
SAN ALFONSO MARIA DE LIGORIO
“DECÁLOGO”
DE LA PROFESIÓN DE ABOGACIA
San Alfonso María de Ligorio, por especial disposición de la Iglesia, es “patrono de los abogados”.
Sus grandes cualidades y capacidades le habían permitido comenzar sus estudios universitarios a la edad de doce años, y a los dieciséis había concluido todos los exámenes.
Un decreto real prohibía conceder el título a menores de 20 años, pero fue dispensado por gracia real, y admitido ante el Consejo Universitario para presentar su Memoria.
Se le otorgó el título de Doctor en Derecho y Abogado del foro de Nápoles, comenzando una carrera brillantísima en la que jamás perdió un juicio, defendiendo causas de gran relieve.
Comprendía sin embargo que lo principal era salvar el alma, y que su profesión era un gran obstáculo: “Esta carrera no me conviene, y tarde o temprano la abandonaré” decía.
Redacta entonces lo que se ha dado en llamar su “decálogo” o “dodecálogo”, que demuestra lo delicado de su conciencia y el concepto que tiene de los tribunales donde se aplica la justicia.
Máximas sobrias, tajantes, que conforman concretamente la deontología del abogado:
1. “No aceptar nunca causas injustas, dado que son peligrosas para la conciencia y la dignidad propias”.
2. “No defender causa alguna con medios ilícitos”.
3. “No cargar sobre el cliente expensas inútiles; de lo contrario, deberás reembolsarle”.
4. Defiende la causa de tu cliente con el mismo calor que si lo fuera tuya propia”.
5. “Estudia concienzudamente las piezas de los autos con el fin de sacarles los argumentos útiles a la defensa de la causa”.
6. “El retraso o la negligencia pueden comprometer los intereses del cliente; de ahí, que debe éste ser indemnizado de los perjuicios resultantes, si no se quiere contravenir la justicia”.
7. “Ha de implorar el abogado la ayuda divina para defender las causas porque Dios es el primer amparo de la Justicia”.
8. “No es digno de elogio el abogado que se empeña en la defensa de causas superiores a su talento, a sus fuerzas y al tiempo de que dispone, a fin de aparejarse para defenderlas concienzudamente”.
9. “Ha de tener siempre muy presentes el abogado la justicia y la honradez y guardarlas como la pupila de los ojos”.
10. “El abogado que por su propio descuido pierde la causa, queda en deuda con su cliente y debe resarcirle todos los daños que le ha ocasionado”.
11. “En su informe debe el abogado ser veraz, sincero, respetuoso y razonador”.
12. “Por último, las partes de un abogado han de ser la competencia, el estudio, la verdad, la fidelidad y la justicia”.

Todo tiempo no dedicado a Dios es un tiempo perdido. (San Alfonso)
Con los abogados de esta época, voy a desir un viejo dicho de mi familia
» mas vale un mal arreglo que un abogado de por medio»……doy fe!!!!!
La frase que mas me llama la atención de S. Alfonso Maria de Ligorio es esta. EL QUE REZA SE SALVA
Lo mejor de la vida es tener una buena muerte. (Preparacion para la muerte)
muy hermosas las maximas de San Alfonso , pero en la realidad, si se cumplieran….las cosas serian bien diferentes!
los abogados son mas corruptos y delincuentes ke los ke se llaman delincuentes!!!
«Defiende la causa de tu cliente con el mismo calor que si lo fuera tuya propia”. No somos delincuentes a coty….con todo el respeto que se merece.No hay que generalizar por la experiencia o fama de algunos abogados y decir que todos somos asi.Es tanto que defendemos esas causas como si fusen propias, por el simple hecho de que defendemos y somos representantes de nuestros clientes y buscamos todas las vias necesarias para que la persona este feliz, ojo, sin menoscabar tan mala manera al contrario.Lamentablemente, habra un ganador y un perdedor, si lo ponemos desde ese punto de vista, y el abogado siempre querra ganar. Puedo comprender algunos comentarios, mas no los comparto!!!!!!