La Justicia hizo lugar a un recurso de amparo presentado por una pareja de La Plata.
La Justicia platense autorizó que dos mujeres puedan contraer matrimonio en esa ciudad, con lo cual se convertirían en la segunda pareja de lesbianas que se puede casar en Buenos Aires. Los jueces consideraron que no hay razón constitucional que admita la prohibición de la celebración del contrato matrimonial.
Verónica Dessio y Carolina Paola Pérez, presentaron en febrero pasado un recurso de amparo para poder solicitar un turno para contraer matrimonio. Los jueces que integran el Tribunal Oral en lo Criminal II de La Plata aprobaron por mayoría que se hiciera lugar a la solicitud, según informó el diario El Día.
“No encuentro razón de validez constitucional que se imponga para admitir la prohibición de la celebración del contrato matrimonial entre personas del mismo sexo, entiendo en consecuencia que debe declararse la inconstitucionalidad de los artículos 172, 188 y concordantes del Código Civil”, indica el fallo.
Uno de los jueces que integran el tribunal, Claudio Bernard, consideró que “se debe hacer lugar al pedido debido al amor que se profesan y dada la relación de pareja que tiene las peticionantes, que por ello han decidido contraer matrimonio”.
Agregó que “en otras épocas existían prohibiciones al matrimonio entre personas de diferentes etnias, religiones, razas o grupos sociales, circunstancias que hoy resultan sin duda repugnantes y combatidas legalmente por cualquier Estado moderno y democrático”.
Por su parte, la doctora Carmen Palacios votó en disidencia al alegar que las cuestiones de “elevados índices de controversialidad como este caso, con diversas aristas doctrinarias y polémicas, no pueden resolverse con la vía del amparo”.


El desvío síquico de la persona q siente lo diverso de su género orgánico, no puede definirse como amor por ser ello una enfatización torcida del instinto. Los animales no se enamoran entre sí, xq al responder única e irracionalmente a los estímulos exclusivos de su naturaleza biológica , su cópula exige realizarse con el complemento genital. La exclusividad de género en los humanos, le impide el darse entre personas de la misma condición, sin experimentar lo virtual de una fantasía erótica por el mero hecho de gozar los sentidos. Es tanto el extravío del enlace homosexual que invariablemente en la búsqueda del mero placer no solo devela la somatización de un trauma nefando, sino que manifiesta una extraordinaria y singular capacidad para asumir identidades opuestas a las biológicamente congénitas . Es por ello, que estas prácticas lejos de ser fruto de la finalidad procreativa del amor, son desenfrenos de angustias que a la par de generar resentimientos, su perversión no sumida procura la justificación social.
Disculpen la franqueza, pero ¿para qué se casan? ¿para compartir un vibrador? En una sociedad que según la propaganda judaica se inclina hacia lo «natural» vemos que quieren imponer lo más antinatural que existe: dos tías turnándose para artificialmente hacer el papel de hombre…¡En fin!
Algo más: Esas escenitas de dos tías besándose y manoseándose se han puesto muy en boga por órdenes de la judeo-masonería. Jewllywood quiere imponer el lesbianismo entre las jóvenes confundiéndolas. Así, las adolescentes generalmente sólo tienen amigas del mismo sexo, en su mayoría, por los que siempre les insinúan que «podrían ser lesbianas», «explora tus sentimientos», «sé fiel a lo que sientes». Entonces aparece una activista lesbiana que las «ayuda a salir del closet». Les meten en la cabeza sandeces de que «recién descubran su verdadero yo» Eso, unido al bombardeo de cumbia villera, mariconería, drogas etc etc etc termina por confundir a las feminas y creen que son lesbianas. Comienzan a darse piquitos y ya sabemos la historia. No a la imbecilidad impuesta por el lobby gay, abajo la propaganda pro tortilla y pro-maricones…