El Prof. Dr. Alfonso Santiago es Doctor en Derecho por la Universidad de Buenos Aires. Fue Vicedecano de la Facultad de Derecho de la Universidad Austral y actual profesor de Derecho Constitucional en la misma universidad, vinculada al Opus Dei. Zenit le realizó un reportaje, refiriéndose en especial a la Argentina:
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–¿Cuál es la concepción que se tiene actualmente en su país del término «laicidad»?
–Alfonso Santiago: “Laicidad significa, por un lado, una consideración positiva del fenómeno religioso, y por otro, cierta neutralidad e incompetencia del Estado en materia específicamente religiosa. Haciendo una comparación, podemos decir que el Estado puede y debe promover y alentar la práctica deportiva, pero no le corresponde ser aficionado de ningún equipo en concreto. Laicidad significa también que el Estado protege ampliamente la libertad religiosa tanto en su dimensión personal como social, pero no impone coactivamente, a través del derecho, ninguna verdad específicamente religiosa, sino que funda el orden jurídico en las verdades morales naturales.”
“La laicidad del Estado propuesta por la doctrina católica no se opone, de acuerdo con las características propias de cada comunidad política, al reconocimiento y afirmación del teísmo; a la consideración positiva del fenómeno religioso por parte de la autoridad estatal; a un cierto y limitado trato preferencial que por motivos históricos, culturales o sociológicos pueda darse a un determinado culto religioso, siempre y cuando ello no signifique la prohibición o limitación de los restantes; a la presencia de determinados elementos religiosos en los espacios públicos (como pueden ser la colocación de algunos símbolos religiosos en espacios o edificios públicos, las ceremonias religiosas con motivo de una fiesta patria, los feriados con motivo de determinada celebración religiosa, etc.), a la consideración favorable del aporte que las comunidades religiosas y la religión misma puede hacer a la vida pública, etc. La sana laicidad no prohíbe, ni es hostil a las manifestaciones religiosas que natural y espontáneamente se hacen presentes en la vida social y política. No las promueve ni impone jurídicamente, pero tampoco las combate ni expulsa forzadamente del escenario público. Se opone, en cambio a dicha laicidad, la imposición o prohibición jurídica de determinada verdad o práctica específicamente religiosa (no de moral natural), que atenta contra la libertad religiosa que el Estado debe reconocer a sus ciudadanos, y la discriminación jurídica de los ciudadanos en virtud de la fe que profesan.”
–¿Cuál cree usted que debe ser el papel que debe desempeñar la Iglesia, tanto la jerarquía como los fieles, en las decisiones políticas de una nación?
–Alfonso Santiago: “La Iglesia católica, como institución religiosa, tiene pleno derecho a exponer y difundir sus enseñanzas morales a sus fieles y a todos los ciudadanos que quieran escucharlas. Los fieles laicos pueden y deben, como el resto de los ciudadanos, participar activamente en el debate de los temas públicos y enriquecerlo con sus aportes. Lo harán aprovechando los medios de participación política que ofrecen las actuales democracias constitucionales, mediante la defensa y promoción de los valores morales naturales y exponiendo las razones éticas, científicas, médicas, psicológicas, sociológicas, históricas, jurídicas, etc. en que ellos se fundan, sin apelar indebidamente a los textos sagrados ni magisteriales que tienen valor estrictamente religioso.”
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Nota: “Veda, pues, la justicia, y védalo también la razón que el Estado sea ateo o lo que viene a parar el ateísmo, que se haya de igual modo con respecto a las varias que llaman religiones, y conceda a todas promiscuamente iguales derechos. Siendo, pues, necesario al Estado profesar una religión, ha de profesar la única verdadera, la cual sin dificultad se conoce, singularmente en los pueblos católicos, puesto que en ella aparecen sellados los caracteres de la verdad. Esta religión es, pues, la que han de conservar los que gobiernan”.
Papa León XIII
Encíclica “Libertas”
20 de junio de 1888
VISTO EN : SANTA IGLESIA MILITANTE

Lo de este profesor es bien conocido…
LA NUEVA EVANGELIZACION ES NO EVANGELIZAR.Asi como declarar la «inadecuacion» de citar el Evangelio para la pastoral moderna.
El tema esta claro…se ha pasado de la religion para «salvar el alma» a la religion de una «etica cristiana» por un mundo mejor.
“Ave Maria Purissima”
-Sine Labe Originali Concepta-
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Sr. Director, Caros hermanos, en la ünica fe verdadrera, saludos en los sagrados corazones de Nuestro Señor JesuCristo y la Santisima Virgen Maria.
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La norma moderna, no son sino un conjunto de sofismas articulados entre sí, para la icoacion, la alcahueteria, y la enarbolacion, del dios hombre, este «Doctor en Derecho, que mas bien funje como Doctor en Izquierdo», no es mas que un poco de lo mismo, Laiciciad, despues de una gran diatriva y retórica, No es laicicidad, el evangelio es la palabra de dios, pero como el nuevo dios es el hombre, el evangelio, se reduce a la palabra del hombre, pero como el moderno so sabe hablar se reduce a lo que el hombre moderno piense, pero como tampoco sabe pensar, se reduce a lo que el hombre en su interior (conciencia), sienta, pero como ya dejo de saber que es sentir, unicamente utiliza sus instintintos, creyendo incluso que sus ascervadas concupicencias, llegan a ser sentimientos, entonces la dialectica moderna, apunta a un evangelio humano, que excuse las necesidad «fisiologicas y concupicentes», este incluye por supuesto a Lugo y Cutié por ejemplo.
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SEA PARA GLORIA DE DIOS
felicitaciones otra vez a la radio y ya conocemos como es , un pie acá y otro allá…ni contigo ,ni conmigo, bien con todos!!!