; porque es una prueba en nuestra contra, que también resolvemos ocultar este desorden a los demás, al resultarnos imposible rebatir su reproche, porque la Luz deja al descubierto toda perversidad; y no lo podemos impugnar, por la sencilla causa de sentirnos culpables. No podemos evitar que un pajarito o mal pensamiento pase por nuestras mentes, pero lo que si pueden evitar es que este pajarito haga nido y ponga huevos”.Lo que le estoy diciendo, en síntesis, es que tanto ustedes, como esos sacerdotes, tomaron una decisión de enamorarse y de permitir que se albergaran unas emociones ajenas a su fin último: la salvación de sus almas.
Pero hay tres buenas noticias: La primera es que El Señor les ofrece su perdón ahora mismo, si se arrepienten e intentan sinceramente no pecar más. La misericordia de Cristo es actual. La segunda: La misericordia del Señor es paciente , pues sus longevas vidas, dones que no proceden de la soberbia de los hombres ni de la tecnología, sino sólo de Dios, se les ha regalado a fin de que puedan aceptar algún día su salvación y se arrepientan, aunque sea en su último suspiro, como el buen ladrón. La tercera: la misericordia de Dios es eterna, incluso con los condenados, pues éstos no son rechazados por alguien externo sino por su propia conciencia, según nos dice San Pablo: “Por cuanto les da testimonio su conciencia y sus razonamientos, acusándolos o excusándolos recíprocamente” (Rom 2,15). También Dante observa como los condenados muestran un ansia por lanzarse a la pena y nos narra :” y prontos son a atravesar el río, porque el juicio eterno los espolea y les muda el temor en ansia y brío”. Sabiamente lo dice Santa Catalina de Génova: “si el alma no encontrase en este punto esa ordenación procedente de la justicia de Dios, quedaría en un infierno mayor que cualquier otro, por encontrarse fuera de ella”. Citando por ultimo al tomista Romano Amerio: “bajo este aspecto, el infierno es también una obra de misericordia. Que la impaciencia por entrar en la perdición prevalezca sobre el terror al tormento es la prueba última de que el fin del hombre está más allá del hombre: es el orden del mundo.”
No me voy a extender sobre el vulgar prejucio que esgrime a la hora de juzgar en su carta las causas históricas que han motivado a la Iglesia a establecer la disciplina del celibato. Para ello le remito a la historia; a la verdadera historia, muy distinta y alejada de los tópicos en que envuelve su texto. Pero no quiero dejar pasar por alto otra de las afirmaciones más escandalosas de su carta. Usted dice textualmente : “¡No se asombre, Santidad! Para lograr ser testigos efectivos de la necesidad del amor tienen necesidad de personificarlo y vivirlo plenamente, de la forma que su naturaleza lo exige.” Usted está afirmando que ni hasta el mismísimo S. pablo pudo ser testigo efectivo del amor, por su afán de mantenerse célibe. Para usted, sólo da un testimonio útil de amor, quien se muestra incapaz de orientar sus instintos hacia algún fin más elevado y se deja llevar por su naturaleza, es decir, por el placer venéreo, hablando en plata, traicionando su propia promesa. Es obvio que para usted no tiene ningún valor la palabra dada, ni la promesa, ni el voto, ni los esponsales donde los novios se prometen fidelidad. Usted tomó la decisión de enamorarse de un sacerdote y desea confundirlo respecto a la estima de sus votos hechos en su juventud, pero si hubiera tomado la decisión de enamorarse de un hombre casado, hubiera escrito una carta en contra de la indisolubilidad del matrimonio; la cuestión es satisfacer su propio instinto, sin respetar promesas ajenas; vomita y se vuelve sobre su vómito. Mi pregunta ante su lapidaria e inadmisible afirmación es ¿Entonces en qué nos diferenciamos de los marranos, animales sujetos por entero a su propia naturaleza e incapaces de hacer un sacrificio por un congénere? La filosofía que impregna toda su carta, está impregnada de una nausea por la dignidad humana, que por cierto no proviene del hombre en cuanto hombre, sino del hombre en cuanto ser creado a imagen de Dios.
