Por su importancia hemos decidido incluir como un post separado esta respuesta de jafg a Emma sobre un tema espinoso y largamente debatido. Sirva también para fijar nuestra posición. El hilo de la discusión puede seguirse aquí
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Ave Maria!
Emma: Nuevamente le agradezco su gentileza en responder a mis comentarios y le ruego considere las siguientes observaciones:
1) Usted afirma que “la Fraternidad no pidió el LEVANTAMIENTO de una censura que nunca aceptó, sólo puso como condición del diálogo que SE RETIRARA, pues en realidad no existía tal censura”.
En esto no puedo estar de acuerdo. Y repito este punto, pues en su respuesta usted sólo hizo alusiones a él, pero no lo contestó.
a) El documento con que se declaran levantadas las excomuniones dice: “monseñor Bernard Fellay, en su nombre y en el de los otros obispos consagrados el 30 de junio de 1988, volvía a solicitar el levantamiento de la excomunión latae sententiae”.
Esta aseveración no fue desmentida, ni impugnada, ni refutada ante el mundo.
b) En la Carta a los Amigos y Benefactores No 74, Monseñor Fellay escribe. “así como sucedió con nuestra primera petición, a la cual Nuestra Señora había respondido tan eficazmente por intermedio del Vicario de Cristo y su Motu Proprio sobre la Misa tradicional, plugo a la Virgen María concedernos una segunda gracia aún más rápidamente: en el transcurso de una visita a Roma en enero, cuando entregué el ramillete de 1.703.000 rosarios rezados por las intenciones del Sumo Pontífice, recibía de manos del Cardenal Castrillón Hoyos el decreto de remisión de las «excomuniones».
Lo habíamos pedido desde el año 2001 como signo de buena voluntad de parte del Vaticano hacia el movimiento tradicional[…]”
El Decreto romano dice: levantamiento de las excomuniones. Las comillas que destacan la expresión excomuniones fueron agregadas por Monseñor Fellay, e indican que hay algo turbio, sea de parte de Roma, sea de parte de la Fraternidad, sea de ambas partes.
Es claro que, si los cuatro obispos pidieron el levantamiento de las excomuniones, después del Decreto romano, la Fraternidad deforma la realidad.
Es claro también que, si los cuatro obispos pidieron el retiro del decreto de declaración de las excomuniones, es Roma la que deforma la realidad en su Decreto.
Ambas partes pueden deformar la realidad; pero lo que es cierto es que ambas partes no expresan la verdad.
Si hemos de creer a Monseñor Fellay, es Roma la que ha mentido, es Roma la que no manifiesta buena voluntad, es Roma la que no cumple con aquello que, como usted dice, se “puso como condición del diálogo”
Monseñor Fellay insiste en su carta 74:
“Mientras esa confianza no sea restablecida parcialmente —decía entonces— nuestras relaciones seguirían siendo mínimas.”
Si Roma ha mentido, no se puede decir que se ha restablecido la confianza; y, por lo tanto, las relaciones deben seguir siendo mínimas. No se puede discutir teológicamente con un mentiroso.
Los dos prerrequisitos no se obtuvieron. Además, los dos actos romanos han humillado la Santa Misa y la Obra de la Tradición. Por lo tanto, la desconfianza no solamente perdura; sino que ha crecido.
Es providencial que el Padre Bouchacourt nos haya recordado en su último editorial lo que escribió Monseñor Lefebvre en 1989:
“A pesar de que las mentiras de la Roma conciliar han sido varias veces confirmadas por los hechos, siempre vale la pena reiterar el intento, porque nunca falta quien muerda el anzuelo.”…
No menos providencial es que Monseñor de Galarreta nos haya informado que los representantes teológicos de la Santa Sede “son personas con las que se puede hablar”, y que ellas hablan “nuestro mismo lenguaje”…
Realmente causa temor…
c) En una entrevista a principios de 2009, el semanario Monde et Vie preguntó “¿Esperaba usted, Monseñor, este levantamiento de la excomunión?” Y Monseñor Fellay respondió:
“Lo esperaba desde 2005, después de la primera carta de pedido del levantamiento de la excomunión que había dirigido a pedido mismo de Roma. Porque era claro que Roma no pedía esta carta para rechazar levantar la excomunión”.
Esta entrevista fue publicada incluso en un sitio oficial de la Fraternidad.
Si esta entrevista contuviera equívocos, se debieron hacer las aclaraciones pertinentes públicamente (como se han hecho en otros casos) y no debió ser publicada en un sitio oficial de la Fraternidad.
Dicha entrevista, señalando esta fuente, ha sido citada en una carta de dimisión de un sacerdote de la Fraternidad, carta que fue publicada en múltiples sitios y en diversos idiomas. Nunca ha sido desmentida.
Es importante saber que todo lo referente a las relaciones entre la Fraternidad San Pío X y Roma es, por decisión propia, de atribución exclusiva del Superior General de la misma, Monseñor Bernard Fellay. En otras palabras, nada puede ser publicado sobre este tema que no esté en total conformidad con el pensamiento del Superior General. En el caso concreto del Distrito de Francia existe, incluso, la censura previa del Superior del mismo.
d) En la Pascua de 2009, el mismo Mons. Fellay sostuvo, refiriéndose a ese levantamiento de excomuniones, que
“lo habíamos pedido desde el año 2001 como signo de buena voluntad de parte del Vaticano hacia el movimiento tradicional” (Carta a los amigos y benefactores 74).
¿Qué se había pedido en 2001? ¿Qué se pidió en noviembre de 2005? ¿Qué se pidió en diciembre de 2008?
e) El Cardenal Castrillón de Hoyos, en su carta de 5 de abril de 2002, menciona que Mons. Fellay envió al Secretario de la Fraternidad, P. Selegny, y al P. Simoulin para que le informaran al Cardenal que se suspendería el diálogo entre la Fraternidad y Vaticano, en tanto no se cumplieran los dos prerrequisitos: el levantamiento de las excomuniones y el permiso a todo sacerdote católico para celebrar la Misa con el rito de San Pío V.
f) En fin, si usted insiste en negar que la Fraternidad haya solicitado el levantamiento de la excomunión, entonces estará lanzando un triple mentís: a Mons. Fellay, al Cardenal Giovanni Battista Re y al Cardenal Castrillón de Hoyos.
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2) Usted cita a Mons. de Galarreta, quien dice:
«Siempre que hemos escrito a Roma, hemos tenido el cuidado de precisar que lo que pedíamos era la declaración de nulidad de las excomuniones o, de una forma un poco más aceptable para ellos, que se retirase el decreto de excomuniones».
Estas palabras revelan una grave equivocación de Mons. de Galarreta, ya que pedir que se retire el decreto de excomunión, no es lo mismo que pedir la declaración de nulidad de las excomuniones, es decir, el reconocimiento por parte de Roma de que la excomunión fue nula e inválida.
Son dos cosas muy distintas. En efecto, solicitar el retiro del Decreto de declaración de la excomunión implica reconocer la validez la tal sanción:
a) Y es que la declaración de excomunión a los seis obispos en 1988 se hizo en forma de precepto particular, id est, como si el delito causal fuese absolutamente cierto. Así pues, si se acepta la Declaración, se reconoce que el delito es absolutamente cierto.
b) Si se pide que se retire la Declaración de excomunión, se está aceptando que existe una declaración válida y consecuentemente se está aceptando el delito causal de la pena que se declara.
c) Lo que corresponde es pedir a Roma que reconozca que los dos Obispos consagrantes y los cuatro Obispos consagrados no incurrieron en ningún delito, ni incurrieron en ninguna pena y que, por tanto, se reconozca y declare la nulidad de la excomunión y la inconsistencia de la pretendida declaración de la misma.
Si lo señalado en el inciso c) no se podía pedir por las razones que usted aduce o cualesquier otros motivos, entonces no se debió haber planteado como un prerrequisito para las discusiones doctrinales; y si se advirtió la imposibilidad de este prerrequisito después de haberlo planteado, se debió cambiar aclarando las causas, pero no se debió presentar el Decreto romano como un cumplimiento de lo pedido y mucho menos como una gracia celestial obtenida por la intercesión de la Santísima Virgen María.
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3) Usted cita las palabras de Mons. de Galarreta,
“aunque el decreto [de levantamiento de excomuniones] no sea lo que debe ser, ya no se trata de persecución y de ruptura. También quita un obstáculo mayor para que las almas se puedan acercar a las riquezas de la tradición y a la verdadera fe”.
Al leer este texto no puede uno sino recordar el falso argumento de Mons. Fernando Rifán a propósito de la negociación de los Padres de Campos: “Muchas nuevas personas regresarían a la Tradición”.
Dom Lourenço Fleichman O.S.B. le respondió:
“Esas nuevas personas no desearían convertirse a la verdadera Tradición. Ellas irían a ustedes porque se han quitado los obstáculos legales y no por razones de fe. Ellos estarán a su favor, pero no estarán buscando la verdad completa con la convicción doctrinal que lleva las almas al martirio” (Carta abierta a los Padres de Campos, en Niteroi, 30 de octubre de 2001).
El argumento es el mismo, la refutación también. ¿Por qué lo que fue aplicable ayer para Campos ya no lo es hoy para la Fraternidad?
Monseñor Lefebvre, en sus recomendaciones a los padres que serían consagrados obispos en 1988, lo dijo aún con mayor claridad:
“En Roma, permanecen lo que son. No podemos ponernos en las manos de esta gente. No queremos dejarnos comer. Es una ilusión de Dom Gérard pensar que un acuerdo nos daría un inmenso apostolado. Sí, pero en un marco ambiguo, que nos descompondría. Nos dicen: «Tendrán aún más vocaciones si están con Roma.» Pero estas vocaciones, si decimos cualquier cosa contra Roma, se opondrían y apestarían nuestros seminarios. Y los obispos les dirían: «¡Entonces, venid con nosotros!»
Suavemente, la mezcla se haría. Roma quiere hacernos cambiar. Hay una cantidad de consecuencias detrás de eso: desean llevar nuestras obras hacia el espíritu conciliar. Si hubiésemos aceptado, habríamos muerto. No habríamos durado un año. Habría sido necesario vivir en contacto con los conciliares, mientras que actualmente, estamos juntos. Si hubiésemos dicho que sí, eso habría sido la división dentro de la Fraternidad; todo se habría dividido.
Nos dicen que nuevas vocaciones vendrían si estuviésemos con Roma. Pero estas vocaciones no soportarían ninguna distancia respecto de Roma, ninguna crítica: sería la división. Actualmente, las vocaciones se seleccionan por ellas mismas. Esta es la razón por la cual salvamos la Fraternidad y la Tradición, alejándonos nosotros prudentemente”.
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4) Usted dice: “Me queda claro que la FSSPX pidió el retiro del decreto de las inválidas excomuniones y Roma dio sólo lo que podía dar”.
a) Como ya quedó explicado antes, no se debió pedir el retiro del decreto, pues eso implicó haber aceptado la validez de tal decreto y por ende la validez de la excomunión.
b) Pero aun suponiendo (sin conceder) que no implicara tal cosa, no se trata de lo que Roma podía o no podía dar, sino de lo que Roma estaba en su deber reconocer y declarar.
c) Y si se sabía que Roma no podía dar sino el levantamiento de las excomuniones, y esto por pedido de las autoridades de la Fraternidad, es ese caso no habría que haber pedido nada y seguir como se estaba.
d) Si, sabiendo que Roma no podía dar sino el levantamiento de las excomuniones diciendo que las autoridades de la Fraternidad lo habían solicitado, y si, aceptando de antemano dicha concesión, igualmente se pidió el retiro del Decreto de declaración de las excomuniones… todo eso implica un accionar político, como fue reconocido por el mismo Monseñor Fellay.
e) El Decreto romano dice: “En la mencionada carta, entre otras cosas, Mons. Fellay afirma:
«Asimismo, seguimos teniendo la firme voluntad de permanecer católicos y de poner nuestras fuerzas al servicio de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, que es la Iglesia católica romana. Aceptamos filialmente su enseñanza. Creemos firmemente en el Primado de Pedro y en sus prerrogativas; es por eso que la situación actual nos hace sufrir tanto más«.
Su Santidad Benedicto XVI, paternalmente sensible al malestar espiritual manifestado por los interesados a causa de la sanción de excomunión, y confiando en el compromiso expresado por ellos en la citada carta de no ahorrar esfuerzo alguno para profundizar las cuestiones aún abiertas en necesarias conversaciones con las Autoridades de la Santa Sede, y poder así llegar rápidamente a una plena y satisfactoria solución del problema existente en un principio, ha decidido reconsiderar la situación canónica de los Obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta relativa a su consagración episcopal.”
Queda claro que según ese documento, la “actual situación” que tanto hace sufrir a Monseñor Fellay es la de estar excomulgados.
Considérense, en cambio, las siguientes palabras:
“Eminencia, reunidos en torno a su Superior general, los Superiores de los distritos, seminarios y casas autónomas de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, piensan conveniente expresarle respetuosamente las reflexiones siguientes. […] nosotros, estamos en plena comunión con todos los Papas y todos los Obispos que han precedido al Concilio Vaticano II, celebrando exactamente la Misa que ellos codificaron y celebraron, enseñando el Catecismo que ellos compusieron, oponiéndonos contra los errores que ellos condenaron muchas veces en sus encíclicas y cartas pastorales. Quiera usted entonces juzgar de qué lado se encuentra la ruptura. Estamos extremadamente apenados por la ceguera de espíritu y el endurecimiento de corazón de las autoridades romanas. En cambio, nosotros jamás quisimos pertenecer a ese sistema que se califica a sí mismo de Iglesia Conciliar y se define por el Novus Ordo Missæ, el ecumenismo indiferentista y la laicización de toda la sociedad. Sí, nosotros no tenemos ninguna parte, nullam partem habemus, con el panteón de las religiones de Asís; nuestra propia excomunión por un decreto de Vuestra Eminencia o de otro dicasterio no seria más que la prueba irrefutable. No pedimos nada mejor que el ser declarados ex communione del espíritu adúltero que sopla en la Iglesia desde hace veinticinco años; excluidos de la comunión impía con los infieles. Creemos en un solo Dios, Nuestro Señor Jesucristo, con el Padre y el Espíritu Santo, y seremos siempre fieles a su única Esposa, la Iglesia Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana. El ser asociados públicamente a la sanción que fulmina a los seis obispos católicos, defensores de la fe en su integridad y en su totalidad, sería para nosotros una distinción de honor y un signo de ortodoxia delante de los fieles.” (Carta abierta de la FSSPX dirigida a su Eminencia el cardenal Gantin, Prefecto de la Congregación de los Obispos. Ecône, 6 de julio de 1988)
¡Qué distinta postura! ¡Diametralmente opuesta! En 1988 se alegraban de estar excomulgados de una nueva iglesia; menos de veinte años después…
Usted como tantos otros, siguiendo los comunicados y las declaraciones oficiales y oficiosas de las autoridades de la Fraternidad, podrá decir, sin poder probarlo (pues es cuestión de fe humana), que no se solicitó el levantamiento de las excomuniones, pero:
Lo que no puede decir es que las actuales autoridades de la Fraternidad han pedido ser declarados ex communione del espíritu adúltero que sopla en la Iglesia desde hace cuarenta y cinco años; excluidos de la comunión impía con los infieles…
Lo que no puede decir es que las actuales autoridades de la Fraternidad han pedido el ser asociados públicamente a la sanción que fulmina todavía hoy en día a los dos obispos católicos, defensores de la fe en su integridad y en su totalidad…
Lo que no puede decir es que para las actuales autoridades de la Fraternidad, sería una distinción de honor y un signo de ortodoxia delante de los fieles estar fuera de la comunión del espíritu adúltero que inspira a Benito XVI… Y para quien se escandalice de lo que acabo de afirmar, que relea el impío motu proprio Summorum pontificum, en el que se rebaja a la Santa Misa Católica, calificándola como forma extraordinaria de un mismo rito, cuya forma ordinaria sería la misa bastarda montiniana, expresando ambas la misma fe…
f) En su Carta a los Amigos y Bienhechores No 65 (2004), Mons. Fellay decía:
“A principios del mes de octubre tuvo lugar en Fátima una nueva reunión interreligiosa. Es Asís que se repite. […] Por todo esto nos preguntamos cómo es posible un acuerdo en estas condiciones. ¿Acaso podríamos callarnos ante tales aberraciones? Rechazamos un acuerdo puntual y afirmamos la contradicción entre lo verdadero y lo falso, así como nuestra férrea voluntad de no tener nullam partem en tal empresa, pues sencillamente no queremos dejar de ser católicos. Con horror y asco nos alejamos de esa visión de la Iglesia y de esa forma de “comunión”. ¿Cómo puede pensarse que la Roma modernista ha cambiado, mostrándose favorable a la Tradición? ¡Qué ilusiones!”
¿Y qué se hizo luego? Se pidió el perdón de la Roma anticristo para no estar separada de ella.
Así pues, todavía en 2004 se veía con repulsión la sola idea de un posible acuerdo con esa Roma anticristo.
¿En qué ha cambiado Roma para que esa repulsión haya desaparecido? En nada: el Papa continua participando en actos interreligiosos, se acepta a los anglicanos sin pedirles su conversión, Benedicto XVI no se ha retractado de sus escritos heréticos (calificados como tales por Monseñor Tissier de Mallerais), etc., etc.
A pesar de ello, la Fraternidad ya ha entrado en discusiones doctrinales…
Ha habido un aparente acercamiento de Roma hacia la Fraternidad, pero no hacia la Tradición.
Roma se ha ganado a la Fraternidad con dos actos que no han aportado nada bueno y si mucho malo:
- ·Una supuesta libertad para celebrar la Misa de siempre, junto al rito bastardo de Paulo VI que se aleja impresionantemente de la teología católica…
- ·Un levantamiento de excomuniones, válidas por lo mismo, a los ojos de todo el mundo…
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5) Usted dice:
Si Roma “hubiese aceptado la invalidez de tales censuras, implicaría reconocer el estado de necesidad generado por ella misma, y por ello resulta ilógico -mientras no haya una reconversión total hacia la Tradición de su parte- suponer que reconocería su propia responsabilidad en ese estado de necesidad que aún hoy subsiste.”
Justamente por esa razón, Monseñor Marcel Lefebvre, una vez escapado de la siniestra trampa vaticana que le habían tendido en mayo de 1988, expresó algunos meses más tarde:
“No tenemos la misma manera de concebir la reconciliación. El cardenal Ratzinger la ve en el sentido de reducirnos, de traernos al Vaticano II. Nosotros la vemos como un retorno de Roma a la Tradición. No nos entendemos. Es un diálogo de sordos. No puedo hablar mucho del futuro, ya que el mío está detrás de mí. Pero si vivo un poco aún y suponiendo que de aquí a un determinado tiempo Roma haga un llamado, que quiera volver a vernos, reanudar el diálogo, en ese momento sería yo quien impondría las condiciones. No aceptaré más estar en la situación en la que nos encontramos durante los coloquios. Esto se terminó.
Plantearía la cuestión a nivel doctrinal: “¿Están de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los papas que los precedieron? ¿Están de acuerdo con Quanta Cura de Pío IX, Immortale Dei, Libertas de León XIII, Pascendi de Pío X, Quas Primas de Pío XI, Humani Generis de Pío XII? ¿Están en plena comunión con estos papas y con sus afirmaciones? ¿Aceptan aún el juramento antimodernista? ¿Están a favor del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo?
Si no aceptan la doctrina de sus antecesores, es inútil hablar. Mientras no hayan aceptado reformar el Concilio considerando la doctrina de estos papas que los precedieron, no hay diálogo posible. Es inútil.
Las posiciones quedarían así más claras.
No es una pequeña cosa la que nos opone. No basta que se nos diga: pueden rezar la misa antigua, pero es necesario aceptar esto. No, no es solamente eso lo que nos opone, es la doctrina. Queda claro”.
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6) Usted sostiene que “los fieles de la FSSPX saben que ni antes ni ahora los obispos han reconocido estar excomulgados”.
Los fieles de la Fraternidad, puede ser que sí… El resto de los fieles, no. Estos últimos están convencidos de que los miembros de la Fraternidad estaban excomulgados, y que ahora los cuatro Obispos han pedido y obtenido el levantamiento de su excomunión; que ese levantamiento de la excomunión fue producido por un acto de benignidad del Papa, y no porque la sanción fuese injusta, mucho menos inválida.
Por ello se requiere que las autoridades de la Fraternidad aclaren muchas cosas, algunas de las cuales ya he señalado, y otras les han sido señaladas a ellos mismos.
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7) Usted dice que serán contados los fieles que se han decepcionado por las declaraciones de las autoridades de la FSSPX o que por lo menos están dudosos o inquietos.
Entonces le asombraría saber que, sólo en un centro de Misa, cerca del 10% de los fieles se encuentran en esa situación. ¿Qué porcentaje habrá en otros? No estoy en posición de decirlo…
Pero aún si sólo fuese una sola alma, ¿no valdría la pena hacer las aclaraciones?
A usted le parece suficiente un comunicado en que Monseñor Fellay dice que se recibió el levantamiento de una excomunión “que siempre habíamos cuestionado (o impugnado)” acto por el cual “expresamos nuestra gratitud filial al Santo Padre”.
Es evidente que el efusivo agradecimiento que sigue a esa débil y dudosa frase apologética, da la idea de aceptación de la sanción.
De otra manera no tendría por qué agradecerse, o debería haberse agradecido aclarando que no se consideraba necesario ese levantamiento.
También es evidente que lo que en ese comunicado se agradece es el acto de haber levantado las excomuniones.
Basta saber leer para interpretarlo de esta manera:
“Expresamos nuestra gratitud filial al Santo Padre por este acto”.
¿Cuál acto? El de haber levantado la excomunión, pues a eso se refiere el párrafo inmediato anterior.
La Carta de los cuatro Obispos de la Fraternidad del 29 de enero confirma esta aseveración: “Es por medio de la acción de gracias que nosotros deseamos expresar a Vuestra Santidad nuestro profundo reconocimiento por el acto de Su paternal bondad y de Su coraje apostólico por el cual Ella ha hecho inoperante la medida que nos afectó hace ya veinte años en seguida de nuestra consagración episcopal.”
¿Cómo había que calificar antes del 21 de enero de 2009 la medida que quedó inoperante a partir de esa fecha? Pues, operante, en vigor, válida…
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Corolarios
1) Los documentos oficiales entre Roma y la FSSPX (y aun otros internos) muestran claramente que la Fraternidad solicitó el levantamiento de las excomuniones.
2) Monseñor Fellay cayó en franca contradicción al decir en más de una ocasión que no se pedía el levantamiento de las excomuniones y al decir en otras ocasiones que se había solicitado tal levantamiento.
3) Incluso haber solicitado el retiro del decreto de las excomuniones habría sido incorrecto, pues el haberlo hecho habría implicado la aceptación de la sanción.
4) Es falso que el levantamiento de las excomuniones sea favorable a la Tradición al permitir a más fieles acercarse a ella.
5) La Fraternidad pidió que se levantaran unas excomuniones de las que años atrás se enorgullecían
6) Por caridad, las autoridades de la FSSPX deberían explicar tanta contradicción en actitudes así como en declaraciones. Y si tales contradicciones no pueden explicarse, entonces deberían dar marcha atrás…

Amigos, salve Maria.
