Amenazaron de muerte a titular del Episcopado italiano

bagnasco.jpgEl presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) y arzobispo de Génova, Angelo Bagnasco, recibió un sobre con amenazas según difundió hoy el diario genovés Il Corriere Mercantile.
El sobre, que contenía un proyectil de bajo calibre y una foto de monseñor Bagnasco sobre la cual se había dibujado una cruz esvástica, fue enviada el viernes pasado a la curia de Génova.
La información fue confirmada por el jefe de policía de Génova, Salvatore Presenti, según el cual la intimidación no aumenta el nivel de atención en relación al presidente de la CEI, quien ya había recibido amenazas.
El sobre fue abierto por un colaborador de la secretaría de la Curia de Génova, y el purpurado fue advertido algunas horas después, cuando regresó de una visita a Milán. «Contra monseñor Bagnasco hay sólo pequeños grupos de exaltados», comentó esta mañana un vocero de la curia arzobispal de Génova sobre las amenazas al prelado.
Las medidas de protección a monseñor Bagnasco no sufrieron modificaciones luego de la amenaza recibida, destacó el funcionario de gobierno en la justicia, Salvatore Presenti.
Los dos o tres escoltas de civil y un automóvil policial frente al portal del edificio de la curia se mantienen, dado que el hecho es considerado obra de un mitómano y no de una organización violenta.
«Es necesario que Italia sostenga a monseñor Bagnasco y que no lo deje solo», declaró por su parte el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone.
«El hecho de Génova se inserta en el clima de incomprensible excitación de estos días. Es un gesto intimidatorio que se comenta por sí mismo», dicen fuentes cercanas a la Conferencia Episcopal Italiana, que pidieron el anonimato.
«No se quiere enfatizar este enésimo gesto irresponsable, porque no es la intención de la Iglesia alimentar alguna forma de enfrentamiento, que no nunca fue buscado», agregaron.
Las inscripciones y las amenazas contra Bagnasco, otros obispos y contra el propio Papa, comenzaron cuando el episcopado italiano invitó a boicotear, en una carta a los católicos, el proyecto de ley del gobierno sobre la unión civil, y convocó una marcha para el 12 de mayo.