El sacerdote no es un ser ocupado en múltiples tareas y existencialmente vacío, como usted trata de caricaturizar; no es sólo el presidente de un banquete. El sacerdote es quien hace descender sobre el altar a la Víctima, presente realmente en el pan y el vino consagrados. El sacerdote tiene la necesidad de estar marcado en su alma para siempre, para ofrecer así este sacrificio y debe guardar virginidad y celibato porque le corresponde una cosa extraordinaria, hacer venir a Dios del cielo a la tierra por medio de sus labios. El sacerdote es un Alter Christus, otro Cristo, así pues, está llamado a hacer efectivo su amor, sí efectivo, digo, con un don total, sin reservas a todos, como Cristo. El sacerdote no puede dividir su corazón: ahora realizo la noble función del sacrificio, luego me ocupo de lo mundano, mañana tengo que ir a ver a mis suegros, pasado nos vamos a un crucero, etc., sino que su ministerio es toda su vida. Tal dignidad no es escogida por Él, sino que ha sido llamado a ella por el Señor, a la manera de Cristo, virgen y de su santísima Madre. Por esto es célibe el sacerdote y no porque le mantenga ocupadísimo su actividad apostólica. La exigencia viene de la grandeza del Sacrificio de la Misa, en la que actúa in Personae Christi, ya que es un sacrificio real. Por lo tanto, cuanto más imite a Cristo, quien dio ejemplo de una vida enteramente consagrada al Padre, mayor será la efectividad de su amor, para usar sus mismas palabras, con cada alma que tenga encomendada. De esta efectividad hay miles de testimonios en cada lugar; multitud de personas muy agradecidas a los sacerdotes que usó el Señor para cambiar la vida de tantos. Cierto que los sacerdotes llevan un tesoro en vasijas de barro, para que nadie se engría y pueda dar toda la Gloria y el mérito sólo a Dios, como nos recuerda S. Pablo. Por eso esas vasijas también flaquean y caen al suelo y se rompen, pero con la gracia de Dios se pueden volver a recomponer. La debilidad de los sacerdotes de la que usted habla, es cierta y no es nueva, como tampoco lo es que hay entre ellos muchísimos santos y una gran mayoría que hace mucho bien.
La novedad no es la descripción de esas dolorosas situaciones pecaminosas, no; la novedad de su carta estriba en la blasfemia de querer elevar el pecado al mismo estatus de la virtud y eso es imposible y además no puede ser.
«se siente culpable, porque no es capaz de imaginar algo más grande de lo que está experimentando.»
me sorprende esta linea de la carta….
el sacerdote que se ha formado en un seminario durando al menos 12 años, que ha estudiado filosofia, que ha aprendido a que por medio de la razon podemos llegar a conocer a Dios…. que ha aprendido en teologia sobre las verdades reveladad, los novisimos…
Y AUN ASI NO ES CAPAZ DE IMAGINAR ALGO MAS GRANDE !!!!!!!!!!!!!!!!!
me sorprende…. YO QUE ESTOY EN EL SEMINARIO… Y DESDE QUE PISO EL SEMINARIO… SÉ!!!!! SÉ!!!! POR QUE NO ME HAN HECHO TONTO. TODO LO QUE IMPLICA EL SACERDOCIO, SE LO QUE IMPLICA !!!!! POR QUE ADEMAS JESUSCRISTO MISMO NOS LO DICE…. SI EL MUNDO LOS ODIA SEPAN QUE A MI ME HA ODIADO PRIMERO….. SEPAN QUE EL HIJO DEL HOMBRE NO TIENE SIQUIERA DONDE RECLINAR SU CABEZA…… NADIE SE ORDENA ENGAÑADO. O SE LA VIVE AUTOENGAÑANDOSE Y JUSTIFICANDO SUS ACCIONES POR SU NATURALEZA…
que si bien la naturaleza del hombre tiende a la mujer por ser complemento… estamos hablando de una funcion propia del hombre pero que intercambiarla por un bien mayor no perjudica en nada su esencia… sigue siendo hombre… ademas por la razon que tenemos…. nos ayuda aplacar, con la templanza los apetitos…. que si bien no son malos… tienden y/o favorecen al pecado.
