
SACAR A UN «CONSERVADURISTA» Y HACER ENTRAR UN «PROGRESISTA», NO PARECE EN MODO ALGUNO FAVORECER UN RETORNO A LA TRADICIÓN. AHORA QUEDAN BAJO EL PROGRESISTA CARD HUMMES MAS DE 400.000 SACERDOTES…
Hummes, un franciscano de 72 años que mantuvo una actitud muy comprometida con el pueblo brasileño durante la dictadura militar, ha sabido conservar esta sensibilidad social sin entrar en conflicto con el Vaticano, una habilidad que le ha valido tanto elogios como críticas.
Algunos especialistas del Vaticano resaltan su oposición a la dictadura, su apoyo a la creación de los sindicatos en aquella época y su buena reputación entre las clases más desfavorecidas.
«La Iglesia necesita estar entre los pobres para que se sientan amados», ha manifestado en sus pocas declaraciones a la prensa este purpurado brasileño, quien entre 1975 y 1996 fue obispo del suburbio industrial de Santo Andre
(estado de Sao Paulo), la misma localidad donde el presidente de la República, Luiz Inacio Lula da Silva, libró sus luchas sindicales.
Estando en ese cargo, el entonces obispo Hummes se enfrentó a la dictadura militar abriendo las iglesias al incipiente movimiento sindical y apoyó las huelgas de los trabajadores metalúrgicos liderados por Lula.
En su libro «Diálogo con la ciudad», Hummes reafirmó su opción en favor de los pobres y su ortodoxia en materia de doctrina eclesiástica. Como franciscano preconiza que «la Iglesia necesita estar entre los pobres para que se sientan amados» y también es partidario de «un diálogo con las religiones cristianas y el Islam, con la ciencia y con la biotecnología».
Nacido el 9 de agosto de 1934 en el seno de una familia de origen alemán, Hummes fue ordenado sacerdote en 1958 y fue nombrado arzobispo de Sao Paulo en 1998, antes de ser designado cardenal en 2001.
