LA SECTA LEFEBVRISTA

NO TENÍA GANAS… PERO ME SACÓ UNA CARCAJADA DON FALCIONELLI…
Tomado de Argentinidad
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Ante la inusitada notoriedad que en los últimos tiempos ha tomado nuevamente la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, fundada por Mons. Marcel Lefebvre por el levantamiento de las excomuniones de los cuatro obispos consagrados por éste en 1988 por parte del reaccionario pontífice Benedicto XVI y las declaraciones contra la Shoá –dogma fundante de la hermandad universal del occidente cristiano por sobre todas las razas y religiones, menos una de cada una- formuladas por Mons. Richard Williamson, recientemente expulsado del país por el gobierno nacional popular y revolucionario de Cristina Fernández, logramos infiltrar un equipo periodístico en uno de los centros de concentración de la secta cismática, develando –único medio- sus secretos más celosamente guardados.
Como es sabido, ya que así lo afirman el Grupo Clarín, la Conferencia Episcopal, el Gobierno, la DAIA, el INADI y otras organizaciones piadosas de similar talante, la secta lefebvrista es un cisma dentro de la Iglesia Católica, que pretende restaurar la vieja doctrina de que ésta es la Única y Verdadera. Pero como suele ocurrir con todos los cismas, a partir de las declaraciones de Mons. Williamson, la secta se desliza hacia la herejía.
Nuestro equipo en Moreno
Al trascender que el hereje negacionista Williamson vivía en el Seminario Nuestra Señora Corredentora de La Reja, nuestro equipo se constituyó en el lugar. Para pasar inadvertidos ente los acólitos de la secta lefebvrista –o lefebvriana, como se la conoce más modernamente- llegamos en caballos blancos y vistiendo nuestras armaduras de gala.
Antes de seguir con el relato, se impone una aclaración: distintos medios colegas circunscribieron su información a la comunidad de Moreno. Sin embargo, estamos en condiciones de adelantar que dicha comunidad es sólo uno de los dos grupos en los que está dividida la secta. Los lefebvrianos de Moreno, que se radicaron en torno al Seminario, son sionistas. Viven en una nueva Tierra Prometida, con sus propios usos y costumbres. Los restantes, distribuídos en distintos puntos del país y más numerosos, son los lefebvristas de la diáspora.
Aclarada esta faceta poco conocida, continuamos con el relato. Preguntamos a un par de jóvenes como se ingresaba al templo pero por única respuesta recibimos la siguiente: “Reconocemos la labor pastoral de S.E. Mons. Williamson pero consideramos que sus imprudentes declaraciones comprometieron seriamente a la Fraternidad y al Santo Padre Benedicto XVI”, tras lo cual siguieron pintando una pancarta en la que podía leerse: “¡Richard, leal, te vamos a vengar!”.
Por nuestros propios medios llegamos finalmente hasta el patio que está adelante del templo, que para la secta se llama “atrio”; sobre la derecha, tras una pequeña mesa plegable, otro joven voceaba su mercadería: “A la gorrita de Monseñor Williamson, muchacho. Hay gorro, bandera y vincha”. Varias damas adquirieron el producto, sustituyendo la tradicional mantilla por el episcopal adminículo popularizado por TN y otros canales de televisión.
