
La agencia vaticana Fides entrevistó Balan Joseph Palamoottil, quien perdiera a su esposa e hija tras el atentado en la iglesia de la Asunción en Kathmandu, Nepal, el pasado 23 de mayo. Este laico católico asegura que ha perdonado de corazón a la autora de la explosión y espera que, a ejemplo de San Pablo, ella se convierta.
Este católico de origen indio explicó cómo fue su encuentro con Sita Thapa Shresta en la estación de policía cercana a la iglesia de la Asunción. «Cuando la vi, recordé la historia de San Pablo que perseguía a los cristianos y pensé que Sita podría tener la misma experiencia de conversión. Por ello le he anunciado el mensaje de amor y de perdón de Jesucristo».
Balan Joseph dio su testimonio públicamente además, en la misma iglesia de la Asunción, ante numerosos fieles que han rezado hace unos días por la paz en Nepal; al tiempo que anunció su decisión de quedarse en el país, adonde llegó hace 20 años, ofreciendo su servicio por la reconciliación y dando testimonio de vida cristiana junto a sus otros dos hijos.

Palamoottil es indio, tal vez por eso seamos tan diferentes. En su caso yo no podría perdonar jamás y estaría deseoso que alguien ejecute a la autora del atentado. Y que además, se pudra en el infierno.
Lorenzo Vilches
Una vez más, usted demuestra no ser Católico. Como Católico puedo desear la ejecución de alguien, por un acto de justicia y para que no haga mas daño al bien común, pero jamás, que «se pudra en el infierno», donde queda la Caridad. Es de Caridad pedir que Dios lo saque de entre nosotros, pero tenemos la obligación, de rezar por su salvación eterna.
Mi ferviente deseo es el de no leerlo mas a usted, sea por muerte natural o sobrenatural, pero Dios quiera que en ese bendito momento, entre usted en la visión beatifica.
Me uno a la petición de Adolfo de Jesús, para que no se publiquen más los comentarios de Vilches.
Lorenzo el perdón es un don de DIOS (per=por, por don de Dios)
Muchas veces humanamente no se puede, pero si usted le dice al Señor que quiere perdonar, eso es un 1% y Dios pone el otro 99%.
Señora o señorita Ana, comprendo sus palabras y su recta intención. No dudo de ellas. Pero, ¿ quien puede querer perdonar dadas ciertas condiciones ? Un santo. Yo no lo soy.
Debe entenderse bien: «NO LE PUEDO DESEAR EL INFIERNO, NI A MI PEOR ENEMIGO, SI QUE DIOS SE LO LLEVE DE ESTE MUNDO PARA QUE NO SIGA HACIENDO MAL».