ORGANIZÓ LA COMUNIDAD SAN EGIDIO
Almuerzos solidarios en cuatro parroquias de Buenos Aires
Unos 800 pobres participaron de la mesa navideña servida por voluntarios. Incluso recibieron regalos. Los organizadores destacan el clima «de armonía y serenidad».
La Comunidad San Egidio dio de comer en cuatro parroquias porteñas a casi 800 personas, como lo hace desde 1996, con el fin de ratificar su «sentido solidario» en el marco de los tradicionales almuerzos navideños. Las personas marginadas o en situación de calle pudieron «encontrar refugio y participar en una familiar mesa navideña» en las parroquias Nuestra Señora de la Merced (Reconquista 207), Nuestra Señora del Carmen (Rodríguez Peña 840), San Pedro (Quinquela Martín 1151) y San Pedro González Telmo (Humberto Primo 340), dijeron a DyN sus organizadores. Entre los comensales, estuvieron también familias del barrio de La Boca y de la Villa 21 (Barracas), y ancianos de los institutos Don Guanella (Tapiales) y Rawson.Hasta aqui nada de extraño…
Pero vean cual fue el restaurant….
Andrea Poretti, integrante de la Comunidad de San Egidio, resaltó que «reinó un precioso clima de armonía y serenidad» y comparó al evento con un «gran pesebre en el que se espera en unidad el nacimiento del Señor».
Los comensales comieron empanadas, salpicón de ave decorado con tomates y huevos, ensalada de frutas y una mesa de dulces, al tiempo que bebieron gaseosas y jugos. Poretti consideró que la concreción de estos almuerzos «no es un gesto estrambótico, sino que, retomando una tradición antigua de la Iglesia, los pobres están en su lugar, es decir en el corazón mismo de la Iglesia».
Destacó el «sentido interreligioso» de estos encuentros y puso como ejemplo a Bernardo, un anciano orfebre judío que donó un centenar de collares para regalar a las mujeres que participaron en estas mesas solidarias.
«El milagro es el hecho que creyentes de todas las religiones puedan encontrar un lugar en esta fiesta, ya sea sirviendo o siendo servidos en un movimiento de corazones que creen en la salvación del mundo a través de la fe, la paz y la concordia entre los hombres», expresó la feligresa.
Cada uno de los comensales recibió un obsequio en un envoltorio rotulado con su identidad.
«Los alimentos fueron obtenidos gracias al esfuerzo de muchas personas que hicieron donaciones y fue fundamental la colaboración de voluntarios, por eso, son almuerzos que abrazan a todo el mundo», concluyó Poretti.
En tanto, en un folleto institucional, la Comunidad San Egidio resalta que «hay quien colabora con la comida, quien con la bebida, quien lo hace con los regalos, quien sirviendo a las mesas el mismo 25, quien con las compras. Lo importante es querer recibir al Señor y hacerlo junto a quienes más se les parece».


«¿No tenéis casas para comer y beber? ¿O es que despreciáis a la Iglesia de Dios y avergonzáis a los que no tienen? ¿Qué voy a deciros? ¿Alabaros? ¡En eso no os alabo!» («numquid domos non habetis ad manducandum et bibendum aut ecclesiam Dei contemnitis et confunditis eos qui non habent quid dicam vobis laudo vos in hoc non laudo»: 1 Co. XI, 22).