Ingresamos al cabo al templo y participamos del ritual de los lefebvrianos que ellos llaman Misa Tridentina. Según fuentes bien informadas, el nombre viene de la creencia medieval de que quien falta a misa es ensartado por el diablo con su tridente.
La Misa Tridentina: un opio de aquellos
El templo es majestuoso, lujoso, ostentoso, suntuoso, portentoso y lindo; nos llama la atención el silencio. La Iglesia llena de gente arrodillada y todo el mundo en silencio. Como si fueran ahí a hablar con Dios, o algo así. No hay guitarras, no hay jóvenes a los abrazos, no hay murmullos, nada. Asusta.
De repente entra el cura custodiado por dos monaguillos, y dándole la espalda a los fieles comienza a hablar en un idioma extraño, que se llama latín y parece que se hablaba en Grecia hace como cinco mil años.
La gente se arrodilla aparentemente sin darle importancia a la descortesía del cura que ni los mira y responde, algunos leyendo de unos libros amarillentos, otros de memoria, en el mismo idioma. No se entiende bien ni lo que dice el cura ni lo que dice el público.
Hace mucho calor a pesar de lo cual todas las mujeres llevan polleras largas y no hay ningún hombre en bermudas y ojotas, aunque La Reja es un lugar de casas quintas. Empezamos a maldecir la idea de nuestra producción de hacernos venir con armaduras.
Estamos en condiciones de adelantar –nuevamente único medio- y en honor a la verdad periodística debemos hacerlo, que la misa no es toda de espaldas: de vez en cuando el cura se da vuelta y le dice algo a la gente y la gente le contesta algo, y parece que con que les hable de vez en cuando, todos se quedan conformes. También el cura lee un par de cosas en castellano de frente al pueblo: una la escuchan sentados y otra de pie. Y después dice un sermón también en castellano. Después todos se sientan y una voz empieza a cantar. Era la primera cosa interesante desde el comienzo de la ceremonia. Pero la ilusión duró un segundo. La canción decía algo como “Recibe oh Dios…” y la música era re lenta, un plomazo. ¡Y eso es lo más emocionante!, porque a partir de ahí el cura se da vuelta y empieza a hablar en voz baja y no pasa nada que tenga interés periodístico, nada más suena un par de veces una campanita.
Aparentemente el público está dormido; pero si se los observa bien entran en una especie de trance letárgico. Después el cura dice en voz alta una oración que nos pareció que era el padre nuestro. Como ahí entendimos algo, esperamos el beso de la paz. Nada. Ni siquiera queda el consuelo de soportar el hastío sentándote al lado de la chica que te gusta. Ni eso. Luego todos van a comulgar, pero de rodillas. Nadie toma la comunión en la mano. Después dura un ratito más y se termina. Algunas personas salen, otras se quedan ahí arrodilladas en silencio. Nos preguntamos de qué hablará esta gente tan rara y salimos al atrio.
Después de la misa
Dos hombres de mediana edad, uno de traje, el otro de jean y camisa, ambos con la gorrita de Williamson, hablaban animadamente en una esquina del atrio. Uno levanta la voz.
¿Es cierto o no es cierto?
Sí, es cierto. Pero no tendría que haberlo dicho. Fue imprudente, es una provocación innecesaria.
Nos acercamos como al descuido. A ninguno le llama la atención nuestra armadura. Parece que mientras que la vestimenta sea “decente” a nadie le importa como se vista el de al lado. Nos metemos en la conversación:

