Carta a los amigos y bienhechores n°76

Queridos amigos y bienhechores,
La situación de la Iglesia se parece cada vez más a un mar agitado, en todos los sentidos. En él vemos olas que pretenden cada vez más hacer zozobrar la barca de Pedro, arrastrándola a abismos sin fin. Desde el Concilio Vaticano II, parece que una ola quiere llevarse consigo todo hacia al fondo, no dejando sino un montón de ruinas y un desierto espiritual, al que los propios Papas han denominado una apostasía. No queremos describiros otra vez esta dura realidad, pues ya lo hemos hecho a menudo, y todos vosotros la podéis comprobar. Sin embargo, nos parece útil comentaros un poco los acontecimientos de estos últimos meses; quiero hablaros de esos golpes sorprendentes por su violencia y particularmente bien orquestados que se han lanzado contra la Iglesia y el Sumo Pontífice. ¿Por qué semejante violencia?
Volviendo a nuestra imagen, parece que desde hace algún tiempo, más o menos desde la subida al pontificado del Papa Benedicto XVI, ha aparecido una nueva ola, mucho más modesta que la primera, pero no obstante bastante persistente como para que la podamos percibir y que, contra todo pronóstico, parece ir contra el sentido de la primera. Los indicios son suficientemente variados y numerosos como para poder afirmar que este nuevo movimiento de reforma o de restauración es algo real. Se lo ve particularmente entre las generaciones jóvenes, manifiestamente frustradas por la poca eficacia espiritual de las reformas de Vaticano II. Si consideramos los reproches tan duros y amargos que los progresistas lanzan contra Benedicto XVI, está claro que ellos perciben en la propia persona del Papa actual una de las causas más vigorosas de este principio de renovación. Y por lo mismo, incluso si nos parece que todas las iniciativas del Papa son más bien tímidas, contrarían profundamente al mundo revolucionario e izquierdista, tanto en el interior como en el exterior de la Iglesia, y esto a varios niveles.
Esta irritación de los progresistas y del mundo se deja sentir, en primer lugar, en los temas referentes a la moral. En particular, la izquierda y los liberales están irritados por las palabras, no obstante bien sopesadas, del Papa acerca del uso de los preservativos sobre la cuestión del sida en África. Referente a la vida de la Iglesia, en 2007 la rehabilitación de la misa de siempre en su derecho y luego la anulación, dos años más tarde, de la pena infamante que podía descalificarnos a nosotros, han provocado la rabia de los liberales y progresistas de todo pelaje. Además, la acertada iniciativa de un año sacerdotal que vuelve a poner en honor al sacerdote, recordando su importancia capital y tan necesaria para la salvación de las almas, y proponiendo como modelo al Santo Cura de Ars, no sólo es una invitación dirigida al pueblo cristiano a rezar por los sacerdotes, sino también un llamamiento a recurrir al sacramento de la penitencia, que ha caído completamente en olvido en grandes porciones de la Iglesia, así como a cuidar el culto eucarístico, especialmente considerando la importancia de la adoración de Nuestro Señor en la Sagrada Hostia, indicación clara de la realidad de la presencia real y sustancial de Nuestro Señor Jesucristo.
Igualmente, la designación de obispos claramente conservadores, entre los cuales un cierto número ya celebraban antes la misa tridentina. Podríamos citar también como ejemplo innegable de la realidad de esta pequeña ola que va en sentido contrario la Carta a los católicos de Irlanda invitando a la penitencia, a la confesión y a los ejercicios espirituales, pidiendo también la adoración a Jesús Eucaristía. Aunque en nuestros medios se estime, con razón, que estos esfuerzos son aún insuficientes para frenar la decadencia y la crisis de la Iglesia, particularmente al ver cierto número de actos que se sitúan en la triste línea de su predecesor, como las visitas a la sinagoga y al templo protestante, con todo, en los medios progresistas ha sonado la hora del zafarrancho de combate. La gran ola se enfrenta con la pequeña con una violencia sorprendente. No es de extrañar que el encuentro de ambas olas, tan desiguales, cause tantos remolinos y tumultos, y provoque una situación muy confusa, en la que es muy difícil distinguir y predecir cuál de las dos olas va a prevalecer. No obstante, se trata de algo nuevo, y merece ser saludado. No se trata de caer en un entusiasmo inconsiderado, que pretendería hacer creer que la crisis de la Iglesia ya ha terminado; al contrario, como las fuerzas van envejeciendo y ven que otra vez se replantea lo que ellos pensaban que finalmente se había adquirido, seguramente van a emprender un combate de gran envergadura para intentar salvar ese sueño de modernidad que empieza a venirse abajo. Es muy importante que mantengamos una mirada lo más realista que podamos sobre lo que está sucediendo. Aunque nos alegramos de todo lo bueno que se hace en la Iglesia y en el mundo, sin embargo no nos hacemos ilusiones ante la gravedad de la situación actual.
