Con la astucia y doblez que lo caracterizan, el arzobispo emérito de Milán, cardenal Carlo Maria Martini, una de las figuras más «prestigiosas» del «Colegio Cardenalicio», relanzó el debate sobre la eutanasia en Italia y criticó indirectamente a la Iglesia católica por su intransigencia ante un reciente caso de la denominada «muerte dulce».
Con un largo artículo publicado en el diario Il Sole 24Ore, el purpurado, de 80 años, sacudió a la sociedad italiana al partir de su propia experiencia de enfermo, ya que padece desde hace varios años la enfermedad de Parkinson.
El cardenal italiano, jesuita y experto en textos bíblicos, consideró que existe un vacío jurídico sobre el tema y criticó la posición de la Iglesia al negar un funeral religioso a Piergiorgio Welby, el italiano enfermo de distrofia muscular que el 20 de diciembre pasado pidió a un médico que desconectara el respirador que le mantenía con vida.
«Sigue abierta la exigencia de elaborar una normativa que reconozca la posibilidad de rechazar las terapias a un enfermo terminal (…) sin que por ello se legalice la eutanasia», escribió el purpurado. «Una empresa difícil, pero no imposible», comentó.
En su análisis, el prelado observó que debido a las «nuevas tecnologías que permiten intervenciones cada vez más eficaces en el cuerpo humano, se necesita más sabiduría para interrumpir un tratamiento que no mejora a la persona».
El purpurado, considerado por años una de los figuras más carismáticas de la Iglesia progresista, invitó a la Iglesia a no cerrarse ante el fenómeno, que se ha agudizado por el avance de la ciencia, al multiplicarse los casos de enfermos terminales que optan por la eutanasia.
«La Iglesia debe dar aún más atención pastoral a esos casos», subrayó el purpurado, que pidió no confundir eutanasia con ensañamiento terapeútico. «Es sumamente importante distinguir entre eutanasia y abstención del ensañamiento terapeútico, dos términos que con frecuencia se confunden», sostuvo.
Para Martini, eutanasia es un «gesto que tiene como objetivo acortar la vida, causando positivamente la muerte», mientras que el ensañamiento terapeútico supone «la renuncia de utilizar procedimientos médicos desproporcionados y sin una esperanza razonable de un resultado positivo».
La intransigencia con la que reaccionó la jerarquía de la Iglesia italiana ante el caso Welby generó una serie de polémicas en todo el país, que según un sondeo aprueba en un 68% la legalización de la eutanasia.
Sin citar otros casos, como el de la española Madeleine, enferma de esclerosis, que el 12 de enero se suicidó en España con la ayuda de una asociación que defiende la «muerte digna», Martini pidió que se estudien soluciones para una sociedad moderna.
«Me han dicho que la ley francesa (adoptada en el 2005) parece haber encontrado un equilibrio, tal vez no perfecto, pero sí capaz de alcanzar el consenso de una sociedad pluralista», subrayó.
La posición del purpurado, que admite que es difícil adoptar una regla general y que hay que tener en cuenta siempre la voluntad del enfermo, desató un verdadero debate entre varios partidos políticos, y algunos de ellos, como democráticos de izquierda y radicales, recibieron positivamente la propuesta. Indirectamente, el presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, ante la asamblea de la entidad, reiteró este lunes su «no» a la eutanasia y al ensañamiento terapeútico, a la vez que advirtió sobre las formas de eutanasia «disfrazadas». «Es sabio no pretender que todo sea previsto y reglamentado por ley», afirmó el purpurado.
3 comentarios sobre “MARTINI REDOBLA LA APUESTA ANTE LA PASIBILIDAD DEL PAPA”
Los comentarios están cerrados.

Lo que no entiendo es que Joseph Ratzinger cuando era Prefecto era criticado por casi todo lo que hacía.
Ahora que es el Papa Benedicto XVI, había un temor tremendo a que tomará decisiónes y «cortara cabezas» como lo hizo al menos con el P. Maciel y compañía. Pero igual….
si no toma decisiones a la velocidad que lo queremos, si se nos olvida su estilo alemán, hasta parecemos enojarnos con El. Aseguramos que la curia romana lo tiene tan atenazado como a Juan Pablo I, aseguramos que tiene que hablar telefonicamente con los Obispos franceses para que «no cambien a protestantes», aseguramos que el Cardenal Sodano se impone a Monsr. Bertone y ahora aseguramos que su «enemigo» o falso amigo Cardenal Martini dice y hace lo que más se le antoja en la Iglesia.
Ciertamente me siento más seguro bajo Pedro. Cierto, quiero pensar que hay mucho liberalismo en la Iglesia. Pero si quedamos un grupo pequeño de fieles al Papa, prefiero sea así.
Ahora también convenzanse: No es un Papa quieto, no es un Papa al que hay que idolatrar, El no necesita ser idolatrado. Seguirá siendo motivo de polémica para los musulmanes, para los Obispos polacos, para los Obispos franceses y para los Emmos. Sres. Cardenales eméritos y no eméritos.
Yo rezo por mi Papa preferido y le juro obediencia dócil y ejemplar. Le acompaño en su cruz.
Vivimos tiempos difíciles. Tiempos de relativismo y subjetivismo. Se quiere un mundo sin Dios; un Dios sin Cristo, y un Cristo sin Iglesia. Vivimos tiempos donde se vuelve a las herejías antiguas, aunque con formas distintas, pero es lo mismo. Tiempos de persecusión a la Iglesa, con armas más sutiles pero igual o más criminales. Tiempos en que hasta cardenales (como Carlo Martini) se apartan de las enseñanzas de la Iglesia. Pero también tiempos hermosos porque es momento de hacer una «opción» por el Señor de la Iglesia y en la Iglesia.
Me encantaba leer los libros de Carlo Martini, pero ahora veo que se ha transtornado y ha perdido la fidelidad. No me extraña ni me escandaliza, pero me da pena que un hombre así diga tales barbaridades. No lo juzgo de verdad, pero expreso mi dolor.
Yo creo que Cristo sigue hablando de muchas formas, pero una de ellas es por medio del Magisterio de la Iglesia. Yo me quedo con esa enseñanza. Sin la Iglesia no puedo ir a Jesús.
Nunca dejaré la Iglesia, y creo más en los santos que en los teólogos. No digo que no se necesiten los teólogos, pero si fueran santos qué mejor. El problema es que su «sabiduría» se les ha subido a la cabeza, y se creen con poder para desafiar al mismo Magisterio. Qué pena me da cuando atacan tan descaradamente al Papa. ¿Qué les ha hecho Juan Pablo II y Benedicto XVI? Antes de entrar Benedicto XVI ya lo atacaban y lo esperaron agresivamente. ¿Eso es ser teólogo o cristiano?
¿Saben qué? Prefiero quedarme con la sencillez de la «teología» de mi madre. Ella no estudió nada, pero ¡Ah cómo vivía! Ella sí era teóloga porque tenía la experiencia de Dios que no tienen estos teólogos. No es que yo sea santo, pero quise expresarme ahora.
Seguiré siendo fiel al Magisterio, pues por ahí quiero ir a Cristo, que es Dios y hombre verdadero. Quiero seguir, con la gracia de Dios, creyendo en Dios revelado en Cristo, y quiero profesar: «creo en la Iglesia santa, católica y apostólica». Si por decir esto se me juzga de «fundamentalista» o de lo que quieran, pues esa es mi opción, y respeto a los que hagan otra opción.
Lamento lo que se escribe del cardenal Martini. Son posturas prejuiciales de alguien que no lo conoce para nada.
Qué Dios ilumine e perdone estos infamantes articulos.