-Perdón, ¿están hablando de Mons. Williamson?.

Los dos se ríen.
No, ¿qué Williamson? Estamos hablando del último clásico que les ganamos a las gallinas éstas, cuando Ischia dijo “después de todo le ganamos al último”.
Fue un imprudente, una provocación innecesaria.
Sangrás por la herida, bataraza.
En eso llega un cura de sotana; les da la mano a mis dos ocasionales interlocutores y a mí me saluda con un movimiento de cabeza.
El cura los mira y les dice:

Ustedes que están bien informados…

Pensamos que ahora la conversación se pondrá interesante, pero el cura sigue:
¿No saben cómo terminó Independiente? Porque antes de la misa iba 2 a 2.
Padre, a usted lo van a excomulgar. ¿Dónde se ha visto un cura hincha del Diablo?
Tengo permiso del Obispo, dijo el cura riéndose.
Y siguieron hablando de fútbol.
Pero no podíamos volver a la redacción informando que los lefebvristas hablan de fútbol. Entonces tomando coraje nos presentamos:

-Somos periodistas…

El cura contestó:

No puedo hablar con la prensa por órdenes de mi Superior –y se fue.

Y los otros dos se sacaron la gorrita y escondiéndola a sus espaldas dijeron a coro:
Reconocemos la labor pastoral de S.E. Mons. Williamson pero consideramos que sus imprudentes declaraciones comprometieron seriamente a la Fraternidad y al Santo Padre Benedicto XVI.
Y también se fueron. Cuando se hallaban a unos cincuenta metros, vimos cómo se ponían nuevamente las gorras.
Mitos y realidades sobre la secta
Ya no quedaba nadie y las puertas del templo se cerraron. Hasta el vendedor de gorritas había desarmado su precario puesto. Nos dedicamos entonces a hacer encuestas por el vecindario. Las revelaciones fueron aterradoras. Descubrimos que los lefebvrianos:
* Comen solamente salmón ahumado.
* Tienen muchos hijos.
* No miran televisión (¡¿Cómo se puede vivir así?!).
* Sólo les pegan a sus mujeres e hijas los viernes (excepto en Cuaresma, en que les toca paliza también los miércoles).
* Limitan la educación de las mujeres, para mantenerlas sometidas (sólo se les permite obtener un Doctorado).
* No beben sangre humana, salvo en las fiestas de guardar.
* Desde la más tierna infancia, aprenden a escribir con pluma (método represivo que obliga a los niños a hacer buena letra).
* Comen carne de cerdo y sus derivados.
* Toman vino y cerveza (incluso algunos los fabrican).
* Para los sectores más ultramontanos, tomar Coca Cola es herético.
* Tienen un doble discurso, porque fingen ser conservadores pero usan luz eléctrica, automóviles, celulares, computadoras y hasta Internet.
* Niegan ser lefebvristas y afirman que el lefebvrismo no existe. Dicen ser católicos. Uno de nuestros encuestados, miembro de la secta que prefirió mantener el anonimato, llegó a afirmar que Henri Lefebvre fue un bolche cretino. Es conveniente aclarar que estos retrógrados designan con la palabra “bolche” a cualquier joven idealista que persiga la utopía de un mundo mejor por encima de todas las razas y todas las religiones (exceptuando una raza y una religión).
Pero lo peor del caso es que los lefebvrianos están allí: son profesoras (difíciles de distinguir, porque no usan mantilla para dictar sus clases, y algunas hasta van con pantalones), abogados, maestras, médicos, ingenieros, doctoras en letras, empleadas, obreros. Están allí. Nos acechan. Nos observan. ¿Cómo distinguir un lefebvrista de un ser humano?

Están allí.

¡Socorro!

Nota de la Redacción: este artículo está elaborado en base a las apreciaciones de distintos medios periodísticos que asistieron a misas de la FSSPX en distintos puntos del país. El diálogo futbolístico entre los feligreses y el sacerdote, está convenientemente desfigurado, pero es real.

Por un Periodista Argentino

12 comentarios sobre “LA SECTA LEFEBVRISTA

  1. El relato es realmente ingenioso y me ha hecho reir.

    La parte triste es que esa es la imagen que por culpa de muchos ignorantes (o tendenciosos) se lleva toda la gente joven de una Misa que no conocieron, y que no es ni más ni menos que como se rezó por centenares de años.
    Pero los bailes, guitarritas, panderetas, globitos etc. hacen que la verdadera Misa no se parezca a un cumpleaños que es lo que se parecen muchas Misas de hoy.

    † Dios y La Virgen nos bendigan †

  2. aquellos que nos estan diciendo «secta» son unos pobres ignorantes, mediocres, insolentes, a que secta se refieren esos que no tienen otro calificativo que el de «desmadrados» La secta a que ellos se refieren es la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana fundada por Nuestro Señor Jesucristo Dios y Hombre verdadero. Nosotros no hemos emigrado para ninguna parte venimos con la fe íntegra de los Apostoles.ni nuestra Santa misa la han reformado seis pastores protestantes. ni recibimos la Santa Comunión en la «mano», ni proclamamos que todas las iglesias
    salvan, asi como tampoco estamos con las herejias de Arrio etc.etc. que si puluan en otros ambientes que se dicen católicos pero que dejaron ese nombre hace ya mucho tiempo.lean
    y se daran cuenta que nadie puede ser llamado excomulgado por pertenecer a la Santa Iglesia de Dios que ha permanecido y permanecerá fiel por siempre con la ayuda de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo y nuestra Santísima Madre la Virgen María corredentora del Genero Humano y Medianera de todas las Gracias. Amén

  3. Buen link reomendado por Mario el de wikipedia, lo que mas me impacta es el consejo que da Martin Lutero referente a la misa tridentina «destruyamos la misa y acabaremos con la Iglesia».
    Parece ser que Pablo VI escuchó y tomó nota de ese consejo y lo puso en practica.

  4. “Ave Maria Purissima”

    -Sine Labe Originale Concepta-

    Sr. Director, caros hermanos en la única y verdadera Fé, partcipantes en general, saludos en los sagrados corazónes de Nuestro Señor JesuCristo y la Sanisima Vírgen Maria
    +
    +
    GLORIA:
    +
    +
    es exacto lo que mencionas, solo te recuerdo, que la presente nota, es precisamente para hacer befa de esos criterios.
    +
    saludos.
    +
    +
    SEA PARA GLORIA DE DIOS

  5. no esta bueno q se rian de ningun tipo de religion, ni de misas, creencias y en realidad de nada. q antas de escribir un articulo de este tipo, estas personas se tendrian q tomar el trabajo de leer e informarse.