Me indigna el descaro de estas mujeres!!!! … SABEN TAMBIEN LO QUE IMPLICA SU PECADO !!!! SEDUCIR A UN HOMBRE DE DIOS, NO SOLO LES VENDRA LA DESGRACIA DE VIVIR EN ANONIMATO Y NO DEJAR DESENDENCIA… SINO TAMBIEN LA DESGRACIA DE IR AL INFIERNO.
SOLO , RUEGO A DIOS !!!!! QUE NO SEAN ESCUCHADAS POR EL SANTO PADRE…. SINO DE PLANO LA IGLESIA CATOLICA HABRA DESAPARECIDO….
QUE SE VAYAN ESOS CURAS !!!!, QUE SE VAYAN !!!!!!!
NUESTRO SEÑOR ES EL BIEN MAYOR POR EXCELENCIA !!!!!!!!!!!!!
NUESTRO SEÑOR ES ESA PERLA POR LA CUAL NOS DESPOJAMOS DE TODO Y COMPRAMOS ESE CAMPO…… NUESTRO SEÑOR ES EL BIEN SUMO POR EXCELENCIA !!!!! LO ES !!!!!!!
seminarista de la inquisición, oh perdón! Inquisidor… Aún no puedo creer que seas un seminarista…. conozco a muchos, y según lo que veo no son educados en el odio, cómo tú pareces, sino más bien en amor y gracia…. te aconsejo que revalorices y replantees tu vocación…. mira que esta expresión tuya en verdad es muy enferma «Me indigna el descaro de estas mujeres!!!! … SABEN TAMBIEN LO QUE IMPLICA SU PECADO !!!! SEDUCIR A UN HOMBRE DE DIOS, NO SOLO LES VENDRA LA DESGRACIA DE VIVIR EN ANONIMATO Y NO DEJAR DESENDENCIA… SINO TAMBIEN LA DESGRACIA DE IR AL INFIERNO.»
Eres un ser enfermo y odioso, ruego a Dios que nunca pases esa situación ni ninguna mujer contigo, porque arderías en tus propias palabras… Mira que es lindo de tu parte desear el infiermo amigo mío… por personas como tú que llegan a ser sacerdotes es que nadie quiere acercarce a confesar, porque eres juez, y el único juez es Dios…. Estoy segura de que si Jesús viniera en esta época en verdad lloraría y nos diría «¿Qué han hecho de mi Iglesia!!1? por qué lo tergiversan todo? esto no es lo que yo quería!
qué tristeza das amigo mío, más bien la desgraciascae a la Iglesia por personas ocmo tú!!… la Iglesia necesita hombres sacerdotes que amen la gracia de su vocación, que amen la vida, que amen la humanidad, que sus corazones sean llenos de paz y gracia, no de odios, injuria e intolerancia como el tuyo….
si…. sean tambien sinceros en la foto que ponen… sé que solo es para ilustrar… pero nada les cuesta… aunque lo que les cueste sea perder la credibilidad…. pues no engañen a los incautos de que la foto seguro se trata de un ordotoxo o de otro rito…. siempre aclaren en al pie de la foto…..
“Ave Maria Purissima”
-Sine Labe Originale Concepta-
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Sr. Director, Caros Cristianos, saludos en los Sagrados Corazones de Nuestro Señor JesuCristo y la Santisima Virgen Maria.
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Seminquisidor penurista:
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Los principios indemostrables, se denominan asi, NO porque no se puedan demostrar, sino porque es inecesario que sean demostrados, en la gráfica, que representa mas al futuro moderneado de presbichuequeros ayuntados, ( o reducidos al estado laico para ese efecto), es solo eso ilustracion, en todo caso, es mas dado solictar, que pusieran fotografías, de curras sin sotana, y en su lugar, pusieran a curas con merengana y con fulana, empero con remeras y cosas como las que visten hoy dia, los Judas Priest; así pués unicamente habría dos tipos de lectores que no lo podrian entender al observar la gráfica, Los enanos de imaginacion, y los tontos de nacimiento.