¿Qué se puede prever para los años venideros? ¿La paz en la Iglesia o la guerra? ¿El triunfo del bien y su tan ansiado regreso, o una nueva tormenta? ¿Conseguirá la pequeña ola crecer lo bastante como para imponerse un día? La certeza del cumplimiento de la promesa de Nuestra Señora en Fátima –«al final mi Corazón Inmaculado triunfará»–, no responde necesaria ni directamente a nuestra pregunta, pues no queda completamente excluido si habrá que pasar primero por una tribulación aún mucho mayor antes de llegar al tan ansiado triunfo…
Volvemos a encontrar este tremendo desafío en nuestra cruzada de rosarios, aunque con esto no quisiéramos quitar nada a la alegría del anuncio del resultado extraordinario de nuestra Cruzada del Rosario. Hace un año, os habíamos pedido audazmente una docena de millones de rosarios para coronar y rodear con una magnífica guirnalda de alabanzas, como otras tantas estrellas, a Nuestra buena Madre del Cielo, la Madre de Dios, esa Madre que se presenta ante los enemigos de Dios como «un ejército en orden de batalla» (Cant. 6, 3). Vosotros habéis respondido con tanta generosidad que ahora podemos llevar a Roma un ramillete de más de 19 millones de rosarios, sin contar los de todas las personas que se han unido a nosotros sin ser directamente feligreses nuestros.
Desde luego no fue por casualidad que Pío XII, al proclamar el dogma de la Asunción, quiso cambiar el Introito de la fiesta del 15 de agosto por el fragmento del Apocalipsis que saluda al gran signo que apareció en el cielo. Este fragmento del Apocalipsis inaugura la descripción de una de las guerras más terribles expuestas en el Libro sagrado: el gran dragón, que va a barrer con su cola una tercera parte de las estrellas, viene a presentar batalla a la gran Señora (cf. Apoc. 12). ¿Está destinado a nuestro tiempo este pasaje? Podemos fácilmente creerlo, aunque evitando hacer aplicaciones demasiado literales y unívocas de estos misterios y descripciones proféticas. No dudamos en modo alguno que todas nuestras oraciones tienen su importancia, incluso una grandísima importancia, en este momento de la historia en que estamos. No obstante, pensamos que tenemos que exhortaros y alentaros en estas circunstancias de la historia de la Iglesia.
Vuestra gran generosidad muestra, sin que quepa duda alguna, vuestra adhesión y vuestro amor muy reales a nuestra santa Madre la Iglesia católica romana, al Sucesor de San Pedro y a la jerarquía, incluso si hemos de sufrir mucho de parte de ella. Dios es mucho más fuerte que el mal, y el bien vencerá, aunque tal vez no con toda la pompa que hubiéramos deseado.
Ahora hay que convencer a las autoridades para que realicen la famosa consagración de Rusia que ellos dicen que ya han realizado, y hay que recordar la actualidad de lo que decía Nuestra Señora de Fátima, siendo que, en el año 2000, quisieron pasar la página para no volver ya sobre el tema. Parecen multiplicarse las dificultades y los obstáculos para que no se pueda realizar de ninguna manera lo que pedimos. Poco importa; contamos mucho más con Dios que con los hombres; del mismo modo que esperamos de actos tan sencillos como el de la consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María resultados sorprendentes para la Iglesia y para el mundo, y que superan todo lo que podemos imaginar. Se trata de una locura ante los ojos de los hombres, pero es realmente el reflejo de lo que ya predicaba San Pablo en su época: lo que es sabiduría a los ojos de los hombres es una locura para Dios, mientras que los sabios del mundo consideran la sabiduría de Dios como una necia locura (cf. 1 Cor. 1, 20).