  6. No debe haber nada más desagradable para un autor que tener que explicar una ironía.
    Este artículo, que el amigo Falcionelli tuvo a bien publicar, no es para reírse de la
    religión, y mucho menos de MI religion y la de mi familia. Es, o pretendio ser, una
    satira a la prensa, no a la Fraternidad ni a la misa. Cuando tomó estado público que
    Mons. Williamson vivía en La Reja, leí varios artículos de periodistas que concurrie-
    ron a misa en distintos puntos del país. Varias de las acotaciones del texto son de
    la pluma de esos periodistas. Por ejemplo, una cronista de La Voz del Interior se
    preguntaba horrorizada ¿de qu{e hablará esta gente cuando sale de misa? Y le conteste
    con la verdad: de fútbol. A veces también del gobierno, de la sequía, de vinos, etc.
    Pido disculpas si he escandalizado a alguien, pero no fue mi intención.
    Es sólo animus jocandi.
    Cordialmente en Xto.
    Un periodista argentino (integrante de la secta lefebvrista desde 1977, año más o
    menos).

  7. Dice un dicho que la ironía no funciona en la radio y probablemente no sólo en la radio. Cuando se da una noticia como cierta existe la posibilidad de que alguien esté evaluando nuestra reacción psicológica. El caso de Wells dando por radio el anuncio de que los marcianos atacaban la tierra, por ejemplo, y que dio lugar a escenas de pánico real en Estados Unidos, fue un experimento de guerra psicológica que si observamos el año, 1.938 tiene el sentido de un ensayo previo a la segunda guerra mundial. La idea es: si somos capaces de convencer a la sociedad americana de que los marcianos invaden la tierra somos capaces de convencerla de cualquier cosa. Yo no lo tomaría tan a broma porque aunque la entrevista sea una parodia, desgraciadamente refleja una mentalidad no demasiado alejada de la realidad. Cuando no se es dueño del derecho a la propia imagen se está en peligro de persecución como los cristianos en época pagana. No es algo de risa. Tampoco es para asustarse pero hay que estar preparado. Si el autor es tradicionalista y al mismo tiempo periodista debería reflexionar seriamente sobre la gravedad de esta broma no como reproche si no para encomendar su vocación al servicio de la causa de Dios ahí donde Dios quiere que esté. Y si no lo es pero le queda algo de conciencia religiosa que lo piense muy detenidamente a ver si su actuar está de acuerdo con lo que Dios espera de él.

  8. Me parece muy buena la nota, porque además de ironizar y ridiculizar a quienes en nombre de la verdad quieren destruirnos, y por lo tanto destruir la obra de Dios, también refleja el pensamiento chato y mediocre de estos detractores. Y eso es importante porque debemos conocer al enemigo, porque ese es el primer paso para enfrentarlo.

  9. Agradezco a quienes me defendiron, más aún después de tanto tiempo. Debo reiterar que sigo perteneciendo a «La Secta Lefebriana -o Lefebrista-, como muchos le dicen»; mote que no creo que corresponda, sino más bien el de «Tradicionalista en estado puro».
    Y no es que yo sea o esté en estado «puro», sino que me refiero a que nunca me cambié de camiseta.

    También debo aclarar, porque amerita la ocasión hacerlo, que aparte de reírme de las pseudo religiones -no otras religiones-, en cuanto se me presenta la oportunidad, pues los ataco con real empeño. Es por ello que he publicado algunas Bulas…

    Otrosí:

    Como me tocó vivir todo el asunto contra el querido Bishop Richard Williamson, a quien tuve el grato honor de conocer, también me tocó la agradable tarea de hacerme cargo de un par de periodistas judíos, en especial al enviado de la Agencia Reuters, de la sucursal Londres. Paisano -nó mío, sino de la sinagoga de satanás- que creo gastó medio millón de libras en llamadas a mi celular, y «paseos2 por distintos puntos de Buenos Aires, menos en donde pretendió encontrar a Mons. Williamson.

    O sea:

    ¡Le hice gastar guita a un judaico!

    Saludos a quienes me quieren, e indiferencia a los que nó.

    Xto. Vence.