¿espero que tu si la entiendas?
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SEA PARA GLORIA DE DIOS
Aqui hay una confusion en logan creo yo. los sacerdotes catolicos del rito oriental si estan casados y si son sacerdotes. el rto oriental solo prescribe celibato para los obispos, por tanto no veo que lo que logan dice sea correcto, a menos que yohaya comprendido mal sus palabras. Los ortodoxos tambien tienen validas ordenes y tambien sus sacerdotes se casan. todo el mundo sabe que catolicos orientales y ortodoxos tienen ordenes validas.
las unicas concubinas son las de curas latinos amancebados. las esposas de los sacerdotes orientales son legitimas. por que confunden?
la iglesia siempre ha reconocido la validez y la legitimidad de otros ritos, no solo el romano existe. la liturgia oriental (san juan crisostomo y la de san basilio) son incluso tanto o mas antiguas que la romana.
“Ave Maria Purissima”
-Sine Labe Originale Concepta-
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Sr. Director, Caros Cristianos, saludos en los Sagrados Corazones de Nuestro Señor JesuCristo y la Santisima Virgen Maria.
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TocayoMM
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Gracias a la «dialectica» la «tolerancia» el «acuedismo» los respetos humanos, y la aDignidad humana, con sus derechos ibidem, con su exsultacion, y demás ranas, ya blanco es blanco para uno, aunque sea gris para otro, y ambas son «verdades» hoy sacerdote, es cualquier espiritista, curandero parapsicologo, humanista, o cualquier rana, hoy obispo, es incluso alguno que recibe la imposicion de manos de herejes, e incluso, todo es verdad ergo todo es dios, NO SEÑOR, UN SACERDOTE, ES UN SACERDOTE, los ortoxos son unicamnete herejes y payasos, que usurpan títulos, al igual que los Anglicanos, y todo protendejo, independientemente de como quieran llamarse, o de como nos llaman, El hereje, es Hereje, el Marica es perverso, y el traidor en FELON.
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SEA PARA GLORIA DE DIOS
Alberto M&M
«…las unicas concubinas son las de curas latinos amancebados. las esposas de los sacerdotes orientales son legitimas.»
Haber si te entendí…
Si yo quisiera ser sacerdote «latino» y me gusta una feligresa, ¿me meto al seminario digamos en Grecia, o en Egipto, o en Armenia y listo, me caso y mi esposa no es una meretriz?.
En cambio, si agreso de un seminario latino, incluso de Grecia, Egipto o Armenia, ¿mi mujer es una cualquiera?.
Entonces, es cuestión de ¡plan de estudios…!
Pues con esa fórmula, tooodos los seminaristas van a querer una reforma académica, ¿no crees?.
Estimado Logan:
No haria falta irte tan lejos. Imagino que en Argentina como en los demas paises, el rito Catolico oriental tiene sus propias diocesis (eparquias), algunos de ellos con sus propios semianrios.
La disciplina eclesiastica (acutalmente) es mas o menos la siguiente: Nadie esta autorizado a cambiar de rito sin una causa justa y un largo discernimiento. En otras palabras, un joven de la Iglesia Catolica del Rito Latino que se siente llamado al sacerdocio, no sera aceptado en un seminario de rito oriental, porque el cruce de ritos es algo que solo ambos Obispos pueden conceder por razones justificadas.
Te brindo un ejemplo: un joven que conoci mientras era seminarista en nuestra parroquia de rito Oriental era Armenio por parte de padre y bautizado en nuestra Parroquia. Pero por parte de madre, Catolica Latina. Pese a que inicio como seminarista en esta parroquia Oriental, el manifesto reitaradas veces al Obispo que no se sentia muy comodo y queria pasarse al Latino. Despues de muchas idas y venidas, ambos obispos autoirizaron el cruce. Hoy es sacerdote latino, y por tanto celibe (y hasta donde yo se, muy feliz). Lo opuesto podria pasar tambien.