No excelente trabalho «A Crise Impossível» é colocada uma palestra proferida pelo articulista católico John Daly onde ele apresenta inúmeros argumentos em favor do atual sedevacantismo. Eis o link:
http://aciesordinata.wordpress.com/2009/12/05/o-texto-essencial-em-traducao-inedita/
A “grande novidade” daquilo que é dito está no fato do autor usar como prova da vacância da sé não as heresias manifestas dos “papas” conciliares mas a total impossibilidade de que as doutrinas que eles aprovam e promovem sejam oriundas da Igreja Católica e também de um papa legítimo. Como o trabalho é longo, muitos certamente deixam de lê-lo por conta disso e desta maneira eu compilei as passagens e citações que o autor apresenta em favor de sua posição, já que elas falam por si mesmas e refletem o que se ensinava antes do Vaticano II e da missa nova a respeito da postura que devemos ter com relação aos ensinamentos da Igreja e daquilo que um papa legítimo REALMENTE pode ou não fazer. Abraços a todos e boa leitura, Sandro Pelegrineti de Pontes
PASSAGENS USADAS PELOS SEDEVACANTISTAS (EXTRAÍDAS DO TRABALHO «A CRISE IMPOSSÍVEL» DE JOHN DALY)
ENSINAMENTOS DE PAPAS
«Após longas deliberações sobre as matérias e após consultas diligentíssimas, a Pontifícia Comissão Bíblica emitiu felizmente algumas sentenças sumamente úteis para promover genuinamente os estudos bíblicos e dirigí-los por uma norma certa. Porém, vimos que não faltam, de modo algum, pessoas que, levados além da medida em direção a opiniões e métodos manchados por novidades perniciosas, e arrastados pelo cuidado exagerado de uma assim chamada liberdade – que, na realidade, não é senão uma licença sem freio muito prejudicial às ciências sagradas e cheias de graves perigos para a pureza da Fé, – não receberam e nem recebem com a devida obediência tais decisões supracitadas, por mais que tenham sido aprovadas pelo Sumo Pontífice. Por isso vemos que é preciso declararemandar, como com o presente o declaramos e expressamente mandamos, que todos, absolutamente, estão obrigados por dever de consciência a submeter-se às
setenças da Pontifícia Comissão Bíblica, quer as que já foram emitidas, quer as que doravente serão emitidas, do mesmo modo que aos Decretos das Sagradas Congregações referentes às questões doutrinárias e aprovadas pelo Sumo Pontífice; e não podem evitar a nota de desobediência e temeridade e, portanto, não estão livres de culpa grave todos aqueles que, por palavras ou por escrito, impugnem estas sentenças; isto à parte do escândalo com que desedificam, e tudo mais de que podem ser culpados diante de Deus, pelo que, sobre estas matérias, como costuma acontecer digam temerária e errôneamente» (Motu proprio Praestantia Scripturae – Papa São Pio X – DZ 2113).
“Nem se deve pensar que aquilo que é apresentado nas cartas encíclicas não exige por si só o assentimento, sob alegação de que ao escrever tais encíclicas os Pontífices não exercem a suprema autoridade do seu Magistério. Pois essas matérias são ensinadas pelo Magistério ordinário, acerca do qual as palavras ‘Quem vos ouve a Mim ouve’ (Lc 10,16) também se aplicam… A maior parte do que é apresentado e proposto nas encíclicas já pertence à doutrina católica por outras razões. Mas se os Sumos Pontífices chegam a pronunciar sentença expressa, nos seus documentos oficiais, sobre questão até então controvertida, é evidente para todos que segundo a intenção e vontade dos mesmos Pontífices essa questão já não pode ser tida como objeto de livre disputa entre os teólogos.” (Papa Pio XII – Humani Generis – Dz 2.313).
“(…) eles (escritores e estudiosos católicos) devem também submeter-se às decisões (…) relativas à doutrina que são propostas pelas Congregações Pontifícias, bem como àqueles pontos de doutrina que, pelo comum e constante sentir dos católicos, são considerados verdades teológicas tão certas que, ainda que as opiniões contrárias a esses pontos de doutrina não possam ser chamadas de heréticas, elas merecem, sem embargo, alguma outra censura teológica” (Papa Pio IX – Tuas Libenter [1863, ao arcebispo de Munique] – Dz 1.684 – ensinamento dirigido aos escritores e estudiosos católicos).
“(…) as pessoas são instruídas nas verdades da fé…com muito maior eficácia pela celebração anual dos nossos sagrados mistérios do que por qualquer pronunciamento autorizado do Magistério da Igreja” (Quas Primas, Papa Pio XI).
“(…) A prescrição do Sínodo… na qual, depois de advertir previamente como em qualquer artigo se deve distinguir o que diz respeito à fé e à essência da religião do que é próprio da disciplina, acrescenta que nesta mesma disciplina deve-se distinguir o que é necessário ou útil para manter os fiéis no espírito do que é inútil ou mais oneroso do que suporta a liberdade dos filhos da Nova Aliança, e mais ainda, do que é perigoso ou nocivo, porque induz à superstição ou ao materialismo, enquanto pela generalidade das palavras compreende e submete ao exame prescrito até a disciplina constituída e aprovada pela Igreja ¬– como se a Igreja que é governada pelo Espírito de Deus pudesse constituir uma disciplina não só inútil e mais onerosa do que o suporta a liberdade cristã, mas também perigosa, nociva e que induza à superstição e ao materialismo – é falsa, temerária, escandalosa, perniciosa, ofensiva aos ouvidos pios, injuriosa à Igreja e ao Espírito de Deus pelo qual ela é governada, e pelo menos errônea” (Papa Pio VI – Dz – 1578).
“Quando alguém ama o Papa, não pára para debater sobre o que ele aconselha ou exige, para perguntar até onde vai o estrito dever de obediência epara marcar o limite dessa obrigação. Quando alguém ama o Papa, não objeta que ele não falou claro o bastante, como se ele fosse obrigado a repetir no ouvido de cada indivíduo a vontade dele, tão frequentemente enunciada claramente, não só de viva voz, mas também por meio de cartas e outros documentos públicos; não põe em dúvida as ordens dele sob o pretexto – facilmente invocado por todo o mundo que não quer obedecer – de que elas não emanam diretamente dele, mas dos que o rodeiam; não limita o campo no qual ele pode e deve exercer a vontade dele; não opõe, à autoridade do papa, a de outras pessoas, não importa o quão cultas, que diferem de opinião com o Papa. Ademais, não importa o quão vasta é a ciência deles, falta-lhes santidade, pois não pode haver santidade onde há desacordo com o Papa” (Papa São Pio X, aos padres da União Apostólica, 18 de novembro de 1912, AAS 1912, p. 695).
ENSINAMENTOS DE SANTOS DOUTORES
“A Igreja de Deus, cercada por tanta palha e cizânia, tolera muitas coisas, mas ela não aprova nem faz o que é contrário à fé ou à virtude e ela não fica calada perante essas coisas” [Santo Agostinho – Epístola 55; no original, citado alhures por John Daly : “Sed Ecclesia Dei inter multam paleam multaque zizania constituta, multa tolerat, et tamen quæ sunt contra fidem vel bonam vitam non approbat, nec tacet, nec facit.” (ndt)].
ENSINAMENTOS DE TEÓLOGOS
“Não é de modo algum incomum encontrar a opinião, senão expressa ao menos cultivada, de que nenhuma doutrina deve ser considerada dogma de fé a não ser que tenha sido definida solenemente por um Concílio ecumênico ou pelo próprio Soberano Pontífice. Isso não é necessário de maneira nenhuma. É suficiente que a Igreja a ensine em seu Magistério ordinário, exercido através dos Pastores dos fiéis, os Bispos, cujo ensinamento unânime por todo o orbe católico, seja comunicado expressamente através de cartas pastorais, catecismos emitidos pela autoridade episcopal, sínodos provinciais, seja implicitamente através de orações e práticas religiosas permitidas ou encorajadas, ou através do ensinamento de teólogos aprovados, é não menos infalível do que uma definição solene promulgada por um Papa ou um Concílio geral” (Cônego George Smith, “Must I Believe It?”, Clergy Review [“Tenho o Dever de Crer Nisso?”, Revista do Clero (ndt)], anos 40). “…que grande parte do ensinamento autoritativo da Igreja, seja na forma de encíclicas, decisões, condenações papais, respostas das Congregações Romanas – tais como o Santo Ofício – ou da Comissão Bíblica, não seja um exercício do Magistério infalível. E aqui, novamente, o nosso fiel precavido eleva a sua voz: ‘Tenho o dever de crer nisso?’ A resposta está implícita nos princípios já demonstrados. Vimos que a fonte da obrigação de crer não é a infalibilidade da Igreja, mas acomissão divina que ela tem de ensinar. Portanto, seja o ensinamento dela garantido pela infalibilidade ou não, a Igreja é sempre a mestra e guardiã divinamente designada da verdade revelada, e consequentemente a suprema autoridade da Igreja, mesmo quando não intervém para tomar uma decisão infalível e definitiva em questões de fé ou moral, tem o direito, em virtude da comissão divina, de comandar o assentimento
obediente dos fiéis. Na ausência da infalibilidade, o assentimento assim exigido não pode ser o de fé, seja católica ou eclesiástica; será um assentimento de ordem inferior, proporcionado ao seu fundamento ou motivo. Mas, seja qual for o nome que se lhe dê, – por ora, podemos chamá-lo de crença – ele é obrigatório; obrigatório não porque o ensinamento é infalível – ele não é – mas porque é o ensinamento da Igreja designada por Deus. É dever da Igreja, como Franzelin mostrou, não somente ensinar a doutrina revelada mas também protegê-la, e por isso a Santa Sé ‘pode prescrever para serem seguidas ou proscrever para serem evitadas opiniões teológicas ou opiniões conectadas com a teologia, não somente com a intenção de infalivelmente decidir a verdade por um pronunciamento definitivo, mas também – sem qualquer intenção dessas – meramente para o propósito de salvaguardar a segurança da doutrina católica. Se é dever da Igreja, ainda que não infalivelmente, ‘prescrever ou proscrever’ doutrinas para essa finalidade, então é evidentemente também o dever dos fiéis aceitá-las ou rejeitá-las, por conseguinte. Nem tampouco essa obrigação de submissão às declarações não-infalíveis da autoridade é satisfeita pelo chamado silentium obsequiosum. A segurança da doutrina católica, que é o propósito dessas decisões, não seria salvaguardada se os fiéis fossem livres para negar o assentimento deles. Não é suficiente que eles escutem em silêncio respeitoso, evitando oposição aberta. Eles são obrigados em consciência a submeter-se a elas (Carta de Pio IX ao Arcebispo de Munique, 1861; cf. Denzinger, 1684), e a submissão de consciência a um decreto doutrinal não significa apenas abster-se de rejeitá-lo publicamente; significa a submissão do juízo particular ao juízo mais competente da autoridade. Mas, como já notamos, ad impossibile nemo tenetur, e, sem um motivo intelectual de alguma espécie, nenhum assentimento intelectual, embora obrigatório, é possível. Sobre que fundamento intelectual, portanto, os fiéis baseiam o assentimento que eles são obrigados a prestar a essas decisões não-infalíveis da autoridade? Naquilo que o Cardeal Franzelin (De Divina Scriptura et Traditione, 1870, p.116), com uma expressão um tanto extensa mas exata, descreve como auctoritas universalis providentiae ecclesiasticae. Os fiéis consideram com razão que mesmo onde não haja o exercício do Magistério infalível, a divina Providência tem um cuidado especial pela Igreja de Cristo; que, portanto, oSumo Pontífice, em vista do seu ofício sagrado, é dotado por Deus com as graças necessárias para o cumprimento apropriado deste; que, portanto, as suas declarações doutrinais, ainda quando não garantidas pela infalibilidade, possuem a mais alta competência; que, num grau
proporcionado, isso é verdadeiro também das Congregações Romanas e da Comissão Bíblica, compostas por homens de grande saber e experiência, que estão plenamente atentos às necessidades e tendências doutrinais dos nossos dias e que, em vista do cuidado e da (proverbial) cautela com que executam os deveres que lhes são confiados pelo Sumo Pontífice, inspiram plena confiança na sabedoria e prudência de suas decisões. Baseado como está nessas considerações de ordem religiosa, o assentimento em questão é chamado de ‘assentimento religioso’” (Cônego George Smith – artigo na Clergy Review [Revista do Clero (ndt)] escrito na década de 1940).
“A liturgia não cria dogmas, mas ela exprime dogmas, porque, no modo como ela louva ou reza a Deus, a Igreja exprime o que ela crê, como ela o crê, e segundo quais conceitos Deus quer ser adorado publicamente. …[então] a Igreja não pode permitir que, na liturgia, sejam ditas coisas em nome dela que sejam contrárias àquilo que ela defende ou crê” (De Valore Notarum Theologicarum – Sobre o Significado das Qualificações Teológicas – autoria do Pe. Sixtus Cartechini – p. 37 – obra escrita para uso das Congregações Romanas e publicada em Roma, em 1951).
“…nem os concílios gerais NEM O PAPA podem estabelecer leis que contêm pecado…e nada pode estar contido no Código de Direito Canônico que seja de qualquer modo oposto às regras da fé ou à santidade do Evangelho” (De Valore Notarum Theologicarum – Sobre o Significado das Qualificações Teológicas – autoria do Pe. Sixtus Cartechini – obra escrita para uso das Congregações Romanas e publicada em Roma, em 1951).
“O que torna sempre mais firme e mais serena a reflexão do historiador cristão é a certeza que lhe dá a Igreja, que marcha diante dele como uma coluna luminosa e alumia divinamente todos os seus juízos. Ele sabe que vínculo estreito une a Igreja ao Deus-Homem, como ela é assegurada por Sua promessa contra todo erro no ensinamento e na direção geral da sociedade cristã, como o Espírito Santo a anima e conduz; é, pois, nela que ele buscará o critério dos seus juízos. …ele sabe onde se manifesta a direção, o espírito da Igreja, seu instinto divino. Recebe-os, aceita-os, confessa-os corajosamente; aplica-os… Igualmente, nunca trai, nunca sacrifica; diz que é bom o que a Igreja julga bom, mau o que a Igreja julga mau. Que lhe importam os sarcasmos, as chacotas dos covardes medíocres? Ele sabe que está com a verdade, porque ele está com a Igreja e a Igreja está com Cristo” (Guéranger, Le Sens Chrétien de l’Histoire [O Sentido
Cristão da História (ndt)], Paris, 1945, p. 21-22). [N.d.T. – Trad. br., com leves retoques de detalhe, extraída de:
http://www.santamar iadasvitorias. com.br/documento s/O_sentido_ cristao_da_ historia_ Dom_Gueranger. doc]
“Devemos ser leais à Igreja até em nossos mínimos pensamentos sobre ela. Devemos amar os seus caminhos,além de obedecer aos seus preceitos e crer nas suas doutrinas. Devemos estimar tudo o que a Igreja abençoa, tudo o que a Igreja afeta. A nossa deve ser sempre uma atitude de submissão, não de crítica. Quem está desapontado com a Igreja, deve estar perdendo a fé, ainda que não o saiba. O amor de um homem pela Igreja é o teste mais seguro do seu amor por Deus. Ele sabe que a IGREJA TODA é informada com o Espírito Santo. A vida divina do Paráclito, Seus conselhos, Suas inspirações, Suas operações, Suas conaturalidades, Sua atração, estão nela por toda parte. O dom da infalibilidade é somente uma concentração, o ponto culminante, a exteriorização solene e oficial, da inabitação do Espírito Santo na Igreja. Ao passo que ele pede, como a Revelação, absoluta submissão de coração e alma, todos os arranjos, maneiras e
disposições menores da Igreja pedem submissão, docilidade e reverência globais, em razão de a Igreja toda ser um templo preenchido com a vida do Espírito Santo” (Pe. Faber . W. Faber Cong. Orat. D.D., op. cit., Burns and Oates, 4.ª ed. pp. 187-9).
El que no quiere entender, no entiende así le den millones de explicaciones.
1) La Fraternidad pidió, para iniciar discuciones doctrinales dos gestos de buena voluntad de Roma
2) Aunque en forma insuficiente, pero dentro de lo que podían dar, Roma cumplió con estos prerrequisitos pedidos. Ni el Motu Propio es la Bula Quo Primum, ni el decreto de levantamiento de la excomuniones, la Canonización
3) La Fraternidad, no se ha puesto a manos, de Roma, ni busca hacerlo, por ello rechaza cualquier ofrecimiento de regularización jurídica o canónica que implique esto, por lo que todas las citas de Monseñor Lefebvre, al respecto, estan de mas.
4) La Fraternidad sigue haciendo lo que siempre hizo, por eso el 19-12-2009 consagró nuevos sacerdotes en La Reja, y alli Monseñor De Galarreta, muy caritativamente volvió a explicar, para los que no quieren entender, hasta donde llegan las relaciones con Roma
5) A pesar de estas reiteradas y caritativas explicaciones con palabras y con hechos, como son estas consagraciones, Jafg y otros siguen repitiendo la misma cantinela, ya se parecen los musulmanes buscando las contradicciones de la Biblia.
Ahora me doy cuenta que el autor de esta nota es un señor que hace poco tiempo me escribió fingiendo tener dudas sobre estos temas, tan sólo para ponerme a prueba. Una bajeza. Lamento que Radio Cristiandad le dé un espacio que no merece.
Guardo la correspondencia con ese señor,muy mexicano él, como prueba de lo que digo.
Lamentable.
América Valentinuzzi pericon_argentino@yahoo.com.ar
Ave Maria!
Sra. Velentinuzzi: aun tengo muchas dudas en lo que se refiere a los cambios dentro de la Fraternidad. Es verdad que algunas de esas dudas se han ido aclarando, pero aun quedan otras más. Así pues, ni fingí ni intenté poner a usted a prueba.
Créame que si he participado en esta discusión con Emma, es porque veo que ella es una persona muy preparada y pensé que quizá pudiera darme las respuestas que en vano he buscado antes.
Sr.JAFG Ya es tarde para sus aclaraciones.Usted abusó de mi buena fe,y punto.Tengo las pruebas en mi correo electrónico.
Cada uno tiene su oportunidad de mostrar quién es en la vida, y usted ya la tuvo. Actuó con bajeza, ocultando sus verdaderos fines. Sólo quería conducirme, so pretexto de dudas, a reconocer su tesis inicial: la fraternidad San Pío X es enemiga de la Cristiandad. Nolo consiguió,pero sigue en su empresa. Se vé en este libelo que Radio Cristiandad reproduce. Allá Ud.!!Que Dios Nuestro Señor le perdone sus desvaríos!!
El tema de las relaciones de la FSSPX con Roma ha terminado por aburrir a propios y extraños.
Valentina,
Hace mucho tiempo se advirtió en este sitio del comportamiento de jafg. Contemporiza con todo el mundo y se hace pasar por ignorante para confundir…
Se lo dijimos antes y lo reiteramos.
Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum
policarpo,
Y la «excomunión» de Lefebvre ¿es gesto de buena voluntad que permaneciera?…
Por favor…¿a quién le quiere ver la cara de tonto?
Y para usted ¿son gestos de «buena voluntad» los levantamientos de una excomunión?.
Las verdaderas excomuniones canónicas no son cosa de juego, ni están sujetas a la «buena voluntad» de nadie.
Además, si para RatZinger Palpatine la FSSX es la que está equivocada, no tendría por qué aceptar condicionamientos, simplemente se les llama a la legítima disciplina y listo.
Pero ya se supo que en realidad montaron una escena para engañar a los pobres ingenuos…y a los que se hacen pasar por «ingenuos».
Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum
Agradezco a Radio Cristiandad la oportunidad de conocer una disputa
de gran valor por los argumentos expuestos en ella!!
Agradezco también el tiempo que se han tomado el Sr jafg, y la Sra
Emma y la altura que han tenido para llevar adelante el tema. Estoy
totalmente de acuerdo con el Sr jafg, todos los documentos presentados
y sus razonamientos me han ayudado a comprender mejor la confusa
posición de las autoridades (obispos y sacerdotes) de la FSSPX y la
hábil estrategia desplegada por el vaticano para arrastrarlos en la
dirección que ellos quieren!! O sea aceptar el concilio y la misa
bastarda.
Señor jafg reciba mis felicitaciones y mi agradecimiento.
Por favor el combate continúa…siga firme, Dios lo bendiga !
anesco,
Perdona ser categórico pero creo que no entiendes nada:
Fellón, Malharéis, De Galarreta y Williamson no son niños de preescolar y el Vaticano no los está arrastrando inconcientes. Hasta el cansancio se han dado pruebas de que están perfectamente conscientes de lo que sucede.
Contrario a tus conclusiones, los entreguistas/acuerdistas saben perfectamente que van al despeñadero y así lo manifiestan en comentarios añejos y en forma reiterada.
Si no tienes la entereza de reconocer la realidad, de veras que estás muy lejos de entender lo que sucede.
Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum
Jafg:
Acabo de leer su respuesta. Mucho se la agradezco. Derivado de que mañana es día último del año y pasadomañana primero del siguiente, por tratarse de estas fechas, espero disponer de tiempo para responderle hasta la tarde o noche del día 2. Le agradeceré sea tan amable de esperar. Creo que D.M. el día 3 temprano podrá leerla.
De cualquier manera, sirva este tiempo para que aquellos que se interesen en el tema y que no hayan seguido sus intervenciones anteriores, ni las mías, puedan leerlas con la debida calma y análisis.
En seguida pongo el enlace a ellas, aclarando que es importante leer ahí también la refutación que hice a Logan, pues contiene muchos puntos de conexión con lo que hemos tratado usted y yo.
La dirección de este mismo foro donde se hallan los antecedentes es ésta:
https://radiocristiandad.wordpress.com/2009/12/10/%C2%BFque-le-haran/
Agradezco a todos los que han seguido con interés este diálogo. Mis mejores deseos para 2010 a usted y a todos los lectores.
Paz y Bien.
A quienes siguieron el tema del sedevacantismo, les recomiendo ampliamente leer:
MONSEÑOR LEFEBVRE Y LA SEDE ROMANA
Autor: Padre Juan Carlos Ceriani
http://www.montfort.org.br/index.php?secao=cadernos&subsecao=religiao&artigo=lefevbre-roma&lang=esp
Y hasta aquí el tema del sedevacantismo.
Sigan peleándose nomás. La Reforma Conciliar continúa, mal que les pese. Vino para quedarse porque ustedes son incapaces de enfrentarla. Se despedazan unos a otros. Yo tenía la imagen del ejercito hitleriano, y de las hordas de mussolini, siempre tan disciplinadas al estilo romano. Pero uds. me hacen reir. Unos contra otros, dandose corte como teologos cuando nada saben. Y eso que el Papa es nazi. Pero ni siquiera lo toman a favor, porque lo niegan como papa. Si viniera Jesús lo crucificarían por hereje, y a San Pedro tambien por judaizante. Y a San Pablo por helenizante. Y así con todos.
Sigan adelante, nomás. La victoria es nuestra.
Veterano de guerra
#
Emma:
La felicito por su muy buena y sabia intervención. Ha desenmascarado con maestría las persistentes falacias de Logan. Y coincido totalmente con sus repuestas a Jafg, quien creo de buena fe, contaminado por los prejuicios de Logan y otros, insiste en buscar contradicciones inexistentes de la postura actual de la FSSPX con Monseñor Lefebvre. Durante mucho tiempo, antes con otro Nick, he sostenido, en este portal, lo que Ud. tan bien ha desenmascarado. Espero que sus irrebatibles y veraces intervenciones, sirvan para que, los confundidos de buena fe reaccionen, y cesen con la “cruzada” contra la FSSPX que instrumentan.
Han llegado a la estupidez de iniciar una «cruzada de rosarios» para que Monseñor Fellay, no sea mas el superior de la Fraternidad.
Con mis mejores deseos para 2010 a Ud. y demás lectores.
COINCIDO PLENAMENTE CON LAS CONCLUSIONES DEL FINAL DEL ARTÍCULO.
ES LÓGICA BÁSICA:
Si yo no soy culpable de nada y se me castiga.
A seguido el castigo es inválido.
Si el castigo es inválido, no lo asumo.
Si no lo asumí, no voy a pedir que se levante.