Ahora que vamos a transmitir al Santo Padre vuestros notables esfuerzos, lo mismo que la razón de tales oraciones, esperando contribuir de este modo al bien de la Iglesia, os pedimos que sigáis con estos mismos esfuerzos. Siguiendo el ejemplo a que nos invita el propio Nuestro Señor en su exhortación tan conmovedora a la oración: «Pedid y recibiréis», insistiendo e insistiendo mucho (cf. Mt. 7, 7-11). La magnitud de lo que pedimos, aunque no quepa duda de que seremos escuchados, exige una insistencia y una perseverancia proporcionadas.
Recordemos también que lo esencial del mensaje de Fátima no consiste únicamente en la consagración de Rusia, sino sobre todo en la devoción al Corazón Inmaculado de María. Que todas estas oraciones y sacrificios nos hagan crecer y ahondar a todos en esta devoción especial al Corazón de la Madre de Dios. Dios quiere dejarse conmover por este medio.
Nuestro mayor deseo, a principios de este mes de mayo, mes de María, es que todos nos volvamos a poner bajo su maternal protección. Agradeciéndoos vuestra generosidad tan grande, le pedimos a Nuestra Señora que, junto con el Niño Jesús, se digne bendeciros.
+Bernard Fellay
1 de mayo de 2010, fiesta de San José Obrero

No era que la Iglesia habia entrado en una mar de tranquilidad? Pero ahora hay dos olas que se enfrentan…Pero además nos quieren hacer confundir con todo lo que entrevera este obispo, que si la ola va o viene, si los Rosarios son para esto o para aquello, si hay muchos obstáculos, nombra a Pio XII,no sabemos con que fines??, habla del Apocalipsis.
Lo que en realidad debería decir ;NO LO DICE! El Concilio Vaticano II es el culpable de la gran ola!!
No podemos aceptarlo!!
Que sencillo, pero noto que se le hace muy difícil decirlo, eso sí! No se le hace difícil defender a Benedicto!!!
Dios lo perdone!!
La foto muestra a Felón con una sonrisa de par en par. Es la misma sonrisa falsa que exhiben los partidócratas cuando salen a cazar votos.
Hay en Felón mucho de partidócrata falso y no es solo la sonrisa. Delira con números mayoritarios. Ahora 19 millones de rosarios y lo exhibe impúdica y obscenamente cual partidócrata que exalta la cantidad de votos que ha sacado ¡Yo soy el que ha hecho rezar mas cantidad de rosarios! Grita desde la tribuna partidaria.
Es un hombre moderno, aquí se han puesto en descubierto sus veleidades democráticas y su afán por la grandilocuencia. Está a años luz de monseñor Lefebvre.
“Ave Maria Purissima”
-Sine Labe Originale Concepta-
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Sr. Director, Caros Cristianos, saludos en los Sagrados Corazones de Nuestro Señor JesuCristo y la Santisima Virgen Maria.
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A decir verdad, el padre de la mentira, y la demoniocracia, ya no tenia mucha que hacer en y con LA GRAN RAMERA, la tarea para que la bestia bermeja, podiera salir del abismo, debia ser precisamente de donde se levanto, asesinando para el mundo a sus padres espirituales y reviviendose a sí mismo, haciendo adorar a la otra bestia, la Politica, y con los mismos sistemas demoniocraticos y contra del estatuto mismo de la Vera Fraternidad, por eso, el aprecia algunas olas, las mismas que ha venido levantando, con el asunto del «revisionismo» británico, con su pedido por un milagro retroactivo de dos semillones de cizaña, y su supuesto resultado de 18, millones, mas obviamente dos falsos milagros, a esas olas se refiere FELON, mientras que el RP (Re Prostituido) «Es Mi Burguer, habla de aguas tranquilas refiriendose específicamente a que no hay una real resistencia, la gran mayoría de los «tradis» tragan la sopa aunque diga, este producto ES Nocivo para la salud Eterna.
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SEA PARA GLORIA DE DIOS
A Monseñor Bernard Fellay
Superior General de la FSSPX
Excelencia,
en las cartas que le he dirigido el año pasado, insinué que usted estaba mintiendo. Lo puse como una condicional.
Hoy puedo afirmar que usted ha mentido, que usted miente y que, salvo que se corrija, usted seguirá mintiendo.
En su carta a los fieles y benefactores de la FSSPX del 1 de mayo, usted dice:
«Los indicios son suficientemente variados y numerosos como para poder afirmar que este nuevo movimiento de reforma o de restauración es algo real».