Queda claro que en el rito Catolico Oriental, asi como en la Iglesia Ortodoxa, el sacerdote ha de casarse antes de su ordenacion ( a menos que sea monje). En la Iglesia Ortodoxa son aun mas estrictos: si un seminarista no se casa antes de ordenarse, su ordenacion se pospone hasta que consiga una candidata y se case. He visto seminaristas con seminario extendido puesto que no conseguian la candidata adecuada. Los Catolicos de rito oriental miran con malos ojos un sacerdote diocesano no casado, pero puede aceptarse como excepcion.
Asi que no es cuestion de antojos ni de cambios arbitrarios. Concedo que actualemnte, debido a la debacle post conciliar, la cosa es confusa, pero esta ha sido la disciplina de la Iglesia antes del modernista vaticano 2.
Por eso quise decir que si un sacerdote latino tiene «esposa», ella no es mas que una concubia, algo fuera de lugar e inaceptable en la disciplina actual. En la Iglesia de rito Oriental las esposas son legitimas por derecho, siempre y cuando las cosas se hayan hecho de acuerdo al derecho prescripto.
Con lo dicho, hago patente que yo estaria de acuerdo con un cambio disciplinar. Pero siempre y cuando se entienda que la tradicion latina tiene su valor y no deberia ser totalmente descartada. Por mi formacion, me es mas familiar y agradable un sacerdote casado, pero reconozco que es parte de mi cultura religiosa.
Lo otro es que hay una confusion: los Ortodoxos SI tienen validas ordenes. Son considerados «sismaticos» con toda las de la ley, pero nunca jamas lei que sus ordenes fueran invalidas. Sus sacerdotes usan la misma liturgia que nosotros, y el mismo modo de consagrar que nosotros, y la misma tradicion apostolica.
“Ave Maria Purissima”
-Sine Labe Originale Concepta-
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Sr. Director, Caros Cristianos, saludos en los Sagrados Corazones de Nuestro Señor JesuCristo y la Santisima Virgen Maria.
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TOCAYO M&M´s
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No juegues a hacerte tonto solo, NADA, que este en comunión con ROMA (La gran Ramera), esta en comunión con DIOS, de hecho, Felón, habla mas bonito que tu, y de retorica ha conseguido hasta que los CIEGUIGRESES, rezen por la fornicación.
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SEA PARA GLORIA DE DIOS
Alberto M.M. no hay que tirar de lo que se rompió en la Iglesia Oriental para que se termine de desgarrar lo único que quedó sano en la Iglesia Latina. El razonamiento de que porque allá se hace aca también inviértalo y queda porque aca no se hace allá no debería hacerse. Dios quiera que revean el tema y no les permitan casarse en la Iglesia oriental católica o lo que quedó de católico en ella.
Los que se casan no tienen realmente vocación, tienen un corazón dividido (no casto) que al final no se ocupan ni de una cosa ni de otra. El que mucho abarca poco aprieta.
¡Me admiro de tanta ignorancia supina!!!! ¿Por qué se meten a opinar sin conocer verdaderamente el problema? ¿No saben que la IGLESIA CATÓLICA también TIENE SACERDOTES CASADOS? Por favor: ¡lean e infórmense antes de opinar!!! Alberto M&M tiene toda la razón. La única Iglesia que tiene el celibato obligatorio es la Católica de rito latino, es decir: la que depende directamente del Obispo de Roma, pero todas las demás IGLESIAS CATÓLICAS (es decir de otro ritos, los ritos orientales en concreto -OJO: no la ortodoxa!!!-), permiten que sus sacerdotes se casen. Iglesias Católicas en plena comunión con Roma y que respetan el primado del Papa. Luego ¿dónde está la herejía? ¡Por favor aprendan! Esa persona que se dice seminarista ¿dónde está estudiando que no le han enseñado nada? Tal vez aún comienza y no ha estudiado todo esto, al menos eso espero, por bien de nuestra Iglesia.
Porque las otras defeccionaron en eso.
“Ave Maria Purissima”
-Sine Labe Originale Concepta-
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Sr. Director, Caros Cristianos, saludos en los Sagrados Corazones de Nuestro Señor JesuCristo y la Santisima Virgen Maria.