  10. Saludos en Cristo:
    Interesante yo conocí a la FSSPX a los 25 años y casualmente, pues su capilla estaba enclavada en el barrio llamado de las religiones en Ñuñoa, Santiago de Chile, pues en dicho barrio están: la mezquita sunnita en la cual estaba haciendo un arduo trabajo para mi tesis de grado sobre el islam; el santuario de Santa Gema de los pasionistas de bello hábito; la iglesia ortodoxa rusa; los bahai y los «lefebvristas». Ese mismo día fue mi primera misa y horror de horrores era la misa con la que me asustaba mi madre, que el cura de espalda, que no se entendía nada, que los cantos tristes, no hay saludo de la paz, las mujeres con velo en fin. Terminada la misa hablé con el cura que era un imponente alemán y despejé dudas. Empecé a ir todos los domingos a dicha misa, al lado de la capilla había una librería donde compré un misal chiquitito, también supe que en la U Católica una vez al mes Magnificat hacía una, igual, pero el coro un desastre, en esa misa vi a algunos que iban a la misa de la FSSPX pero no eran miembros, como yo íbamos solo a misa.
    Un día frío de invierno, pasé a misa de 19 pero antes me confesé y el curita para mi sorpresa estaba enfundado en una parka (campera) Columbia que para los que nos gusta el trekking es un manjar, y el voto de pobreza me pregunté, porque con la congrua una Columbia de ese tipo no alcanza.
    El coro de esa misa, bellísimo, la chica que hacía de soprano, hubiera sido la madre ideal de mis hijos y fiel esposa, pero bueno no fue. Mis viejos me hablaban de la excomunión sobre todo mi vieja y mis tíos, pero mi viejo, mejor que vayas a misa en vez de escuchar metal y tomar ron con los chascones de tus amigos de la u.
    De hecho mi viejo siempre me dijo que el único lugar donde iba a conocer una chica decente era en una iglesia, él conoció a mi vieja en una misa en las carmelitas. No en discos ni boliches ni en el estadio ni en la u.
    Por presiones familiares hice la confirmación en un templo del centro del gran Santiago, novus ordo etc… Tuve que ir a catecismo todo un año, el único libro que me gustó era uno que escribió el que seria el Cardenal Medina sobre la confirmación, y uno de un cura comboniano para refutar a los protestantes, bastante bueno.
    Compré el preciado catecismo mayor de San Pío X en una céntrica librería y no me cuajaba lo que mme enseñaron los salesianos en mi natal Punta Arenas y muchas de las cosas de la catequesis de confirmación de adultos, hasta discutí con uno de los catequistas que estudiaba teología en la católica que me juraba de guata que el CV II era dogmático y que no podía ir a misa donde los lefebvristas por estar excomulgados, bla, bla ,bla.
    Yo ya había leído bastante del catecismo de San Pío X y sabía la materia y la forma del sacramento de la confirmación, sin embargo el obispo auxiliar de Santiago no pronunció las palabras exactas de la forma del sacramento como aparecen en el catecismo, por lo que hasta el día de hoy tengo la duda si realmente estoy confirmado.
    Dos semanas después se confirmaron en la capilla de la fraternidad por Monseñor Williamson, muy diferente a mi confirmación, eso sí el latín lo pronunciaba con un inconfundible acento agringado. Lástima de no haberme confirmado ahí por los estúpidos prejuicios de mis familiares que dicho sea de paso están metidos con los famosos kikos.
    Bueno estoy a más de mil quinientos kms de mi amada misa de siempre, sea lícita, ilícita me da lo mismo y de que es EXTRAORDINARIA lo es. He sabido que en más partes de Santiago se está celebrando la misa, pero que la curia santiaguina no la ve con buenos ojos, era que no.
    Lo que lamento es que la FSSPX se haya mudado al barrio alto, la capilla de calle Chile-España era muy hermosa estilo neogótico, realmente no entiendo la mudanza.
    Hace 5 años que no asisto a una misa de siempre, la sigo con el misal de mi abuelita que me regalara para mi confirmación, misal de 1940, una joya, lo más preciado para mi junto con el catecismo de San Pío X.
    Cuando vaya a Santiago no faltaré a la misa. Que Cristo y su Santa Madre los bendiga.
    «Iría hasta Superga arrastrando la lengua con tal de salvar un alma.»
    «Los jóvenes no sólo deben ser amados, sino que deben notar que se les ama.»
    «La Eucaristía y la Virgen son las dos columnas que han de sostener nuestras vidas.»
    Todas frases de Don Bosco.
    Mártires asesinados en el vientre materno, orate pro nobis.

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