Si pido que se levante es porque considero que estoy cumpliendo con ese castigo. O sea me estoy arrastrando injustamente ante una autoridad injusta que me impuso un castigo injusto y que lo estoy cumpliendo.
POR FAVOR!!!
Las excomuniones del Papa no me van ni me vienen. Por mí que me excomulgue. Yo sé que estoy en la verdad. Y PUNTO.
Me parece que tanta cháchara no sirve de nada. Y lo que intenta hacer la FSSPX de «acordar con Roma» (como le llaman) es UNA PAYASADA.
¿Saben lo que es «acordar»???
Acordar es cuando alguien cede algo a cambio de que el otro también ceda.
Y SI LA FSSPX CEDE ALGO ES COMO RETRACTARSE DE TODO LA OBRA DE MONSEÑOR LEFEVBRE.
O SEA DEJARÍA DE SER LAFSSPX PARA CONVERTIRSE EN OTRO APÉNDICE JUDÍO DE ROMA…
POR MÁS QUE DE LA MISA TRADICIONAL…
…QUE SEGURAMENTE DESPUÉS DE UN ACUERDO INCLUIRÁ CATEQUISTAS ZURDOS, GUITARRA ELÉCTRICA Y «OFENSAS» EN VEZ DE «DEUDAS»… SOLO QUE DICHO EN LATÍN…
Y AHI VIENE LA PARTE EN QUE DEJO DE IR A LA SEDE DE VENEZUELA, POR LA SENCILLA RAZÓN DE QUE YA NO HABRÁ MISA VERDADERA, SINO UNA ENSALADA «ROMANA» CON SERMONES PACIFISTAS Y DIRIGIDOS A TENER UN REBAÑO IGNORANTE Y COBARDE,
Y SE VA A LLENAR DE ZURDITOS Y CHUSMERIO DE FERIA QUE SE DEDICA A CHARLAR DURANTE TODA LA MISA PORQUE NO QUIERE ENTENDER NADA (DE ESOS QUE PIENSAN QUE SE VAN A SALVAR POR COLGARSE LA MEDALLA DE LA VIRGEN DE LUJÁN) MIENTRAS DEJAN QUE EL PAIS SE CONVIERTA EN UN CAMPAMENTO JUDÍO.
Emm@o como te llames,
«Peurc@ has de andar, cuando los cerdos te alaban»…
Lo felicito sr. Jafg, por toda la explicacion sobre el tema.
Siga adelante,Ud sabe de esta cuestion.
Que Dios le siga dando las luces para seguir en el combate a fin de que muchas almas desconcertadas, desilusionadas y confusas se puedan salvar!
Que Dios lo bendiga y gracias a Radio Cristiandad por la defensa de la Fe.
Que el Ano 2010 sea un ano donde la Fsspx se defina de una vez!
Ave Maria!
Que la primera Sangre derramada por el Niño Dios en su Circunsición nos dé fuerza para conservarnos puros. Amén.
Policarpo: por lo que dice, imagino que usted es quien anteriormente firmaba como Jodelito, alias que no había leído desde hace algún tiempo.
La situación que se está viviendo dentro de los «tradicionalistas» es similar en muchos aspectos a la que se vivió entre los católicos en los primeros años después del concilio vaticano ii: en algunos fieles y sacerdotes había desconfianza, dudas e inquietud; en otros optimismo y confianza plena en las autoridades. También estaban, aunque en menor número, aquellos que tenían la certeza de que hasta el mismo Papa había sido seducido por el maligno hasta el grado de que guiaba a la Iglesia por un camino errado.
En ese tiempo (la década de los 70), una vez que surgieron dudas en mi interior, me dediqué a investigar leyendo y consultando muchos sacerdotes y personas mayores. Mucho tiempo me tomó llegar a la certeza de que el maligno había alcanzado a herir la misma Santa Sede y de que la doctrina que se predicaba en los templos otrora católicos ya estaba contaminada, como contaminada estaba también la liturgia.
Ahora que nuevamente me han surgido dudas ocasionadas por las contradicciones de las autoridades de la FSSPX, he investigado leyendo y releyendo diversos documentos y, por supuesto, recurriendo a los sacerdotes y a fieles en quienes creo ver honestidad y conocimiento.
Lamentablemente, como en los primeros tiempos postconciliares, mis dudas no han sido disipadas, sino que han crecido al grado de convertirse algunas de ellas en certezas: y es que en mis continuas consultas he recibido como respuesta, en la mayoría de las ocasiones, silencio o palabras huecas que piden paciencia y confianza en las autoridades. Ya había escuchado esas mismas palabras cuando preguntaba acerca de los cambios postconciliares, y si en aquel entonces no me bastaron, aun cuando se trataba de tener confianza en el Papa, menos me bastan ahora que he llegado a comprender (por gracia de Dios y no por mérito propio) que el demonio ha llegado hasta lo más alto de la Iglesia con el permiso de Dios.
Otras veces he recibido respuestas que, aunque pretendían lo contrario, me han hecho ver con mayor claridad los errores de las autoridades de la Fraternidad. Y, claro está, también me he encontrado con sacerdotes y fieles que comparten mis dudas e inquietudes, para quienes muchas de esas dudas han pasado a ser certezas.
Comento todo esto para que se entiendan mis motivos para participar en estos foros: a mí ya no me queda duda de que las autoridades de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X han caído repetidas veces en contradicciones y en declaraciones engañosas. Yo no puedo juzgar la intención de esas autoridades, ni siquiera puedo aseverar la plena conciencia de sus actos, pero las contradicciones y el engaño ahí están, y quien no las ve es porque no quiere hacerlo:
1) Se nos hace creer que los prerrequisitos que exigía la Fraternidad a Roma ya se han cumplido, cuando esto no es verdad. Podría exponer mis propios argumentos o, mejor aun, los de P. Ceriani quien lo explica magistralmente, pero prefiero en esta ocasión citar al Padre de Cacqueray, Superior del Distrito de Francia:
“Si, en cambio, se tratase de un ״levantamiento de las excomuniones״, las cosas serían de muy otra manera. No correspondería a nuestro segundo preliminar y no lavaría de ninguna manera a nuestros obispos de los malos pleitos que se les hizo. Dejando creer que las penas pronunciadas no eran nulas y que incluso se merecían, ¿no resultaría, en cierto sentido al menos, un nuevo mal más profundo? Roma entonces habría retirado, con una apariencia compasiva, sanciones que se encontrarían, por el mismo acto, confirmadas como válidas, e incluso impuestas legítimamente.” [Cfr. “De un Preliminar al Otro”, 1º de enero de 2009]
En Iesus Christus, órgano oficial de la FSSPX, se lee: “Como respuesta, Roma publicó el decreto del 21 de enero de 2009 en que no reconoce la nulidad de las excomuniones, sino que levanta la sanción. No es lo que había pedido la Fraternidad. Sin embargo Mons. Fellay hizo cantar un «Magnificat» para celebrar el hecho.”
Y es que lo que la FSSPX había pedido era la Misa tradicional para todos los sacerdotes y el retiro del decreto de excomuniones:
«Desde ese tiempo [2001], y con la finalidad de protegernos, nosotros hemos estado pidiendo acciones concretas que muestren inequívocamente las intenciones de Roma hacia nosotros: la Misa tradicional para todos los sacerdotes y el retiro del decreto de excomunión«. [Cfr. Carta a amigos y bienhechores #73]
Pero lo que se obtuvo fue el levantamiento o la remisión de la excomunión (remitir: Perdonar, alzar la pena, eximir o liberar de una obligación):
«[…] remito a los Obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta la censura de excomunión«. [Cfr. Decreto de la Sagrada Congregación para los Obispos, 21 de enero de 2009]
Ya se explicó antes por qué no fue correcto pedir el retiro del decreto de excomunión, pero ni siquiera eso se obtuvo.
A pesar de no haberse cumplido los prerrequisitos (se podría hablar también del primer requisito, que tampoco se ha cumplido; y esto ha sido aceptado por sacerdotes y superiores), ha habido celebraciones y comunicados con que se hace creer que sí se cumplieron y así pues, se han iniciado las discusiones doctrinales como si en verdad los prerrequisitos se hubiese cumplido.
Esto, no cabe duda, es un engaño. (Engañar significa dar a lo falso apariencia de verdadero). No hablo de la intensión, porque no puedo ni debo hacerlo, pero los hechos ahí están.
2) Las contradicciones en las declaraciones de Mons. Fellay también están a la vista, pues en 2006 decía que «evidentemente no vamos a pedir que se levante algo que no reconocemos. Siempre nos hemos negado a reconocer la validez de esas excomuniones, no podemos, pues, pedir que se levante algo que no existe.» [Sermón del 2 de febrero de 2006 en el Seminario de Flavigny, Francia].
Sin embargo, en una entrevista a principios de 2009, el semanario Monde et Vie preguntó “¿Esperaba usted, Monseñor, este levantamiento de la excomunión?” Y Monseñor Fellay respondió “Lo esperaba desde 2005, después de la primera carta de pedido del levantamiento de la excomunión que había dirigido a pedido mismo de Roma. Porque era claro que Roma no pedía esta carta para rechazar levantar la excomunión”. Esta entrevista fue publicada en La Porte Latine, sitio oficial de la FSSPX.
Sobre esto no es necesario abundar más, pero es obvio que si en 2006 se dijo que no lo haría, que no lo podía hacer y en 2009 dijo que ya lo había hecho desde 2005, entonces se está contradiciendo. ¿Por qué lo hizo? Yo lo he preguntado múltiples veces sin haber recibido una respuesta que me haga ver una buena razón para que Monseñor lo haya hecho. De lo que sí no hay duda es de que se hizo: se mintió.
3) Mons. Lefebvre advirtió a los ahora obispos (entonces todavía sólo sacerdotes): «Nos dicen que nuevas vocaciones vendrían si estuviésemos con Roma. Pero estas vocaciones no soportarían ninguna distancia respecto de Roma, ninguna crítica: sería la división.»
En tanto que Mons. de Galarreta dice: “aunque el decreto [de levantamiento de excomuniones] no sea lo que debe ser, ya no se trata de persecución y de ruptura. También quita un obstáculo mayor para que las almas se puedan acercar a las riquezas de la tradición y a la verdadera fe”.
Y después nos dicen que era necesario que ante los ojos del mundo fueran quitadas las excomuniones, para que los fieles se acerquen sin temor; nos dicen que muchos sacerdotes han solicitado DVDs en los que se explica la forma de oficial la Santa Misa de siempre, etc.
Cuando Mons. Fernando Rifán dijo a propósito de la negociación de los Padres de Campos con Roma: “Muchas nuevas personas regresarían a la Tradición”, Dom Lourenço Fleichman O.S.B., con el permiso de Mons. Fellay, le respondió:
“Esas nuevas personas no desearían convertirse a la verdadera Tradición. Ellas irían a ustedes porque se han quitado los obstáculos legales y no por razones de fe. Ellos estarán a su favor, pero no estarán buscando la verdad completa con la convicción doctrinal que lleva las almas al martirio” (Carta abierta a los Padres de Campos, en Niteroi, 30 de octubre de 2001).
Ahora la FSSPX esgrime el mismo argumento, pero la refutación también es la misma. ¿Por qué lo que fue aplicable ayer para Campos no lo sería hoy para la Fraternidad? Las condiciones son las mismas…
¿No se entendió lo que dijo Mons. Lefebvre en 1988? ¿No hay en esto una contradicción? Quien quiera ver, que vea, porque las evidencias están a la vista de todos.
Asi que, Policarpo, por favor no diga que las contradicciones no existen…
¿Habrá alguien que pueda explicar todas estas contradicciones? ¿Todo este engaño? No pierdo las esperanzas de que alguien lo haga…
Fe de erratas:
Dice:
Esto, no cabe duda, es un engaño. (Engañar significa dar a lo falso apariencia de verdadero). No hablo de la intensión, porque no puedo ni debo hacerlo, pero los hechos ahí están.
Debe decir:
Esto, no cabe duda, es un engaño. (Engañar significa dar a lo falso apariencia de verdadero). No hablo de la intención, porque no puedo ni debo hacerlo, pero los hechos ahí están.
+
Dice:
forma de oficial la Santa Misa de siempre
Debe decir:
forma de oficiar la Santa Misa de siempre
Ave Maria!
Que la primera Sangre derramada por el Niño Dios en su Circuncisión nos dé fuerza para conservarnos puros. Amén.
Anesco: gracias por sus alientos. La situación es muy compleja, por lo que debemos de pedir mucho a Dios y a su Santísima Madre para que nos ilumine y encontremos la verdad y la comuniquemos a nuestro prójimo.
Rioplatense: tiene toda la razón, sólo hay que aplicar lógica elemental. Roguemos al Señor para que se apiade de nosotros y veamos con claridad los peligros y fuerza y valor para afrontarlos.
Fiel: muchas gracias por sus palabras. Precisamente de eso se trata: de que, con la ayuda de Dios, podamos distinguir lo verdadero de lo falaz, lo que nos ayuda a darle mayor gloria de lo que le ofende. Recemos mucho para obtener esa ayuda.
Policarpo: olvidé responder a los puntos de su primera intervención en este foro.
1) En su carta a amigos y benefactores # 64, Mons. Fellay decía en 2003:
«Sin rodeos: creeremos que Roma hará verdaderamente un gesto a favor de la Tradición únicamente cuando, de una manera u otra, desvíe y corrija la línea general antitradicional que sigue corrompiendo a la Iglesia».
2) Después, aparentemente, se olvidó de esto y pidió los dos requisitos previos a las discusiones doctrinales. Ya se explicó antes el error en el segundo requisito. Ya se explicó que los requisitos no se cumplieron. No se pedía la Bula Quo Primum Tempore ni que se canonizara a los obispos, pero los requisitos los plantearon las autoridades de la Fraternidad, no les fueron impuestos.
Si en realidad se veía como una buena oportunidad entrar en las discusiones, lo menos que se pudo haber hecho era aclarar que, pese a no haberse cumplido los requisitos, se darían las discusiones. Pero en vez de eso, se recurrió al engaño dando a entender que sí se habían cumplido los requisitos.
3) Las citas de Mons. Lefebvre no están de más, pues fueron una advertencia a situaciones como la que se está viviendo. Pareciera que las autoridades se hubieran olvidado de estas palabras, de sus propias críticas y advertencias a los padres de Campos…
4) Las autoridades de la Fraternidad han dejado de advertir a los fieles los peligros que representan todos esos actos interreligiosos en que Roma continua participando, la última encíclica de Benedicto XVI, la aceptación de los anglicanos, etc. En vez de eso, califican de «persona íntegra» a Benedicto XVI y castigan a quienes evidencían sus actos anticatólicos. Eso no es lo que se hacía en la Fraternidad…
Mons. de Galarreta explicó el mecanismo de las discusiones; pero no explicó por qué se establecieron las pláticas sin que se hubieran cumplido los requisitos. Tampoco explicó por qué se consideran demostraciones de buena fe las dos terribles ofensas que Roma hizo a la Tradición:
a)colocar en un lugar secundario a la Misa de siempre en relación a la misa bastarda de Paulo VI y encima decir que ambos ritos representan una misma fe
b)decir que levantaba una excomunión inexistente, con lo que, ante los ojos del mundo, los obispos reconocían haber sido excomulgados.
5) No sé si los musulmanes busquen contradicciones en la Biblia, pero yo continuaré advirtiendo del peligro porque lo creo mi deber. Si alguien me demuestra o me convence de que estoy en un error, rectificaré y cesaré de repetir lo que parece le contraria tanto.
Jafg:
Es muy simple:
1) La Fraternidad pidio los dos prerrequisitos, no buscando el bien
de la Fraternidad, sino el bien común de la Iglesia. La libertad para todo sacerdote de celebrar la liturgia tradicional y que se quitara el decreto de excomunion, no fueron pedidos para sí, ni para sus fieles, porque por gracia de Dios, estos siempre supieron, que tenian el derecho de celebrar la liturgia tradicional, y que las supuestas excomuniones eran absolutamente nulas.
2)Durante Juan Pablo II parecía una locura que se cumpliera con estos prerrequisitos. Benedicto XVI, cuyo pensamiento , es la personificación misma del pensamiento conciliar, preocupado por la crisis de la Iglesia, reconocía entre sus causas, la ruptura con la Tradición (dentro de su particular manera de entender la Tradición), terminaría aceptando, no sin resistencias y de manera parcial, lo requerido por la Fraternidad, para el bien comun de la Iglesia, y no de sus sacerdotes y fieles.
4)La Fraternidad, una y mil veces, de palabra y con hechos, manifestó que considera nula las excomuniones, y por eso se considera parte de la Iglesia y con el derecho y la obligación de hacer todo lo posible para resolver la profunda crisis que la afecta. Excusarse, de hacer esto, por los defectos de los documentos vaticanos, es una niñería. Todo esto se hizo, ofreciendo tentadoras proposiciones de acuerdos puramente prácticos, cada vez mas generosos, de parte del Vaticano, que fueron rechazados uno por uno, por lo que de ninguna manera se puede asimilar la postura de la FSSPX, con lo que hicieron FSSP, Campos, IBP etc.
5) La Fraternidad, no podía quedarse en los defectos del Motu Propio, y del decreto sobre las inexistentes excomuniones, y rechazar la oportunidad de tratar de hacerle ver , mediante las discusiones doctrinales, los horrores, que se estan cometiendo dentro de la misma Iglesia
6) La promesa de Cristo sobre la indefectibilidad de la Iglesia, es una promesa sobre el papado, de manera que tarde o temprano, Pedro tendrá que convertirse y confirmar a sus hermanos(lucas 22, 32). El Papa, no es opcional. Hay que estar atentos a lo que pasa con él, pues» no hay verdadera solución de la crisis de la Iglesia, sin la ayuda de Roma» (M.Lefebvre)
7) Ahora si consideramos que Nuestro señor, se olvidó, de la promesa y decidió dejar sin Pedro a la Iglesia durante, ya mas de cincuenta años, entonces, si, tus argumentos tendrian razón de ser.
8) Por último, tus argumentos , de que la situación, actual se parece a la del pos concilio, no tiene, ningún fundamento. La Fraternidad, no ha cometido el error que cometieron todos los que querian a cualquier precio sostener la tradición, y por ello se sometían a la jurisdicción de los obispos modernistas de la Iglesia, lo que los llevó a la muerte. Por ello Monseñor Lefebvre, se retractó del acuerdo, de mayo de 1988, por ello consagró los Obispos, y por ello Monseñor Fellay no acepta acuerdo práctico, y sigue consagrando sacerdotes, habiendo conseguido, que cualquier sacerdote pueda dar la Misa Tradicional, y que el Concilio, sea puesto en discusión
Respecto al nick anterior, lo he cambiado, porque, no he podido ingresar mas con el mismo, no se debido a que.
Lo saludo cordialmente
Ave Maria!
Policarpo: gracias por su respuesta, pero esta no puede satisfacerme por lo siguiente:
1) Las autoridades de la Fraternidad pidieron, para iniciar discuciones doctrinales, dos gestos de buena voluntad de parte de Roma.
En lugar de eso, obtuvieron dos ofensas a la Tradición, es decir a la Iglesia verdadera y única fundada por Nuestro Señor Jesucristo. ¿Eso es para el bien común de la Iglesia? De ninguna manera.
Si yo me presento en su casa y entrego a quien abra la puerta un pastel «adornado» con inmundicias, usted no puede considerar eso un gesto de buena voluntad, y lo menos que puede hacer, es advertir a los de casa que no vayan a comer de aquello. No se puede decir: «no está tan mal, por lo menos no es un artefacto explosivo…» Agrego esto por lo que comentó antes: «Ni el Motu Propio es la Bula Quo Primum, ni el decreto de levantamiento de la excomuniones, la Canonización».
2) ¡Ahora entiendo por qué Mons. Fellay calificó a Benedicto XVI como una persona íntegra! Está tan preocupado por la crisis de la Iglesia y ha comprendido tan bien que la causa es la ruptura con la Tradición, que insta a los líderes de la Iglesia católica a mantener diálogo con los ateos, que continúa participando en actos de apostasía, que escribe una encíclica proponiendo un gobierno mundial, que …
No vale la pena continuar con esto: si las autoridades de la Fraternidad creen que Benedicto XVI ya comprendió la causa de la crisis de la Iglesia y que, pese a ello, continua actuando como lo hace, no se cómo se pueden confiar en él…
3) [No hay inciso 3) en su respuesta]
4) Si la Fraternidad considera nulas las excomuniones, nunca debió solicitar su levantamiento, nunca debió aceptar decreto alguno en que se expresara que se levantaba o remitía la sanción; mucho menos debió agradecer un decreto en que se decía que los obispos estuvieron excomulgados durante 20 años…
5) Si la Fraternidad no se podía quedar en los defectos del Motu proprio Summorum pontificum ni en los del levantamiento de excomunión, ¿quién nos dirá si tampoco se quedará en los defectos del concilio vaticano ii? Si la urgencia era tal, ¿por qué pedir los requisitos? No hay lógica en todo esto…
6) Ciertamente las fuerzas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia. Ciertamente hay que estar atentos al actuar del Papa. No veo por qué mencionar esto…
7) Yo no mencioné que la Santa Sede estuviera vacía, no sé por qué se menciona lo de dejar a la Iglesia sin Papa por 50 años.
8) El parecido de la actual situación con el principio de la era postconciliar es una apreciación personal. Pero el disparate de que «el error que cometieron todos los que querian a cualquier precio sostener la tradición, y por ello se sometían a la jurisdicción de los obispos modernistas de la Iglesia» es inaceptable. Si querían sostener la Tradición, ¿cómo es que se sometieron a la jurisdicción de los obispos modernistas?
Regresando al parecido de la actual situación con el principio de la era postconciliar, es muy sencillo: en los dos casos, una confianza excesiva y hasta ciega en las autoridades impide ver sus errores y, sobre todo, los peligros a que se exponene y a que exponen a quienes los siguen.
Saludos…
Jafg:
Gracias por su repuesta
Los puntos 5 y 7 son para mi la clave para interpretar la actitud prudencial de la Fraternidad. La mayoría de los criticos, no digo que sea su postura, partiendo de la realidad de que el Papa es liberal y modernista, dice, no hay nada que hacer, nos vamos, etc. etc.. Pero como bien lo decía Monseñor Lefebvre «El verdadero retorno de la Tradición de toda la Cristiandad no tendrá lugar sino con la ayuda de Roma. Podemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance, y ciertamente lo hacemos para que se reinstale la Tradición. Pero es preciso que sea Roma la que termine por retomar con sus propias manos la Tradición» De alli la necesidad de ir a Roma.
Pero eso no significa que la Fraternidad, se ponga en manos de Roma, como hicieron muchos tradicionalistas, y hasta el propio Monseñor Lefebvre, estuvo a punto de caer en la trampa, el 5 de mayo de 1988, y con ello cavaron su tumba. La Fraternidad, no se pone en manos de Roma, y se maneja exclusivamente, por sus Superiores y sus Obispos, y no acepta acuerdo práctico, lo que demuestra que no tiene exeso de confianza y menos confianza ciega.
Los defectos del Motu Propio y del «decreto» de levantamiento de las inexistentes excomuniones, no son responsabilidad de la Fraternidad, sinó de Roma. Y no se puede negar que los mismos tienen un efecto positivo en la vuelta a la Tradición. Puesto que ya nadie puede decir que la Misa Tradicional esta prohibida y que la Fraternidad está excomulgada. Además ya nadie puede decir , con fundamento, que el Concilio V.II, no se discute, cuando el propio Benedicto XVI, lo somete a discusión. Son pasos, no es lo ideal, es lo que hay.
Creo que la Fraternidad, está haciendo exactamente lo que hubiese hecho Monseñor Lefebvre, y el tiempo dará la razon a unos o a otros, mientras tanto, lo mejor es rezar, estar atentos, y no dejarse llevar por falsos optimismos, ni por visiones catastroficas. Nuestro Señor seguramente está haciendo su trabajo y en El debemos confiar. Un abrazo en Cristo.