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MAMUEL DEL COTO REO:
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La Una Santa Catolica y Apostolica Iglesia, la Verdadera inmaculada esposa, y fuera de la cual nadie se salva, NO TIENE ESOS PROBLEMAS a DIOS GRACIAS, si a caso te refieres a la Gran Ramera, la fornicataria con los reyesuelos del mundo, la oficial que se conviertó en la putana perduta, puede ser que tengas algun conocimiento, pero no debes confundir agua con aceite, así que quien demuestra ignorancia es otro coto..rreo.
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SEA PARA GLORIA DE DIOS
Alberto
Sólo con tu falta de respeto hacia mi persona ya demuestras que no eres cristiano, además tu razonamiento está tan perdido que no pienso discutir con una persona que manifiesta estos síntomas
Que Dios te bendiga
“Ave Maria Purissima”
-Sine Labe Originale Concepta-
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Sr. Director, Caros Cristianos, saludos en los Sagrados Corazones de Nuestro Señor JesuCristo y la Santisima Virgen Maria.
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Del Coto Reo:
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El respeto, aunque es un presupuesto, se gana, no se pide de la nada, máxime cuando se pretende Cristiano, un pérdido, que confunde a la Esposa con la Ramera.+
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SEA PARA GLORIA DE DIOS
Alberto G,
No se si acaso te estas haciendo o eres realmente. La unica Santa Iglesia Catolica a la que tu refieres INCLUYE el rito oriental con su liturgia segun San Juan Crisostomo y su propia disciplina tanto sacramental como eclesiastica.
Muestrame UN SOLO documento de la Iglesia de siempre, uno solo, que condene a nuestro rito oriental como algo falso o sismatico o como no Catolico.
Catolico no significa romano exclusivamente. Somos muchos otros Catolicos que somos fieles a la Tradicion y no somos romanos segun el rito.
Esto esta plenamente reconocido por el mismo Padre Ceriani que menciona los otros ritos que jamas fueron abolidos ni considerados falsos.
Tu postura no tiene sentido. Pero en vez de mandar tus consabidas burlas y descalificar a los demas como un modo de combatirlos (un modo lamentable de tu parte), por que no me citas un documento que pruebe tu doctrina?
“Ave Maria Purissima”
-Sine Labe Originale Concepta-
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Sr. Director, Caros Cristianos, saludos en los Sagrados Corazones de Nuestro Señor JesuCristo y la Santisima Virgen Maria.
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tocayo M&M´S
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En la misma medida que un rito oriental que se diga Católico, (hay obviamente buenos), que se ponga en «comun union» con la gran Ramera, también participa con esa gran fornicadora, que estólidos comentarios, al respecto de un posible rito oriental católico, al que le quieren fincar «Un matromonio» de un sacerdote, y seguir siendo católicos, La usuarpación y la falsimficación, son la moneda de cada día-
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SEA PARA GLORIA DE DIOS
Alberto M.M:
Estoy totalmente de acuerdo contigo. Hasta el Padre General de la Compañía de Jesús (jesuitas) fue de rito oriental y en perfecta comunión con Roma. Pero hay gente que no lo entiende y, lo peor, no se instruyen para buscar la verdad, se cierran absurda y tontamente a sus equivocadas ideas.
“Ave Maria Purissima”
-Sine Labe Originale Concepta-
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Sr. Director, Caros Cristianos, saludos en los Sagrados Corazones de Nuestro Señor JesuCristo y la Santisima Virgen Maria.
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coto reo:
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No se trata del nombnre de los Ritos orientales Católicos, dejen de hacer el tonto, estamos hablando de los moderneados con esos nombres, cualquiera que fornique con la gran Ramera, fornicatario es, aunque usurpe el nombre de un rito orienta católico.
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SEA PARA GLORIA DE DIOS
“Ave Maria Purissima”
-Sine Labe Originale Concepta-
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Sr. Director, Caros Cristianos, saludos en los Sagrados Corazones de Nuestro Señor JesuCristo y la Santisima Virgen Maria.
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Estulto, estuvo en comunion con Roma, o esta en comunion con LA GRAN RAMERA?
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SEA PARA GLORIA DE DIOS