
Escándalo Nacional: Distribución universal de la “píldora del día después” a mayores de 14 años.
Se veía venir, era obvio, lanzado a los cuatro vientos, advertido plenamente. Sin embargo, los llamados a prevenirlo, a combatirlo, a advertir a los fieles y no fieles, es decir, los miembros de la única entidad con la altura moral suficiente para hacerlo… callaron. Se autocensuraron antes de las elecciones, callaron durante la consolidación del programa progresista y anticristiano del gobierno de Bachelet, y cuando ya era tarde, fueron tibios.
Monseñor Errázuriz y Monseñor Goic no defendieron la verdad, la fe, la salvación de las almas que se verán privadas de la Visión Beatífica por haber sido abortados y no haber recibido el bautismo. Más, no nos puede sorprender, ellos son los adláteres de la Iglesia Nueva, de la nueva teología, de la libertad de conciencia, del dogma de la solidaridad a cualquier precio y de la tibieza ante todo. ¿Cómo se puede calificar a quien propicia la muerte masiva de inocentes?
¿Cómo calificar la tibieza de los mayores responsables de la salvación de las almas y del resguardo de la inocencia indefensa?
Dejemos que nuestro pastor nos ilustre. El arzobispo de Santiago y presidente del CELAM (organismo modelo de la colegialidad eclesiástica o iglesia democrática), Cardenal Francisco Javier Errázuriz, dijo el domingo que «no es una buena noticia que una nación tenga una obsesión anticonceptiva», y calificó la medida del gobierno como “un golpe al matrimonio, a la natalidad y a la familia”. ¿Y a Dios? ¿Y a la obra de redención? ¿Y a la moral?
El cardenal señaló en su homilía del domingo 3 de Septiembre que “esperaba buenas noticias para Chile en el comienzo del Mes de la Patria. Esperaba noticias de la agenda social, avances en cuanto a la calidad de la educación o, por ejemplo, que aquellas personas que tienen una gran morosidad en el pago de sus propias casas recibieran un alivio». Esas son las prioridades de nuestra jerarquía, asuntos de importancia, sin embargo, de importancia secundaria. Proponemos humildemente un replanteamiento de las prioridades: Glorificación de Dios Nuestro Señor, Salvación de las Almas, educación cristiana, lucha contra la avanzada progresista, remoralización de la vida pública, restablecimiento del respeto a lo sagrado, defensa del Honor de Dios y de Su Iglesia.
Tras insistir “en que da mucha pena que sea ésta la gran noticia cuando se empieza el Mes de la Patria”, instó a tener en cuenta que en Chile la natalidad decrece y que cada día hay menos niños: «Si se sigue por el mismo camino, no se podrá sostener el sistema de previsión social». Una visión un tanto materialista y naturalista del problema. Hubiera sido muy lindo escucharle decir que se necesitan niños para poblar el cielo.
Por su parte, el Obispo Auxiliar de Santiago, Mons. Cristián Contreras Villarroel declaró:
«Me parece que en el fondo está la discusión científica acerca de su carácter abortivo. Y tratándose de la vida de una persona humana, desde su concepción, yo quiero presuponer que todos somos sensibles al derecho a la vida y que nadie utilizará eufemismos como ‘interrupción del embarazo’ para referirse al aborto; como supongo que nadie confundirá ‘eutanasia’ con evitar el encarnizamiento terapéutico”.
Seguimos sin escuchar de qué se trata. Se trata de asesinato, de pecado mortal, de condenación eterna, de atraer el castigo del Cielo sobre nuestra tierra. Por cierto, también se trata de la estrategia internacional de los enemigos de Cristo: ONU, ONG´s abortistas y prosodomíticas, masonería, progresismo en general. Es el avance de la desmoralización neomarxista, de cuño deconstruccionista, para tener el poder sobre las conciencias. Finalmente, una poderosa arma ideológica de la Revolución de siempre, en su modelo actualizado, contra la única Verdad.
Es un hecho que la sexualidad es cada dia más precoz, pero ¿La jerarquíia de la Iglesia ha luchado decididamente contra ese proceso, que involucra a la cultura de masas que envuelve a la juventud?. Claramente no. Es más, con tal de favorecer la obra social de la Iglesia (secundaria) se ha visto tristemente a sacerdotes buscando apoyo y réditos en medio de toda esa basura mediática, que es clave en la desmoralización de niños y jóvenes. ¿Que peso moral le puede quedar a una entidad que avala tales instancias?
Jorge Marcich Colina

no estoy de acuerdo con la legalizaciopn del aborto en chile
Tus argumentos son aplastantes…