Estimado Jafg:
Agradezco de nuevo su respuesta. Iré puntualizando cada tema:
I.- Concordamos -usted y yo- en que la excomunión de 1988 es inválida tanto para consagrados como para consagrantes.
II.- Coincidimos, también, en que la declaración de Roma habla de un supuesto “levantamiento” de unas censuras que realmente nunca existieron.
III.- El documento de respuesta oficial a todo el mundo que la Fraternidad emitió como comunicado de prensa, habla explícitamente de “La excomunión de los obispos consagrados por S. E. Mons. Marcel Lefebvre el 30 de junio de 1988, que había sido declarada por la Sagrada Congregación para los Obispos por un decreto del 1º de julio de 1988 y QUE NOSOTROS SIEMPRE RECHAZAMOS…”.
IV.- Luego, sí hubo una declaración inmediata A TODO EL MUNDO en la que la FSSPX declara públicamente que siempre se han rechazado esas falsas excomuniones.
V.- Usted confundía ese documento con otro de la misma fecha, dirigido a los fieles de la Fraternidad, en el que citando al primero, TAMBIÉN se negaba la validez de las mismas “censuras”. Usted, refiriéndose al segundo, lo minimizaba porque –según su interpretación- no se hablaba en pasado, presente y futuro, lo que no precisaba –según su parecer- si sólo se refería al pasado. Le hice notar a usted lo forzado e ilógico de esa “interpretación” y que cualquiera que lo leyó, comprendió claramente que era una negación de la validez de las supuestas excomuniones y que no era necesario decir que “ni ayer, ni ahora ni mañana se aceptarán”. Basta decir que éstas nunca se han aceptado por parte de la FSSPX, para entenderlo.
Usted creía que no había existido esa declaración y respuesta oficial a TODO MUNDO –creyentes o no-, pues suponía que la declaración sólo se había realizado para los fieles de la FSSPX.
Habiéndole hecho ver su error, y copiado ambos documentos, esperaba yo una clara y explícita rectificación de su parte y un reconocimiento del mismo, pues es un punto medular en este diálogo. No sólo no reconoció usted su error y su confusión de documentos, sino que intenta buscar en ese texto nuevas insuficiencias para su gusto.
VI.- A mi parecer, si no les resulta suficiente esa declaración oficial ante TODO EL MUNDO en la que se rechaza como válidas las supuestas excomuniones, nada los convencerá y en todos lados buscarán las piedritas al arroz.
VII.- Me parece que muchos se están perdiendo en las formas y no alcanzan a entender el fondo. A cada expresión, a cada frase le buscarán más piedritas, y al no haberse redactado exactamente como les hubiese gustado le hallarán otro sentido y la criticarán suponiendo que sí reconocieron estar dizque excomulgados los cuatro obispos.
VIII.- Creen ver el fondo –que en realidad prejuzgan- y se quedan en las formas que ustedes juzgan o insuficientes o erróneas. Así, de nada servirá las explicaciones de que no se aceptaron ni se aceptarán las supuestas censuras. Como de nada sirvieron –entre otras- las declaraciones, que así lo testimonian, como las de Mons. De Galarreta que cité de la revista Iesus:
“Siempre que hemos escrito a Roma, hemos tenido el cuidado de precisar que lo que pedíamos era la declaración de nulidad de las excomuniones o, de una forma un poco más aceptable para ellos, que se retirase el decreto de excomuniones precisamente porque estas excomuniones no existen. El acto de las consagraciones episcopales de 1988 por Monseñor Lefebvre fue un acto ABSOLUTAMENTE NECESARIO para la continuidad del sacerdocio católico, de la Tradición, de la fe católica y de la misma Iglesia.
Fue un acto de supervivencia, de salvaguarda de la fe católica, y por lo tanto no es una falta que deba recibir ningún tipo de condenación o de censura. FUE UN ACTO VIRTUOSO y a mi modo de ver SUPREMAMENTE VIRTUOSO por el bien de las almas y de la Santa Iglesia (…) Es indudable que el decreto tal como se hizo NO RESPONDE NI A LA VERDAD NI A LA JUSTICIA, por lo tanto queda pendiente una rehabilitación de los obispos, incluidos Monseñor Lefebvre y Monseñor de Castro Mayer, y, en definitiva, una rehabilitación de todos los miembros de la Tradición. Pedimos que se retirase el decreto como un signo efectivo de buena voluntad y de cambio de actitud de Roma respecto a la Tradición y a nosotros. Por eso nos alegramos. Aunque el decreto NO SEA LO QUE DEBE SER, ya no se trata de persecución y de ruptura. También quita un obstáculo mayor para que las almas se puedan acercar a las riquezas de la tradición y a la verdadera fe”.
IX.- Si actualmente usted va y pregunta a los cuatro obispos de la FSSPX, uno a uno, si reconoce haber estado excomulgado, TENGA LA ABSOLUTA SEGURIDAD que le responderán lo mismo que dijo Mons. De Galarreta: QUE NO. Y creo que usted lo sabe perfectamente. De dudarlo, haga usted la prueba en lugar de hacer “interpretaciones” de sus textos. ¿Para qué perder el tiempo en emplear tanto “el libre examen” sobre lo que quisieron decir, si se les puede preguntar, directamente, cuál es su postura? Y si, además, la han clarificado ya EN UNA RESPUESTA OFICIAL ANTE TODO EL MUNDO y también en declaraciones posteriores –por si hubiera la menor duda- como las arriba citadas. Pero por más que reiteren y expliquen su verdadera postura, una y otra vez, prevalecerá el libre examen y la “interpretación” para sus críticos, pues parten de un prejuicio: las actuales autoridades de la FSSPX obran de mala fe y traicionan la obra de Monseñor Lefebvre. Y ante un PREJUICIO (un juicio anticipado) no hay argumento ni declaración que valga. ¿Cuántas aclaraciones más necesitaría usted para convencerse?
X.- Por ello, de su parte, al partir de un prejuicio, no hubo rectificación de su error, al confundir un documento para los fieles con una declaración ante todo el mundo desconociendo la supuesta “excomunión”. Declaración inmediata y definitiva, que quien la lea sin prejuicios y sin buscarle piedritas al arroz, la entenderá perfectamente.
XI.- ¿Era necesario haber hecho de este asunto un caballo de batalla y no pasar de ahí nunca? Para usted sí, para la FSSPX no. Es un tema opinable. Veamos: La FSSPX no reconoce las supuestas excomuniones, solicita sólo que se retire el decreto de excomunión, pues sabe que la Roma actual no reconocerá haber generado el estado de necesidad que existió y que aún subsiste. Roma dice “levantar” las supuestas excomuniones. La FSSPX responde que no ha reconocido nunca tales censuras pero que agradece –lo cortés no quita lo valiente- la nueva disposición de Roma (antes era de persecución y censura a la Tradición y a la FSSPX, ahora se advierte un actitud más abierta y dispuesta a escuchar los errores postconciliares que siempre ha denunciado la misma Fraternidad. Nunca antes se había aceptado cuestionar al mismo Vaticano II, AHORA EN ROMA SE ACEPTA hasta esa posibilidad). De ahí se ha pasado a la discusión teológica. La FSSPX busca la reconversión de Roma a la Tradición. Si lo logra –el que obtendría el éxito es Cristo que también actúa- el asunto de las excomuniones falsas se declarará después, como consecuencia. Para la FSSPX lo fundamental es lo DOCTRINAL, asunto primordial para toda la Iglesia, y no el aspecto disciplinar, que por muy importante que sea, es –en cierta manera- particular contra los obispos de la FSSPX aunque, también, afecte a toda la Iglesia por lo que ello implica. Ciertamente es un asunto muy importante, pero querer exigirlo en estos momentos (como si fuera lo más fundamental), antes de cualquier discusión teológica, es suponer que Roma ya reconoció los errores postconciliares y se reconvirtió ya a la Tradición. Y de ser así, ¿para qué serían entonces las discusiones? Si milagrosamente reconociera Roma haber generado el estado de necesidad, resultaría que ya se había reconvertido a la Tradición. Todos desearíamos que ese milagro hubiese ocurrido ya, pero la realidad es que no ha acontecido aún. Y usted –y quienes con usted así piensan- desearían exigir este milagro para que la Fraternidad actuara, cuando ya no habría necesidad de actuar. Algo ilógico.
XII.- Por ello la FSSPX no ha aceptado un acuerdo de su situación particular, aunque ROMA se la ha ofrecido, hasta donde se sabe. Es injusto, pues, homologarla con otros que han desertado de la lucha, como lo hicieron los padres de Campos que ahora aceptan la Nueva Misa, entre otras cosas. Si buscara el acuerdo por el acuerdo mismo, hace mucho tiempo que estaría convertida en una Administración Apostólica, y eso creo que lo sabe usted muy bien. Sin embargo, la FSSPX ha antepuesto el bien común de la Iglesia y ha exigido primero que se defina la doctrina. Por ello, resulta injusto prejuzgar que todo es un complot. Por ello es pecar contra la más elemental equidad, justicia y caridad el suponer mala fe y una intención de desertar de la lucha que siempre ha sostenido.
XIII.- Si la FSSPX aceptara oficiar la nueva misa, si reconociera como legítima y verdadera la doctrina del ecumenismo irenista, si dijera que la libertad de religión ha dejado de ser un delirio y es ahora doctrina católica, si realmente aceptaran sus autoridades haber estado dizque excomulgadas, en fin…si aceptara todo lo que erróneamente enseña la Iglesia Conciliar, yo sería la primera en unirme a usted. Pero resulta que no es así. Que, en realidad, todas son inferencias e interpretaciones –iguales al libre examen protestante- de los textos de la Fraternidad. Mismo libre examen que se emplea para tratar de contraponer al propio monseñor Lefebvre con su obra. Se le citan sus textos duros contra la Roma modernista y se ocultan otros como el siguiente –sólo para ejemplificar-:
XIV.- “La fe es nuestra regla… la primera obediencia es la obediencia a la fe. Con todo, nuestro papel consiste en combatir los errores.
Esto no impide intentar un contacto con estas personas, para tratar de convertirlas, para intentar que vuelvan a la tradición (Sic).
Este es quizás un cometido muy presuntuoso, quizás muy difícil, pero es con todo lo que Dios nos pide (Sic)… una empresa muy delicada, porque al mismo tiempo que los criticamos, tenemos que mantener contacto con ellos (Sic).
Nosotros en las conversaciones con Roma, de aquí a poco tiempo… ustedes saben que son cosas que llevan semanas…
Y si en modo alguno quieren cambiar… continuaremos como lo hemos hecho siempre. Esperaremos los días de la Providencia, días mejores.
¿Que sucederá en Roma? ¿Aceptarán? No lo sabemos. No podemos saberlo por anticipado”.
XV.- ¿Creen sus actuales críticos que Su Excelencia no supo escoger y que eligió a puros infiltrados para ordenarlos obispos? No sé si sea el criterio suyo, pero sí parece serlo el de otros críticos. Entiendo que, al menos, usted supone mala fe en las autoridades de la FSSPX, aunque no haya motivo.
Se parte, pues, de prejuicios como éste y no de hechos, sino de supuestas intenciones y de interpretaciones –con el método del libre examen- tomadas de lo que se escribió y que parten, también, de esos mismos prejuicios.
XVI.- De nada servirán, pues nunca les convencerá nada, las declaraciones y aclaraciones como las que en múltiples ocasiones ha realizado, entre otros, Mons. Fellay en su conferencia LA FRATERNIDAD Y ROMA (Ver. http://www.fsspx-sudamerica.org/fraternidad/audio.php) o Mons. De Galarreta. (Ver: el 21 de diciembre 2009 en :
http://secretummeummihi.tk/) y en la entrevista citada de la revista IESUS.
XVII.- Yo entiendo que en un tema opinable pueda haber personas como usted que puedan no estar de acuerdo con tal o cual punto. Si alguien piensa que la FSSPX comete un error al entrar a las discusiones teológicas o si otros consideran que se debió hacer un caballo de batalla el asunto de las excomuniones nunca reconocidas por la FSSPX, es entendible y respetable. Es su opinión en un tema que no es de fe. Sin embargo, lo que es inadmisible es PREJUZGAR y en base a prejuicios acusar y llegar a la calumnia sobre una supuesta e imaginaria claudicación o traición. Los hay que, van hasta el insulto y la injuria. Aquí se les ha dado tribuna y usted los ha leído. Asimismo, aquí también tienen cabida quienes parten del sedevacantismo. Es natural que quien suponga que Benedicto XVI no es Papa, rechace que se discuta con Roma, pues no tiene sentido acercarse a lo que ellos consideran –por sus pistolas- un antipapa. Lo curioso es que citan y se consideran los únicos intérpretes –a través del libre examen protestante- de Mons. Lefebvre que condenó la postura sedevacantista:
XVIII.- “La cuestión de la visibilidad de la Iglesia es demasiado importante para su existencia, como para que Dios pueda omitirla por décadas. El argumento de los que afirman la inexistencia del Papa pone a la Iglesia en situación confusa. ¿Quién nos dirá dónde está el futuro Papa? ¿Cómo podría ser designado un Papa donde no hubiera más cardenales? Este espíritu es un espíritu cismático, al menos para la mayoría de los fieles, que se afiliarán a sectas verdaderamente cismáticas como la de Palmar de Troya, la Iglesia Latina de Toluse, etc. Nuestra Fraternidad rechaza compartir estos razonamientos. Queremos permanecer adheridos a Roma, al sucesor de Pedro; pero rechazamos su liberalismo(….)Por eso jamás he rechazado ir a Roma a su llamado o al llamado de sus representantes. LA VERDAD DEBE AFIANZARSE EN ROMA más que en cualquier otro lugar. Pertenece a Dios quien la hará triunfar”. Mons Lefebvre el 8 de nov. de 1979.
Paso, ahora, a ver cada uno de los puntos que me hizo favor de responder:
RÉPLICA A SU PUNTO UNO:
Al inciso 1):
Toda mi respuesta ha mostrado -con los mismos textos de la FSSPX- que solicitaron el retiro de un decreto y no el levantamiento de una censura que nunca han aceptado ( Ver puntos III y VIII).
Al inciso 1a):
Esa aseveración sí fue implícitamente desconocida ANTE TODO EL MUNDO al asegurar que “siempre rechazamos” la excomunión. Aunque usted tiene razón si con ello afirma que no se hizo de este tema un caballo de batalla por lo explicado en el punto XI. Usted está en su derecho de diferir, siempre que no se acuse a la FSSPX de traición o de supuestos complots.
Al inciso 1b):
La cita de Mons. Fellay debe entenderse dentro del contexto explicado por los propios obispos: lo que se solicitó fue el retiro del decreto y no el levantamiento de una censura
Que de inmediato se negó PÚBLICAMENTE, luego del decreto del Papa.
La explicación de que no se haya querido hacer de este asunto un caballo de batalla ya se explicó ampliamente.
Al inciso 1c):
Habiendo documentos oficiales en que PÚBLICAMENTE se dice lo contrario, se agarra usted –como de un clavo ardiente- a un texto que sí resulta equívoco, como se lo reconocí sin problema alguno. También le señalé: La entrevista al semanario Monde et Vie puede contener los equívocos tan frecuentes en que los medios periodísticos incurren. Que alguien la haya subido a un sitio de internet de la FSSPX, no demuestra sino el mal juicio de quien la publicó ahí, tal vez por la importancia de ese diario.
¿Usted podría jurar ante Dios que realmente Mons. Fellay dijo eso textualmente y que personalmente aprobó se publicara lo que a mi parecer es sólo un equivoco del diario y un desatino de quien lo subió a internet? No creo que le conste y pueda jurarlo. Además, ¿vale más un entrevista de un reportero que los documentos oficiales y las declaraciones oficiales de la Fraternidad? Por supuesto que no.
Como verá, no paso por alto aquello en lo que usted puede tener razón realmente (usted sí omitió reconocer su error -ver punto V-, por no convenirle, aspecto que mucho me extrañó), aunque no le doy la fuerza que usted pretende que tenga una entrevista equívoca que nada se compara con las declaraciones oficiales.
Al inciso 1d):
Debe entenderse dentro de todo el contexto de documentos oficiales y aclaraciones de la propia FSSPX.
Al inciso 1e):
Es la misma respuesta que al inciso 1b y 1d. Además, la Fraternidad pide una cosa y Roma interpreta otra. La Fraternidad, luego, aclara PÚBLICAMENTE que nunca ha reconocido tales excomuniones; luego, no pudo solicitar el “levantamiento” de lo que no había nunca aceptado.
Al inciso 1f):
No lanzo ningún mentís a Mons. Fellay ni a nadie, pues he demostrado lo que realmente dijo Su Excelencia. En tanto a lo que ha dicho Roma, es claro que se le dio una equivocada o forzada interpretación a lo solicitado por la FSSPX.
RÉPLICA A SU PUNTO DOS:
Es evidente que para la FSSPX pedir sólo el retiro del decreto, significaba no reconocer las supuestas excomuniones. Lo han dicho una y mil veces. Y de nuevo negaron públicamente que tales excomuniones existieron inmediatamente después de que el Papa pronunciara su decreto. Estoy convencida que Roma sabía la verdadera postura de la FSSPX y que Roma también leyó esa multicitada puntualización pues fue pública (a todo mundo).
Ignoro desde punto de vista del Derecho los términos jurídicos y si fueron éstos los precisos. No soy canonista, aunque haya leído –varias veces en otros puntos- el Derecho Canónico. Acepto mis limitaciones en este asunto, pues es de honradez y honestidad decirlo. Hablo y he hablado –como ya lo señalé en otro escrito anterior- sin representar a nadie ni a nada, sino simplemente como una simple observadora que no pertenece a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X pero que –por la trayectoria de la misma- considera que ésta obra buscando siempre el bien de la Iglesia Católica, anteponiéndolo al suyo propio. No puedo resolver todas sus dudas. Sin embrago, me resulta claro –a mi parecer- que Roma sabe y siempre ha conocido la postura de la Fraternidad en este tema, pues Roma está más informada que usted y yo, sin duda alguna. Además, si la Fraternidad hubiese aceptado que sus obispos estaban excomulgados, entiendo que hubiese –en ese falso supuesto hipotético- tenido no que solicitar se “retirase” un decreto sino pedir perdón y reconocer su supuesta culpa, algo que evidentemente no hizo.
Suponiendo –sin conceder, pues es un tema que ignoro- que usted tuviese razón, lo más que podría imputársele a la FSSPX es el emplear un término incorrecto. Nada más. Lo demás (maquinaciones maquiavélicas, supuestas traiciones o defecciones, etc.) sería producto de la imaginación del impugnante.
RÉPLICA A SU PUNTO TRES:
Es inaceptable citar unos textos de otras situaciones diversas para otra nueva y además muy diferente. Ni la situación de Dom Gerarad ni la de los Padres de Campos se asemejan ni son iguales a la actual de la Fraternidad. ¿Cuándo ha aceptado la FSSPX oficiar la nueva misa? ¿Cuándo se ha ungido a la Roma modernista? Claro, los que suponen que lo que imaginan es la realidad, dirán que ya. Una cosa es suponer conjuras que sólo existen en su mente y en su imaginación y otra probarlas. Diferente es manifestar un desacuerdo en un tema opinable y otro inventar que los cuatro obispos escogidos por Mons. Lefebvre actúan maquiavélicamente para dizque traicionar a la Iglesia como algunos afirman.
En mis puntos XII y XIII queda todo esto debidamente rebatido.
RÉPLICA A SU PUNTO CUATRO:
Al inciso 4a):
Ya contesté, se aplica la misma respuesta que al punto dos.
Al inciso 4b, 4c y 4d):
Está ya contestado en mi punto XI.
Al inciso 4e):
Hablamos de momentos diferentes y de dos situaciones distintas:
La carta al cardenal Gantín fue escrita después del decreto de la supuesta excomunión en 1988. La carta de Mons. Fellay se da en el entorno cuando el cardenal Castrillón hace notar una voluntad diferente en el Papa actual que supone, al menos en principio manifiesto, el término de la represión y la búsqueda de un debate doctrinal en el que se acepta –por primera vez- discutir los textos del Vaticano II sin sumisión al espíritu postconciliar y sin un previo acuerdo de facto. Tan cierto es que en momentos de persecución es un signo de ortodoxia ser falsamente censurados por quienes han puesto a la Iglesia en un estado de necesidad, como es verdad que existe un malestar espiritual manifestado por la supuesta censura que limita el apostolado y el bien de las almas, apostolado que –de ser libre- conllevaría a la salvación de muchos más. No hay, pues, ninguna contradicción.
Buscar el bien de muchos no es criticable si no hay transacción con el error. Lo criticable es dicha transacción con la falsedad, no lo es que se busque el bien y la salvación de muchas almas. Claro que para los que prejuzgan y dan por bueno lo que su imaginación crea, la FSSPX ya supuestamente transigió en la doctrina. ¡Contra imaginación subjetiva no hay prueba que valga, más que ella misma!
Sus supuestos de lo que “no se podría decir”, a la luz de esto, entonces, resultan ilógicos.
Al inciso 4f):
La FSSPX sigue rechazando un acuerdo puntual, mientras no haya una discusión teológica y que se acepte la Tradición. No hay la contradicción que usted imagina en la carta 65. Tampoco ahora desea tener alguna parte en el movimiento conciliar ni existe una falsa ilusión que le haga suponer -con certeza- que Roma cambiará. Proclamar la fe tradicional en Roma buscando la reconversión de ésta, no cambia la postura y sigue lo deseado por Mons. Lefebvre:
“Esto no impide intentar un contacto con estas personas, para tratar de convertirlas, para intentar que vuelvan a la tradición”. (Ver cita íntegra en mi punto XIV )
“Por eso jamás he rechazado ir a Roma a su llamado o al llamado de sus representantes. LA VERDAD DEBE AFIANZARSE EN ROMA más que en cualquier otro lugar. Pertenece a Dios quien la hará triunfar”. (Ver cita íntegra en mi punto XVIII).
Es ése, precisamente, el libre examen al querer contraponer textos arbitrariamente.
RÉPLICA AL PUNTO CINCO:
Lo mismo se hace con la cita de Mons. Lefebvre. En efecto Monseñor habla de poner las condiciones (ahora ya han aceptado discutir el Vaticano II) y de plantear lo que la Fraternidad está planteando ya en esas discusiones teológicas. Dijo monseñor:
“Plantearía la cuestión a nivel doctrinal: “¿Están de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los papas que los precedieron? ¿Están de acuerdo con Quanta Cura de Pío IX, Immortale Dei, Libertas de León XIII, Pascendi de Pío X, Quas Primas de Pío XI, Humani Generis de Pío XII? ¿Están en plena comunión con estos papas y con sus afirmaciones? ¿Aceptan aún el juramento antimodernista? ¿Están a favor del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo?”
Pues es lo mismo que plantea, ahora, la Fraternidad en su discusiones con Roma.
RÉPLICA AL PUNTO SEIS:
En efecto, los fieles de la Fraternidad saben que ni antes ni ahora los obispos han reconocido estar excomulgados. También ya demostré que la FSSPX sigue sosteniendo eso mismo y lo ha aclarado A TODO EL MUNDO y al interior de la misma Fraternidad. No es verdad que al resto de los fieles no se le hay aclarado (ver mis incisos del III al VI).
