RESPUESTA ANTE LOS PARCHES A LA LITURGIA

Abbé Celier responde a las «voces episcopales»

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Una instantánea de la Santa Misa Católica

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Una instantánea del ritual modernista

Abbé Celier – «Carta a nuestros hermanos sacerdotes» n° 32 – diciembre de 2006 – LNFP

Gracias a LA HONDA DE DAVID

La liberalización del rito tridentino ¿Una amenaza para la unidad de la Iglesia?

 

Han sido numerosas las voces episcopales que se han expresado al respecto:

«No podemos aceptar la dispersión de nuestras comunidades cristianas en base al capricho de las sensibilidades y de los gustos de cada uno en materia litúrgica»

«La liturgia no es un espectáculo del cual podamos criticar libremente el programa y la distribución y corregir la partitura. Es la expresión de la fe y de la comunión de la Iglesia. Ella es, en un régimen cristiano, la acción constitutiva de la Iglesia»

«Si se quisiera, de manera autoritaria, imponer un bi-ritualismo, estaríamos ante una situación grave y preocupante. La liturgia no es un objeto que pueda ser manipulado. Los ritos no son la propiedad de grupos humanos. La cuestión de la unidad de la Iglesia está en juego»

«No sería adecuado dejar librada la elección de una de las formas del rito romano -misa de ‘San Pío V’ o misa de ‘Pablo VI’- a la sola subjetividad de cada uno. Una Iglesia en la que cada quien construiría su capilla según sus gustos personales, su sensibilidad, su gusto litúrgico u opiniones políticas ya no podría ser la Iglesia de Cristo».

«Se habla de la ‘liberalización’ de la misa de San Pío V. Esta expresión me deja perplejo. ¿Se puede criticar al liberalismo en la sociedad civil y al mismo tiempo incitar su práctica en el cuerpo de Cristo dejando a cada uno la libertad de elegir según su sensibilidad? ¿Es esto la fé? ¿Nos hacemos nuestra propia religión? La liturgia está más allá de las libertades inidviduales»

Estas intervenciones denuncian al proyecto pontificio bajo el pretexto que amenazaría la unidad eclesial. Bajo la apariencia de una crítica deferente, la objeción consiste en acusar a Benedicto XVI del mismo reproche que el dirige con tanta frecuencia a nuestras sociedades modernas: el relativismo. Acordar vía libre al rito tridentino y dejar que cada uno elija su rito es equivalente a introducir el relativismo en materia litúrgica, a despensas de la unidad eclesial.

El argumento así utilizado nos resulta tristemente gracioso. Emana de aquellos mismos que defienden la creatividad litúrgica, que promocionan la inculturación de los ritos. Minentras reina en la actualidad una gran disparidad litúrgica en el seno de las parroquias de Francia, he aquí que se denuncia al rito multisecular y unificado de la Iglesia como un factor de división. ¡Hay que animarse! Un argumento tal no puede más que poner en duda la sinceridad de aquellos que sin embargo pretenden caminar en la verdad y en la caridad. A ellos, el cardenal Ratzinger les había respondido a su manera; fue en 1998: ‘La diferencia en la liturgia según los nuevos textos, tal como es practicada en los hechos, es muchas veces mayor que la que puede existir entre la liturgia antigua y la liturgia nueva, celebradas ambas en base a los textos prescriptos»

Con este argumento, los opositores a Benedicto XVI utilizan un arma de doble filo, cuya víctima primera es el mismo misal de Pablo VI. Ya que, si es cierto que la ‘liturgia no es un espectáculo del cual podamos criticar libremente el programa o corregir la partitura»; si todos admiten que ‘la liturgia no debe ser manipulada’, la honestidad exige tambien que se reconozca que los liturgistas que han violado estas verdades no son los defensores del rito tridentino sino más bien los creadores del misal de Pablo VI. En efecto, ¿cuál fue el trabajo encomendado a Monseñor Bugnini? Lo explicó él mismo: «No se trata sólo de retocar una obra de arte valiosa […] Se trata más bien de una restauración fundamental, yo diría mismo de una refundación: y, en algunos puntos, de una verdadera nueva creación» Nos encontramos pues ante una verdadera manipulación, la liturgia dejada en manos de un grupúsculo de ‘expertos’ que con un borrón deciden la suerte de la antigua plegaria de la Iglesia.

La honestidad exige que se reconozca la realidad de los hechos. Ser creíble es muchas veces difícil. Y quienes pretenden llevar a cabo una campaña por la verdad y la caridad no lo estarán haciendo sino en la medida en que reconocerán en el rito de Pablo VI una manipulación litúrgica. En nuestro conocimiento sólo hay un sólo obipso que ha tenido esa honestidad, cuando escribía: ‘la reforma litúrgica, en su realización concreta se ha ido alejando cada vez mas de su origen. El resultado no ha sido una reanimación sino una devastación. En el lugar de la liturgia, fruto de un desarrollo continuo, se ha colocado una liturgia fabricada. Se han salido de un proceso vivo de crecimiento y de devenir para entrar en la fabricación. No se ha querido seguir con el devenir, maduración orgánica de lo que es vivo a través de los siglos y se lo ha cambiado, a la manera de la producción técnica, por una fabricación, un producto banal del momento». Era en 1990, y ese obispo se llamaba Joseph Ratzinger.

Es tambien por haberse negado a una tal manipulación de la liturgia que algunos han mantenido el rito multisecular y unificado de la Iglesia latina.

Abbé Grégoire CELIER

2 comentarios sobre “RESPUESTA ANTE LOS PARCHES A LA LITURGIA

  1. Es hora de que los curas modernistas dejen el teatro y se pongan a estudiar. Tienen que dejar de ver televisión y volver a la Escuela.

  2. EXTRA ECCLESIAM NULLA SALUS

    Del proemio de la Constitución SACROSANCTUM CONCILIUM (Paulo VI), SOBRE LA SAGRADA LITURGIA:

    4. Traditioni denique fideliter obsequens, Sacrosanctum Concilium declarat Sanctam Matrem Ecclesiam omnes Ritus legitime agnitos aequo iure atque honore habere, eosque in posterum servari et omnimode foveri velle, atque optat ut, ubi opus sit, caute ex integro ad mentem sanae traditionis recognoscantur et novo vigore, pro hodiernis adiunctis et necessitatibus, donentur.

    4. Por último, el sacrosanto Concilio, ateniéndose fielmente a la tradición, declara que la Santa Madre Iglesia atribuye igual derecho y honor a todos los ritos legítimamente reconocidos y quiere que en el futuro se conserven y fomenten por todos los medios. Desea, además, que, si fuere necesario, sean íntegramente revisados con prudencia, de acuerdo con la sana tradición, y reciban nuevo vigor, teniendo en cuenta las circunstancias y necesidades de hoy.

    ¿La Misa Tridentina ha dejado de ser un rito legítimamente reconocido? Si no, los curas modernistas no tienen porque abrir la boca ante la llamada «liberalización» de la Misa de San Pío V. Si si, ¿les quedará claro que están fuera de la Iglesia?.

    AMDG

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