De Crux et Glaudius
¡ La Edición del «Denzinger» de 1965 omite la Condenación a la Libertad religiosa!
Buscando una buena fotografía del «Denzinger»para poner como libro destacado en la barra lateral, me encontré con esta sorpresa del «modernismo internacional», no se les ha ido una, todo lo que tocan se contamina.(no haré referencia al sitio en donde fue encontrado el articulo, la traducción es mía, con mucha ayuda).
La tan conocida colección de documentos papales y del magisterio, el » Enchiridion Symbolorum» en su titulo latino original, o las fuentes del dogma católico en su titulo ingles, corregidas originalmente por Heinrich Denzinger, ha pasado a través del tiempo por un a treintena de revisiones, en las que solamente lo han actualizado, puesto que obviamente la Iglesia continuo publicando los nuevos documentos que neecsitaron de ser incluidos. La trigesima edicion (1954) esl la de uso mas frecuente por parte de los circulos tradicionales catolicos para referir los textos de los decretos de los papas y el Magisterium de la Santa Iglesia. En 1965 una edicion revisada fue publicada para incluir algunos de los documentos generados durante el pontificado del B. Juan XXIII (1958-1936). En 1965, durante el Concilio Vaticano II (CV2) se decreto que cada ser humano tiene el derecho a la libertad reliciosa, doctrina condenada tajantemente por el papa Pio IX (y despues bajo el pontificado de el papa Pio XII, quien murio en 1958).
¿Que hizo entonces el Denzinger 1965 con la Enciclica Quanta Cura redacrada por el papa Pio IX y en la cual CONDENA la libertad religiosa?…pues simplemente cortaron la porcion en donde Pio IX condena lo que el CV2 aprobó.
Para respaldar esta afirmación les mostramos a continuación la evidencia ilustrada. Lo que abajo pueden apreciar es la edición de 1965 de la original latina del Enchiridion Symbolorum, abierta en las paginas 574-575.
Sabemos que el faccimil presentado da que pensar, ya que no se aprecia claramente lo antes afirmado, por lo que les invitamos a verificarlo personalmente en el caso de que tengan a la mano una edicion del Denzinger de ese año.
Y para quienes no poseen esta «joya digna de un museo de herejias», mas abajo presentamos una ampliacion del recuadro en rojo de la primera imagen.

Hemos marcado claramente la omision admitida (omitt.) en el Denzinger numerales 1688-1690, en el «antiguo» Denzinger, los numeros son los de la trigesima edicion , en la cual Ud. puede todavia encontrar la condenacion del papa Pio IX a la libertad religiosa, los numeros fueron cambiados en 1963, y ese es el porque los nuevos numeros ya no corresponden a los de antes.
No cave duda alguna, la omisión de la condena a la libertad religiosa no es un error de imprenta, es total y absolutamente deliberada, es una muestra mas de lo que el modernismo internacional ha venido haciendo en las ultimas décadas para destruir a la Iglesia.


“Ave Maria Purissima”
-Sine Labe Originali Concepta-
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Sr. Director, Caros hermanos, en la ünica fe verdadrera, saludos en los sagrados corazones de Nuestro Señor JesuCristo y la Santisima Virgen Maria.
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Y esto es lo que se puede ver en la excelsa obra de Dezinger, habria que checar el syllabus, y aun el codigo de derecho canonico, que han sido bejados a tal extremo, que fundamentan todas las parcticas anticristianas actuales.
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SEA PARA GLORIA DE DIOS
1688
Pero si bien no hemos dejado de proscribir y reprobar muchas veces estos importantísimos errores; sin embargo, la causa de la Iglesia Católica y la salud de las almas a Nos divinamente encomendada y hasta el bien de la misma sociedad humana nos piden imperiosamente que nuevamente excitemos vuestra solicitud pastoral para combatir otras depravadas opiniones que brotan, como de sus fuentes, de los mismos errores.
Estas falsas y perversas opiniones son tanto más de detestar cuanto, principalmente apuntan a impedir y eliminar aquella saludable influencia que la Iglesia Católica, por institución y mandamiento de su divino Fundador, debe libremente ejercer hasta la consumación de los siglos [Mt. 28, 20], no menos sobre cada hombre que sobre las naciones, los pueblos y sus príncipes supremos, y a destruir aquella mutua unión y concordia de designios entre el sacerdocio y el imperio, «que fue siempre fausta y saludable lo mismo a la religión que al Estado» (Cf. Enc. de Gregorio XVI Mirari vos, de 15 ag. 1832).
1689
Porque bien sabéis, Venerables Hermanos, que hay no pocos en nuestro tiempo, que aplicando a la sociedad civil el impío y absurdo principio del llamado naturalismo, se atreven a enseñar que «la óptima organización del estado y progreso civil exigen absolutamente que la sociedad humana se constituya y gobierne sin tener para nada en cuenta la religión, como si. esta no existiera, o, por lo menos, sin hacer distinción alguna entre la verdadera y las falsas religiones». Y contra la doctrina de las Sagradas Letras, de la Iglesia y de los Santos Padres, no dudan en afirmar que «la mejor condición de la sociedad es aquella en que no se le reconoce al gobierno el deber de reprimir con penas establecidas a los violadores de la religión católica, sino en cuanto lo exige la paz pública.»
1690
Partiendo de esta idea, totalmente falsa, del régimen social, no temen favorecer la errónea opinión, sobremanera perniciosa a la Iglesia Católica y a la salvación de las almas, calificada de «delirio» por nuestro antecesor Gregorio XVI, de feliz memoria, de que «la libertad de conciencia y de cultos es derecho propio de cada hombre, que debe ser proclamado y asegurado por la ley en toda sociedad bien constituida, y que los ciudadanos tienen derecho a una omnímoda libertad, que no debe ser coartada por ninguna autoridad eclesiástica o civil, por el que puedan manifestar y declarar a cara descubierta y públicamente cualesquiera conceptos suyos, de palabra o por escrito o de cualquier otra forma». Mas al sentar esa temeraria afirmación, no piensan ni consideran que están proclamando una libertad de perdición (4), y que «si siempre fuera libre discutir de las humanas persuasiones, nunca podrán faltar quienes se atrevan a oponerse a la verdad y a confiar en la locuacidad de la sabiduría humana (mundana); mas cuánto haya de evitar la fe y sabiduría cristiana esta dañosísima vanidad, entiéndalo por la institución misma de nuestro Señor Jesucristo»
LA ENCÍCLICA QUANTA CURA ES DOGMÁTICA, según el siguiente pasaje (Dz.1699, inmediato anterior al Syllabus):
En medio, pues, de tan grande perversidad de depravadas opiniones, Nos, bien penetrados de nuestro deber apostólico y sobremanera solícitos de nuestra religión santísima, de la sana doctrina de la salud de las almas — a Nos divinamente encomendadas —, así como del bien de la misma sociedad humana, hemos creído que debíamos levantar otra vez nuestra voz apostólica. Así, pues, todas y cada una de las depravadas opiniones y doctrinas que en estas nuestras Letras están particularmente mencionadas, por nuestra autoridad apostólica las reprobamos, proscribimos y condenamos, y queremos y mandamos que por todos los hijos de la Iglesia Católica sean tenidas absolutamente como reprobadas, proscritas y condenadas.
Además de impíos son falsificadores.
¿Cómo se le puede creer a esta gentecilla falaz y descreida cuando inventan el nuevo Dogma de fe del Holocausto?
Viven falsificándolo todo, tenemos ´papas y cardenales tan auténticos como el Diario de Ana Frank.