Sin embargo, como ya le expliqué, sino absolutamente todos –como usted generaliza-, muchísimos de los demás –la gran mayoría- sí creen que esas falsas excomuniones eran válidas. En ello tiene usted toda la razón. Pero la causa es diferente a la que usted supone. Esa gran mayoría sólo leyó lo que el Papa dijo y si algunos de ellos alcanzaron a leer la aclaración de la Fraternidad, de cualquier modo creerán sólo lo que Roma dijo o diga. No hay que darle vueltas a este asunto ni ser ingenuo. Aún suponiendo que la FSSPX hiciera de este punto su caballo de batalla principal, ¿habría muchos que creyeran lo que dice? Por supuesto que no. Para ellos sólo valdrá lo que dictamina Roma. Esa batalla sólo se ganará cuando Roma –en el tiempo que sea necesario y que ciertamente llegará, pues Cristo está con su Iglesia- se reconvierta a su propia Tradición. Suponer lo contario es, eso sí, de una ingenuidad absoluta. Todos esperamos que se les haga justicia plena a consagrantes y consagrados y se declare en Roma lo inexistente de esas supuestas excomuniones. Le aseguro que los cuatro obispos –que fueron los que en carne propia sufrieron esta injusticia- estarán más interesados que usted y yo para lograr, algún día, esto.
RÉPLICA AL PUNTO SIETE:
Me parece que se refiere sólo a un centro de misa en particular que imagino cuál es. Y se lo creo. No creo que sea una situación generalizada en todo el mundo, al menos no en esa proporción e intensidad. Toda situación nueva crea dudas y desconcierto: es natural, y más si algunos soplan fuerte al fogón.
No habiendo reconocido usted su error de creer que no existía un documento público donde la FSSPX señalara que nunca ha reconocido las falsas excomuniones, ahora usted quiere demeritarlo diciendo que sólo fue una “dudosa frase apologética” que parece no decirle nada a usted luego del agradecimiento –lo cortés no quita lo valiente- de Mons. Fellay al Papa. Se emplea un falso literalismo de una frase sacada del contexto –en el que EXPLÍCITAMENTE se negaba el reconocimiento de las supuestas excomuniones- para inferir de ella lo contrario a lo que primero se afirmó, como dijimos de manera EXPLÍCITA. ¡Lo mismo hacen los protestantes con las Sagradas Escrituras!
RÉPLICA A SUS COROLARIOS:
1) Leyendo la respuesta OFICIAL Y PÚBLICA, es decir A TODO MUNDO (Católico o no), inmediata a la declaración del Papa, conociendo el comunicado a todos los fieles de esa misma fecha (24-01-09) y conociendo, también, las aclaraciones posteriores OFICIALES de la propia Fraternidad (yo sólo puse algunos ejemplos como la entrevista de IESUS a Mons. De Galarreta, pues no conservo todo lo que leo), podemos decir que la FSSPX nunca ha reconocido las supuestas excomuniones contra sus obispos y solicitó sólo el retiro de un decreto y no el “levantamiento” de sanciones inexistentes.
2) No hay tal contradicción que usted ve. A menos que consideremos cierta y exacta una simple e inexacta entrevista que no tiene el valor de una declaración oficial. Y aún suponiendo –sin conceder- un error de expresión ahí, éste no prevalece sobre las declaraciones oficiales. Lo más seguro es una inexactitud de ese diario. En cuanto a los demás textos de la FSSPX, se incurre en el LIBRE EXAMEN PROTESTANTE para buscar supuestas e inexistentes contradicciones.
3) En este tema reconozco sinceramente mi desconocimiento canónico como para opinar. Que lo hagan teólogos –si lo juzgan conveniente- de la FSSPX.
4) Tan no es erróneo lo que usted asegura, que Mons. De Galarreta ha testimoniado que muchos sacerdotes y fieles sí se han acercado a ella: “Sí, efectivamente, después del Motu Proprio, hubo varios miles de sacerdotes que nos pidieron el DVD que enseña cómo rezar la Misa tradicional. También después de ese decreto ha habido mucha gente nueva que nos está contactando en nuestros prioratos y seminarios”.
5) No se avergüenzan, ahora, los obispos de haber sido injustamente sancionados. Sólo manifestaron su pesar de que por esas falsas excomuniones no podían hacer mayor bien a más almas. No hay tal contradicción. Tan es así que en la entrevista citada de IESUS declara Mons. De Galarreta: “El acto de las consagraciones episcopales de 1988 por Monseñor Lefebvre fue un acto ABSOLUTAMENTE NECESARIO para la continuidad del sacerdocio católico, de la Tradición, de la fe católica y de la misma Iglesia. Fue un acto de supervivencia, de salvaguarda de la fe católica, y por lo tanto no es una falta que deba recibir ningún tipo de condenación o de censura. FUE UN ACTO VIRTUOSO y a mi modo de ver SUPREMAMENTE VIRTUOSO por el bien de las almas y de la Santa Iglesia”. Más explícito no pudo ser.
6) Se piden más y más declaraciones dizque aclaratorias, pero por más que se aclare, para quienes -como dice la Escritura- teniendo ojos no ven, ni teniendo oídos escuchan, resultará inútil toda nueva explicación o toda nueva aclaración. Quienes piden –una y otra vez- más aclaraciones, saben –en su mayoría, al menos- que los cuatro obispos siempre declararán no haber estado nunca excomulgados. ¿Para que pedir lo que ya conocen la respuesta?
Estimado Jafg: Usted pidió mi opinión y aquí la tiene. La he hecho con plena sinceridad. No intento convencer a quienes partan de PREJUICIOS y son inamovibles -ni un milímetro- en sus consideraciones. Respeto a quien difiera de la FSSPX, pues es un tema opinable. Lo que no acepto como válido es ni el insulto ni la calumnia que parte de ideas preconcebidas, suponiendo traiciones y truculentas y maquiavélicas maquinaciones contra sí mismos y contra la Iglesia que siempre han defendido los cuatro obispos de la Fraternidad. Si alguien cree que se comete una equivocación en esto o aquello, que lo diga, sólo el Papa nunca yerra cuando ejerce la prerrogativa de la infalibilidad, pero hasta ahí: sin insultos –como algunos lo hacen, no usted, afortunadamente- o partiendo de meras imaginaciones conspirativas. Yo estoy segura que la propia FSSPX va con pies de plomo y con mucha cautela, dados los antecedentes que han existido, como cuando Monseñor Lefebvre acertadamente retiro su firma.
Le reitero mi agradecimiento por sus buenas maneras y su educación, como verá no eludí ningún punto de los tratados por usted. Creo que ha sido positivo este intercambio de visiones que no pretende imponer a la otra parte necesariamente una opinión en lo que sí es opinable.
Me parece que no hay nada NUEVO que agregar ni de su lado ni del mío, sin embargo si usted hace algún nuevo señalamiento que considere sustancial, con gusto le responderé, pues de otro modo sólo sería abundar –hasta el infinito- en los mismos argumentos de una y otra parte.
Yo he aceptado varios puntos de su argumentación, si mis opiniones logran, al menos, matizar la suya, me daré por bien servida.
Dios lo bendiga y reciba mi agradecimiento.
Paz y Bien a todos.
Policarpo:
Agradezco mucho sus comentarios y manifiesto que coincido con sus observaciones.
Es muy positivo que otras personas, como usted, expongan estos señalamientos tan claros.
Bendiciones.
Paz y Bien.
Emm@ o como te llames,
Criatura, eres irrefutable, pero por larg@ y enredos@. ¿Podrías tener la bondad de ser breve?.
A menos que lo hagas a propósito para echar humo y confundirnos.
Recuerda que Nuestro Señor vinos a confundir a los sabios., quienes como tú, los sofistas y los falos teólogos de todas las épocas, oscurecían la verdad con verborrea.
Y eso que según tú no dispones de tiempo. ¡no me imagino lo que harías si lo tuvieras!…
También suplico, en bien del foro, que si alguien tiene los intestinos para recetarse toda la «sabia» exposición de Emm@ o como se llame, y además reducirlo a algo comestible, nos haga el inmenso favor…
Aunque sea para entender esta nueva mutación de neoacuerdista…
Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum
Jua jua jua!! Bueno, la criatura deberia mejor dedicarse a la cocina… ah.. no tiene tiempo, tiene que escribir sus estupideces en el blog! ya!
Caro jafg, salve Maria!
Já que de algum modo o que se trata nestas discussões que por aqui têm passado, é se há contradições ou não nas autoridades da FSSPX, especialmente em Mons. Fellay, penso poder contribuir com algo.
Na verdade, não eu, mas o sacerdote «conservador» a quem nada mais faço do que citar. Tal Padre é da Diocese de Campos (portanto, não pertence à Administração Apostólica de D. Rifan) e é proprietário do blog OBLATVS.
Este blog, para quem não se lembra, foi aquele que, junto com o La Cigüeã de la Torre, por alguns dias, antecipou-se ao desgraçado e lamentável Decreto de 21 de janeiro — Decreto de levantamento das «excomunhões» dos quatro Bispos sagrados por Mons. Lefebvre e D. Antônio de Castro Mayer, que foi feito público apenas no sábado, dia 24. (ver aqui).
Bom, mas vamos à contribuição do Padre Clécio, que sem ser um tradicionalista ou pseudotradicionalista, consegue enxergar as coisas como são e… denunciá-las. O post por ele publicado há já algum tempo (especificamente no dia 23 de outubro de 2009 ), chama-se Prelazia Pessoal para a FSSPX?.
Leiamo-lo:
«Prelazia Pessoal para a FSSPX?
Tenho percebido algumas contradições nas declarações de Dom Fellay e de outros expoentes da FSSPX. Ouvi recentemente uma conferência dada pelo bispo na Argentina em que ele se mostra ceticamente realista em relação aos resultados imediatos dos colóquios com a Santa Sé. Agora, mais recentemente, diz numa entrevista a um jornal chileno que o Vaticano se inclina favoravelmente à criação de uma Prelazia Pessoal para a Fraternidade.
Estaria o Vaticano trabalhando para uma solução canônica se os bispos da Fraternidade, ao menos Dom Fellay, não lhe tivessem dado um sinal positivo?
Há nesta história muitas coisas que desconhecemos, o que é natural. O que não me parece prudente é confundir pessoas diretamente interessadas com declarações desencontradas.
»
Portanto, para este Padre que não é tradicionalista, mas de quem, salvo um certo incidente, não posso questionar sua honestidade, e que não quer não ver, não é «prudente é confundir pessoas diretamente interessadas com declarações desencontradas. »
Referindo-se a Mons. Fellay, diz que este confunde as pessoas com declarações desencontradas…
Agora aparece essa tal de Emma e nos vem querer fazer crer que não há contradição nas autoridades desta Nova FSSPX?
Valha-nos Deus!…
Ora, poucos dias antes do tal levantamento das «excomunhões», como você bem já nos lembrou, jafg, o Pe. Cacqueray escreveu o que escreveu e… algums poucos dias mais tarde, os quatro Bispos escrevem aquela vergonhosa carta de agradecimento?
E não há contradição?!
Essa tal Emma realmente deve estar de brincadeira conosco…
Ou não: ela pode estar mesmo é querendo enganar algum incauto, vá lá saber.
O fato é que ela fugiu de uma série de colocações interessantíssimas feitas por você (e não apenas na resposta que dava a ela, mas em seu comentário posteriores) e limitou-se a dar uma sua versão dos fatos acusando os outros de fazerem «livre exame» sei lá eu do què, tachando-os de caluniadores (não sabe ela que chamar alguém de caluniador sem que isso seja verdade é… calúnia?) etc.
Bom, o importante — e que é totalmente ignorado, deixado de lad0, por esta tal Emma e os que aderem à sua linha de raciocínio bastante torta, permitam-me dizer assim bem claramente — é a questão do PRINCÍPIO estabelecido: neguem o que negarem, o Decreto vindo do Vaticano, e aceito pela FSSPX, diz claramente que, antes do dia 21, eles estavam «excomungados«. E Mons. Lefebvre e D. Mayer morreram «excomungados«. O resto é, como se diz por aqui, «conversa para boi dormir«.
Encerro esse comentário aqui, caro jafg, mesmo tendo ainda mais coisas a dizer (como, por exemplo, se se está inequivocamente dito que o que se está pondo em questão, com essas «discussões doutrinais«, é mesmo o Concílio Vaticano II).
Que Nossa Senhora nos ilumine a todos e nos fortaleça, para que não atolemos no monte de escrúpulos injustificados que alguns tantos têm tentado inculcar nos que ainda resistem!
Em tempo: 1º) antecipando-me um pouco, quero deixar bem claro que não sou sedevacantista; 2º) não digo de pronto nem tampouco defendo que os quatro Bispos são traidores: covardes e pusilânimes sempre houveram; o que não impede, portanto, que, mais adiante, hajam Bispos que venham a pôr a mão na consciência e assumir novamente o bom combate em termos adequados, convenientes (isso tudo, evidentemente, não vale para Mons. Fellay, que comanda todo o processo).
Forte abraço,
In Cordibus Iesu et Mariae,
Eduardo.
Eduardo,
Claro que Fellón ya había realizado varias reuniones con la Nueva Iglesia, y se sabe que la prelatura estilo Opus Judei ya estaba acordada con RatZinger desde la época de Schmidberger, el anterior superior dela FSSPX…quien así lo manifestó hace años…(upppsss, qué indiscreción)….
Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum
Ave Maria!
Emma: gracias por su nueva respuesta, que en realidad no esperaba por aquello que escribió el 28 de del mes pasado: «Notifico a JAFG y a quienes han seguido el diálogo sobre el retiro del decreto de excomuniones solicitado por la FSSPX, que he finalizado mi respuesta en esta dirección de este mismo blog» refiriéndose a lo que había escrito ese mismo día.
Usted señala que «me parece que no hay nada NUEVO que agregar ni de su lado ni del mío». Nada más lejos de ser cierto, así que paso en seguida a considerar sus réplicas a cada uno de los puntos que señalé anteriormente:
1) Usted dice «Toda mi respuesta ha mostrado -con los mismos textos de la FSSPX- que solicitaron el retiro de un decreto y no el levantamiento de una censura que nunca han aceptado ( Ver puntos III y VIII).»
Disculpe que la contradiga, pero no ha demostrado nada de eso:
* El punto III cita el documento de respuesta final emitido por la FSSPX y en él no se menciona que se haya solicitado el retiro del decreto de excomunión. Imagino que usted se dejó engañar por las palabras «ha sido retirada», pero estas palabras se refieren a la sanción, y no al decreto de la excomunión. Evidentemente tampoco hacen referencia a lo que se solicitó.
* El punto VIII cita a Mons. de Galarreta sosteniendo que «siempre que hemos escrito a Roma, hemos tenido el cuidado de precisar que lo que pedíamos era la declaración de nulidad de las excomuniones o, de una forma un poco más aceptable para ellos, que se retirase el decreto de excomuniones precisamente porque estas excomuniones no existen.»
Eso es lo que dice (o dijo) Mons. de Galarreta, pero Mons. Fellay, Superior General de la Fraternidad (y por lo tanto de Mons. de Galarreta) ha dicho reiteradas veces y de manera explícita que lo que se solicitó fue el levantamiento de excomunión; lo mismo afirma el Card. Castrillón de Hoyos y también lo dice explícita, formal y oficialmente el Card. Re y con él la Congregación para los Obispos.
Así que ni el punto III ni el punto VIII demuestran lo que usted pretende.
1.a) Yo no estoy acusando a la Fraternidad de traición ni de complot; únicamente estoy señalando hechos, entre los cuales se cuenta que el documento de la Congragación para los Obispos dice textualmente «monseñor Bernard Fellay, en su nombre y en el de los otros obispos consagrados el 30 de junio de 1988, volvía a solicitar el levantamiento de la excomunión latae sententiae».
Esa aseveración, contrario a lo que usted sostiene, no fue rechazada ni implícita ni explícitamente. El «siempre rechazamos» que usted cita se refiere únicamente a la sanción y no a la solicitud.
1.b) Usted dice: «La cita de Mons. Fellay debe entenderse dentro del contexto explicado por los propios obispos».
Yo pregunto: ¿De cuáles obispos? ¿Los de la Congregación presidida por el Card. Re o los de la Fraternidad? Porque aquí el contexto es el del decreto de la Congregación para los Obispos, pues a él se está refiriendo.
Lo que sí se entiende es que Mons. de Galarreta dice una cosa completamente contraria a lo que dice Mons. Fellay.
1.c) Aquí usted insiste en que la entrevista que Monde et Vie hizo a Mons. Fellay no es significativa. Ya le dije que esa entrevista fue publicada en La Porte Latine, sitio oficial de la FSSPX.
En otras ocasiones, la Fraternidad ha hecho aclaraciones en que se corrigen entrevistas o declaraciones publicadas por medios externos. Sería muy extraño que no lo hiciera en este caso, en que manifiestamente se contradice el Superior General.
Además, ya se le explicó que todo lo referente a las relaciones entre la Fraternidad San Pío X y Roma es, por decisión propia, de atribución exclusiva del Superior General de la misma, Monseñor Bernard Fellay. En otras palabras, nada puede ser publicado sobre este tema que no esté en total conformidad con el pensamiento del Superior General. En el caso concreto del Distrito de Francia existe, incluso, la censura previa del Superior del mismo.
Obviamente yo no puedo jurar que Mons. Fellay dijo tal cosa, pues no se lo escuché decir a él en persona. Lo que sí puedo afirmar categóricamente es que eso dice la entrevista que se publicó en un sitio oficial que es censurado por el mismo Superior. También puedo afirmar categóricamente que en documento oficial, Carta a amigos y benefactores #74, Mons. Fellay sostiene que «lo habíamos pedido desde el año 2001» refiriéndose al levantamiento de excomunión.
El valor de la entrevista no es la credibilidad en el reportero ni en el editor, sino en que fue publicada en un sitio oficial de la Fraternidad y censurado por la Fraternidad. No me estoy refiriendo a un sitio cualquiera…
Curiosamente, la Fraternidad ni el Vaticano han publicado los documentos en que se solicitó el levantamiento de excomunión a que hace referencia el decreto en que se declara tal levantamiento.
1.d) Ver 1.b)
1.e) Mons. Fellay ha dicho que el levantamiento de excomunión es lo que se venía pidiendo desde 2001. En 2003, en una nota que se publicó en la revista Dios nunca muere, órgano oficial del Distrito Méjico y Centroamérica, (Dios nunca muere #14, Otoño de 2003, página 4), Mons. Fellay dice: «Durante las discusiones que tuvieron lugar en 2001, se había pedido que, tras las múltiples vejaciones y persecuciones padecidas por la Tradición, Roma diera señales destinadas a restaurar la confianza levantando las sanciones canónicas y afirmando públicamente el derecho que tiene todo sacerdote de la Iglesia Católica de celebrar la Misa tridentina sin condiciones restrictivas.»
Ahora que si Roma no puede entender lo que dice la Fraternidad cuando se trata de cosas tan sencillas como distinguir entre levantar una sanción y retirar el decreto en que se declara tal sanción, al grado que la Fraternidad acaba por aceptar y agradecer que le den, no lo que había pedido, sino lo que le entendieron que pedía, ¿quién puede decir que eso no pasará en las discusiones doctrinales?
Roma dirige un documento equívoco a la Fraternidad, y la Fraternidad, en vez de aclarar y rectificar a quien expide ese documento, lo acepta, lo agradece y lo celebra. Y claro, en seguida dice a los medios, no a quien lo expidió ni a quien lo entregó, que siempre negó las excomuniones, pero inmediatamente después agradece el acto de que se hayan levantado dichas excomuniones, calificando además de valeroso tal acto.
1.f) Los documentos oficiales están ahí señalando que Mons. Fellay solicitó que se levantara la excomunión. También está esa declaración que hizo a una revista de amplia circulación que, no solamente no fue desmentida ni rectificada, sino que fue publicada en un sitio oficial de la Fraternidad.
Si usted insiste en negar que la Fraternidad haya solicitado el levantamiento de la excomunión, entonces estará lanzando un triple mentís: a Mons. Fellay, al Cardenal Giovanni Battista Re y al Cardenal Castrillón de Hoyos.
2) Emma, usted dice:
«Es evidente que para la FSSPX pedir sólo el retiro del decreto, significaba no reconocer las supuestas excomuniones. Lo han dicho una y mil veces. Y de nuevo negaron públicamente que tales excomuniones existieron inmediatamente después de que el Papa pronunciara su decreto. Estoy convencida que Roma sabía la verdadera postura de la FSSPX y que Roma también leyó esa multicitada puntualización pues fue pública (a todo mundo).»
Aquí me parece que se está contradiciendo: apenas unos párrafos antes (al inciso 1e) dice que «la Fraternidad pide una cosa y Roma interpreta otra» y ahora señala que «Estoy convencida que Roma sabía la verdadera postura de la FSSPX y que Roma también leyó esa multicitada puntualización pues fue pública».
Entonces Roma sí había entendido lo que la Fraternidad le pedía, pero no se lo dió. ¿Acaso lo que se deseaba no era que «Roma diera señales destinadas a restaurar la confianza»? ¿Recibir una cosa no sólo distinta, sino además contraria y ofensiva, puede considerarse una de esas señales? ¿Es ese un «signo de buena voluntad de parte del Vaticano hacia el movimiento tradicional»?
El punto aquí es que ni siquiera se debió haber pedido el retiro del decreto en que se declaró la excomunión. Mons. Fellay fue advertido en varias ocasiones acerca de esto…
El P. Ceriani explica con detalle esto en el Anexo 2 de su Carta de Dimisión. Véase en:
https://radiocristiandad.wordpress.com/dimision-ceriani/carta-del-padre-juan-carlos-ceriani-presentando-la-dimision/anexo-2/
3) Es claro que a lo que me refería es al arguemento de poder obtener más vocaciones y de que más fieles se alleguen a la Tradición como consecuencia de un acercamiento hacia Roma. Mons. de Galarreta esgrime este argumento como para justificar el que se haya aceptado un decreto defectuoso, pero se olvida de las palabras de Dom Lourenço Fleichman O.S.B. y del mismo Mons. Lefebvre, pues ellos advierten que ese aumento de vocaciones no resulta tan beneficioso como podría parecer y que incluso puede ser perjudicial por la división potencial que podrían causar.
Los puntos XII y XIII quedan contestados con esto.
4.a) Es lo tratado en el punto 2)
4.b), 4.c) y 4.d) Estos puntos son tratados por usted en su punto XI. En él usted dice:
«Para la FSSPX lo fundamental es lo DOCTRINAL, asunto primordial para toda la Iglesia, y no el aspecto disciplinar».
Estoy de acuerdo con esto, pero si este es el pretexto para haber aceptado dos actos ofensivos a guisa de muestras de buena voluntad, si por ello se tuvo que aceptar lo que se recibió sin que realmente se cumplieran los requisitos que planteó la Fraternidad, y si por ello se engañó a los fieles haciéndoles creer que los requisitos se habían cumplido, más valdría no haber planteado requisito alguno. Y sobre todo, más valdría haber aclarado a los fieles que, pese a no haberse cumplido los requisitos, se entraría en las discusiones por creerlo así conveniente.
Pero en vez de eso, se recurrió al engaño dando a entender que sí se habían cumplido los requisitos. Esto ha generado una desconfianza totalmente innecesaria. Si usted quiere en 5o personas, como inaudítamente afirmó el P. Bouchacourt, pero al fin de cuentas esas serían 50 almas que se estarían escandalizando sin ninguna necesidad.
Usted también señala en su punto XI que «ahora se advierte un actitud más abierta y dispuesta a escuchar los errores postconciliares que siempre ha denunciado la misma Fraternidad».
Yo no puedo estar tan seguro de esto, puesto que Roma no ha dado muestras de buena voluntad, sino todo lo contrario:
* Por una parte no se aleja en lo más mínimo de la línea antitradicional al continuar participando en actos interreligiosos, con la aceptación de los anglicanos no conversos, etc.
Pareciera que esto no nos sorprende más, que estamos habituados. Pero todo esto son ofensas a Dios.
