
El documento del Vaticano presentado por la cadena británica BBC como «secreto» y que señala al papa Benedicto XVI como implicado en el encubrimiento de abusos sexuales cometidos por párrocos contra menores de edad, fue publicado en realidad en 2003 en Estados Unidos en el marco del escándalo de los curas pedófilos.
El documento de 1962, que se titula «Crimen Sollicitationis» y que daba instrucciones a los obispos, había sido difundido en 2003 por abogados estadounidenses que buscaban denunciar una política de ocultamiento de la Iglesia católica.
El texto, que data del papado de Juan XXIII y está firmado por el secretario de la Santa Sede, el cardenal Alfredo Ottaviani, llama a los obispos a investigar «de la manera más secreta» los casos en los que un cura abusaba de su posición para cometer agresiones sexuales.El secreto debía imponerse absolutamente a todos, incluida la presunta víctima, so pena de excomunión.
Las reglas quedaron vigentes cuando el cardenal Joseph Ratzinger, actualmente el papa Benedicto XVI, se convirtió en el principal supervisor de doctrina del Vaticano. El cardenal español Julián Herranz, encargado de supervisar la legislación del Vaticano, dijo en 2003 que estas instrucciones habían «perimido» y que habían sido reemplazadas por nuevos textos, una afirmación cuestionada por los abogados estadounidenses durante juicios por pederastia en 2003.
Otro documento de 2001 citado por la BBC consiste en una carta a los obispos del entonces cardenal Joseph Ratzinger que detallaba una serie de normas que deben respetar los obispos y los tribunales eclesiásticos en casos de curas pedófilos. Los medios de prensa informaron de esa carta en su momento.
El servicio de prensa del Vaticano rechazó hacer comentarios sobre el programa de la BBC y recordó la declaración del arzobispo de Birmingham, monseñor Vincent Nichols. En un comunicado, el prelado británico acaba de declarar que la emisión del programa «Panorama», difundido la semana pasada por la cadena británica de televisión BBC, «presenta de manera engañosa dos documentos del Vaticano«.

Luego de la liberación de la misa tridentina y de la consecuente formación tradicional en los seminarios católicos, el Papa debería declarar la inconveniencia para los católicos de los medios masivos de comunicación (TV, radio, diarios, revistas e internet) salvo programas estrictamente católicos. Que hermoso sería que todos los católicos del mundo dejen de ser consumidores de la revolución cultural de un día para el otro, y ni que hablar de las pérdidas monetarias de estos grupos económicos. Sería justicia.