Y más abajo pone los dos primeros ejemplos de esta ilusión suya:
«Referente a la vida de la Iglesia, en 2007 la rehabilitación de la misa de siempre en su derecho y luego la anulación, dos años más tarde, de la pena infamante que podía descalificarnos a nosotros».
Usted sabe muy bien que es mentira que la Misa de siempre haya sido rehabilitada en su derecho.
La realidad es que, por el Motu proprio de julio de 2007, la Misa de siempre ha perdido su derecho, siendo relegada al rango de «forma extraordinaria» de un rito cuya «forma ordinaria» es la misa bastarda montiniana.
La realidad es que, según ese Motu proprio tan festejado por usted, ese único rito expresa la misma fe en cualquiera de sus dos formas.
La realidad es que usted estaba al tanto de esta blasfemia; y esto desde septiembre de 2006, por lo menos; y tal vez desde octubre de 2004. Y usted lo ocultó y lo sigue ocultando. Pero «la mentira tiene patas chicas» y pude descubrir la verdad, aunque ya era demasiado tarde.
¡No engañe más a los sacerdotes y feligreses!
Usted sabe muy bien que me ha mentido respecto de la «anulación de la pena». Tal vez otros sacerdotes y fieles sufrieron el mismo engaño.
En efecto, en más de una oportunidad le señalé que usted y sus colaboradores inmediatos no podían utilizar esa expresión. Y usted siempre me respondió que se trataba de una «impresición de lenguaje».
En carta del 2 de agosto de 2005, escribí: «considerando los antecedentes desde agosto de 2000, es muy probable que las autoridades de la Fraternidad terminen por aceptar de la Roma modernista una fórmula como “retirar la excomunión” o “levantar la excomunión” o “anular la excomunión”.”
La realidad es que, por el acto pontificio que indicaría una verdadera reforma o restauración, la excomunión de ustedes cuatro ha sido levantada, remitida, por pedido expreso suyo en nombre de los cuatro.
La realidad es que no hubo declaración de nulidad de la pena.
La realidad es que la pena no era «infamante», todo lo contrario, era una distinción de honor. Así lo declararon púbicamente todos los Superiores de la Fraternidad (cuando eran superiores y no enanos como ahora) en su carta del 6 de julio de 1988.
La realidad es que esa pena honrosa no «podía descalificarnos a nosotros», todo lo contrario; nos calificaba y destinguía; nos contraditinguía frente a la Iglesia Oficial, ¡oficialmente modernista y conciliar!
¡No engañe más a los sacerdotes y feligreses!
Esto ya no es política…
¡Esto es MENTIRA!
Contra sus mentiras, contra su política y contra su entrega, para el día del Juicio Final apelo a Monseñor Lefebvre, a Monseñor de Castro Mayer, a todos los Superiores de la Fraternidad de 1988, a todos los verdaderos Sacerdotes y fieles de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.
Por el bien de su alma (de la suya): NO MIENTA MÁS
Padre Juan Carlos Ceriani
Sin descartar que un Milagro aunque no es usual, si es factible porque Dios es Omnipotente, le ruego a M. Fellay tener en cuenta que, si bien es cierto todo lo que dice respecto a las actuaciones de Benedicto XVI, como se explica que el mismo Benedicto XVI continue trabajando para el exito del Ecumenismo, no solo con su presencia en Sinagogas y templos protestantes, o sus cartas de felicitacion a Budistas, Rabinos y Ortodoxos, sino lo que es mucho peor, recibiendo en plena comunion a la Iglesia Nacionalista China y a una gran parte de la Iglesia Anglicana sin exigirles una previa conversion al catolicismo. Pienso, mas bien, que las actuaciones positivas de Benedicto XVI y los fieros ataques que ellas le han merecido, obedecen a la vieja tactica politica de jugar a dos bandos con movimientos previamente calculados. Asi, mientras sigue con paso firme hacia el ecumenismo que lleva a la apostasia silenciosa, al ser atacado recibe el apoyo firme de los Catolicos a quienes, debido a su gran confusion, les resultara mas facil seguir sus directrices.
Si un barco zozobra puede ser por agujeros accidentales o porque está excedido de peso debido a la cantidad de POLIZONTES que lo ocupan y que el capitán no se decide a echarlos, quzás por apego a viejas amistades en pícaras andanzas espirituales.