* Por otra parte ofende a la Tradición con un motu proprio que humilla a la Santa Misa (esto es evidente por más que Mons. Fellay quiera minimizar la humillación al decir que «la sutil y torpe distinción entre forma ordinaria y extraordinaria de un mismo rito para hablar de la nueva misa y de la antigua no engañará a nadie». ¿De qué engaño está hablando Mons. Fellay? La distinción está ahí y la creerán la inmensa mayoría de los católicos. Además parece no notar que el documento sostiene que ambos ritos son expresión de una misma lex credendi, lo cual es absolutamente falso, como puede verse en el Breve Examen Crítico realizado por los Cardenales Ottaviani y Bacci, documento que otrora citara Mons. Fellay repetidas veces) y con un decreto en que se sostiene que los obispos estuvieron excomulgados.
4.e) Usted dice:
«La carta de Mons. Fellay se da en el entorno cuando el cardenal Castrillón hace notar una voluntad diferente en el Papa actual que supone, al menos en principio manifiesto, el término de la represión y la búsqueda de un debate doctrinal».
La represión no ha terminado: la Fraternidad continúa suspendida a divinis, ante los ojos del mundo son inválidos los sacramentos que administra.
La voluntad en el Papa no ha cambiado, o por lo menos, se sigue manifestando tan modernista como siempre. Y lejos de buscar un verdadero y sincero acercamiento hacia la Tradición, la ofende…
Usted lo ha dicho: «Buscar el bien de muchos no es criticable si no hay transacción con el error. Lo criticable es dicha transacción con la falsedad, no lo es que se busque el bien y la salvación de muchas almas.»
Esa transacción ya se hizo cuando se aceptaron y celebraron dos documentos humillantes y ofensivos para la Tradición, como ya quedó señalado anteriormente. Incluso usted ya había aceptado eso en lo referente al levantamiento de excomuniones (Cfr. https://radiocristiandad.wordpress.com/2009/12/10/%c2%bfque-le-haran/#comment-62920)
Esa transacción continúa haciéndose cuando no se denuncian los errores modernistas, cuando se silencian a sacerdotes y fieles que lo hacen…
Esa transacción continúa cuando se presentan como gracias celestiales obtenidas por la Santísima Virgen dos documentos ofensivos y humillantes…
No podemos decir si se seguirá transigiendo o no en las discusiones, pero por lo pronto ya se ha transigido y eso no inspira confianza para lo que pueda venir.
4.f) Si, la Fraternidad hasta ahora ha rechazado un acuerdo puntual, pero a diferencia de antes, ya no se tiene repulsión a esa Roma anticristo y se busca un acercamiento con ella, aun a expensas de que la Tradición sea humillada.
5) Mons. Lefebvre planteaba como condiciones para entrar en discusiones la aceptación de estar en comunión con los Papas mencionados y sus encíclicas, del juramento antimodernista, del Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo. La Fraternidad, sin que mediara esa aceptación, ya ha entrado en discusiones.
6) Aquellos fieles que creen ciegamente lo que Roma diga, no se vieron influenciados por lo que contestó la Fraternidad. Pero aquellos, sin ser «tradicionalistas», con un espíritu más crítico, más analísta; aquellos que sí leyeron las respuestas de la Fraternidad, encontraron una aceptación de las humillaciones recibidas, una confirmación de que la Fraternidad estaba en el error.
7) Ya que parece interesarle tanto la aceptación de mi error, le diré que ciertamente confundí un documento con otro por las razones que usted acertadamente aduce. Pero créame, cometo tantos errores que no necesito ni publicarlos ni esconderlos.
Así que no es para ocultar o minimizar este error por lo que quiero demeritar el comunicado oficial de la Fraternidad en que Monseñor Fellay dice que se recibió el levantamiento de una excomunión “que siempre habíamos cuestionado (o impugnado)” acto por el cual “expresamos nuestra gratitud filial al Santo Padre”.
Para mí y para muchos otros, es evidente que el efusivo agradecimiento que sigue a esa débil y dudosa frase apologética, da la idea de aceptación de la sanción. Basta echar un vistazo en algunos foros no tradicionalistas para darse cuenta de que lo digo es cierto. El comentario de Eduardo (que intentaré traducir más adelante) es otra prueba de ello.
Además, repito, este comunicado no es una contestación al Decreto Romano. Es verdad que lo cortés no quita lo valiente, pero tampoco obliga a aceptar injurias, especialmente cuando esas injurias se hacen a la Iglesia.
Lo más honesto era haber pedido respetuosamente que se rectificara el documento, que en los términos en que se había redactado era inaceptable por lo menos por dos razones: 1) por estipular que Mons. Fellay había solicitado repetidas veces el levantamiento de excomuniones y 2) por declarar el levantamiento de las excomuniones.
Y no es que yo quiera demeritar ese comunicado de la Fraternidad, sino que se demerita por sí mismo cuando tímidamente dice negar las excomuniones, insertando una simple oración como observación secundaria en un párrafo cuya idea central es el levantamiento de dichas excomuniones y cuando dedica todo un párrafo para agradecer y exaltar a Benedicto XVI. No soy yo quien demerita esa negación.
Por cierto que usted en una intervención anterior sostenía que «no se agradece “el levantamiento” de censuras que no se reconocen, sino se agradece el cambio de actitud de Roma que es evidente hasta para el más ciego o radical.»
Yo le demostré que es evidente que lo que en ese comunicado se agradece es el acto de haber levantado las excomuniones. Basta saber leer para interpretarlo de esta manera:
“Expresamos nuestra gratitud filial al Santo Padre por este acto”.
¿Cuál acto? El de haber levantado la excomunión, pues a eso se refiere el párrafo inmediato anterior, en el que nunca se menciona un cambio de actitud.
No sé si por conveniencia o por descuido usted dejó de mencionar esto.
También dejó de mencionar lo referente a la carta de los 4 obispos del 29 de enero:
“Es por medio de la acción de gracias que nosotros deseamos expresar a Vuestra Santidad nuestro profundo reconocimiento por el acto de Su paternal bondad y de Su coraje apostólico por el cual Ella ha hecho inoperante la medida que nos afectó hace ya veinte años en seguida de nuestra consagración episcopal.”
Ya se sabe que esa medida se refiere a la excomunión. Entonces aquí se está aceptando que el decreto, dado por la bondad del Papa, ha hecho inoperante la medida, es decir, la excomunión. Así pues, los cuatro obispos están calificando como operante o en vigor, la excomunión: operante hasta que el decreto la hizo inoperante o la cesó.
¿Por qué se acepta como válida la excomunión cuando se dirige al Vaticano y se niega cuando se dirige a los fieles? ¿Por qué ese doble discurso? ¿Por qué esas contradicciones? Esto es lo que ocasiona la desconfianza…
Corolario 1) Los documentos citados muestran claramente que la Fraternidad solicitó el levantamiento de las excomuniones. La aceptación de tal levantamiento, como se hace en la carta de los cuatro obispos, sólo refuerza la idea de que se hizo tal solicitud.
Corolario 2) Monseñor Fellay cayó en franca contradicción al decir en más de una ocasión que no se pedía el levantamiento de las excomuniones y al decir en otras ocasiones que se había solicitado tal levantamiento.
La entrevista en la revista mencionada fue publicada en un sitio oficial y censurado por la Fraternidad.
El contexto de la expresión «lo habíamos pedido desde 2001» es el del Decreto Romano, es decir, que en verdad se había solicitado el levantamiento de excomuniones.
La nota escrita por Mons. Fellay y publicada en «Dios nunca muere», órgano oficial de la FSSPX, lo reafirma.
Corolario 3) Sería interesante un estudio de los expertos en Derecho Canónico, pero por lo pronto contamos con un estudio del P. Ceriani, estudio fundamentado en autores expertos en la materia.
Corolario 4) Curiosamente, y a pregunta expresa, el superior de distrito de Méjico y Centroamérica, dijo lo contrario a lo afirmado por Mons. de Galarreta. De cualquier manera, si ha habido acercamiento de muchos sacerdotes, muy probablemente será el caso anticipado por Mons. Lefebvre y Dom Lourenço Fleichman O.S.B.
Corolario 5) ¿No se avergüenzan de las excomuniones, pero piden que se levante tal sanción? Siendo que en 1988 padres y seminaristas pedían que se hiciera extensiva a ellos, pues no querían que se pensara que pertenecían a esa iglesia identificada con el novus ordo missae. ¿Será que esa iglesia dejó de identificarse con ese rito bastardo? No, es sólo que acepta un rito más sin que el rito bastardo pierda su primacía.
Antes de cerrar esta intervención, debo hacer algunas aclaraciones más:
En esta respuesta me he centrado en los mismos puntos que había planteado en mi anterior intervención. Para no perder objetividad y no hacer esto más complejo de lo que ya es, no recorrí punto por punto de los que usted presenta señalados con números romanos. Así es que ahora lo haré sin entrar en detalles, pues estos ya quedaron apuntados antes.
II. Usted sostiene que «Coincidimos, también, en que la declaración de Roma habla de un supuesto “levantamiento” de unas censuras que realmente nunca existieron.»
Encuentro impreciso el comentario. Yo lo expresaría así:
«Coincidimos, también, en que la declaración de Roma habla de un levantamiento de unas censuras. Tal declaración no lo dice, pero nosotros sabemos que esas censuras nunca existieron y por lo tanto no hubo tal levantamiento.»
IV. La FSSPX declara a los medios y no a Roma, que agradece el levantamiento de unas excomuniones, y como un comentario secundario, dice que siempre negaron esas excomuniones.
V. Hubo una confusión de mi parte en los documentos en que la Fraternidad anuncia el levantamiento de excomuniones. Uno de esos documentos fue dirigido a los medios de información. No juzgué que el punto fuese tan importante, pero ya que para usted es medular, acepto mi error, pero hago las siguientes observaciones:
En español la única oración en que se cuestionan las excomuniones, no es del todo clara. Hubiera sido más clara si se hubiese planteado: «que nosotros siempre hemos negado». Decir «que nosotros siempre negamos» puede entenderse fácilmente como que «siempre negamos en el pasado». Con el agradecimiento que sigue, esto se hace aun más probable.
En inglés, el idioma más leído en la actualidad, la oración dice «que nosotros siempre habíamos negado».
Pero como todo esto es solamente un problema de traducción, no veo para que discutir más el punto. Lo verdaderamente preocupante es que la negación de las excomuniones apenas se hace como un comentario secundario en tanto que se agradece y se magnifica el hecho de que por la benevolencia de Benito XVI se levantaron esas excomuniones. También es preocupante que la aclaración, con todo y ser débil, no se hizo a quien expidió el documento erróneo, sino a los fieles y a los medios.
Todavía más preocupante es la carta de los cuatro obispos en que aceptan que la excomunión estuvo operante hasta el decreto.
VI. En definitiva no me puede convencer que se agradezca algo que no se reconoce, especialmente si no se hace la aclaración a quien está errando. Aunado a esto está la carta de los cuatro obispos en que explícitamente dicen que la excomunión dejó de ser operante por el decreto.
VII. Esa actitudo de buscar errores en todas parte es fruto de la desconfianza. En mi caso, esa desconfianza surgió por las declaraciones contradictorias de las autoridades de la FSSPX. El comentario de Eduardo refiere otras contradicciones más de las que yo he mencionado.
VIII. Creemos ver lo que está ahí. Se piden aclaraciones y no se obtienen respuestas. Se deja de advertir de los peligros del modernismo en los recientes actos del Vaticano y aun se sanciona a quien lo hace. No es imaginario todo esto…
IX. Quisiera poder hablar con alguno de ellos, no para preguntarle si reconoce haber estado excomulgado, sino para preguntarle ¿por qué aceptan haber estado excomulgados en su carta?
X. En los puntos anteriores ya aclaré esto.
XI. La FSSPX estaba y está obligada a rechazar lo falso, máxime cuando eso afecta el honor de la Iglesia y la conciencia de los fieles.
XII. No es que esté intentando homologar a la FSSPX con otras congregaciones que han claudicado, sino que están siguiendo un camino muy similar y muy peligroso, del cual logró salir Mons. Lefebvre con la ayuda de la Sma. Virgen. Volver a las andadas es ponerse en tentación.
XIII. No veo nada similar al libre examen protestante. «Lo que se ve no se pregunta», dice un refrán…
XIV. No digo que todo lo que hace y dice la Fraternidad está mal. De hecho, gran parte de lo que hace y dice está bien, y en lo personal debemos mi familia y yo muchísimos beneficios a la Fraternidad. Es por ello que me preocupa lo que está pasando en su interior.
Son tantas las cosas buenas que no puedo pararme y extasiarme en ellas cuando su Superior General ha caido en tantas contradicciones serias, cuando los cuatro obispos han reconocido que la excomunión estuvo operante…
XV. No, yo no llego a decir que haya mala fe en las autoridades de la Fraternidad. Sólo veo contradicciones y declaraciones falsas. Las mentiras, el engaño, no pueden ser un buen camino para llevar a la verdad a otros. Pero deben tener un motivo muy oculto que las hace actuar de esa manera. Si el motivo es bueno o malo, es algo que no puedo decir.
XVI. Ciertamente de nada me sirve escuchar o leer declaraciones ortodoxas y hasta sublimes para calmar mis inquietudes, mis dudas, mi desconfianza. Eso lo suelen hacer hasta los políticos del mundo. Lo que se requiere es una aclaración seria de las contradicciones, de las declaraciones falsas…
XVII. Yo no he hablado de claudicación de la FSSPX. Sólo señalo lo que está en los documentos oficiales. Y no soy el único que lo hace. El P. Clécio que menciona Eduardo, un sacerdote que no es tradicionalista, analíza las declaraciones de Mons. Fellay y las encuentra contradictorias; algunos sacerdotes miembros de la Fraternidad así también las encuentran; fieles también así las encuentran…
Yo tampoco he sostenido que la Sede esté vacante, así que no me considero aludido por lo que a eso toca en este punto.
Estimada Emma, agradezco mucho el esfuerzo que ha realizado para contestarme. No ha sido en vano, pues siempre se aprende algo, pero en definitiva no aclara mis dudas ni mitiga mis inquietudes.
Gracias y que Dios le bendiga…
Ave Maria!
Eduardo: muito obrigado pelo apontamento.
Entre las cosas que me parecieron más importantes o más interesantes de su comentario están las siguientes:
* El P. Clécio, refiriéndose a Mons. Fellay, dice que éste confunde a las personas con declaraciones contradictorias…
* Pocos días antes del levantamiento de las “excomuniones”, el P. Cacqueray escribió lo que escribió y… algunos pocos días más tarde, los cuatro obispos escriben aquella vergonzosa carta de agradecimiento. ¡¿Y no hay contradicción?!
* Nieguen lo que negaren, el Decreto venido del Vaticano y aceptado por la FSSPX dice claramente que, antes del día 21, ellos estaban “excomulgados”. Y que Mons. Lefebvre y Mons. Mayer murieron “excomulgados”. El resto es, como se dice por acá, “conversación para dormir al buey”.
* En tiempo:
1) Anticipándome un poco, quiero dejar bien claro que no soy sedevacantista;
2) no digo de pronto ni tampoco defiendo que los cuatro obispos son traidores: cobardes y pusilánimes siempre los hubo, lo que no impide que más adelante haya obispos que vengan a poner la mano en la conciencia y tomar nuevamente el buen combate en términos adecuados, convenientes (todo eso, evidentemente, no vale para Mons. Fellay, quien comanda todo el proceso).
* Si está correctamente dicho que lo que se está poniendo en cuestión con esas “discusiones doctrinales” es en verdad el Concilio Vaticano II.
Porém, o último ponto deve-se desenvolver mais, pois seria muito proveitoso para todos saber mais ao respeito.
Um abraço
Ave Maria!
Policarpo:
Cuando hablo de exceso de confianza o de confianza ciega me refiero a algunos fieles con respecto a las autoridades de la FSSPX. Dada la situación que prevalece en la que el demonio tiene el permiso de Dios para atacar a Su Iglesia, en la que el demonio ha llegado a atacar a lo más alto de ella, no se debe tener confianza plena en las autoridades de la FSSPX como si estuviésemos viviendo tiempos normales. Un exceso de confianza es, en mi opinión, la causa de que muchos fieles no hayan visto las múltiples contradicciones que se han visto últimamente en las declaraciones de la Fraternidad.
Los defectos en el motu proprio Summorum pontificum y en el decreto de levantamiento de excomuniones son responsabilidad de quienes los firman o aprueban. Es responsabilidad de los pastores resguardar del peligro a sus ovejas advirtiéndoles acerca de los errores y no conduciéndolas a los lobos.
Así pues, la Fraternidad ha guardado silencio o da ocasionalmente débiles señales de alarma ante los errores contenidos en los documentos mencionados. No solamente eso, sino que además celebra dichos documentos con todos sus errores, errores que humillan no sólo a la Fraternidad misma, sino a la Iglesia toda, dando señales falsas de que los documentos son buenos…
En cuanto a sus otras afirmaciones, lo remito a los comentarios que ya antes hice.
Jafg y Emma:
Creo que despues de esta minusiosa y elevada discusión, lo único que queda, es ver, si la Fraternidad, ha acertado o se ha equivocado en la actitud prudencial, de no enfocarse en los defectos del Motu Propio, y del «decreto» de levantamiento de la excomuniones. Y en vez de entablar las discusiones doctrinales, tal como lo quería Monseñor Lefebvre, se quedara, en discutir el Motu Propio y el mencionado decreto, cuestiones que son sustancialmente de Derecho Canónico, aunque rozan lo Doctrinal.
Por lo que queda claro :
1) La necesidad de ir a Roma siempre
2) Se debe ir por la Doctrina.
3) No hacer acuerdos prácticos que impliquen, perder la autonomía de que goza la Fraternidad, hasta tanto Roma no se convierta, o que se le mantenga el status quo.
Por todo esto, me parece, al menos un disparate la actitud de algunos que hablan de traición, y usan nombres peyorativos para con los Obispos, Sacerdotes y Fieles de la Fraternidad. Y ni hablar de los que se van, como el P. Méramo o el P. Ceriani, por una supuesta traición, y que después de ello como el P. Méramo, enfoca todos sus ezfuersos para polemizar con quienes eran sus superiores. Como si su apostolado dependiera de estar en contra de Fraternidad.
Ave Maria!
Policarpo: yo más bien diría que lo que nos corresponde hacer es:
* redoblar nuestras oraciones por nosotros y claro está, por los sacerdotes.
* ofrecer actos de penitencia en reparación por los múltiples ofensas a Nuestro Señor Jesucristo y a Su Santísima Madre
* desconfiar de aquellos que no se conducen con rectitud, con honestidad. Independientemente de su investidura.
* ofrecer Misas y comuniones para pedir la Misericordia Divina
* denunciar el error siempre que sea para bien, ya sea de quien lo comete o de los afectados
Por supuesto no estoy de acuerdo con los tres puntos que menciona.
1) Si hay necesidad de ir hacia Roma siempre, ¿por qué no lo hizo la Fraternidad desde un principio? Porque es claro que en 1988 la Fraternidad no fue hacia Roma. ¿Acaso Mons. Lefebvre no rechazó ir a Roma poco antes de las consagraciones episcopales? ¿Por qué poner como condición unos requisitos? ¿Por qué esperar a que se cumplieran esos requisitos? Perdón, esta última pregunta no debe ir, puesto que esos requisitos aun no se han cumplido…
2) Se debe actuar conforme a la doctrina buscando siempre agradar a Dios y huyendo de toda ocasión de pecado y de peligro para nuestras almas.
3) No sólo no hacer acuerdos que pongan en peligro la misión de la Fraternidad, sino tampoco tentar a Dios acercándose temerariamente al peligro ni incurrir en engaños, porque la mentira es del Diablo.
Por eso es muy loable que, quienes dándose cuenta de que permanecer en una situación contraria a lo que les dicta la conciencia, se retiran aun a costa de tener que sufrir incomodidades, hostilidades, inseguridad económica, etc. Siempre es más cómodo encontrar excusas para permanecer en la seguridad que da una vida comunitaria, pero no siempre es eso lo que Dios quiere de las almas.
Y claro, no estoy diciendo que la vida de los religiosos que viven en comunidad es muy cómoda y fácil. Sé que no lo es, pero quienes tienen que abandonar esa vida, sufren la incertidumbre y la falta de seguridad que una vida comunitaria proporciona.
Recemos mucho por los padres que han abandonado la Fraternidad San Pio X.
Ave Maria!
Addendum
También recemos mucho por los padres que permanecen en la Fraternidad San Pio X, para que Dios le dé la sabiduría, el valor y la gracia de poder seguir Su Santa Voluntad.
Policarpo:
Quien insista en que lo fundamental es discutir los defectos, errores y limitaciones de esos documentos decretados por Roma, antes de llevar a efecto las discusiones teológicas, no alcanza a comprender que -en tal caso- todo quedaría estancado, pues una Roma no reconvertida aún a su propia Tradición, no aceptará tales precisiones que implican necesariamente esa reconversión y un reconocimiento de haber generado el estado de necesidad que todavía subsiste.
Lo que haya de erróneo e injusto en dichos documentos (motu proprio y «excomuniones») no es culpa de la FSSPX. A la propia Fraternidad no le satisfacen, pues como dice Mons De Galarreta refiriéndose al último: «Es indudable que el decreto tal como se hizo NO RESPONDE NI A LA VERDAD NI A LA JUSTICIA, por lo tanto queda pendiente una rehabilitación de los obispos, incluidos Monseñor Lefebvre y Monseñor de Castro Mayer, y, en definitiva, una rehabilitación de todos los miembros de la Tradición. Pedimos que se retirase el decreto como un signo efectivo de buena voluntad y de cambio de actitud de Roma respecto a la Tradición y a nosotros. Por eso nos alegramos. Aunque el decreto NO SEA LO QUE DEBE SER, ya no se trata de persecución y de ruptura…».
Si no hubiese errores e injusticias -en ambos documentos- significaría que Roma ya habría reconocido que generó ese estado de necesidad y que ya se reconvirtió a su propia Tradición. ¿Para que se requerirían, entonces, unas discusiones teológicas? De ahí lo absurdo de querer exigir que primero se corrijan ambos documentos y que luego vengan las discusiones teológicas.
El camino es precisamente al revés: Probar a Roma -en las discusiones teológicas- cuál es la doctrina Tradicional, pedir que la reconozca y que, finalmente, se reconvierta a ella. Y si ello se llega a lograr -claro, con la intervención de Dios-, lo demás vendría como consecuencia: los defectos y errores en esos documentos se corregirían.
El problema es que ellos -los detractores de la FSSPX- exijen un camino contrario que resulta verdaderamente ilógico, pues exigen que Roma haga una aceptación de sus errores sin previa reconversión, pues a eso equivale exigir la corrección de los dos documentos (que implica que Roma reconoce su responsabilidad en la crisis actual) sin previas discusiones teológicas.
De ahí lo correcto de lo que usted señala.
Paz y Bien
Estimado JAFG. Luego de seguir atentamente la discusión, no puedo sino estar de acuerdo totalmente con tus conclusiones, acerca de lo que nos toca hacer: Rezar, estar atentos, y rezar.
Y sòlo querìa puntualizar algo que me parece importante. Pocos pueden dudar del valioso aporte de la Fraternidad para sostener la tradición catòlica, a pesar de lo que está pasando desde hace algún tiempo y de lo que se consumó hace un año. Pero creo que ser detractor de la fraternidad por deporte, es tan nocivo como ser un fanático de la Fraternidad. Por eso me parece que es correcto lo que planteas, cuando dices «no confiar ciegamente». Eso no es ser detractor de la Fraternidad, es usar la cabeza, y lo que nos falte de intelecto, a suplirlo con oración y penitencia.
Totalmente de acuerdo con Emma y con Jafg, en lo esencial, sobre todo respecto a las oraciones. Sólo agregaría que no se crea eso de que estar dentro de la Fraternidad es mas facil que estar afuera. Un abrazo en Cristo.
Ave Maria!
Emma:
Es necesario entender que fue la Fraternidad la que puso como condición los prerrequisitos, y lo hizo para que Roma diera pruebas de su buena voluntad hacia la Tradición. Si hubo falta de lógica en las autoridades de la FSSPX al pretender que «una Roma no reconvertida aún a su propia Tradición, no aceptará tales precisiones que implican necesariamente esa reconversión y un reconocimiento de haber generado el estado de necesidad que todavía subsiste», lo más prudente habría sido hacer a un lado los prerrequisitos en vez de pretender que se habían cumplido…
Eso habría ahorrado mucho tiempo (¡casi una década!) y no se hubiera empujado a Roma a emitir dos decretos que humillaban más a la Tradición. Eso habría evitado que se dieran tantas contradicciones en las autoridades de la Fraternidad. Eso habría evitado que Mons. Fellay atribuyera a la intercesión de la Santísima Virgen, dos documentos deplorables que no responden ni a la verdad ni a la justicia…
Y como lo dije antes, la responsabilidad de los errores e injusticias en los documentos recae en quien los firma y autoriza, así como en quien los acepta sin solicitar o exigir las rectificaciones pertinentes, pues es de saber que miles de personas están atentas a lo que hacen las autoridades de la Fraternidad y se conforman con su dictamen.
Yo mismo me conformé con lo dicho por esas autoridades, por ejemplo, en lo que se refiere al motu proprio Summorum pontificum y no leí este documento hasta este año, cuando empezaron a surgirme dudas por ciertas declaraciones contradictorias de Mons. Fellay.
Curiosamente usted cita a Mons. de Galarreta y creo que no repara en lo que este obispo dice: «Pedimos que se retirase el decreto como un signo efectivo de buena voluntad y de cambio de actitud de Roma respecto a la Tradición y a nosotros«.
Se pidió un signo efectivo de buena voluntad y de cambio de actitud de Roma hacia la Tradición y hacia los obispos: pero el decreto confirma que los seis obispos estuvieron excomulgados aunque se les perdona o remite la sanción a los obispos (a cuatro de ellos) por la benignidad del Papa. Si aquí hay un signo de buena voluntad y un cambio de actitud es sólo hacia los obispos. La Tradición sigue igual: los sacerdotes de la FSSPX (incluyendo a los obispos) están suspendidos a divinis mientras no acepten el concilio vaticano ii.
«Para un futuro reconocimiento de la Fraternidad San Pío X es condición indispensable la plena aceptación del concilio Vaticano II y del magisterio de los Papas Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y también de Benedicto XVI.» (Nota de la Secretaría de Estado sobre los cuatro obispos de la Fraternidad San Pío X)
Si hay algo de absurdo en pedir los prerrequisitos es algo que se debe achacar a las autoridades de la Fraternidad. Ahora que si se trata de poner condiciones y después de conformarse con lo que se les dé, aunque esto sea defectuoso y ofensivo, entonces el mensaje que se está dando es equívoco, pues se está presentando a los fieles y al mundo una idea falsa de Roma, como si tuviera una actitud benévola hacia la Tradición.
El primer problema, en mi opinión, es que se ha generado una desconfianza plenamente justificada en las autoridades de la Fraternidad. Ciertamente esta desconfianza no es generalizada, como tampoco lo fue la desconfianza en la jerarquía de la Iglesia después del concilio vaticano ii, lo que no quiere decir que no tenga importancia.
Y esta desconfianza ha surgido porque las autoridades se han empeñado en hacernos creer que los prerrequisitos se cumplieron y en esta diligencia se ha incurrido en muchas contradicciones, falsas declaraciones, doble discurso y ¡hasta blasfemias!.
Emma, usted sostiene que «el camino es precisamente al revés: Probar a Roma -en las discusiones teológicas- cuál es la doctrina Tradicional, pedir que la reconozca y que, finalmente, se reconvierta a ella.» El camino que planteaba Mons. Lefebvre era exactamente el opuesto: como condición previa a cualquier discusión pedía que se reconociera la doctrina de siempre:
«Plantearía la cuestión a nivel doctrinal: “¿Están de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los papas que los precedieron? ¿Están de acuerdo con Quanta Cura de Pío IX, Immortale Dei, Libertas de León XIII, Pascendi de Pío X, Quas Primas de Pío XI, Humani Generis de Pío XII? ¿Están en plena comunión con estos papas y con sus afirmaciones? ¿Aceptan aún el juramento antimodernista? ¿Están a favor del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo?
Si no aceptan la doctrina de sus antecesores, es inútil hablar. Mientras no hayan aceptado reformar el Concilio considerando la doctrina de estos papas que los precedieron, no hay diálogo posible. Es inútil.
Las posiciones quedarían así más claras.
No es una pequeña cosa la que nos opone. No basta que se nos diga: pueden rezar la misa antigua, pero es necesario aceptar esto. No, no es solamente eso lo que nos opone, es la doctrina. Queda claro.»
No digo que Mons. Lefebvre haya sido infalible y que el único camino es el señalado por él, pero es importante notar su postura. ¿Cómo pensaba él que Roma se reconvertiría? ¿Por la oración? No lo sé…
Por otra parte, si Mons. Fellay temió pedir las rectificaciones pretextando que Roma nunca se desdice, ¿cómo es que pretende que ahora no sólo se desdiga, sino que desconozca o reforme todo un concilio? [Ya se sabe que en realidad Roma sí se ha retractado, como lo ha probado el P. Ceriani]
Ave Maria!
Policarpo: permítame hacer una aclaración.
Yo nunca dije «que estar dentro de la Fraternidad es mas facil que estar afuera». Lo que dije fue que quienes, formando parte de una comunidad, «tienen que abandonar esa vida, sufren la incertidumbre y la falta de seguridad que una vida comunitaria proporciona.»
Es evidente que, en general, hay más certidumbre y seguridad cuando se vive en comunidad: se tiene el respaldo de esa comunidad, aunque es cierto que también se tienen las restricciones que impone esa comunidad (jerarquía, reglamento, etc.)
Yo conocí a sacerdotes que no se decidieron a salir del modernismo por el temor que esa inseguridad e incertidumbre les causaba. No es algo que me esté inventando…
Lo que hace la Fraternidad es exactamente, lo que dice Monseñore Lefebvre y Jafg transcribe. PLANTEAR LA CUESTION A NIVEL DOCTRINAL. Por eso se llaman DISCUSIONES DOCTRINALES.
Dice Monseñor De Galarreta (visto en Secretum meum mihi):
» ..3) Los temas a discutir son de naturaleza doctrinal con exclusión expresa de toda cuestión de orden canónico atinente a la situación de la FSSPX.
4) El punto de referencia doctrinal común será el Magisterio previo al Concilio.»
«Algunos de los temas..son:
a) El Magisterio del Concilio y post-concilio.
b)La reforma litúrgica conciliar.
c) El ecumenismo y el diálogo interreligioso.
d)La autoridad pontificia y la colegialidad.
e) La libertad de conciencia, libertad religiosa, el laicismo y el Reinado Social de Jesucristo.
f) Los «derechos humanos» y la «dignidad humana conforme a la doctrina conciliar.
Esto es exactamente lo que quería Monseñor Lefebvre, cuando decía lo que transcribe Jafg y se resume en:
1) No mas diálogos respecto a la situación canónica de la FSSPX.
2) No basta con que nos den la Misa Tradicional a cambio de condicionamientos
3) Tienen que reconocer que el Magisterio del Concilio y el post-concilio, y la reforma litúrgica conciliar, se oponen al Magisterio previo al Concilio (Quanta Cura, Immortale Dei, Pascendi, Quas Primas, Humani Generis etc) , incluyendo el juramento antimodernista, el Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo, y tambien el Conmonitum, y el Simbolo Quicumque.
Esto, no es mas ni menos que, estricta Fidelidad de la FSSPX a su Fundador.
Emm@nuel o como te llames,
Gracias de verdad por ahorrarnos aunque sea la mitad de kilómetros de tus saba-notas y así, sí se te puede refutar:
Según afirmas el Vaticano solamente ha «generado el estado de necesidad que todavía subsiste». Y LA APOSTASÍA, EL CONJUNTO DE TODAS LAS HEREJÍAS, LAPROFANACIÓN DE TEMPLOS, DELASÓRDENES, LA PERMISIÓN ANTE LA IFILTRACIÓN, LA TRAICIÓN A DIOS Y AOS CRISTIANOS, para ti sólo han generado:
un «estado de necesidad».
Creo que ya te comprendimos…eres seguidor(a) de la perfidia hebrea y lo que más te importa es que ese «estado» no sea llamado por su nombre.
Dios te perdone.
Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum
Policarpo, neo Joelito,
Dile a quienes te enviaron que te enseñen bien es script, si no vas a correr el mismo destino que Joelito (si no eres Joselito).
Y aprovecha para preguntarles qué contestar sobre el sacrilegio de 2008 con los 4 elásticos en la Basílica Subterránea de la Barca Invertida, crimen reiterado que también clama al cielo y cuya fechoría se han negado en responder Emm@ o como se llame, Joelito y demás acuerdistas/entreguistas que de oficio se presentan por este digno sitio con diversos nicks.
También pregúntales porqué el secretismo de los acuerdos dela comisión de Galarreta/Opus/Franciscanos/Iscariotes (conocida comolos Sabios de Ecöne) realizada este 28 de dicieimbre en el Vaticano….
Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum
Ave Maria!
Policarpo: hágase y haganos un favor leyendo correcta y completamente los párrafos citados de las palabras que Mons. Lefebvre dirigió a quienes iban ser consagrados obispos en junio de 1988. Uno de tales párrafos dice:
«Si no aceptan la doctrina de sus antecesores, es inútil hablar. Mientras no hayan aceptado reformar el Concilio considerando la doctrina de estos papas que los precedieron, no hay diálogo posible. Es inútil.»
¿Usted considera que ya aceptaron reformar el concilio conforme a la doctrina preconciliar?
Si usted responde afirmativamente a esta pregunta, entonces ya se ve que no tenemos nada más que hablar, pues percibimos las cosas de modo tan distinto que no tenemos puntos de referencia.
Pero si su respuesta es negativa, entonces tendrá que aceptar que aun no se cumplen las condiciones que planteó Mons. Lefebvre para volver a entablar un diálogo con Roma.
Sólo tiene esas dos opciones, cualquier otra cosa será del todo irracional.
Además, le recuerdo que esta discusión ya la habíamos tenido hace tiempo, cuando todavía firmaba como Jodelito. Aquí se puede ver el desenlace de esa discusión:
https://radiocristiandad.wordpress.com/2009/09/17/comentarios-sobre-fideliter-189-por-el-p-juan-carlos-ceriani/#comment-57853
Que Dios le bendiga.
Creo que jafg, con mucho acierto consigna algo que algunos en el foro señalan como un premisa indiscutible : «es necesario ir a Roma». Yo respondo : ¿por qué? y ¿para qué? Yo creo que en los momentos tan aciagos que vivimos actualmente, acercarse a Roma trae supremas complicaciones, y que el fruto bueno que puede cosecharse de eso es muy exiguo. Yo no sé ni entiendo por qué, en estos momentos de tanta incertidumbre Mons. Fellay ha decidido acercarse a dialogar con el error. Y, lo que es peor – todos lo reconocemos – lo ha hecho con tanta torpeza e impericia … tanta que los frutos están a la vista : confusión, dudas, deserciones y demás. La gente que se ha ido lo ha hecho porque Mons. Fellay no ha hecho o no ha sabido hacer las cosas (y en el «hacer» estoy incluyendo también el «decir» en sus, evidentemente, controvertidas y controversiales declaraciones que – lo acabamos de apreciar en las largas discusiones entre Emma y jafg – causan caos y confusión entre fieles y sacerdotes). El que un Superior de una congregación religiosa actúe como lo está haciendo Mons. Fellay lo pone en un dilema : o es un incompetente, o es un perverso engañador. No hay, a mi ver, otras opciones.
En cuanto al diálogo con el error …
La Sagrada Escritura nos enseña cosas muy edificantes. Por ejemplo, en el Génesis nos relata cuando la caída de nuestro prístino padre Adam. «¿En dónde estás?» preguntó amorosamente Dios Padre, como si le dijera, queriendo reprender amorosamente a Adam : «¿por qué huyes ahora de mi presencia?» Y Adam, ruborizado confesó que había sentido vergüenza de estar desnudo en su presencia. «¿Y quién te ha advertido que estás desnudo, si no el haber comido del fruto que te había vedado que comieseis?». «La mujer que me diste por compañera me ha dado de él y le he comido». «¿Por qué has hecho esto?» interrogó entonces a Eva. «La serpiente me ha engañado» confesó contrita. Y enseguida, nótese bien esto : Dios NO dialogó con el error ni con la mentira de la serpiete, sino que inmediatamente fulminó contra ella la eterna condenación que todos conocemos y recordamos. No hubo diálogo con el error, ni con la mentira. Y eso es justamente lo que Roma representa ahora (ya nos lo había advertido La Salette). Ya lo apunté en mi anterior comentario : nada bueno (o muy poquito) puede obtenerse de estos diálogos con Roma … y, al contrario, ¡hay tanto que perder!
Si miramos fríamente las cosas : ¿qué se ha obtenido hasta ahora? Nada, y lo que dizque se ha obtenido ha sido :
1. Pidiendo PERDÓN por una falta inexistente, y
2. pidiendo PERMISO para poder oficiar una misa instituida ad perpetuam (en Quod Primum Tempore)
¿Qué clase de superior tiene la FSSPX? (y digo la FSSPX porque yo, como fiel, no estoy bajo su jurisdicción, pues yo no he proferido votos de obediencia a Mons. Fellay, ni profeso tampoco la vida terciaria). Así que, Emma, Policarpo, recapaciten en su postura; no sean obcecados en que necesariamente Mons. Fellay vaya a guiarnos por los mejores caminos. Permanezcamos atentos en la fe y en la doctrina de siempre.
Peralitos,
todo excelente, sólo una cuestion:
Afirma usted: «como lo está haciendo Mons. Fellay lo pone en un dilema : O ES UN INCOMPETENTE, O ES UN PERVERSO ENGAÑADOR. No hay, a mi ver, otras opciones.»
De veras considera Usted aún la posibilidad de que Monseñor Fellay, con su preparación y experiencia, con un grupo de 40 «asesores», con las enseñanzas y errores de aprendiaje de Mons.Lefebvre sea un torpe incompetente que luego de varios señalamientos y acusaciones de prelados, sacerdotes y seglares, a lo largo y ancho del mundo, y en cientos demanifestaciones NO TIENE UNA IDEA AL MENOS CERCANA DE LO QUE PASA?
¿No le parece más ingenuo considerar a Fellay como ingenuo…?
Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum
Jafg: La Fraternidad, va a Roma exclusivamente a hacerle ver a quienes quieran ver, que el Magisterio conciliar, el magisterio post-conciliar y la liturgia nacida del concilio se oponen a todo el magisterio preconciliar. Esto es plantear la cuestión a nivel de la Doctrina. Si reconocen esto se puede dialogar situación canónica, sino nó.
Si vuelvo a tener dialogos con Roma: Plantearía la cuestión a nivel doctrinal. Ni mas ni menos.
Y Logan: ya aclaré que cambié el nick porque por razones que desconozco, no pude ingresar mas con el mismo, y tu en vez de andar insultando sería bueno que cambies tu nick por el de lo-gansito, te queda mejor.
Ave Maria!
Al personal de Radio Cristiandad y a todos los foristas: ¡Feliz día de Santos Reyes! Que por la intercesión de estos santos varones sepamos siempre alejarnos del mal y no regresar a él…
Policarpo: note por favor el inicio del primero de los siguientes párrafos y note la idea del segundo:
«Plantearía la cuestión a nivel doctrinal: “¿Están de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los papas que los precedieron? ¿Están de acuerdo con Quanta Cura de Pío IX, Immortale Dei, Libertas de León XIII, Pascendi de Pío X, Quas Primas de Pío XI, Humani Generis de Pío XII? ¿Están en plena comunión con estos papas y con sus afirmaciones? ¿Aceptan aún el juramento antimodernista? ¿Están a favor del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo?
Si no aceptan la doctrina de sus antecesores, es inútil hablar. Mientras no hayan aceptado reformar el Concilio considerando la doctrina de estos papas que los precedieron, no hay diálogo posible. Es inútil.»
Lo que Mons. Lefebvre está pidiendo como condición para entablar el diálogo es que acepten la doctrina «preconciliar». Eso es lo que plantea a nivel doctrinal.
De cualquier manera, como lo dije antes en este mismo foro, el principal problema, en mi opinión, es que se ha generado una desconfianza plenamente justificada en las autoridades de la Fraternidad. Ciertamente esta desconfianza no es generalizada, como tampoco lo fue la desconfianza en la jerarquía de la Iglesia después del concilio vaticano ii, lo que no quiere decir que no tenga importancia.
Y esta desconfianza ha surgido porque las autoridades se han empeñado en hacernos creer que los prerrequisitos se cumplieron y en esta diligencia se ha incurrido en muchas contradicciones, falsas declaraciones, un doble discurso y ¡hasta blasfemias!.
Es muy importante no olvidar las lecciones del pasado …
Los modos de obrar de los enemigos de la Santa Iglesia son recurrentes y cíclicos en los tiempos. Lo que una vez hicieron con el arrianismo lo ha repetido innúmeras ocasiones con distintos disfraces … pero la escencia es la misma (en el Credo «modernista» se habla que el Hijo «tiene la misma naturaleza que el Padre», lo que es una herejía arriana manifiesta). Y así ocurre con otras «exitosas» herejías del pasado, que tienen su renuevo en nuevas y superficialmente (solo superficialmente) distintas manifestaciones. De hecho el modernismo, también llamado progresismo, es la suma de todas las herejías del pasado. Sería prolijo explicar cómo y por qué, pues en realidad mi comentario va en una dirección diferente : va en la dirección de recordar lo que hizo el perversísimo Cranmer en la catoliquísima Inglaterra de Thomas Cromwell, el estadista inglés a las órdenes de Enrique VIII, en el surgimiento de la secta anglicana (reciente ¿reivindicada? por Benito XVI). Cuando en el acontecimiento de la historia Enrique VIII se sublevó a la Santa Sede, hubo una grande consternación en el pueblo británico, tan adicto a Roma. Y entonces, con astucia infernal, Cranmer, esbirro de Enrique VIII empezó a urdir pequeños cambios graduales en la liturgia milenaria (imperceptibles para el pueblo, generalmente desatento a esas cuestiones … y en el caso de que alguno lo notara, tenía la mejor mordaza en el respeto a la investidura eclesiástica de sus ministros y sacerdotes). Y conforme estos cambios iban llevándose a cabo, el pueblo insensiblemente fue arrastrado más y cada vez más, en el decurso de los años y de los siglos, a la absoluta desacralización en que vive hoy en día.
Diabólico ¿no? Pues ¡guay! que no vaya a pasarnos lo mismo.
Hace poco Emma apuntaba que iba a estar muy atenta a que cuando se dieran cambios drásticos, inmediatamente iba a alejarse de FSSPX; eso mismo se lo he escuchado en alguna ocasión a algún sacerdote de la FSSPX («de cuyo nombre no quiero ni acordarme», como dijera Cervantes de Saavedra); pero ¿y si no ocurren esos cambios drásticos? ¿Si los cambios empiezan a ocurrir subrepticiamente, sutilmente, de manera tal que lo que ayer nos hubiera escandalizado, poco a poco, gradualmente, en dos años ya no me escandalice «o ya no me escandalice tanto»? A fin de cuentas ¿cómo ha logrado el Maligno introducir la sedición y el pecado en el mundo? ¿A poco cuando terminó el Conciliábulo vinieron inmediatamente después los drásticos cambios litúrgicos? : no, el Astuto planeó muy bien las cosas : esperó pacientemente a que la humanidad «asimilara» que pronto tendría que haber cambios litúrgicos y doctrinales, y entonces, poco a poco fue introduciendo el error, con sigilosa pericia y maldad. Le tomó algunos años, y hoy, casi cincuenta años después, tiene coronados todos sus esfuerzos.
Así que, caros hermanos míos, no bajemos la guardia, y hoy menos que nunca, porque el Astuto conoce muy bien todos y cada uno de nuestros corazones; sabe lo desconfiados que somos, y el, en su perfidia infinita, va a buscar cómo a cada cual nos engaña. No presumamos que saber todo lo que sabemos somos invulnerables. ¡Si el padre Adam, guarnecido con la gracia santificante desde su creación, cayó en los engaños del demonio, ¿qué será de nosotros, pobres criaturas inmundas viviendo en un mundo como el que nos tocó vivir?!
Hoy más que nunca tenemos que rezar, y rezar mucho por conservar la fe. En este día de la Santa Epifanía, hagamos como los Santos Reyes, los cuales no se contentaron con mirar (vidimus) a la estrella, sino que unieron a la revelación, la acción (et venimus), y aun en medio de las terribles pruebas de su azaroso y pesaroso camino, perseveraron (ante el estupor del pueblo Jerusalem, ante la insultante indiferencia de los doctores de la ley, ante la perfidia de Herodes …) y, en el momento crucial de su fe, se postraron ante lo que a los ojos del mundo pudiera parecer despreciable : un Niño indigente en un sucio portal, con un andrajoso acompañamiento de incultos pastores.
Recemos el Santo Rosario en cruzada, para pedir que de los diálogos con Roma (inevitables ya, por desgracia), se obtengan los mejores frutos meritorios para nuestras almas. Pidámosle su gracia y bendición a la Sma. Virgen María en estos calamitosos y atribulados momentos.
Estimado Jafg:
Cuando señalo que «una Roma no reconvertida aún a su propia Tradición, no aceptará TALES PRECISIONES que implican necesariamente esa reconversión y un reconocimiento de haber generado el estado de necesidad que todavía subsiste”, me refiero a la situación actual, esto es, lo que ya ha dejado ver esa Roma con ambos documentos. Por eso dije «tales precisiones».
No veo mal que antes se haya pedido -por parte de la FSSPX- el 100%. Si se concedió un porcentaje menor no es culpa de ella. Por ello, no es aplicable lo mismo que dije para la situación actual, pues hasta ahora se sabe con exactitud hasta dónde quiso y estuvo Roma dispuesta a dar. Antes, cuando se señalaron los prerrequisitos, no se conocía con exactitud y sólo era algo sujeto a especulación.
Ahora, como están actualmente (la redundancia es intencional) las cosas, sí me parece absurdo pedir TALES PRECISIONES, que lógicamente no se darán en este momento.
A todos nos gustaría que Roma las hiciera ahora y de una vez para siempre, pero no se trata de lo que usted y yo ciertamente querríamos, sino de la realidad y de lo que es realmente de esperarse.
El asunto es claro: Todos deseamos lo mismo (que se hicieran esas precisiones ya), sin embargo considero que unos somos realistas de lo que se puede esperar. Pongo un símil: Algunos –los menos ciertamente- desean empezar a rezar el «pater noster» por el «amén» y los demás –la mayoría- quienes confiamos en la FSSPX, creemos que se inicia con las palabras «padre nuestro».
El camino, conociendo ya los elementos actuales, después de la respuesta de Roma, es: Probar a Roma -en las discusiones teológicas- cuál es la doctrina Tradicional, pedir que la reconozca y que, finalmente, se reconvierta a ella. Y si ello se llega a lograr -claro, con la intervención de Dios-, lo demás vendría como consecuencia: los defectos y errores en esos documentos se corregirían.
Seguir otro camino (empezando por el «amén», es decir exigiendo las precisiones y correcciones a ambos documentos) sería no llegar a nada y dejar todo estancado. Se perdería la puerta abierta -por primera vez- por Roma de discutir CON BASE EN EL MAGISTERIO preconciliar al mismo Vaticano II. Con menos concesiones estuvo dispuesto a discutir teológicamente Mons. Lefebvre, al que ahora se le cita una expresión correcta y lógica que no puede leerse de manera aislada, sino dentro del contexto de TODO SU PENSAMIENTO, y se le quiere dar -así, sin el contexto íntegro de su pensamiento- el valor de casi un dogma. ¿Será necesario volver a poner aquí las otras citas que ya expuse de Su Excelencia o buscar otras más donde señala su disposición de ir siempre a Roma para reconvertirla a la Tradición? Se está cayendo en el libre examen con los textos de monseñor, igual que los protestantes hacen de manera literal con algunos textos de la Biblia, que absolutizan y sacan del contexto de las demás enseñanzas bíblicas, para sólo mencionar ese aspecto meramente literal en un único y determinado versículo.
Estoy convencida que si monseñor ahora viviese y Roma le ofreciera discutir el mismo Concilio -como lo ofrece ahora- confrontándolo con el magisterio de todos los papas, de seguro habría acudido. Que haya que tener cuidado…que no se sabe qué resultados habrá…que hay riesgos en todo ello y hay que ser prudentes y muy cautos…¡Naturalmente! Con menor apertura Monseñor fue y hasta firmó algo que, gracias a Dios y seguramente inspirado por Él, al día siguiente retiró su firma. Sin embargo, esa mala experiencia no da derecho a no insistir pues, como Su Excelencia decía, la solución vendrá de Roma y en Roma.
Ha sido un gusto poder dialogar con usted y conocer puntos de vista diferentes a los míos. He apreciado mucho su educación para llevar correctamente este diálogo. En mi respuesta anterior le mencionaba que, a mi parecer, cada quien ya expuso ampliamente su pensamiento. Por ello, seguir más este diálogo sería repetirnos una y otra vez innecesariamente. Comprendo bien pero no comparto sus inquietudes. En el fondo ambos desearíamos lo mismo (que todo se hubiese definido correctamente -al 100%- en ambos documentos por parte del Papa y que ya hubiera iniciado la solución de esta terrible crisis, pues reconocer su verdadero origen lo habría ya obligado a buscar la solución de la misma), sólo que a mi parecer unos (las autoridades de la FSSPX) ven la realidad tal cual es y con base en ella buscan posibles soluciones REALES, y otros desean que se actúe partiendo del final (del «amén»), como si ya se hubiera aceptado lo que no lo ha sido (la responsabilidad de Roma en la terrible crisis), pues sólo así se podrían exigir las correcciones de los documentos. De ahí que –en mi opinión que no intento imponer a nadie- me parece que los detractores de la FSSPX se fijan más en las formas, al señalar lo que creen que ustedes habrían dicho a cada asunto y en cada documento, y no el verdadero fondo y el camino por donde se busca –si se consigue o no es otro asunto- una real y verdadera solución o al menos un inicio de ésta.
Me alegra que en un tema opinable usted manifieste con honradez su criterio, y de manera correcta y sin insultos, ni atribuya malas intenciones o conspiraciones y maquiavélicas acciones a todo aquel (o aquella) que no opine igual, pues esto se ve mucho en este foro donde son constantes las injurias a los obispos de la FSSPX y se juzga el interior de sus conciencias y sus más recónditas intenciones que sólo Dios conoce. Ya ve, ahora quien se dedica a poner y quitar papas –por sus meras pistolas- me calumnia diciendo que yo sostengo que el Vaticano SOLAMENTE ha generado el estado de necesidad que todavía subsiste. ¿Cuándo use ese “solamente” que calumniosamente y también por sus pistolas, antepone a mi frase? Pero si -aparte de deponer y nombrar pontífices a su gusto- insulta y calumnia papas, cardenales, obispos y sacerdotes ¿podría yo esperar que no lo hiciera conmigo, luego de haber exhibido que ni siquiera comprendía lo que de manera elemental se le explicaba (otro asunto es que estuviera o no de acuerdo)? Por ello, estimado Jafg, entenderá que a esas personas hay que dejarlas hablando solas y que sigan esperando “su” papa a perpetuidad, al igual que los judíos esperan también “su” mesías, ya que sólo buscan la provocación luego de no haber podido contestar con argumentos ni educación. De ahí, mi felicitación a usted por sus buenas maneras y buena fe. He ya agradecido a este foro su amabilidad al publicar mi pensamiento, lo único que no deja de extrañarme es que se permita el insulto a quien(es) recurrentemente lo utiliza(n) como método y, a falta de verdadera argumentación, muestra(n) así su “clase” y su indigencia de argumentos que quiere(n) imponer a todos, como si hablara(n) ex cátedra.
Agradeciendo a todos los que han seguido este diálogo (sean de uno u otro criterio), me uno a las oraciones por toda la Iglesia -indispensables para todo creyente preocupado por esta terrible crisis- y quedamos en espera de los acontecimientos que vendrán y que podrán dar más elementos para poder dilucidar mejor todo, sin necesidad de prejuicios.
Dios lo bendiga. Paz y Bien.
Ave Maria!
Peralitos: poco hay que añadir a su exposición. Sólo me atrevería a hacer una aclaración:
En el Credo “modernista” se habla que el Hijo “tiene la misma naturaleza que el Padre”, lo que es una herejía arriana manifiesta. Esto fue cierto en las primeras traducciones al castellano del Credo y así se rezó en las misas modernistas durante mucho tiempo. Después, no sabría precisar cuando, la traducción se corrigió utilizando la palabra «consubstancial». ¿A qué obedeció esa corrección? No lo sabría decir, pero resulta interesante la pregunta…
En la actualidad no sé cómo se rece, pero presumo que será todavía con la palabra consubstancial.
En una ocasión iban en un tren tres personajes, forasteros los tres de la tierra que recorría el ferrocarril. A lo lejos en la campiña, se divisó a un cordero negro, colcado de perfil a los ojos de los espectadores. El primero de ellos afirmó : «hay corderos negros en esta tierra», a lo que repuso enseguida el segundo : «hay por lo menos UN cordero negro en esta tierra», pero el tercero enmendó : «por lo menos LA MITAD DE UN CORDERO que habita en estas tierras es de color negro». ¿Por qué menciono esto? : pues porque en alguno de mis anteriores apuntes señalé que Mons. Fellay era o incompetente o engañador («perverso engañador» fué el término que utilicé), y se me dijo que era ingenuo creer que Mons. Fellay lo fuera. En realidad cuando escribí eso, solamente expuse las dos posibilidades que yo veía. No me decanté ni por una ni por la otra; solamente las señalé, como era de deber y de justicia hacerlo.
En todo caso yo me atengo a la sabiduría y a la prudencia de quien fuera el sabio y prudente preceptor de mi alma : no hay que juzgar a las personas, y sí a los actos.
Si Mons. Fellay ha hecho / dicho, o no ha hecho / ni dicho, es cosa que solo se ventilará entre él y Dios, porque finalmente Él (en mayúscula, hablo de Dios) es quien realmente escudriña los interiores de las personas (Apoc II,23), y a Él le ha sido otorgado el justo Juicio de todos y de cada uno de nosotros, y de todas y de cada una de nuestras obras.
En lo personal creo que no es de caballeros ni de cristianos atacar a quien o quienes, mal o bien, están haciendo actos públicos enarbolando – verdadera o mentirosamente, solo Dios lo sabe – la causa de la tradición católica y apostólica. Nos queda solamente juzgar los actos, y no aventurar si hay ovejas negras, ni aún si hay una sola oveja negra, en la alegoría que narré. De lo único que podemos estar seguros – realmente seguros, quiero decir – es de que por menos la mitad de una de las ovejas es de color negro. Lo demás es mera especulación, y es inútil y desgastante lo que digamos al respecto, pues solo será estéril palabrería.
Y sobre todo, ya lo consigné con anterioridad, no dejar de pedir mucha ayuda de lo Alto en estos tiempos tan inciertos.
Gracias jafg, por la enmienda a lo que apunté con anterioridad acerca del Credo modernista.
Ave Maria!
Estimada Emma: estoy plenamente de acuerdo con usted en lo que se refiere al comportamiento de los foristas. Lo he manifestado en otras ocasiones, antes aun de tener el gusto de sostener esta sana discusión con usted.
Creo que, salvo muy raras excepciones de provocadores que llegan a estos foros por accidente o buscando molestar con comentarios infundados y hasta ridículos (y quizá algunos más que, por ser impublicables, no alcanzamos a ver), los foristas que participamos aquí tenemos valiosas coincidencias de pensamiento. Me atrevería a decir que todos somos «tradicionalistas», es decir, católicos enterados de la infiltración modernista que, por Dios permitirlo como una prueba, ha llegado hasta lo más alto de la Iglesia hiriendo a su cabeza: el papado.
Obviamente hay diferencias de concebir esta infiltración y sus consecuencias. Yo he pedido en más de una ocasión que deberíamos aprovechar las coincidencias para unirnos, en oración y hasta en acción si posible fuera, en vez de despedazarnos unos a otros por atender a las diferencias de pensamiento. Sin embargo, a veces es más fuerte el espíritu de lucha por defender las ideas y se impone. Muchas veces con lamentables resultados…
En cuanto a lo que usted señala, coincido en que no se debe esgrimir las palabras de Mons. Lefebvre como si fuesen infalibles. No me atrevo a especular sobre lo que él haría en las actuales circunstancias, pero recordemos que fue engañado una vez por la Roma anticristo. Si él aun viviese y encabezara o secundara las declaraciones contradictorias, los engaños, ese doble discurso y las blasfemias, no podría depositar mi confianza en él. En mi opinión, quien así se conduce, no es digno de confianza.
Y aquí no me refiero a un error aislado ni mucho menos: Mons. Fellay no puede ni debe desconocer las cartas de diversos sacerdotes y hasta fieles en que se le advierte acerca de esas fallas que tanto han escandalizado a más de uno. Pese a ello, no hay cambios ni aclaraciones…
El solo hecho de entrar en discusiones doctrinales con Roma, bajo cualesquier circunstancias, habría sido motivo suficiente para que un gran número de fieles y sacerdotes se alarmara. Habiéndolo hecho en un ambiente viciado por engaños y contradicciones, por un doble discurso y hasta por blasfemias, no podía esperarse que se acogiese con tranquilidad ni confianza. Ya se ve que algunos sí se engañaron por un exceso de confianza y tal vez sean los más, pero ¿quién podría reprocharnos a quienes desconfiamos si nos sobran razones?
Coincido con usted, «todos deseamos lo mismo (que se hicieran esas precisiones ya)», sin embargo aunque seamos realistas de lo que se puede esperar, no podemos aceptar que se celebre lo que es humillante para Dios y su Iglesia y se presente como una gracia obtenida por la intercesión de la Sm. Virgen. Eso es inaceptable.
Es comprensible que una Roma anticristo no haya podido dar más. Si, siendo realistas no podíamos esperar más. Pero entonces que se reconozca que Roma no ha dado esos signos de buena voluntad hacia la Tradición que se pidieron, que se entra en discusiones aunque no se hayan cumplido los prerrequisitos. Vaya, que no se nos diga «era lo que habíamos pedido desde 2001″…
Podrá decirse que sí se nos advirtió cuando Mons. de Galarreta lo dice y con él otros padres. Pero lo dicen contradiciendo al superior general, lo dicen pretextando que tiene algo de bueno, lo aclaman entre festejos y agradecimientos al Papa y a Dios mismo, entre contradicciones y dobles discursos. Ahí se tiene al mismo Mons. de Galarreta negando la validez de las excomuniones, pero firmando la carta de agradecimiento al Papa en donde se reconoce la misma sanción como operante por veinte años. ¿Cómo no desconfiar?
Ir a las discusiones sin que se hubieran cumplido los prerrequisitos planteados por la FSSPX es iniciar un partido con un marcador adverso y ante un equipo más poderoso. Más poderoso no por tener la verdad de su parte, sino por contar con personas que se saben «al revés y al derecho» los documentos pontificios, porque pueden ejercer una presión política y hasta económica enorme…
Lo dije antes, si lo que dió Roma no es lo que se le pidió ni lo que debería haber dado, si pese a ello Mons. Fellay veía una buena oportunidad para entablar discusiones, no debió recurrir al engaño ni al doble discurso para intentar hacernos creer que Roma se acercaba a la Tradición, para hacernos creer que los dos documentos romanos eran un triunfo (y unas gracias celestiales), para hacernos creer en la buena voluntad de una Roma que cumplía con los prerrequisitos planteados por la Fraternidad; no debió cesar de señalar los peligros nuevos ni antiguos y mucho menos sancionar a quienes sí lo hacían…
Sólo me resta agradecer su interés por esclarecer la situación y su gentiliza.
Recemos mucho para que por la misericordia de Dios, no seamos confundidos…
El diálogo precedente es INSUFRIBLE, pocos tendrán el estómago para digerir tanta basura disfrazada de teología barata.
Tan ambigua como lo que pretenden descalificar.
Una teologuisa de cuarta categoría (en el caso de que «emma» sea mujer) porque se nota que pasó algún tiempo en el seminario y quizá haya sido «ordenada» que tiene ocupaciones de párroco, puesto que los días que está muy ocupada, no parece que esté horneando un pavo…. sino que celebra otros oficios…. es la «protagonista» de está lamentable parodia de discusión.
El dialogo precedente es excelente, se exponen puntos de vista divergentes con respeto, sin claudicar, Gracias Emma y Jafg por demostrarlo.
¿por qué no hemos de creer que así pueden exponer la verdadera doctrina Los obispos de la Fraternidad, sin entrar en juicios temerarios, calumnias insultos y descalificaciones?
¡¿es imposible admitir que se pueda haber tenido una nueva estrategia para trabajar por la salvación de las almas obtenida para nosotros por La Santísima Virgen María? ustede que son tan buenos para calificarlo todo, me podrían decir si esos millones de rosarios sirvieron para algo o mejor nos dedicamos a la cria del gusano de seda. Pues solo sirvieron según ustedes para darle una victoria al demonio, con el terrible motu proprio? cantaremos mantras a ver si esos si resultan???
¿Por qué hemos de permitir el destrozarnos mutuamente, cuando ya tenemos un enemigo común que se está encargando de ello?
¿Por que si podemos aceptar que los caminos de Dios no son nuestros caminos, tenemos la osadia de proponer que lo que ha ocurrido solo puede haber venido del demonio porque no se ajusta a nuestros supuestos?
y por ende calificamos sin empacho de traidores no a uno sino a todos los obispos de la Fraternidad, no solo al Papa sino a todos los obispos cardenales y sacerdotes y fieles de la Iglesia oficial, estamos fatal, de aquí no se saca nada mas que división y desgraciadamente poco de doctrina sale a la luz, y mucho del humo de satanás que ha invadido los valuartes de la tradición con un fariseismo recalcitrante y vergonzoso.
La única razón es que nos falta oración, y ese supuesto coraje para defender la fe, entre insultos y desprecios,lo hubieramos de tener para postrarnos ante Dios, y como DAniel, que halló gracia a los ojos de Dios, o como Santa Catalina que lo hacía constantemente, ACEPTAR y reconocer QUE SOMOS LA CAUSA DE ESTA SITUACIÓN TAN TERRIBLE EN LA IGLESIA, en pedir perdón porque nuestras abominiaciones y las de nuestros padres han generado este justo castigo, y que mientras hablemos como hablamos, y nos insultemos como nos insultamos, y farisáicamente nos sintamos superiores a los demás, cometiendo otra clase de pecados (Orgullo, soberbia??? calumnia???) y desconociendo otras partes de la misma tradición, no somos más que un juguete del demonio que nos utiliza para demoler el fuerte que se ha opuesto desde el principio a La Traición a Cristo y a su Evangelio, LA SITUACIÓN ES TAL QUE MÁS VALIERA QUE TUVIERAMOS PRUDENCIA, EN NUESTRO HABLAR, ACTUAR, ESCRIBIR, HACERLO COMO SI DIOS ESTUBIERA AL FRENTE NUESTRO,QUE LO ESTA ESO ES SEGURO, Y NO DISCUTIR QUE FUE O QUE HARÍA MONSEÑOR LEFEBVRE AL RESPECTO SINO QUE ME PIDE CRISTO EN ESTOS MOMENTOS, COMO OBRARÍA EL, CUAL SERÍA SU ACTITUD ANTE LOS HECHOS QUE ESTAMOS VIVIENDO, NO SOMOS DE PABLO NI DE APOLO SOMO DE CRISTO Y CRISTO ES DE DIOS Y A EL PERTENECEMOS.
De nada me sirve Logan estar cierta de que el Papa lo es o no, en los tiempos de los antipapas, se salvaron los que vivieron según la fe, y fueron congruentes EN sus obras, así mismo ahora, no solo es indispensable la fe sino VIVIRLA, de lo contrario dice el Señor: estariamos edificando sobre arena, no todo el que diga Señor Señor, será reconocido en el último Dia, sino aquél que CUMPLIO, no el que se la supo, el QUE PUSO EN PRACTICA LA PALABRA DE DIOS…
QUE DIOS TENGA MISERICORDIA DE NOSOTROS EL DÍA DE LA IRA CUANDO VENGA A JUZGAR AL MUNDO POR EL FUEGO
LIBRAME SEÑOR DE LA MUERTE ETERNA, EN AQUEL DIA TERRIBLE, CUANDO SE HAN DE CONMOVER CIELOS Y TIERRA…
¿QUE HE DE DECIR ENTONCES MISERABLE DE MI? ¿A QUE ABOGADO RECURRIRÉ ENTONCES CUANDO AÚN EL JUSTO APENAS ESTARÁ SEGURO?
OH REY DE TERRIBLE MAJESTAD, QUE A LOS QUE SALVAS, SALVAS POR PURA BONDAD; ¡¡¡SALVAME FUENTE DE PIEDAD!!!
En efecto, ha sido un diálogo extraordinario por maduro, correcto y positivo. Se emplea la argumentación y no el insulto ni la descalificación personal, hoy tan frecuente. Es tiempo ya de seguir esa tónica de altura y no caer en el fácil y corriente recurso de anatematizar al otro y juzgar las más recónditas intenciones -reservadas sólo a Dios- ante la menor divergencia que, en la praxis, no concuerde con nuestro criterio.
Felicitaciones a Emma y a Jafg. Y sigamos, como piden, orando a María Santísima pidiéndole por la Iglesia, pues sólo quien no tenga bien cimentada su fe puede considerar la oración como inútil.
Adriana X
¡Tienes toda la razón!.Gracias por ayudarme a entender. Ahora veo lo que pasó…
Yo pensaba que nunca estuvieron de acuerdo en el tema central. Aunque no los culpo: un@ tratando de echar humo y el otro tratando de descifrarlo.
Pero ya entendí, comodces tú, prevalecieron las muy «correctas relaciones humanas» como indican los neomandamientos new age.
Pero la total confusión y diálogo con el error pertinaz de la traidora dirigencia de Fellón-Caifás & Cía, eso pasó a segundo plano…Además, los hechos,que no estuvieron nunca centrados en ese «amable y gentil» diálogo, aunque quedaron ahí, incólumes.
Sólo se dedicaron a una danza estéril e insípida de cotradicciones sobre:
«lo que a mí me parece que le pareció al intérprete de las palabras de quien comentó»…
Gracias Gaude, ya entendí, triunfaron las CORRECTAS RELACIOES HUMANAS, enarboladas como el centro de la Nueva Religión pregonada por Benjamín Creme, el profeta de Maytreyus.
Y estos dos, sus discípulos.
Logan Logan Logan… te pretendes poseedor de la Verdad absoluta, y cuestionas a todos los que no se sujetan a tus dichos, Tu no eres la cabeza de la Iglesia, y sobre ti no hay una promesa de infalibilidad, por tanto, no estoy obligada a aceptar tus dichos como materia de fe.
Así mismo lo que Emma y Jafg dicen en su búsqueda por la correcta posición en estos tiempos, se instruyen mutuamente para alcanzar la verdad, pero no se imponen el uno al otro como tu pretendes hacerlo, pues reconocen ambos su insuficiencia en algunos temas, y ante tanta división y diveregencia de opinión lo mejor es orar y suplicar al Espíritu SAnto su luz, porque todos proponen un camino pero ¿cual es el verdadero? el que me sugiere el Padre Morelo, o el Padre Méramo, o el Padre Ceriani, o Monseñor Fellay, o el Abe de Nantes, o el grueso de la Iglesia Oficial, o los de la revista Integrista, o al IBP, o… menudo problema, para tí facil solución para mí tremenda por la diversidad y los matices, sin embargo, no por ello te voy a dar con todo por diferir de tus opiniones, por no haber encontrado en ellas el peso suficiente, y porque precisamente tu tono y modo de expresarte, me indican que igual que muchos modernistas has hecho a un lado las mociones del Espíritu Santo, que no puede estarte guiando a portarte así con tus hermanos.
Dios tenga Misericordia de nosotros y nos conceda sabiduría, docilidad y fidelidad hasta la muerte.
no se trata de claudicar sino de ser leales a Cristo en Todo, hasta asemejarnos a Él, entonces quizá solo entonces, sabremos realmente lo que El quiere de nosotros en estos momentos de prueba
Adriana X,
¿Cuándo te dije que te quería convencer de algo?.Nunca.
En materia de Fe, la conciencia es soberana, y nadie me «convence», es mi intelecto, unido a mi conciencia lo que me permite que la Verdad se adueñe de mí, no que yo sea el dueño de la verdad.
Por eso te agradezco tanto que me hallas dado tus reflexiones, porque así pude descifrar -para mí pobre intelecto- cuál era el fondo que ocultaba el humo lanzado por Emm@ o como se llame.
Con repecto a tus dudas, y que siempre te quejas de estar confundida, son TU PROBLEMA, no el mío.
Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum
Adriana X,
¿Cuándo te dije que te quería convencer de algo?.Nunca.
En materia de Fe, la conciencia es soberana, y nadie me «convence», es mi intelecto, unido a mi conciencia lo que me permite que la Verdad se adueñe de mí, no que yo sea el dueño de la verdad.
Por eso te agradezco tanto que me hallas dado tus reflexiones, porque así pude descifrar -para mí pobre intelecto- cuál era el fondo que ocultaba el humo lanzado por Emm@ o como se llame.
Con repecto a tus dudas, y que siempre te quejas de estar confundida, son TU PROBLEMA, no el mío.
Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum
Hay contradiciones en la biblia, pero es evidente que hay quienes no las reconocen como tal; también es tan equivocada la interpretación que se hace de la biblia que esta es una muestra:
«Volvió a encenderse la ira de Jehová contra Israel, e incitó a David contra ellos a que dijese: Ve, haz un censo de Israel y de Judá. Y dijo el rey a Joab, general del ejército que estaba con él: Recorre ahora todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Beerseba, y haz un censo del pueblo, para que yo sepa el número de la gente. Joab respondió al rey: Añada Jehová tu Dios al pueblo cien veces tanto como son, y que lo vea mi señor el rey; mas ¿por qué se complace en esto mi señor el rey? 2 Samuel 24:1-3»
«Pero Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo de Israel. Y dijo David a Joab y a los príncipes del pueblo: Id, haced censo de Israel desde Beerseba hasta Dan, e informadme sobre el número de ellos para que yo lo sepa. Y dijo Joab: Añada Jehová a su pueblo cien veces más, rey señor mío; ¿no son todos éstos siervos de mi señor? ¿Para qué procura mi señor esto, que será para pecado a Israel? 1 Crónicas 21:1-3»
En estos textos el personaje que incitá a David a hacer un censo Samuel lo llama Jehová y en Crónicas lo llaman satanás; no es que haya contradicción, es que se les escapó ocultar el nombre de satanás y les quedó al descubierto el engaño, por eso las palabras de que el «dios» judío es el diablo, homicida y padre de mentira dichas por el Maestro y Señor Jesús El Cristo (no Jesucristo) en el evangelio de Juan 8:41-45 confirman la concordancias de esos textos del A.T. «Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios. Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió. ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Pues porque no podéis escuchar mi palabra. Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis»